Espantos
nocturnales *
Reinaldo Villegas Astudillo
Hacía
algunas horas que había oscurecido, cuando tuvo que bajar al pueblo
para conseguir unos medicamentos y así aliviar a la Mercedes,
aquejada de una fuerte virosis, con manifestaciones de intensos
dolores en la espalda y en los huesos de las caderas .Por lo menos,
tenían que ser cerca de las once de la noche. De los muchachos, sólo
la Petra estaba en pie, la cual se preocupaba siempre de cuidar a
su mamá en tales circunstancias.
La noche se mostraba oscura y neblinosa. Juan Colmenares se
aprestó a iniciar el descenso. Tomó el sendero de costumbre. Se lo
conocía de memoria. Más de cuarenta años, viviendo en la cima de
esos elevados cerros, donde destacaba el del “Indio”, que encerraban
y protegían al pueblo, desde tiempos remotos, echado allá en el
valle, desde que naciera. Mientras caminaba hacía los cálculos de
sus idas y venidas al poblado. Últimamente se les habían
intensificado más. Desde que inició sus labores en la granja de la
Universidad. Todos los días. Por la mañanita bajaba, para retornar
hacia la hora de la véspera. Antes, los viajes eran más a lo lejos,
porque el conuco lo retenía con las siembras, los cultivos y las
cosechas de maíz, el ñame y la yuca. Ese conuco donde habían muerto
sus viejos, donde había instalado a su mujer, la Mercedes y donde
habían nacido sus hijos.¡Cómo se va el tiempo! Algo resonó entre la
maleza. Pareció el sonido proferido por un rabí pelado. Esos ruidos
le eran familiares. Los animales de los cerros y las quebradas eran
como la prolongación de su hogar. Desde pequeño conviviendo con
ellos, comiendo muchas veces de su carne, sobre todo cuando no le
provocaba bajar al pueblo a comprar en las carnicerías .Pensar que
antes iba a la villa, de vez en cuando, y ahora, todos los días Una
hora de ida y más de hora y media al retornar de su jornada. Sí,
realmente estaba muy contento, no se podía quejar. Ya lo tenían en
nómina .Estuvo tantos meses a jornal y al comienzo como suplente,
pero se había ganado el cargo. La gente le cogió cariño, más que
nada por lo servicial. No se negaba a ningún trabajo: Que, a veces,
ayudaba en la construcción. Otras, en la granja avícola y en algunas
ocasiones hasta lo mandaban a comprar huevos y verduras los
“doctores” de la Universidad,que venían de Caracas a inspeccionar
los cultivos agrícolas experimentales, a cargo de un viejo doctor de
color, trinitario, que nunca fructificaban, aunque poseía ostentosos
postgrados de su venerada Inglaterra. A decir verdad, todo el mundo
lo apreciaba. Lo mismo, que a su compadre Pablo, con el cual siempre
hacía pareja para realizar los diversos menesteres, que se le
presentaban en su actividad diaria.
A la Mercedes parece habérsele complicado la virosis
con el reuma.¡Pobre, su mujercita!. Casi veinte años de casados,
viviendo en el conuco. Compañera fiel y tan trabajadora junto a sus
ocho hijos que Dios les había enviado. Trabajaba para ellos y para
él. Vivía para sus muchachos, quienes realizaban las labores propias
surgidas en el conuco. Los pobres no pudieron terminar sus grados de
primaria, porque la escuela existente para los hijos de los
campesinos de los cerros, en ese sector, la habían suprimido, por
cuanto ningún maestro se atrevía a subir del pueblo con tanto
sacrificio.¡Qué se le iba a hacer!. Solamente, el trabajo los
esperaba. Así, como su propia vida y la de sus padres .De igual
modo, continuaría siendo la de sus hijos.
Al llegar al pueblo, lo sorprendió ver dos inmensas
fogatas en una de las vías de acceso a la localidad. En cada lugar,
se encontraban muchachos quemando cauchos. Los conocía en su
mayoría, no tanto a los de la Agropecuaria, pero sí a los de la
Universidad, con quienes alternaba diariamente. De repente, se
acordó de lo revoltoso que había estado el pueblo desde hacía un par
de días .Su compadre Pablo le había contado que un grupo de
vecinos, entre los que estaban sus primos Flores, se habían puesto
de acuerdo una noche, cerca del botiquín de Celestino, para
instalarse a vivir en un sitio ubicado a la entrada del poblado, que
tanto tiempo había permanecido lleno de maleza y que, según decían,
pertenecía al viejo Miguel, uno de los dueños de casi toda la
comarca . Construyeron unos ranchos de material ligero y cartón,
llevaron a sus hijos, le pusieron luz e invitaron al resto de la
población para que los acompañaran. En las tardes, los vecinos
dejaron de concurrir a la Plaza “Bolívar” y se juntaron para apoyar
a los “tomistas”. Porque, eran todos conocidos y constituían una
gran familia. Todos se mantenían tranquilos, a pesar que Miguel, El
Viejo había pedido ayuda a su sobrino abogado y se hacían
diligencias en la capital del Estado regional para proceder al
desalojo de los invasores, utilizando la fuerza pública. Nadie se
preocupaba, porque todos los vecinos de la villa pensaban que esas
acciones de desalojo se cometían sólo en las barriadas de las
grandes ciudades, donde participaban indocumentados, como lo decía
el radio y el periódico que llegaba siempre atrasado a la comarca.
Pero…aquí, no se atreverían, porque era toda gente conocida, gente
sana y trabajadora.
No supo cómo ni en qué momento ocurrió. Estaba, justo
a dos cuadras de la Plaza, cuando observó un tumulto de gente que
corría atemorizada, especialmente los muchachos de la Agropecuaria y
de la Universidad. Sintió un ininterrumpido ulular de sirenas, así,
como lo había visto en algunas películas en casa de su compadre
Pablo, cuando muy a lo lejos lo invitaba a ver televisión .Empezó a
sentirse enrarecido, como que no podía respirar. De repente, sintió
unos grandes deseos de vomitar. Escuchaba sonidos secos y duros de
balas, pero que no eran balas. Observaba el lanzamiento de bombas
contra las casas de los apacibles vecinos del pueblo. Se oían gritos
y llantos, voces de mando e instrucciones. La oscuridad intensa era
interrumpida, de improviso, por los haces de luz de unos focos
portátiles, instalados en los vehículos que ululaban. Era como un
tropel de toros en la manga, que hacía retumbar al pueblo entero. Un
golpe de machete lo hizo caer en la acera. A su lado, pasaron
corriendo unos hombres que causaban terror, con unas máscaras de
gases, cascos relucientes y unos escudos negros .Las mujeres
lloraban . ¡Qué se me asfixia mi muchachito!, gritó la Eulalia,
quien había tenido su bebé hacía dos semanas atrás. Todo era locura.
Era como el infierno, Los enmascarados semejaban luciferes en la
negra noche, con sus aullidos y bombas lacrimógenas impactantes.
Juan Colmenares empezó a correr. Corrió y corrió, cada vez más.
Detrás suyo venían los diablos, que no eran precisamente los del
pueblo, que frente a la Iglesia bailaban todos los años para Corpus
Christi. De improviso, se le terminó el plan y empezó a subir, a
subir, a subir. Y los demonios lo seguían aún. Dejó las últimas
casas situadas detrás de la parroquia y empezó a internarse en el
monte Al fin, cogió cierta calma, cuando comprobó que los seres
enmascarados, ya no estaban cercanamente a su lado. Siguió caminando
acezante, saltando quebradas en la noche oscura. No sabía dónde se
encontraba y cuánto tiempo había transcurrido. Nunca había sentido
tanto miedo. Pensaba sólo morir .¡Qué sería de la Mercedes y de sus
hijos!. ¿Por qué esos hombres enmascarados atacarían al pueblo,
justo en la medianoche?. A ninguno le distinguió la cara. ¿Estarían,
todavía, en el pueblo? . Se recostó en unas ramas. No supo cuanto
tiempo permaneció ahí. Sólo reaccionó con la claridad del amanecer.
Reinició su caminar .Cuando amaneció definitivamente pudo reconocer
el lugar donde se hallaba. Muy lejos del pueblo y en una de las
cumbres fronteras a su conuco Le sangraban un poco los pies, los
brazos y las piernas .Tuvo que haber sido por el contacto con los
pequeños arbustos espinosos muy comunes en esas serranías. Había
perdido su sombrero pelo´ e guama “ . No se dio ni “de cuenta”,
donde se le cayó. Ya el sol se había encaramado sobre los cerros
circundantes del valle, cuando comenzó a bajar, despacito, paso a
paso, muy lentamente. Todavía sentía el miedo de la pesadilla
nocturnal. Buscando escondidos senderos caminó hasta llegar a la vía
principal, que conducía al pueblo. Allí, se encontró con seis
muchachos de la Agropecuaria. Ellos le contaron que también habían
pasado la noche en el monte, huyendo de los enmascarados. Pidieron
“la cola” a un camión para regresar, A entrada estaban aún los
cauchos humeantes, pero ahora los ranchos de cartón se habían venido
al suelo, destruidos totalmente. Un llanterío de mujeres y niños
interrumpía el concierto de los pájaros madrugadores. Ahí, supieron,
igualmente por los vecinos, que habían pasado la noche también en
vela y en tensión ante los demonios vomitadores de gases, que se
habían ido, pero existía el temor de su regreso en cualquier
instante.
Juan Colmenares se fue solo por el camino familiar
hacia el conuco. Se sentía enfermo, muy angustiado. Nunca en sus
cuarenta y cinco años de edad había palpado un miedo tan intenso.
Cuando llegó al conuco se encontró con la Mercedes, llorando, y sus
hijos muy inquietos. Corrió hacia ellos y los abrazaba y lloraba
también como un niño. Gritaba de terror y reía de alegría, mientras
allá abajo, el pueblo humeaba, el coro lloraba y continuaba en vela,
con sus ciento cincuenta familias, no repuestas todavía de un sueño
que no fue sueño, sino una pesadilla real y nocturnal.
*Relato de ficción, inédito, de
tiempos pretéritos y alboreales venezolanos
Tras los “Detectives Salvajes” de Roberto Bolaño
Reinaldo Villegas Astudillo
Quinientas ochenta y tres
páginas configura la obra narrativa,“Los detectives salvajes” del
escritor chileno Roberto Bolaño, publicada por la editorial
venezolana, “Monte Avila” en una segunda edición correspondiente al
año 2007, en Caracas, sobre la cual nos hemos interiorizado
recientemente, y que nos ha impresionado por su calidad estética,
que la hace relevarse en la primera novela chilena contemporánea,
de trascendencia universal, por algunos críticos y estudiosos
continentales del género que la han llegado a comparar con otras
tan relevantes del arte narrativo contemporáneo, como lo son:
“Rayuela “ del argentino Julio Cortázar, “Paradiso del cubano, José
Lezama Lima, Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal, y nosotros
agregamos: “La Región más transparente” del mexicano Carlos
Fuentes.
A lo anterior, se
agrega, que por fin nos encontramos con una creación surgida de la
pluma de uno de ese millón de chilenos aventados de la patria
nativa, integrante de una diáspora que se originó a partir del
fatídico y ominoso 11 de septiembre de 1973.Hasta el presente, no lo
habíamos evidenciado, tanto dentro del Chile interior como del
exterior. Conocíamos de algunos, cuando concurrimos en la década de
1990 a un seminario de creadores chileno-bolivianos realizado en la
capital chilena, pero a decir verdad , no encontramos una creación
relevante surgida en tal periodo castrense, lo cual se prolonga
hasta el presente entorno a la existencia de un relato, donde se
visualice la realidad visible y no visible de tal etapa coercitiva,
donde se atentó en contra de la persona humana ,inmisericordemente,
lo cual se extendió hasta marzo de 1990.
Roberto Bolaño es una
genialidad en la narrativa chilena, aunque su existencia física no
fuera tan prolongada, la cual se extendió entre los años 1953 y
2003, lo que compromete a Chile y al mundo para conferirle un
reconocimiento, por no existir el Nóbel póstumo, dado que ha
traspasado tantas fronteras de lectores que en el presente –por lo
menos esta obra- ha sido traducida a numerosos idiomas, inclusive a
ese vasto mercado chino, donde ha tenido una grandísima aceptación
por la universalidad de que es portadora al caracterizar al hombre,
íntimamente, como un ser existencial universal.
Por lo menos en vida,
Bolaño tuvo la satisfacción de que los “Detectives Salvajes” fuera
distinguida con dos grandes premios: Primero, el “Herralde” de
1998, en España, a lo cual se agrega el prestigiado reconocimiento
del “Rómulo Gallegos, otorgado por la República Bolivariana de
Venezuela en el año 1999. Y por supuesto, en el lar original de
Chile –al igual que nosotros-ha venido siendo redescubierto durante
esta primera década del siglo XXI.
Antes de entrar a
pergeñar estas notas sobre tal obra plena de grandiosidad,
quisiéramos recordar dos definiciones del concepto de Novela en la
etapa de la contemporaneidad, que se inicia en el siglo pasado,
pertenecientes a tres figuras prominentes de los estudios
exegéticos narrativos, como lo han sido: Wolfgang Kayser y Wellek
junto a Warren, cuyos conceptos fusionamos, así: “ La Novela es la
narración de un mundo privado en un tono privado, donde se proyectan
una diversidad de personajes dentro de una multiplicidad de
espacios”, a lo cual añadimos: Que el narrador omnisciente de antaño
desaparece y se desintegra, como ocurre en este caso, donde surge
una polifonía de voces, cada una con su propia perspectiva en una
proyección de aconteceres que avanzan, se detienen, retroceden o se
reiteran en un espacio temporal que se extiende entre los años 1975
y 1996, por donde transita un conjunto diverso de personajes, a
través de alrededor de 15 escenarios que pertenecen a cuatro
continentes: América, Europa, Asia y Africa .
Entre otras
originalidades de los “Detectives Salvajes”, se releva la creación
de un corpus narrativo que surge en la ciudad-capital de México,
como lo es el Distrito Federal ,que por esos años alcanzaba a 14
millones de habitantes, a través de una perspectiva de un chileno y
caribe-latinoamericano, exiliado por años, en tan hospitalaria
nación con una maestría tal, que logra aprehender cabalmente esa
“mexicanidad” del ser en su sentir y expresiones de disímil
naturaleza, configurado a través de una historia infamante por la
presencia del vecino mayor, que lo ha asaeteado, durante estos
doscientos años republicanos con expoliaciones, invasiones e
imponiendo gobernantes en algunos periodos de su historia, como
ocurrió con el infamante Porfirio Díaz, en los inicios del siglo
XX,y que paradojalmente, por atracción natural, de carácter
económico, lo ha ido “atrapando” en el día a día de uno y otro
siglo, configurando una comunidad de millones de aventados hacia el
norte. Tal fatalidad, propia del ser de estas tierras que se
extienden desde Río Bravo, configura el ser y quehacer de los
protagonistas de la obra narrativa, en su mayoría jóvenes
intelectuales , que “arrastran” una existencia entre sueños y
realidades demeritadas de la gran urbe mexicana, constituida por
penumbras, con callejuelas, bares, lenocinios, hospicios, metros,
autobuses bulliciosos y que comparten sus miserias y anhelos
artísticos con meseras, prostitutas, proxenetas, homosexuales,
vagabundos y entes en general con ancestros picarescos .
No obstante tal
cuadro no los arredra y estos jóvenes intelectuales continúan
soñando: Se organizan en una sociedad, que denominan los real
visceralistas, que coincide con el movimiento infrarrealista de los
años 20 del pasado siglo.Los protagonistas esenciales son Arturo
Belano, el cual se identifica con el creador chileno narrativo,
Ulises Lima y García Madero, ambos intelectuales mexicanos, quienes
sueñan con encontrar a Cesárea, creadora poética surrealista,
desaparecida por años de México DF y quien presumiblemente reside en
el Estado de Sonora, desvinculada por décadas del mundo citadino.
Tales peripecias dentro de la estructura de la obra, constituye la
primera instancia, titulada: “Mexicanos, perdidos en México” y que
alude a 1975.La segunda instancia está constituida por “Los
detectives salvajes”, entre los años:1976-1996 y la tercera,
denominada “Los desiertos de Sonora”, correspondiente a 1976
Tales “visceralistas”,
jóvenes creadores, cuyas edades no traspasan la treintena pretenden
crear un nuevo mundo poético-literario con revistas y manifiestos,
cuestionando a las grandes figuras poéticas del continente como lo
son Octavio Paz y Pablo Neruda, entre otros. Como toda generación
joven, se transforman en verdaderos “parricidas”, que es propio de
cualquiera generación, cuestionadora de sus “padres” y “abuelos”
literarios. Generalmente, estos arrestos se terminan y los
“abuelos” continúan marcando la historia de las artes y de la
creatividad, tal vez en este caso con la excepción de Bolaño, que es
el más trascendente de todos. Así, por ejemplo, se expresan de dos
poetas premios nóbeles continentales:
“Coincidimos
plenamente en que hay que cambiar la poesía mexicana .Nues-
tra
situación (según me parece entender) es incontenible entre el
imperio de
Octavio Paz y
el imperio de Pablo Neruda. Es decir entre la espada y la pared”
Los
“Detectives Salvajes” se constituye en una obra narrativa muy
peculiar, cuyo autor es un exiliado chileno que logra aprehender lo
vernacular a tal extremo que construye un corpus con una variedad
de elementos mexicanos, muy similares por ejemplo, a los que
admiramos en “La Región más transparente” de Carlos Fuentes, el
excelso narrador del país del norte.
La historia
existencial de Arturo Belano, quien se identifica con el autor, se
encuentra estructurada en narraciones enmarcadas coprotagonizadas
por entes que se desplazan por el mundo entero en espacios sociales
y telúricos, además del México DF, por Barcelona, París, Londres,
Viena, San Diego, Roma, Tel Aviv, Mallorca o Cataluña lo cual le
otorga tal universalidad espacial junto al ser existencial, propio
de la segunda mitad del siglo XX, donde prácticamente finaliza otra
etapa del hombre de la voz y de la palabra y da paso a una más
plástica y cibernética .Desaparece el modelo socialista de la URSS,
renace el mercantilismo a través de un furibundo neoliberalismo y se
entronizan los antivalores, anunciando el siglo actual con el apogeo
de la imagen sobre la palabra a través de los medios
comunicativos, computacionales y derivados, que ahora sí nos
convierten en una aldea-global que disfrutamos o padecemos desde
nuestros hogares o sitios laborales, a través del Internet, videos,
sofisticados teléfonos celulares, satelización que posibilitan el
acercamiento del nuevo hombre-global; elementos, que uniforman al
ser en su pensamiento y conducta, que jamás habríamos imaginado en
tiempos pretéritos.
Muchísimos aspectos
más podríamos destacar de esta densa, pero artística obra, la cual
ha sido reseñada por diversos exégetas en distintos continentes;
sin embargo, por el espacio, a nosotros nos interesa motivar a
nuestros lectores de la maestría de un joven narrador-aventado de
la patria original- quien lamentablemente falleció a los cincuenta
años de edad en el 2003, pero es indudable que esta obra y otras
que se están publicando póstumamente, como 2666,”Putas asesinas” o
el “Tercer Reich” entre otras lo trascenderán como uno de los
grandes creadores-tal vez el último-incorporado a esa generación
continental brillante, surgida en la segunda mitad del siglo xx, ya
con dos premios nóbeles como lo son García Márquez y Vargas Llosa, a
los cuales se agregan Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Alejo Carpentier,
Lezama Lima, el otro chileno José Donoso, por supuesto Cortázar,
Sábato, Roa Bastos y otros que se nos escapan.
Pensamos, finalmente, que Bolaños debe ser leído y
analizado en las Facultades de Letras de las universidades
relevantes de la región y centros de investigación literaria, porque
su calidad narrativa así lo amerita.
Entre uno y otro centenario republicano de Chile
Elementos
históricos en Sub-Terra de Baldomero Lillo
Reinaldo Villegas
Astudillo
I.-Antecedentes
Sub-Terra es una obra
constituida por un conjunto de ocho relatos que pertenece al
escritor chileno, Baldomero Lillo. Se publica por primera vez en
Santiago de Chile, en el año 1904,aunque los aconteceres narrativos
que presenta se enmarcan en un periodo histórico finisecular, cuya
proyección alcanza aproximadamente hasta la década de 1920, por los
similares rasgos que manifiesta..
Baldomero Lillo es uno de los primeros exponentes
del relato corto, que surge en los albores del siglo XX y se le
considera como el iniciador de una tendencia social predominante en
la literatura chilena hasta el presente. Nace el 6 de enero de 1867
en una localidad minera, situada a más de 500 kilómetros al sur de
la capital chilena .Por lo menos, los treinta primeros años de su
existir transcurren en su región natal, lo que le permite a través
de las distintas actividades que emprende, tomar contacto con los
problemas que afectan a los obreros de los centros mineros
carboníferos, que posteriormente incorpora en la obra que nos
preocupa. Su muerte ocurre el 10 de septiembre de 1923.
II.- Elementos históricos visualizados en Sub-Terra
Después
de un atento análisis y siempre atenidos a la perspectiva histórica,
hemos creído visualizar una serie de elementos, en los cuales se
soportan las diferentes narraciones que estructuran la relación toda
y que pasamos a detallar:
1.-Emigración de la población campesina a
centros urbanos de incipiente
industrialización
Las figuras protagónicas que le dan vida a los diversos relatos que
configuran la obra narrativa son trabajadores asalariados, sin
calificación alguna, quienes junto con sus familias se han visto
impelidos a abandonar las faenas agrícolas, donde sobrevivían como
peones para ir tras las expectativas que les ofrece un centro de
explotación minera y que parece superar a la realidad agropecuaria
, la cual cada día se desmejora por el afán de las clases
dominantes de establecerse en los centros poblados para dedicarse
a nuevas actividades ,que les deparan mayores perspectivas
económicas.
Consideramos que este elemento constituye el
inicio de una corriente emigratoria del campo a la ciudad, que se va
a acentuar notablemente, a medida que se vaya desarrollando la
industrialización de América Latina en el curso del primer tercio
del siglo XX. Justamente en uno de los relatos, observamos una
alusión a esta realidad cuando el protagonista se ve obligado a
continuar en la explotación por carecer de posibilidades en el agro:
“¿Adónde ir? El invierno, el implacable enemigo de los desamparados,
que convertía en torrente los lánguidos arroyuelos, dejaba los
campos desolados y yermos…” Luego, refiere:”En las chozas de los
campesinos el hambre asomaba su pálida faz a través de los rostros
famélicos de sus habitantes, quienes se veían obligados a llamar a
las puertas de los talleres y de las fábricas en busca del pedazo de
pan que les negaba el mustio suelo de las campiñas exhaustas”.
2.- Condiciones misérrimas de vida y trabajo
en las zonas industriales
Los campesinos, iniciadores de esta corriente emigratoria a los
centros poblados y que se mantiene hasta la actualidad, ven
frustradas sus esperanzas de una vida económica superior . Por
integrar una masa no calificada, no pueden aspirar a ocupar
responsabilidades, que les posibiliten unos ingresos mínimos. Dada
su condición de peones asalariados, son presa fácil de la voracidad
de los consorcios foráneos,que ya en esta época empiezan a operar
en América Latina, orientando la acción preferentemente a la
explotación de las materias primas y que desean contar con una mano
de obra barata, sin sujeciones de ninguna naturaleza, ya que actúan
en connivencia con los gobiernos de turno, que los dejan actuar
libremente.
De las chozas campesinas que utilizaban como viviendas en los
latifundios de los grandes señores terratenientes, quienes los
explotaron por generaciones, pasan a campamentos insalubres
mantenidos por las empresas que ahora los explotan. Viven, así, en
el hacinamiento, en la promiscuidad más deleznable en perjuicio del
deterioro físico y síquico de sus vidas : “Cabeza de Cobre llegó esa
noche a su habitación más tarde que de costumbre .Estaba grave,
meditabundo y contestaba con monosílabos las cariñosas preguntas
que le hacía su madre sobre su trabajo del día. En ese hogar
humilde, había cierta decencia y limpieza, por lo común desusada en
aquellos albergues donde en promiscuidad repugnante se confundían
hombres, mujeres y niños y una variedad de animales que cada uno de
aquellos cuartos sugería en el espíritu la bíblica visión del Arca
de Noé”.
En lo que respecta a las condiciones de trabajo son
subhumanas. No se dan las mínimas seguridades para la ejecución de
las faenas: El hombre que le arranca con su trabajo las riquezas
a las entrañas de la tierra, se ve abandonado a su propia suerte
Carece del resguardo necesario laboral. Prácticamente, su propia
vida no posee valor para la empresa expoliadora: “La galería del
Chiflón del Diablo” tenía una siniestra fama …Las filtraciones un
tanto escasas al empezar habían ido en aumento, haciendo muy
precaria la estabilidad de la techumbre, que sólo se sostenía
mediante sólidos revestimientos …Continuamente había que extraer de
allí un contuso, un herido y también a veces algún muerto aplastado
por un brusco desprendimiento de aquel techo falto de
apoyo”
3.- Explotación extranjera: Presencia de los ingleses. La Compañía
como ente explotador
América Latina constituye una comunidad vinculada entre sí
por lazos históricos, sociales, culturales, económicos y de distinta
índole, que le confieren una unidad que pudo en algún momento
traducirse en la formación de una gran nación al sur del Río Bravo,
pero que no se ha logrado por la persistencia de nacionalismos
localistas y regionales, que han sido avivados a través de la
historia por las propias potencias económicas que nos han dominado.
Todos los países, que actualmente conforman la región
caribe-latinoamericana ,si bien es cierto lograron su independencia
política, la mayoría en los albores del siglo XIX, sin embargo no
sucedió lo mismo en el plano económico. De la dependencia hispana,
se pasó en el siglo mencionado a una dependencia imperialista
británica. El tutelaje de Inglaterra en Latinoamérica se acentúa
notablemente en este periodo Y a esta realidad, por supuesto, no
escapa Chile. Los ingleses se instalan, primeramente, como
detentadores de la banca y el comercio en el otrora primer puerto
del Pacífico, como lo fue Valparaíso. Posteriormente, extienden las
actividades, tanto al norte como al sur del país para dedicarse a
la explotación de materias primas vitales para el desarrollo
agrícola e industrial de la época, como lo eran el salitre y el
carbón.
Aproximadamente, en el año 1840, se inicia la explotación
de los mantos carboníferos en la zona litoral centro-sur del país.
En contacto con la burguesía criolla que viene en ascenso y con
los gobiernos conservadores y liberales que se suceden, el
imperialismo británico comienza una de las explotaciones más viles
de un conglomerado de trabajadores indefensos en su propia tierra y
cuyos testimonios se conserva en estos relatos que analizamos.
Los ingleses crean su propia Compañía explotadora del
carbón, la cual se convierte en una entidad autónoma que es capaz
de controlar todas las acciones que propicia en la zona de
operación , sin que tenga injerencia el propio gobierno nacional.
La Compañía paga salarios vergonzosos, no les otorga legislación
social a sus obreros, aplica la ley en su propio beneficio, impide
la comunicación con el mundo exterior, crea sus propias leyes,
acuña moneda propia .En fin, es dueña absoluta de la vida de los
seres a quienes explota: “Durante aquellos cinco días
transcurridos desde que el despacho les cortó los víveres, las
escasas ropas y utensilios habían sido vendidos o empeñados, pues en
ese apartado lugarejo no existía otra tienda de provisiones que la
de la Compañía , en donde todos estaban obligados a comprar mediante
vales o fichas al portador”.
4.- Tecnocracia foránea:Presencia del ingeniero inglés y
el capataz criollo
La técnica, en los inicios de la explotación industrial de América
Latina, está en manos exclusivas del técnico foráneo. No existe aún
ninguna posibilidad para que un profesional del país expoliado, se
incorpore a la dirección o supervisión. La Compañía dispone de un
personal completo para la explotación total: Administradores,
empleados a nivel superior, los ingenieros son importados- en este
caso, ingleses- quienes con pruritos de carácter racial se prestan
alegremente para una explotación de seres a quienes consideran
inferiores: “Míster Davis, el ingeniero-jefe, un tanto obeso, alto,
fuerte, de rubicunda fisonomía , en la que el whisky había estampado
su sello característico, inspiraba a los mineros un temor y respeto
casi supersticioso. Duro e inflexible, el trato con el obrero
desconocía la piedad y en su orgullo de raza consideraba la vida de
aquellos seres como una cosa indigna de la atención de un gentleman
que rugía de cólera si su caballo o su perro eran víctimas de la más
mínima omisión en los cuidados que demandaban sus preciosas
existencias”.
Tal vez, el único personaje que se escape de lo
afirmado anteriormente sea el capataz.,Es éste un criollo que ha
logrado acercarse al explotador foráneo,ya sea por su espíritu de
arribismo o por sus afanes de traicionar a su propia clase, porque
este individuo se transforma en un instrumento de explotación de su
propio grupo..Es el mismo capataz, que maltrata a los indígenas de
América. Es el sargento de los cuerpos armados de Latinoamérica .Es
el arribista puro, En buenas cuentas es el descastado:”A veces un
minero palidecía y clavaba una mirada de sorpresa y de espanto en
el dinero puesto al borde de la ventanilla , sin atreverse a
tocarlo, pero un “Retírate” imperioso de los capataces los hacía
estirar la mano y recoger la monedas con sus dedos temblorosos…”
5.- Fatalidad de un pueblo explotado
El pueblo minero explotado surge en esa primera época, como un
conjunto de seres que todavía no configura una organización en
defensa de sus propios derechos . No hay todavía un asomo de
sindicalismo o defensoría del derecho del trabajador. Solamente, se
observan rebeliones individuales ante la injusticia, pero que no va
más allá de proferir improperios en contra de los que detentan el
poder: “¡Canallas, ladrones! – pudo exclamar después de un momento
con voz enronquecida. Con la cabeza echada atrás, el cuerpo erguido,
destacándose bajo las ropas húmedas y ceñidas los amplios hombros y
el combado pecho, quedó un instante en actitud de reto, lanzando
rayos de intensa cólera por los oscuros y rasgados ojos”.
En otras situaciones similares, se visualiza la
aceptación de la injusticia, de la expoliación como un componente de
la vida misma. Como la fatalidad, que debe aceptarse sin oponerse a
ella. Es esta aceptación dolorosa que durante tanto tiempo ha
llevado sobre sí el hombre caribe-latinoamericano como algo natural
que debe cumplirse por formar parte del destino: “La madre del
minero era una mujer alta, delgada, de cabellos blancos. Su rostro
muy pálido, tenía una expresión resignada y dulce…”
6.- Conclusiones finales.
Al concluir estas ligeras apreciaciones en torno
a la proyección histórica en Sub-Terra de Baldomero Lillo es posible
precisar de cómo cualquier obra literaria posee un trasfondo
histórico, que corresponde, generalmente al periodo existencial, en
el que se ha desenvuelto el autor, y quiéralo o no, cumple con la
función de ser un testigo de su época.
Quizás, en Baldomero Lillo veamos con mayor
nitidez un acercamiento de la “realidad real” de su época a la
“realidad ficticia” por él creada. Y esto se debe a que el narrador
con una perspectiva naturalista similar a la de Emile Zola en
“Germinal”, anhela patentizar un acontecer social, atentador contra
la vida humana de innumerables seres intrahistóricos, que nacen, que
hablan que respiran, se mueven y mueren por ésta, tan bien
llamada, en tiempos pretéritos, como “Latinoamérica del dolor”.
Instancias nerudianas entre uno y
otro siglo
Reinaldo Villegas Astudillo
Por primera vez, en una actividad reciente desarrollada por el
Municipio de “Los Guayos”,muy cercano a la Valencia de Venezuela,
donde participamos como conductores de nuestro trabajo “Viaje
itinerante a través de la vida y obra de Pablo Neruda”, con motivo
de recordar el 106 aniversario de su natalicio, junto a lectores de
poemas e intérpretes de creaciones musicales motivadas en la
producción nerudiana, a lo cual se agregó un coloquio, encabezado
por el escritor venezolano José Joaquín Burgos, tuvimos la
oportunidad de aludir a nuestras vivencias personales en relación
con el insigne poeta chileno. En tal ocasión, nos referimos a las
siguientes:
ALBORADA
1.- Hualqui (Chile) 1964
La
primera vez, que conocimos a Pablo y estuvimos muy cerca de él, fue
en la campaña eleccionaria del presidente Salvador Allende, en el
segundo intento por llegar a la Moneda, lo cual no logró tampoco en
esa oportunidad. Todo ocurrió en Hualqui, nuestro lar nativo,
situado a 23 kilómetros de la industrial Concepción. En esa
oportunidad, el candidato presidencial se hizo presente junto a su
fraterno compañero, Pablo Neruda, lo cual ocurrió en la mañana de un
domingo de agosto de 1964. En tal ocasión, Neruda era portador de
una manta (ruana) de colores no muy oscuros, junto a su gorra negra
característica, ocasión en la cual no hizo un discurso político,
limitándose a integrar el presidium, instalado en el antiguo y
amplio kiosco de la frondosa Plaza de Armas, cubierta de añosos
tilos, que empezaban a retoñar anunciando la Primavera. Luego, el
poeta se integró en una marcha constituida por adherentes a Allende
que se extendió por las calles polvorientas de esa época. Dado lo
presuroso de la gira, sólo alcanzó a dialogar con él, en torno al
quehacer literario, el creador poético hualquino Ramón Navarrete
Stagg,. a quien le manifestó : “Que lo más importante que debe
realizar, cotidianamente un escritor-además del quehacer
inherente-es la lectura, con el fin de ir enriqueciendo, día a día,
su acervo literario” .
NOCTURNAL
2.-Copiapó (Chile). Abril de 1975
Exactamente, en los meses postreros de 1974, cuando nos
encontrábamos radicados en la nortina ciudad de Copiapó,
desempeñando funciones en la sede de la Universidad Católica del
Norte, fuimos invitados por los directivos del más que centenario
Liceo de Hombres y el reciente centro de enseñanza media de adultos
nocturno de la ciudad, fundado hacía apenas una década atrás, para
que colaboráramos con la docencia en un curso de cada
establecimiento. en la asignatura de Castellano. Fue, justamente, en
el primer plantel, en un quinto año de humanidades, constituido por
adolescentes, donde el programa consultaba Literatura Chilena ,y en
época dictatorial, se mantenía aún el estudio, aunque muy
recortado, del insigne Pablo. Cuando llegamos a tal temática, le
solicitamos a los estudiantes que investigarán sobre la vida y la
obra del poeta. A la semana siguiente, cuando arribaron con tal
trabajo solicitado, todos sin excepción consignaron una descripción
biográfica-como si hubiesen estado de acuerdo-que se extendía entre
la fecha de nacimiento, el 12 de julio de 1904, su infancia y
adolescencia en Temuco hasta llegar a los años en que publica una de
sus primeras creaciones como lo fue “Veinte poemas de amor y una
canción desesperada”, en 1924, para referirse, a
continuación a su viaje realizado por el Oriente, aludiendo de
paso a ”Residencia en la tierra”. Luego, venía “el gran salto”
hasta las Odas Elementales, difundidas en 1954 y
luego al fallecimiento, el 23 de septiembre de 1973. Por supuesto,
que no hubo ni un asomo de España en el Corazón y la obra
cumbre de “Canto General”. Ninguno se salió de un libreto,
que imponían las circunstancias, configuradas por el miedo y la
delación, impuesta por el Intendente Militar, recién asumido como lo
fue el “halcón” Arturo Alvarez Sgolia, quien organizó un verdadero
contingente de militares que vestidos de civil, recorrían la ciudad,
disfrazados de obreros, empleados y estudiantes universitarios, en
diversos estratos, donde imponían el terror sicológico entre los
vecinos de la vasta región atacameña, cuna en el siglo XIX del gran
escritor libertario nacional, José Joaquín Vallejo, más conocido por
su seudónimo de “Jotabeche”.
De esta suerte, se
fue configurando el “conocimiento oficial” impuesto por el régimen
dictatorial: Neruda, cercenado, eliminado asimismo, García Márquez
entre otros, creadores latinoamericanos, limitándose a personajes de
épocas pretéritas muy asépticas en lo social y político. Esto se dio
con mayor intensidad en el ser chileno, al que pretendían modelar
con la “castración” del intelecto , para crear a su manera el
“hombre nuevo”..
RENACER
3.- Canoabo (Venezuela) 1977
Al arribar a Venezuela, precisamente
no por nuestra propia decisión, sino que forzado por el régimen
coercitivo imperante, el cual después que nos persiguió y encarceló
el 21 de mayo de 1975, además de hacernos renunciar a la Universidad
en un predio agrícola castrense, situado en un lugar aledaño del
río Copiapó en presencia de los tenientes, Valderrama, Lapóstol
(sobrino de Ariosto, intendente y jefe militar de Coquimbo), el
“Julio Iglesias” y una patrulla militar fuertemente armada para
después de haber transitado por el recinto carcelario copiapino,
remitirnos al Campo de Presos Políticos de “Tres Alamos”, instalado
en Santiago, la ciudad-capital. Así, fue como después de pasar un
par de meses en tal recinto carcelario, salimos por segunda vez en
libertad, pero ahora definitiva, aunque condicional, siendo
portadores de “antecedentes ominosos”, añadidos por los esbirros,
que no nos permitía laborar en ningún lugar del territorio nacional.
Después de permanecer unos meses en
Caracas, logramos la estabilidad al incorporarnos a un Proyecto que
no había podido concretar el educador Félix Adam, Rector de la
Universidad “Simón Rodríguez”, en la población rural de Canoabo del
Estado Carabobo, donde las generaciones jóvenes estaban en una gran
proporción emigrando hacia las distintas urbes de la nación
venezolana. Se trataba de dar vida a un Núcleo Universitario, que
surgía en una Escuela-Granja, cuya creación estaría fundamentada en
la dicotomía educación-trabajo, dentro de un marco eminentemente
andragógico. Junto a otros docentes y especialistas iniciamos tan
desafiante quehacer, donde figurábamos tres de nacionalidad chilena,
junto a un grupo joven relevante de profesionales venezolanos;
todos, dirigidos por el Rector Adam. tal vez, una de las figuras
educativas más descollantes de Venezuela, en el siglo XX.
Instalados en tal localidad semi-rural
para esa época, habitamos en una vivienda alquilada por la
Universidad, especialmente de lunes a viernes, para los docentes y
funcionarios que residían con sus grupos familiares en ciudades como
Caracas, Valencia y Barquisimeto. No era, sin embargo, el caso de
nosotros con el Técnico-Agrícola Sergio Rojas, que aún no habíamos
recibido a nuestros familiares En tal época, la actividad
universitaria se iniciaba a las 7 de la mañana y se prolongaba hasta
la véspera nocturnal Luego, el único solaz era dirigirse a los dos
“botiquines” (bares) más importantes del lugar como lo eran el del
“Chino” Güere y el italiano “Don Angelo” para dialogar con los
vecinos de la comunidad, entre “palos” de whiskies o unas cuantas
cervecillas .Este último expendio, estaba situado contiguo a la
Policía y frente a la Plaza “Bolívar”.
Sobre la base de lo anterior, un
buen día, decidimos acompañados por la guitarra de nuestro alumno
“Gustavito” Olivos, -hoy, alto ejecutivo bancario-para
convertirnos en serenateros muy peculiares, porque además de
algunas sentidas baladas y rancheras mexicanas, le agregamos los
versos de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” de
Pablo. Esto causó impacto en el mundo femenil de la comarca. Tal
vez la experiencia más recordada en tal sentido, fue cuando
pretendimos llevarle un saludo festivo a la hija del “Chino” Güere,
la cual era docente de Básica y buscaba la Licenciatura en la
Universidad. Fue así, cuando el burro de Doña Petra rebuznó,
indicando las 12 en punto de la noche, nos situamos en la calle ante
la ventana del dormitorio que ocupaba la hermosa estudiante. En esa
oportunidad, hubo mayor inspiración en la lectura nerudiana por
parte del profesor chileno Sergio Brown y el declamador venezolano
Heriberto Echezuría , Ingeniero de Obras, quien dirigía por ese
tiempo los trabajos que se realizaban en los alrededores de la
localidad, construyendo la Represa, el cual colaboraba con una
cátedra, vinculada con las Matemáticas, en la incipiente carrera
-por esos años- de Ingeniería en Alimentos
Por supuesto, que a través de
la serenata-recital nos dimos cuenta de los suspiros que se
escapaban del interior, especialmente cuando se leyeron, a la luz
de la luna, que pícaramente nos observaba , los Poemas 15 y 20.de
nuestro insigne Premio Nóbel.
Al siguiente día, encontramos a
la “China” en el recinto universitario, como siempre, sin que
hiciera ningún comentario en torno a la serenata. Interrogada por
nosotros, indicó que no había tenido conocimiento alguno, porque esa
noche había cambiado de habitación con su abuela Hortensia, de casi
80 años de edad, lo cual ahora ella se explicaba, porque en la
mañana la había visto más risueña y embelesada, renovada en su
existencia, seguramente por cuanto los poemas nerudianos le habían
refrescado su ya desgastado corazón, tal vez dormido desde hacía
mucho tiempo, cuando Don Genaro, su cónyuge, había iniciado el viaje
hacia la Eternidad, a raíz de una enfermedad incurable..
PLENITUD
4.- Labranza (Chile) 2001.
En septiembre del 2001,
cuando concurrimos con el Grupo “Mapuche” de Valencia para
incorporarnos en el último “Tren de la Poesía”, cuyo desplazamiento
se produjo entre Parral, donde nació Neruda en 1904 hasta Temuco,
ciudad, donde transcurrió la infancia y adolescencia , entre 1906
hasta 1921.Fue algo maravilloso, porque este convoy trasladaba a
poetas, escritores e intelectuales de Chile América y otros puntos
del orbe. El tren, después de la partida tuvo tres paradas: La
primera en Chillán, donde nos esperaban otros viajeros similares,
que habían pernoctado en esa urbe histórica, donde el anfitrión fue
el connotado poeta nacional, Gonzalo Rojas .Posteriormente, nos
detuvimos en las localidades de Collipulli y Lautaro, donde
compartimos en el mismo recinto ferroviario, con un gran número de
estudiantes y admiradores de Neruda. Por supuesto, que al arribo a
Temuco, al concluir el día fue apoteósico, al ser recibidos por una
multitud que nos esperaba anhelante.
Al siguiente día, nuestro Grupo Poético
fue programado para presentar su espectáculo en Imperial, no sin
antes detenerse en Labranza, donde junto al poeta venezolano José
Joaquín Burgos, participaríamos en un coloquio junto a otros
especialistas de la obra nerudiana en el recinto de la sede de la
Universidad, donde nos esperaban un numeroso grupo de estudiantes y
docentes. Iniciada la actividad, nos impactó la presencia del Rector
con el mismo nombre de un ex presidente de Chile del siglo XIX,
Manuel Montt. El se había trasladado, especialmente desde la sede
principal situada Santiago, para recibirnos y presentarnos en tal
oportunidad. De unos 70 años de edad, hizo referencias al
conocimiento que tenía de la obra nerudiana y de la interrelación
con el poeta durante algunas instancias de su existencia. Por
supuesto, de un pensamiento político muy opuesto a Neruda, e
igualmente limitado por la mordaza impuesta por el régimen
coercitivo de Pinochet, ese día se liberó y se emocionó, leyendo
algunos de los poemas nerudianos, tomándose más del tiempo previsto
para inaugurar el Coloquio y darnos la bienvenida. Tal acontecer nos
impresionó, hondamente, porque ahí reafirmamos nuestro pensamiento
que Pablo le pertenece a todo Chile y al continente. Es una figura
trascendente, mucho más allá de una organización política o
cenáculos literarios a los cuales se afilió en vida:Nos pertenece
a todos por su genialidad, lo cual nos enorgullece por donde
transitamos.
Cuando
nos correspondió participar en el Coloquio, me dirigí especialmente
a los estudiantes, recordando la “mordaza” impuesta en la dictadura.
Les manifesté que ahora podían acceder al “Canto General” y era
posible leer e internarse en esta obra grandiosa, verdadera epopeya
moderna, continuadora de aquellas desde la más primigenia época de
los griegos y los romanos. Aquí, Neruda , a través de su genialidad
había elaborado la historia de Chile y de América, similar a la
Biblia, desde prácticamente del surgimiento de la criatura humana,
pero en nuestro continente. Luego enfaticé, en la lectura de otras
creaciones, como “España en el Corazón”, donde expresa su doloroso
sentir por la desaparición de la República Española y especialmente
de su más querido y fraterno amigo, el poeta, Federico García Lorca,
fusilado en su nativa Granada, por el régimen de Franco en los
albores del levantamiento castrense.
Posteriormente, con el Grupo Mapuche presentamos en Imperial -por
donde se desplazó don Alonso de Ercilla en el siglo XVI, escribiendo
“La Araucana”- nuestro trabajo “Viaje itinerante por la vida y obra
de Pablo Neruda”, con lecturas intercaladas por sus integrantes.
Mireya de Guerra, Angélica Munizaga y María Narea, a las cuales se
agregó la participación de la mezzosoprano Jessica Valencia
Mondaca, quien interpretó canciones motivadas en la letra de
creaciones nerudianas, como la “Tonada a Manuel Rodríguez”, el
dedicado a Javiera Carrera, “Romance de los Carrera” y el
eternamente romántico “Poema 20”.
EXPANSIÓN
5.- Alvarado (México) 2001
La
gira que realizamos por México entre octubre y noviembre de
2004,difundiendo la poemática y el ciclo vital de Pablo Neruda, con
motivo de celebrarse el centenario del natalicio, recordamos como
anécdota lo ocurrido en la localidad de Alvarado, cerca de Veracruiz
y colindante con el río Papaloán , el cual había sido inmortalizado
por el creador poético en los diversos desplazamientos, que hizo por
la República Mexicana en diversas ocasiones .Lo cierto, que al
arribar a Alvarado nos dimos cuenta que nuestra presentación había
pasado a segundo plano, dado que las autoridades municipales habían
igualmente preparado la celebración de las Fiesta Patronales, que
mantenían “enloquecida” a la población. De tal suerte, que Neruda
había sido dejado de lado, a lo cual se agregó la enfermedad que
afectó al docente, organizador del evento. Fue así, como el día
señalado, no hallaban qué hacer con nosotros, lográndose una salida
final que consistió en llevar a efecto tal actividad en un amplio
salón de un Centro Docente Tecnológico. Así, interrumpieron las
clases regulares un centenar de educandos para hacer acto de
presencia ,interesados o no para felicidad de los docentes, que
quedaron liberados del quehacer habitual y nos endilgaron a sus
inquietos alumnos para escuchar a un desconocido, que venía a
hablarles igualmente de un poeta de la misma condición, ignorado por
tales latitudes por las nueva generaciones de adolescentes Al
inicio, se produjo un gran bullicio en el salón, el cual no podían
controlar los maestros. De inmediato, evaluada la situación, recordé
mi experiencia de muchos años ha, cuando transité por la Enseñanza
Media en mi tierra nativa y opté por una estrategia motivacional que
se me ocurrió en ese instante y que consistió en empezar a leer, de
improviso, por el micrófono con voz potente el poema nerudiano,
contenido en “Canto General” y dedicado al río Papaloán, el cual,
por esos días se deslizaba imponente y un tanto “encabritado”, a
causa de las lluvias otoñales a través de su lecho muy cercano al
plantel y a su desembocadura en el Golfo de México.(“ Yo quiero ir
por el Papaloán/como tantas veces por el terroso espejo/tocando con
las uñas el agua poderosa…”) Al escuchar estos versos y la alusión
al gran río local, los estudiantes, de inmediato se quedaron en
completo silencio y por ahí me fui, leyendo y comentando otras
composiciones nerudianas dedicadas a México en esa obra magna
nerudiana, publicada en 1950 por primera vez, precisamente en tierra
mexicana: Poemas dedicados a Juárez, Emiliano Zapata, Cuauhtémoc, a
Orizaba y Silvestre Revueltas, entre otros.. Creo que nuestra
relación acompañada, constantemente por versos, leídos por una
hermosa voz femenina, llegaron a lo más profundo de estos jóvenes
adolescentes, que ese día conocieron y admiraron a un creador
poético de Chile y de América, Premio Nóbel y que hasta el último
día de su finar físico llevó, igualmente dentro de sí, a la patria
mexicana.
CENIT
Morelia (México) 2004
La
segunda experiencia mexicana, que deseamos rememorar fue nuestra
participación en un Seminario, titulado :”Pablo Neruda, entre la
historia de la Literatura”, organizado por las Facultades de
Historia y Filosofía, junto al Instituto de Investigaciones
Histórica y Secretaría de Difusión Cultural y Extensión
Universitaria de la Universidad Michoacana de San Nicolás de
Hidalgo, instalada en Morelia ,donde participaron cuatro excelsos
ponentes como lo fueron: Gerardo Sánchez Díaz, Roberto Sánchez
Benítez, Salvador Morales Pérez y Osvaldo Arias Escobedo y nosotros
con la Conferencia Magistral, titulada: “Dimensión contemporánea de
Neruda en el Centenario de su Natalicio” y en la lectura de versos:
Nadia Nava y Susana Ramírez..
Todo
fue emocionante, por cuanto dentro del publico se encontraban
algunos octogenarios, que recordaban la presencia de Pablo, cuando
se le otorgó el primer título de Doctorado Honoris Causa, por este
centro de estudios superiores en el año 1942, cuando el creador
poético chileno desempeñaba el cargo de Cónsul de Chile en México y
con posterioridad la nación lo recibió en calidad de exiliado,
después de ser desaforado como Senador de la República y perseguido
por González Videla junto al Partido Comunista, el cual había
contribuido a llevarlo al poder en las elecciones de 1946.
En
este desplazamiento por México, constatamos la atracción que ejerce
Pablo Neruda entre las antiguas y nuevas generaciones, lo cual nos
demuestra una vez más que el poeta no sólo es de Chile su patria
nativa, sino de todo un continente,cuya historia detenida y
profunda se encuentra en la obra magna, “Canto General” y en otros
versos, reflexiones y rememoraciones de su intenso tiempo terrígeno.
FINAL
Pero…las instancias no cesan, porque para el 6 de noviembre venidero
en el pabellón que levantará la Dirección de Medios de la
Universidad de Carabobo de Valencia, en el marco de una nueva
versión de la Feria Internacional del Libro (FILUC 2010), día que
estará destinado a Chile, donde la Editorial Alfaguara presentará
una nueva antología sobre la producción nerudiana. Ahí, estamos
invitados, para nuevamente entre coloquios, versos y tonalidades
musicales, proyectemos un vez más la obra de este insigne creador
chileno y caribe-latinoamericano.Desde ya, quedan invitados .
Elementos históricos fundantes en el “Martín Rivas” de Alberto Blest
Gana
Reinaldo Villegas Astudillo
Con motivo del Bicentenario de la República
de Chile, el canal de T.V. a través de las señales nacional e
internacional está proyectando, en estos días, una nueva versión de
“Martín Rivas”, narración relevante de Alberto Blest Gana, publicada
por primera vez en el año 1862, la cual se ha convertido en la
iniciadora del género narrativo en el país austral, todo lo cual nos
ha motivado, a releer una obra que conocimos en la adolescencia,
cuando cursábamos la Enseñanza Media. Por supuesto que la última
versión televisiva, si bien arranca de tal creación novelesca, sin
embargo recrea una historia con ciertas alteraciones en cuanto a los
personajes, sucesos y espacios, por cuanto va dirigida a unos
televidentes-receptores, pertenecientes a una realidad otra, surgida
a casi un siglo y medio de distancia, para lo cual los libretistas
la han adaptado al televidente-masa que busca entretenimiento y
solaz, alérgicos por estos tiempos a la lectura, a quienes hay que
ofrecerles lo que más les atrae en el presente, como el sexo que
transita de alcoba en alcoba, acompañado de la infidelidad de
mujeres insertas en un mundo regulado por enérgicos principios
moralistas, que desde la colonia las exponían a deleznables
escarnios públicos. A esto, se agregan algunos asomos de
homosexualismo y actitudes demenciales de algunos protagonistas.
Para el logro de estos objetivos, que le otorgan porcentajes mayores
a las televisoras para encimarse en el rating en horarios estelares,
se dejan de lado los valores esenciales de la persona humana, al
igual que los sociales y políticos, los cuales podrían resultar
conflictivos en el presente, configurando así aconteceres más
edulcorados y superficiales propios de tramas televisivas. Tal
situación se manifiesta por el desarrollo que se hace de personajes,
apenas mencionados en la obra como lo son: Clemente Valencia y
Mercedes, la hermana de Martín Rivas. Ambos protagonizan sucesos
truculentos, vinculados con asesinatos, arribismo exacerbado,
violencia y argucias para engañar al prójimo, temas surgidos de los
“escribidores” profesionales, tan comunes en el presente.
Sobre la base de lo anterior,
quisiéramos referirnos con mayor relevancia a un suceso histórico
del cual fue contemporáneo el propio autor en su devenir
existencial,
como lo fue el surgimiento en el año 1850 de la
Sociedad de la Igualdad, constituida por jóvenes políticos de la
época pertenecientes al Partido Liberal o Pipiolos, que pretendían
renovar el pensamiento tradicional por uno más de avanzada,
relevado en Europa como el socialcristianimo, impulsado por
Lamennais y el socialismo utópico de los cuales son difusores, entre
otros, Fourier y Saint-Simon en la siempre Francia libertaria y que
se constituye en un antecedente de lo que será el ideario de Carlos
Marx con posterioridad .Tal pensamiento, lo recogen Francisco Bilbao
y Santiago Arcos. El primero de origen chileno e igualmente el
segundo, hijo éste, de un español, avecindado en Chile. Bilbao
integrante de la Generación de 1842 y brillante discípulo de don
Andrés Bello y admirador de Simón Rodríguez, se convertirá en uno de
los teóricos y activistas más prominentes del pensamiento renovador,
bebido en las propias fuentes originales de Francia, donde participa
activamente en la lucha y luego de una incesante vida
revolucionaria, la cual lo llevará a convertirse en uno de
vida revolucionaria lo llevarproias
fuentes originales de Francia, donde participa activamente en la
lucha y lueg los primeros relevantes exiliados políticos de
la nación chilena, en las repúblicas del Perú y Argentina. Por
supuesto en la novela de Blest Gana, lo identifican con el propio
Martín Rivas y a su compañero de lucha Santiago Arcos, con Rafael
San Luis.
Santiago, la capital de Chile en la
medianía del siglo XIX surge en lo que se conoce hoy como su casco
histórico, que se extiende por la Alameda de las Delicias entre el
cerro Santa Lucía hasta la avenida Brasil a lo más y por las
tradicionales calles céntricas, que nacen en la propia Alameda,
como Teatinos, Agustinas y Ahumada entre otras que se prolongan
hasta un límite, que lo constituye el río Mapocho. Igualmente se
citan localidades entre las que figuran Renca y Ñuñoa y otras
ciudades como Copiapó, Coquimbo y Valparaíso Los grupos sociales son
muy marcados, entre los que se encuentran, por arriba, la
aristocracia agrícola y minera, enriquecida y conformada por
castellanos y vascos, lo cuales se dan el lujo de construir
mansiones, con finos materiales traídos de Europa. Quien, por esos
tiempos, no haya conocido París es mirado en menos. Así, lo retrata
Blest Gana, a través de su personaje, Agustín, el cual después de
residir en la ciudad-luz retorna a su marco terrígeno, con
actitudes y tono muy afrancesados, especialmente en sus coloquios
diarios, donde intercala expresiones francesas, demostrándolo
asimismo en su vestimenta. Existe una tendencia a integrar las
nuevas familias, exclusivamente con miembros de estos sectores
oligárquicos. Generalmente las uniones maritales se hacen con
intervención de los progenitores, quienes velan – además de la
“pureza de la sangre” -por los bienes económicos que se pueden
asociar por encima de los sentimientos de los propios hijos. Por
supuesto, los ya citados “escribidores” en busca constante del
rating, dejan de lado valores esenciales como son los sociales y
políticos, los cuales podrían resultar conflictivos en el presente,
configurando así aconteceres más superficiales, propios de temas
televisivos..
Sobre la base de lo anterior,
quisiéramos referirnos a un acontecimiento histórico del cual fue
testigo el propio autor en su devenir existencial, como lo fue el
surgimiento de la Sociedad de la Igualdad, constituida por jóvenes y
políticos de avanzada para la época post-colonial. Pertenece tal
grupo – como ya lo hemos señalado- del Partido Liberal, que se
conocían con el nombre de “pipiolos”, el cual fundamentalmente se
diferencia del Conservador por su carácter de anticlerical, donde
igualmente predominan los sectores oligárquicos, porque en esa época
no existía clase media, en tanto los sectores populares estaban
conformados por siervos explotados en las haciendas de la región
central o en los centros mineros del Norte de Chile, carentes de la
condición de ciudadanos. Entre estos propulsores de un pensamiento
nuevo de avanzada figuran los ya citados Bilbao y Arcos . De esta
suerte, constituyen un sector de variado linaje disidente, dentro de
la organización liberal. Es el primer intento de renovación, el cual
no prosperará internamente, pero provocará el surgimiento más
renovado del Partido Radical, representado en el relato por el
dirigente de esa organización naciente como lo es, Manuel Antonio
Matta, a quien Blest Gana le dedica la obra narrativa. Esta
disidencia juvenil se repetirá en el siglo XX, primero en el Partido
Conservador, donde al finalizar la década del 30 se rebela un
significativo grupo de la juventud, conformando la Falange y luego
el PDC y en la década de los 60 surgirá el MIR, desprendido de la
izquierda tradicional. Todo lo anterior, conduce a la presencia de
nuevas fuerzas políticas, triunfantes en las elecciones
presidenciales de 1964 y 1970, lo cual conllevará a que liberales y
conservadores, con otra denominación pretendan debilitar tal
arremetida y decidan participar, activamente, en el ignominioso
Golpe militar de 1973 y en ese largo gobierno de facto, que se
prolongará por casi 17 años.
Sólo para ilustrar la visión y el
concepto que tenían las familias acaudaladas de la época en
relación con la Sociedad de la Igualdad, citamos un diálogo
caracterizador entre miembros de la familia y amigos vinculados con
Leonor, la protagonista y su progenitor Don Dámaso Encina, oligarca
e individuo representativo de la sociedad santiaguina de esa época:
“Leonor y su prima formaban otro grupo con los jóvenes y don Dámaso
ocupaba la cabecera de la mesa
con su amigo y su cuñado.
-Convéncete Dámaso –decíale don
Fidel-, esta Sociedad de la Igualdad
es una pandilla de descamisados
que quieren repartirse nuestras fortunas.
-Y, sobre todo –decía don Simón
a quien el Gobierno nombraba siempre
para diversas comisiones-,los
que hacen oposición es porque quieren em-
pleo.
-Pero, hombre –replicaba Don
Dámaso-¿y las escuelas que funda esa
Sociedad para educar al pueblo?
-¡Qué pueblo, ni qué pueblo!
–contestaba don Fidel-. Es el peor mal que
pueden hacer, estar enseñando
a ser caballeros a esa pandilla de rotos.
- Si yo fuese gobierno –dijo
don Simón-, no los dejaba reunirse nunca
¿A dónde vamos a parar con que
todos se metan en política?
-¡Pero si son tan ciudadanos
como nosotros! –replicó don Dámaso.
-Sí; pero ciudadanos sin un
centavo, ciudadanos hambrientos –repuso
Don Fidel. “
Es indudable que pensadores como
Bilbao y Arcos, a través de la Sociedad de la Igualdad, de mediados
del siglo XIX, se constituyen en los precursores de los movimientos
populares que insurgen en las primeras décadas del siglo XX.
En el plano narrativo, Blest Gana
presenta un relato en una perspectiva omnisciente, muy influido
por relevantes escritores franceses como Sthendal y Balzac. Como
obra costumbrista, ofrece una serie de rasgos, que aún permanecen en
la idiosincrasia chilena en una diversidad de aspectos y otros
nuevos surgidos con la conformación de la clase media y los sectores
populares.a nación, Citamos, por
ejemplo, la celebración patriótica como siempre ha sido del 18 de
septiembre, festividad nacional por excelencia, comidas como el
arrollado de chancho, el pescado frito con ensalada, el pavo
horneado, consumo de aceitunas, etc. Lo bebestible, representado por
la chicha, la mistela y el ponche; lo musical, constituido por tres
instrumentos, fundamentales: la guitarra, el arpa y el piano;en
tanto los bailes, por supuesto, la cueca de carácter nacional, la
cuadrilla y la polca . Y en la parte lingüística, expresiones entre
muchas, como: Huasca, roto, medio pelo, ponche, lacre, meter bulla,
pinganilla, borrachera, aldad, de
mediados del siglo XIX, se constituyen en los precursores de los
movimientos populares que cumplidos, echar al agua, etc. que
aún se conservan en el léxico cotidiano del país.
La historia romántica la protagonizan
Leonor y Martín Rivas dentro de un marco social y económico muy
rígido, insertos en una sociedad tradicional citadina, la cual se
proyectará sin mayor evolución hasta los albores del siglo XX,
cuando se inicia el éxodo a Santiago, fundamentalmente, de los
trabajadores del salitre al colapsar la producción a raíz de la
aparición del producto sintético, lo cual afecta notablemente a la
economía chilena. A ellos, se agregan los campesinos que logran
escapar de la servidumbre a la que lo tienen sometidos los
terratenientes criollos y arriban a la capital para instalarse en
los lugares periféricos, donde empiezan a surgir los conventillos, a
lo cual se suman las protestas sociales, huelgas y surgimiento de
sindicatos y agrupaciones políticas vinculadas con el socialismo,
donde emergen líderes como Luis Emilio Recabarren y otros similares
, que asumirán la defensa de los desposeídos.
En síntesis, “Martín Rivas” es una
creación narrativa trascendente que no ha perdido su vigencia a
través del tiempo transcurrido. Consideramos, que este año del
Bicentenario de nuestra República, debe reeditarse, profusamente,
por cuanto asume la función de una narración histórica que nos
posibilita adentrarnos en el siglo XIX, donde se fue consolidando
nuestro pensamiento republicano, producto de una generación- quizás
la más áurea- de nuestra historia hasta el presente, donde se
relevaron escritores entre los que resaltan el propio Blest Gana y
jóvenes intelectuales como Lastarria, el mismo Bilbao, Jotabeche
e innumerables historiógrafos, pensadores, filósofos, educadores,
artistas plásticos, formados por maestros como los venezolanos,
Andrés Bello y Simón Rodríguez, los argentinos Sarmiento y Alberdi y
el francés Rugendas, entre otros, provenientes de nuestro continente
y de Europa, quienes logran configurar una generación relevante, que
se manifiesta desde 1840 hasta la segunda mitad del siglo XIX.
"Neruda: En el 104 aniversario de su natalicio"
Dimensión
contemporánea de Neruda en el centenario de su natalicio
Reinaldo Villegas Astudillo
(Ponencia presentada en el Coloquio en el Centenario de Pablo
Neruda, organizado por la Facultad de Historia, Facultad de
Filosofía e Instituto de Investigaciones Históricas de la
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo de Morelia
(México), el 4 de noviembre de 2004).
PRELIMINARES
En primer término, quisiera saludar efusivamente a todos los
miembros de esta comunidad que integran la Universidad Michoacana de
San Nicolás de Hidalgo de Morelia, por el reconocimiento a través de
un Doctorado Honoris Causa, otorgado tempranamente en 1943 a Pablo
Neruda, creador poético, que les pertenece a todos los habitantes
que pueblan esta región que va desde el sur del Río Bravo hasta la
distante Patagonia y territorio antártico, vasta extensión donde se
sitúan nuestras repúblicas caribe-latinoamericanas. Neruda, por ese
tiempo, estaba consagrado en el estro poético por la publicación de
unas siete obras y elaboraba los poemas que conformarían Canto
General, el cual daría a conocer en este México siempre solidario en
1950, año de exilios y persecuciones por parte del propio gobierno
electo por su organización política, y que por presiones del imperio
del Norte fue puesta fuera de la legalidad, aplicándosele la
tenebrosa Ley de Defensa y de la Democracia, que además del
desafuero de Neruda del Senado y su posterior camino hacia la
clandestinidad y el exilio, significó la prisión y relegación en la
inhóspita población de Pisagua de sus compañeros comunistas, donde
por esas jugarretas del destino fungía como jefe del campo de
relegación, en aquel entonces, un oscuro oficial de rango menor
llamado Augusto Pinochet Ugarte.
Antes de referirnos a la presencia actual de Neruda en este período,
que abarca más de tres décadas, a partir de su deceso ocurrido el 23
de septiembre del fatídico año de 1973, quisiéramos expresar algunas
observaciones en torno a esta etapa de la que hemos sido testigos
directos en el continente al cual pertenecemos.
A la distancia, pensamos que Neruda desapareció físicamente, justo
en el momento en que sucumbía un proyecto de gobierno como el
presidido por Salvador Allende, que se había constituido en la
culminación de grupos populares y medios que por primera vez habían
accedido al poder en 1938 con el profesor Pedro Aguirre Cerda,
apoyado por el llamado Frente Popular, dejando fuera del gobierno
después de más de cien años a la oligarquía chilena, representada
por los actores políticos: pipiolos y pelucones, en otras palabras,
liberales y conservadores.
Con la muerte del poeta, juntamente se desmorona el anhelo de un
pueblo al cual, Neruda había contribuido a configurar por medio del
verbo y la expresión artística durante toda su existencia
A las claridades le suceden las tinieblas y asistimos a la irrupción
de individuos oscuros y anti-poetas, que violentan el hilo
constitucional de las repúblicas del continente, sumiéndolas en el
dolor de perder a sus seres queridos en elevadas cifras, no sólo en
Chile, sino en Argentina, Uruguay y Bolivia, lo cual se hizo
asociadamente a través de la Operación Cóndor, donde esos "saurios",
como ya había denominado Pablo a sus antecesores en el Canto
General, actuaron en tan horripilante acción anti-humana.
De todos estos desmanes, que en Chile se prolongaron por casi 17
años, protagonizados por el ex capitán de Pisagua en 1949 y en la
década de 1970,convertido en un general traidor, se suman los
padecimientos de otros pueblos hermanos a lo cual se agregan los
acontecimientos mundiales, atentadores en contra del ser humano en
diversos espacios del orbe, lo que va a significar el quiebre de una
generación con sus valores para dar paso a una nueva, la cual se nos
muestra muy distinta a la que nos conformó y donde nos hemos
insertado, adaptándonos a las realidades en las que se volcaron
nuestros hijos y nacieron nuestros nietos, donde los elementos
visibles e invisibles de la realidad emergente, desde nuestra
perspectiva generacional, resultan decadentes y anti-valóricos tal
cual se indica.
CARACTERIZACIÓN DEL SER CARIBE-LATINOAMERICANO EN LAS ÚLTIMAS
DÉCADAS
Es indudable que tal signo de devaluación de los valores se produce
a nivel universal, pero específicamente en América se acelera con la
presencia de gobiernos dictatoriales apoyados por sectores de la
oligarquía que conducen a lo que podríamos calificar muy entre
comillas como "hombre nuevo". No es aquél con el cual soñaron
algunos sistemas de gobiernos de avanzada latinoamericanos, en la
década que va de 1960 a 1970 en torno a crear un ser solidario,
"preocupado por el desposeído" o "ejecutor de la máxima cristiana
del amor al prójimo". Fue todo lo contrario: Surgió un ser
individualista, amante de los bienes materiales y muy alejado a los
preceptos por tenderle la mano al desventurado.
En el caso específico de Chile, esto produjo una escisión entre el
chileno que por la fuerza se adaptó al modelo impuesto por el
dictador dentro del enfoque neoliberal, ensayado en varias
oportunidades a costa del padecimiento de los sectores populares,
silenciados por una cruel represión, en relación con un elevado
porcentaje del millón de chilenos exiliados que se radicó en el
exterior, no precisamente por su propia voluntad. Esto ha
significado para nosotros al retorno, a partir de 1990, no reconocer
el país en el cual nacimos, nos formamos y donde nos asestaron el
golpe a nuestro ser, al convertirnos en una generación perdida.
Lamentablemente pasó muchísimo tiempo, lográndose el objetivo en
gran medida propuesto por el autoritarismo.
Sólo un ejemplo ilustra esta realidad: Salimos del país nativo,
admirando a nuestros grandes valores culturales, entre otros, a
Roberto Matta, el pintor; a Claudio Arrau, el pianista y a nuestras
cumbres poéticas: Vicente Huidobro, Gabriela Mistral y Pablo Neruda.
Y al regresar, constatamos que las figuras prominentes señaladas del
pasado, dieron lugar a la valoración de un ex Miss Universo, dos
jugadores de fútbol, un gay, modisto-peluquero de las divas de la
TV, y a una "geisha", formada en el Japón donde arribó para venderse
al mejor postor, habiéndose convertido en una acaudalada "señora"
para retornar al país natal como una gran triunfadora del sistema
económico, transformándose en una figura privilegiada de la difusión
televisiva.
Lo anterior, refleja la presencia de un nuevo mundo con muchas
similitudes en los diversos países de la región. Los grupos
económicos constituidos en transnacionales, con capitales del
exterior y en algunos casos asociados a los capitalistas criollos,
han configurado a un ser consumista, que es idéntico en gran parte
del continente. Casi en todas las naciones, encontramos los mismos
productos de consumo, empezando por el símbolo del imperio
norteamericano actual: los Mac Donald, entes que han pretendido
hasta enajenarnos nuestras vernaculares ingestas alimenticias.
El consumismo no atiende sólo a la alimentación sino a la
indumentaria, a la recreación y a la presencia de "artefactos"-como
diría Nicanor Parra- para ser utilizados como medios de transporte,
de telecomunicaciones, y en general del confort doméstico.
Por su parte, la educación y la salud se alejan más de los grandes
contingentes humanos, con el surgimiento de los "mercaderes"- que
cuestionó acerbamente el educador y pensador venezolano Simón
Rodríguez en el siglo XIX- quienes han tomado a esta actividad como
una empresa cualquiera "como si se tratara de venta de telas",
desarrollando así un negocio muy propio y lucrativo. Para muestra un
botón: uno de éstos es el dueño de la Universidad "Andrès Bello" de
Santiago de Chile, un individuo que se convirtió en multimillonario
en el periodo dictatorial de Pinochet que en el presente maneja,
además, bancos, diarios y diversos negocios que le reportan jugosas
ganancias dentro del modelo instaurado por el ya decrépito
ex-dictador. Lo mismo ha sucedido con los "mercaderes de la salud",
que van levantando super-clínicas privadas, donde sólo acuden
quienes detentan la riqueza y pertenecen a grupos sociales con un
alto poder adquisitivo.
La primera devaluación cultural que agobia al continente en estos
tiempos es la presencia de la imagen: "que está matando la palabra".
A través de los medios audiovisuales y electrónicos, el joven
caribe-latinoamericano de hoy ha ido perdiendo las habilidades
comunicativas. Si consideramos las instancias que señalaba el citado
Rodríguez en el siglo XIX, con el proceso de aprendizaje inicial que
se conformaba asi:"calcular-pensar-hablar-escribir-leer",
prácticamente está desapareciendo la más significativa como lo es la
lectura, en el pleno sentido de : "desnudar la palabra de su
significación". Este modelo ya no se da en la realidad, así lo
comprobamos a través de los exámenes que se aplican en la admisión
de los estudiantes a las universidades, donde un porcentaje reducido
de aspirantes sale airoso en las evaluaciones. Igualmente poco se
escribe; algo, tal vez en el Internet, pero dada la velocidad del
tiempo de que dispone generalmente el usuario, los "horrores"
abundan. Nos queda sólo la facultad del habla. Pero, ¿cuántos
interlocutores del presente hablan con propiedad y sentido? O,
¿cuántos sólo permanecen enmarcados dentro de las comunicaciones
fáticas?
Las consideraciones expuestas anteriormente, nos llevan a una
lectura de lo superficial y de lo utilitario. Basta solamente con
darse una vuelta por las librerías del continente y saltarán ante
nuestros ojos, títulos de bestsellers, impuestos muchos por la
publicidad consumista entre los cuales se sitúa una literatura
esotérica y la ahora muy abundante vinculada con lo emocional y el
éxito fácil, la cual ha tenido tanta aceptación que pululan por el
continente individuos; algunos charlatanes, inclusive galardonados
por universidades, que han ido acumulando bienes producto de estas
ventas, que tanta aceptación han tenido en el lector medio, quien a
veces se mantiene en la superficialidad, convencido de que puede
solucionar sus problemas existenciales y económicos con suma
facilidad, orientado por estas lecturas que proclaman el éxito en un
plazo inmediato.
La televisión, dirigida por el "hombre económico", a quien le
interesa sólo el bien material y la pronta ganancia; ése, que ya se
ha impuesto al sostener y controlar al "hombre gobernante", porque
igualmente incluye al elemento castrense para mantener la
estabilidad de un régimen , se ha convertido en el "deformador" del
ser continental. Ya señalamos los ídolos que van creando:
faranduleros, superficiales y maniquíes de uno y otro sexo.
Diariamente proyectan por las televisoras en series, programas
especiales, publicidad -mucha publicidad- elementos pornográficos,
convirtiendo la imagen de la mujer en símbolo de los desenfrenados
apetitos sexuales, explotando a jóvenes y figuras por lapsos breves,
porque el tiempo es fugaz y la lozanía desaparece prontamente. En
este plano, ya no hay recato en la proyección. Ya no es sólo en
altas horas de la noche, ahora es a pleno día. Es la anti-enseñanza
que recibe el infante o adolescente cuando retorna del aula a su
hogar.
En lo que respecta a la información, es un residuo que pasa
aceleradamente por la imagen, no dejando espacio para la reflexión.
Lo expresado en la instancia precedente, nos conlleva a que las
actuales generaciones vayan perdiendo sus identidades, porque la
televisión forma parte de cadenas transnacionales, lo cual significa
que por esa naturaleza imitativa que nos ha alcanzado a través de
las distintas etapas de nuestra historia republicana, miramos hacia
el centro, en este caso, al centro del imperio político o de los
imperios tecnológicos. Seguimos sin crear. No inventamos. Continúan
embelesándonos con los espejuelos, ahora manifestados en
sofisticados aparatos electrónicos o deslumbrantes automóviles.
Por supuesto, que las conductas y las modas nos las configuran desde
los diversos modelos mercantilistas, a fin de que prosigamos
consumiendo para acrecentar las ganancias de esos sectores, que cada
día prosiguen extrayéndonos nuestra materias primas para
devolvérnoslas a un más alto precio, como nuevos instrumentos para
nuestro entretenimiento y solaz.
Sin embargo, no todo es esplendor consumista. Hay un gran número de
habitantes en la región que carece de todos estos bienes. Existe un
gran conglomerado que sólo obtiene como ingreso el sueldo mínimo de
su país. Este bajo salario sólo le basta para sobrevivir, sólo para
"arrastrar las existencias", padeciendo grandes angustias e ingentes
penalidades en el quehacer cotidiano. Son éstos los habitantes de
las periferias de las ciudades: cerros de Caracas, zona Sur de
Valencia, Venezuela, donde residimos; favelas de Brasil; poblaciones
marginales de Chile y de México.
En un plano inferior, se encuentran los marginados de los sistemas
económicos, constituidos por familias que viven bajo los puentes, en
casas abandonadas inhabitables, en viviendas de cartón, en plazas y
lugares públicos, agregándose los indígenas que han sido obligados a
residir en lugares infértiles y tierras áridas y no feraces. Son los
condenados por estos modelos económicos y gubernamentales. No son
considerados como personas humanas, al no aplicarse los conceptos de
equidad y justicia social.
Todo esto provoca inestabilidad, esperanzas truncadas, anhelos
insatisfechos y traumas que conducen a la angustia del ser
americano; a veces a la propia muerte, porque no pueden escapar de
ese tormento del existir.
NERUDA SIEMPRE PRESENTE
Pablo Neruda feneció terrenalmente hace más de tres décadas atrás,
pero su pensamiento y su creación poética se mantienen vivos y
actuales, a pesar del cuadro tenebroso suscitado en las distintas
repúblicas en el lapso post-nerudiano, al cual nos hemos referido
anteriormente.
La difusión y celebración de la vida y la obra de Pablo Neruda, no
sólo se ha producido el año en curso en que estamos conmemorando el
centenario de su natalicio. En el Chile exiliado, Neruda nunca
estuvo ausente en esa lucha que promovimos, apoyados por los países
hermanos, los cuales nos cobijaron en este trance fatal para nuestra
república. Siempre, Neruda estuvo presente por medio de sus versos,
y muy especialmente a través de esa creación titulada "Cuando de
Chile", inserta en Las uvas y el viento, publicada en 1954, donde el
poeta expresa que en el Chile añorado en esa instancia temporal, los
desposeídos y los marginados se convertirían en los seres relevantes
dentro de la sociedad. Lamentablemente, en vida Neruda sólo alcanzó
a constatar el inicio de un proceso en 1970 y su posterior aborto el
año 1973, pero a través de tal creación poética permanece esa
esperanza, y aunque sea después de la muerte podrá cumplirse ese
deseo manifestado de: "Ay cuándo patria, te casarás conmigo".
En el Chile interior, consignamos una fecha histórica el 12 de julio
de 1990, en el gimnasio "Bernardo O'Higgins" de la ciudad de Temuco,
donde se crió Pablo entre la infancia y la adolescencia. Ese día,
fue la apoteosis del encuentro de Neruda con su pueblo. El gimnasio
parecía venirse abajo con la presencia de innumerables obreros,
trabajadores, exiliados, autoridades civiles, poetas e
intelectuales, unos con mantas y ponchos; otros, con boinas
españolas republicanas, sombreros y gorros chilotes, no faltando las
parkas y abrigos para defenderse de la baja temperatura exterior,
pero muy elevada íntimamente. Desfilaron los jóvenes estudiantes por
el escenario con cantos, composiciones musicales, relatos
biográficos dramatizados y poemas de Pablo inmortal. En seguida,
surgió la voz profunda y artística de Humberto Duvauchelle, el gran
actor nacional, compañero de ruta en el exilio venezolano,
desgranando los versos briosos y significativos del Neruda de
siempre. Era la voz de ese mismo artista de las tablas, quien con su
hermano Héctor, fallecido trágicamente en Caracas, y Orieta Escámez,
integrantes de la compañía de Los Cuatro, recorrieron buena parte
del exilio chileno por América y por Europa, llevando la
representación de obras teatrales, y siempre, los versos de Pablo
para vincularlos más al Chile lejano y encarcelado.
Al término del espectáculo tan reconfortante para el espíritu y el
intelecto, caminamos con Humberto por las calles temucanas en busca
de un café, reflexionando sobre tal magnífico acontecer, el primero,
celebrado después de la muerte del poeta en un ámbito de libertades.
Nos despedimos en medio de la niebla nocturnal mientras un tren
rompía la quietud de la ciudad con su sonido, y luego al
desplazarnos hacia la casa de nuestros progenitores, situada en un
sector aledaño a la que habitó Pablo en épocas lejanas, junto a la
de don José del Carmen, su padre ferroviario y la dulce Mamadre,
sentimos la compañía del espíritu del poeta después de 17 años de
haber partido hacia la eternidad.
Tal vez, un hito importante en el recuerdo de Pablo en esta última
época ha sido la presencia del "Tren de la Poesía", organizado por
su sobrino-nieto, el también poeta Bernardo Reyes, quien junto a
otros jóvenes escritores temucanos le dieron vida entre los años
1994 y 2001. Muchos fueron los escritores de Chile y del continente
que se embarcaron en este "tren mágico", que surgía justo el 23 de
septiembre de cada año para rememorar el aniversario de la muerte
del poeta. Hasta el año 2000, el trayecto que cubría no sobrepasaba
la distancia que hay a poblaciones cercanas a Temuco, entre las que
se encuentran Imperial y Lautaro. En cada lugar donde se detenía el
tren y en el destino final, el pueblo, junto con sus autoridades,
ofrecían homenaje a Pablo y a los invitados especiales. En el
segundo día, los creadores y escritores visitaban las escuelas,
universidades y centros culturales para dialogar con los jóvenes en
torno a Neruda.
Aunque habíamos concurrido en 1995 por primera vez al Tren, tuvimos
una segunda oportunidad en el 2001, cuando en la última versión
creció en el trayecto y cubrimos la ruta entre Parral, la ciudad de
su nacimiento y la urbe de su crianza, Temuco. Concurrimos desde
Venezuela con integrantes de nuestro grupo cultural "Mapuche"de
Valencia y un par de escritores venezolanos. Llegados a Parral,
fuimos testigos de otro de los grandes homenajes rendidos a Pablo,
ahora como hijo predilecto de una ciudad floreciente, donde vino al
mundo el 12 de julio de 1904. Nuestra permanencia no alcanzó las 24
horas, pero con cuánta intensidad las vivimos. Fuimos recibidos por
el alcalde, concejales y otras autoridades civiles con presentación
de grupos musicales tradicionales. La plaza de la ciudad había sido
"tomada" por los estudiantes parralinos, quienes en diversos
espacios ofrecían lecturas y declamaciones de poemas, grabaciones
con la voz de Neruda, objetos artesanales con su efigie, comidas de
la región, etc. Posteriormente, nos trasladamos al panteón de Parral
y ahí se hizo un acto muy sentido frente a la tumba, donde descansan
los restos mortales de la maestra de primaria Rosa Basoalto, la
madre del poeta quien falleció a casi dos meses de haber nacido su
único hijo. Luego, nos recibieron en una hermosa escuela del Barrio
de "Buenos Aires", donde hubo actos similares, para culminar nuestro
visita al lugar en que surgió al mundo el poeta, y en seguida
concurrir a la representación teatral, inspirada en las "Alturas de
Machu Pichu" y concluir en un acto final desarrollado en un amplio
salón citadino, donde Parral hizo una proyección de las más
importantes organizaciones artísticas de la ciudad.
Temprano, al día siguiente, los escritores itinerantes nos
embarcamos en el tren rumbo a Temuco, para cubrir una distancia
aproximada de 300 kms. Además de los invitados especiales, se
incorporaron numerosos contingentes, miembros de grupos culturales y
organizaciones civiles de la región parralina. Durante el trayecto a
través de la instalación de un circuito cerrado de televisión, desde
cada vagón se podía observar la presentación de los poetas leyendo
sus creaciones, que iban siendo alternadas con videos donde surgía
el propio Pablo con sus lecturas. Hubo un par de paradas en las
localidades de Collipulli y Lautaro, en las cuales no esperaba una
entusiasta concurrencia instalada en los andenes de las estaciones
ferroviarias de cada población, con una actividad en homenaje a
Neruda y a los pasajeros del tren, con interpretaciones de poemas
nerudianos, música y bailes tradicionales como la cueca y la tonada,
especialmente a cargo de los estudiantes de los diversos centros
educativos de la zona visitada. Finalmente, al venir la noche,
arribamos a Temuco entre el sonido característico del vapor y los
pitidos de una antigua máquina de vapor que irrumpia en la apacible
véspera dominical de la ciudad temucana, lugar en que tuvimos un
gran recibimiento de una multitud agolpada por los predios de las
instalaciones del ferrocarril, donde hacía muchísimos años Pablo
solía acompañar a don José del Carmen, su padre, como conductor del
tren lastrero, junto a una cuadrilla de trabajadores encargados de
reparar la vía, entre los cuales se encontraba el palanquero Monje,
que en una oportunidad siendo Pablo aún infante, le atrapó un
hermoso insecto en un paraje boscoso, que lo impresionó por la
intensa belleza de su colorido, escapàndosele de improviso
fugazmente de entre sus manos para retornar al hàbitat natural.
Al siguiente día, nos distribuimos por los distintos centros
educativos de la región sureña. A nosotros, nos correspondió
participar en un panel de la Universidad "Diego Portales", en torno
a Residencia en la tierra, y posteriormente, con el grupo
chileno-venezolano "Mapuche", presentamos un espectáculo en homenaje
a Neruda en la colonial ciudad Imperial, por donde algún día pasó el
poeta-soldado don Alonso de Ercilla y Zúñiga, muy admirado por
Neruda, y quien fuera el autor de esa obra renacentista, "La
Araucana," editada en España en el siglo XVI.
En todos los actos referidos, la presencia de Pablo provocó la
unidad de la comunidad chilena. Como nunca, observamos que durante
esos tres días volvimos a ser los de antes al 11 de septiembre de
1973. En Parral, como ya lo hemos anotado en un trabajo anterior,
nos reencontramos: "momios", "upelientos", "termocéfalos",
"guatones", "chascones" y "rabanitos"; todos, alrededor de Neruda y
por primera vez ingresábamos en un centro universitario privado,
prohibido para Pablo, hasta el término de la dictadura pinochetista.
Ahí, iniciamos unas reflexiones en torno al poeta, donde tuvimos la
oportunidad de presentar, a las nuevas generaciones, una de sus
obras màs representativas como es el Canto General, que en dos
oportunidades fue prohibido por los gobernantes chilenos, primero
editado por González Videla y luego por Pinochet en el lapso
dictatorial. Asimismo, nos llamó la atención en un momento al
apreciar al rector de la Universidad a nivel nacional, descendiente
de un gobernante con reminiscencias del siglo XIX, quien haciendo
uso de sus prerrogativas rectorales se apoderó del micrófono y
empezó a leer en público poemas de Neruda, que seguramente siempre
le solazaron durante sus mocedades, pero que la dictadura por un
largo período se los había silenciado.
CONMEMORACIÓN DEL CENTENARIO
Durante el presente año, las actividades en torno a Pablo Neruda con
motivo de conmemorarse el centenario de su natalicio han sido
incontables a través del mundo, especialmente en nuestro continente
y en Europa. El creador poético y continental permanece vivo entre
sus lectores y en las nuevas generaciones, especialmente en ese
porcentaje valioso que aún se mantiene enfrentado con la lectura a
la imagen, y todavía vinculado al quehacer intelectual, actividades
que los conducen al conocimiento de los grandes creadores
universales, lo cual se constituye en un mentís para aquellos
críticos y analistas literarios "parricidas", que tratan de
menoscabar la creación nerudiana, disminuyéndola de la posición que
ocupa en el espacio poético. Si la memoria no nos traiciona fue
Julio Cortázar, a quien Neruda le levantó la auto-estima, cuando lo
visitó en vida en Isla Negra, y el escritor argentino le manifestó
el temor que lo afectaba ante una crítica acerba que pretendía
demeritarlo. El creador poético le replicó que a él ya no le
preocupaba Se había tornado impermeable ante el demoledor y ácido
cuestionamiento que recibió de innúmeros contemporáneos, los cuales
fueron quedando en el camino y olvidados hacia el futuro.
Siempre ha ocurrido, con los denominados por el propio Neruda como
"poetas celestes", que constituyen una tendencia, nacidos de un
"trasnochado surrealismo", que apenas se articula en los niveles del
automatismo que, aunque increíble, permanece presente en un grupo
reducido de poetas contemporáneos, terriblemente hermèticos,
acosados justamente por esta realidad degradante del entorno actual,
lo que les ha imposibilitado convertirse en voces potentes y
vigorosas. El mismo Neruda, en 1961, cuando fue incorporado como
miembro honorario en la Facultad de Educación de la Universidad de
Chile, manifestaba sorprendido que a estas alturas pervivieran
"poetas afrancesados", evadidos de la realidad continental.
Ante la carencia de voces poéticas tan relevantes como en el pasado,
en orden de establecer una comunicación florida con el lector,
exteriorizando esas transmutaciones artísticas creadas a partir de
motivaciones de la propia realidad terrígena y existencial del
continente, y la presencia de voces hermèticas, tal vez producto de
la problematizaciòn del hombre surgida en estos últimos 30 años ya
descrita, Neruda permanece fresco y la recepción de sus versos
iniciales que atienden al sentimiento, se mantienen todavía
incólumes. Así se explica, que de su poemario publicado por primera
vez en 1924, Veinte poemas de amor y un canción desesperada, se
hayan publicado hasta el presente tres millones de ejemplares.
Con qué interés y sentimiento, hemos observado auditorios
constituidos por obreros, trabajadores y estudiantes de diversos
niveles de la chilena Imperial, de la Mérida venezolana, del Humacao
portorriqueño, y de la mexicanas Veracruz y Orizaba, deleitándose
con estos versos plenos de sensualidad, muy rítmicos, ubicando a la
mujer en un nivel cósmico con imágenes diáfanas y sensoriales dentro
de un lirismo armonioso.
Neruda dio, igualmente, una demostración de su capacidad creativa
par incursionar en el surrealismo tan en boga en las primeras
décadas del siglo XX, y cuyos más singulares representantes,
admirados por el poeta chileno, fueron Mallarmé, Baudelaire,
Apollinaire y Rimbaud. En esta creación surrealista-como lo indica
el exégeta René de Costa-Neruda adopta el monólogo interior sin
depender de la escritura automática como los surrealistas. Abandona
el refinado sistema prosódico de la poesía hispánica; luego, se las
arregla para combinar creativamente la libertad formal de la
vanguardia literaria con mecanismos no artísticos, aparentemente
elementales, como el paralelismo de unidades sintácticas, la
modulación del verso, el poder organizador de las estrofas, y el uso
sistemático del tema de la búsqueda para estructurar los quince
cantos del poemario.
Esta creación nerudiana fue muy bien recibida por la vanguardia
literaria, pero por su hermetismo, pronto fue olvidada.
Residencia en la tierra .Ésta , quizás sea la única creación
aceptada plenamente por los admiradores de la expresión abstracta,
de lo etéreo, de lo que no se contamina con la realidad social,
política y terrígena del continente. Son aquellos admiradores de lo
hermético, tanto dentro de la poesía como de la narrativa y de otras
creaciones artísticas. Son quienes escriben para ser entendidos por
rigurosos especialistas que se pierden en una diversidad de ismos.
Son aquéllos que no logran comunicarse con el lector común del
continente y después se lamentan de que: "la poesía no vende".
Es evidente que esta obra mantiene igualmente su vigencia en un
mundo más angustiante de acelerada desintegración de la vida, época
en que el acercamiento con la muerte es veloz y se ha convertido en
un elemento tan masivo, que perdió esa consideración y majestad de
antaño. Tal producción poética es evidentemente anti-lírica, donde
empieza a surgir en Neruda el prosaísmo como una ruptura con la
expresión tradicional, la cual se mantendrá hasta nuestros días en
la poesía de lo cotidiano y en la denominada anti-poesía a partir de
los inicios de la década de 1950.
Tanto en la primera Residencia, publicada en 1933, como la segunda
de 1935, constituyen un todo, singularizado por las características
antes señaladas.
Canto General. En 1950, Pablo Neruda difunde Canto General, una de
sus obras cumbres, tal vez la más aludida y reseñada por las
agencias internacionales periodísticas y literarias cuando recibiera
el Premio Nóbel de Literatura en el año 1971. Al igual que la poesía
amorosa inicial, ésta es una de las creaciones mejor recibidas por
los jóvenes y lectores en general de esta contemporaneidad.
Paradójicamente, se convierte en la más desdeñada por los críticos y
creadores hermèticos, abstractos europeizados del presente, quizás
por estimar a priori, que es una obra muy prosaica y de índole
panfletaria de sus militantes o simpatizantes.
Como lo ha señalado brillantemente nuestro amigo y profesor de esta
casa de estudios superiores, Salvador Morales, es semejante a la
Biblia o al Popol Vuh. Es la historia de Amèrica mas develada y mas
cercana a nosotros. Aquí, el poeta asume la función de un dios
creador de un nuevo mundo, de esta América Nuestra, como diría el
prócer y pensador cubano José Martí, desde sus inicios como globo
terráqueo con su estructura telúrica, con sus cumbres, ríos y
minerales, con la fauna y la flora y esencialmente con el ser
americano, con el hombre de estas tierras. En seguida, surgen las
Alturas de Machu Pichu, un capítulo, una unidad temática de
extraordinario valor artístico, donde el creador se convierte en una
figura mítica que desciende hasta las profundidades de la tierra,
donde yacen las civilizaciones autóctonas en un sueño eterno. La
pretensión del hablante poético es de despertarlos para preguntarles
por sus vidas terrenales, por sus vivencias, por sus creaciones y el
motivo de su desaparición, pretendiendo subir con ellos hacia las
claridades para convertirse él en un cantor de esa América mítica.
De esta suerte, el poeta transita por el tiempo detenido y el tiempo
mítico.
Más adelante surgirán los hombres de: "la casaca y la peluca" con el
arribo de los conquistadores, quienes vienen tras el oro, llamado
"excremento de los dioses" por los aborígenes. Aquí, como a través
de toda la obra, asumiendo la función del narrador épico, describe
todas las "barbaridades" de los invasores, desde Hernán Cortés por
México en el norte, hasta Pedro de Valdivia por el Chile austral.
A continuación, viene la presentación y elogio de los libertadores a
partir de los líderes indígenas como: Cuauhtemoc, Tupac Amaru,
Lautaro y los principales héroes de la independencia republicana,
hasta arribar a los héroes civiles y luchadores sociales que surgen
en el siglo XX : Zapata en México, Balmaceda y Recabarren en Chile,
y Prestes en Brasil, entre otros.
Y la historia continúa con la descripción de una galería integrada
por unos quince dictadores o "saurios", como los denomina el
narrador poético, surgidos del reino oscuro del mar, vejadores y
genocidas de sus propios pueblos. La narración del cronista épico se
prolonga por quince unidades o capítulos, abarcando la historia
hasta la etapa contemporánea, donde los personajes heroicos de la
historia oficial se convierten en antihéroes, y los marginados y
perseguidos adquieren el carácter de figuras protagónicas dentro de
la historia americana.
Creemos que de muchos valores que ofrece esa magna creación
poético-narrativa s que, a partir de la poesía, se crea una nueva
historia fundante del continente plena de sucesos donde hace más de
cinco mil años antes de Cristo, se presume que arribaron los olmecas
por estos territorios, una de las civilizaciones más antiguas, las
cuales no han sido registradas plenamente por los historiógrafos del
continente. Al igual que la novela histórica que cumple esta función
desde hace más tiempo, asistimos a este acontecer inusitado cuando
un poeta en tiempos contemporáneos asume esta función con una de sus
obras creativas.
Posteriormente, registramos a través de la creación poética
nerudiana la presencia de una pensamiento auténticamente
caribe-latinoamericano, que se inicia con el siglo XIX y que ha
continuado representada, entre otros, por: Montalvo, Francisco
Bilbao, José Martí, Rodó, José Vasconcelos, José Carlos Mariátegui,
Manuel González Prada, la Mistral y Neruda hasta bien avanzado el
siglo XX.
Hemos venido recomendando en esta gira cultural por México, el
retorno de los jóvenes hacia la lectura con este texto, que por
diversos motivos no tuvo la difusión plena como pretendió el propio
autor, y que se hace necesario conocerlo en la totalidad, cualquiera
sea la óptica del lector. Lo que interesa es el criterio
interpretativo con que se aborde la lectura de esta obra magna
nerudiana.
Con las Odas Elementales, publicadas en 1954, Neruda inicia un nuevo
tipo de creación poética distinto al anterior, y que nuevamente
sorprende a la crítica. Ahora surge en una perspectiva renovada, con
un estilo simple de textos ligeros, motivados en elementos básicos
del cotidiano transcurrir, como el agua, el aire, las comidas y los
objetos del entorno. El discurso es de carácter prosaico y muy
coloquial. Es, prácticamente, el hablado por el emisor común.
Con estos poemas, Neruda logra una mayor comunicación con una
heterogeneidad de lectores. Alcanza tanto éxito que otras creaciones
surgirán en 1956 con: Nuevas Odas Elementales; Tercer libro de las
Odas, publicadas en 1957 y Navegaciones y regresos en 1959.
Durante 1958, con Estravagario acentuará la línea de lo cotidiano.
Ofrece un nuevo discurso coloquial más hablado, irreverente y menos
razonado que en las Odas. Aquí, el poeta baja del pedestal a la
poesía, y a través de la ironía y del humor desacraliza su propia
figura de autor poético.
Si en las Odas Elementales el poeta se convierte en un filósofo de
la cotidianeidad, motivado por sucesos y elementos del entorno, en
Estravagario se convertirá en un filósofo de sí mismo.
Tal poesía irreverente, cuyo principal creador e iniciador en Chile
es Nicanor Parra-quien acaba de cumplir 90 años de edad- se ha
denominado anti-poesía y hasta el presente, junto a la poética de lo
cotidiano, pervive en la producción de creadores surgidos en estos
últimos tiempos.
Recientemente, Nicanor Parra, en una entrevista concedida a un medio
de comunicación chileno, reafirma su opinión valorativa sobre la
producción poética general de Neruda, y a la distancia de los años
transcurridos, señala que la incursión de Neruda en la anti-poesía a
través de Estravagario, resultó sorprendentemente meritoria.
Estimamos que hasta aquí deben llegar, por ahora, nuestras
observaciones sobre la poemática nerudiana. No faltará una próxima
oportunidad para referirnos al período final de su creación poética,
con la cual se encimó sobre los cincuenta poemarios. De todas
maneras, las líneas iniciales se mantiene, ya sea la sentimental en
poemas de la remembranza, específicamente en Memorial de Isla Negra,
constituido por cinco libros editados en 19674; la política-social
con ese poemario publicado en 1960 dedicado a elogiar y exaltar a la
Revolución Cubana; en tanto, la existencialista junto a la cotidiana
nunca las dejará de lado, incluso, hasta en sus obras publicadas
póstumamente.
Como conclusión, para ir finalizando estas reflexiones en un espacio
tan relevante como lo es el Instituto de Investigaciones Históricas
de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, deseamos
reiterar que Pablo Neruda, al igual que poetas de otros siglos, como
Francisco de Quevedo y Villegas, Garcilaso de la Vega, Luis de
Góngora, o narradores como Miguel de Cervantes, permanecerán
vigentes por encima de los siglos porque fue un poeta universal que
describió al hombre en su ser y accionar desde estas latitudes, como
dirían ustedes, hermanos de México, en una lucha constante entre el
águila y la serpiente; para agregar nosotros, una lucha entre el
bien y el mal, entre la virtud y el vicio, entre la vida y la
muerte, entre el ser y el no ser, entre la poesía y la anti-poesía,
a partir de esa confrontación que iniciamos cotidianamente en el
afán de alcanzar el logro de cada día(Como
un homenaje a Gonzalo Rojas, Premio Nacional de Literatura de Chile
y Cervantes de España, maestro insigne que tuvimos en en la U. de
Concepción en los inicios de la década de 1960; quien, en estos
días, se encuentra en Cuba, presidiendo el jurado de la edición 2008
del Premio Casa de las Américas, publicamos un trabajo de Marcelo
Coddou, condiscípulo nuestro en Concepción y durante años radicado
en EE.UU, desde donde ha desarrollado una intensa labor en el campo
del ensayo literario latinoamericano, al igual que otras figuras
formadas en sus inicios por Gonzalo Rojas, como lo son Jaime
Giordano, JaIme Concha y Ana Pizarro)
Proyección
de Vallejo en la Poesía de Gonzalo Rojas
Por Marcelo Coddou
Drew University
La
poesía de Gonzalo Rojas se nos ofrece como una rigurosa y elaborada
conciencia autotextual que, entre otras manifestaciones -por
ejemplo-, el cruce de múltiples modalidades discursivas, encuentra,
en el diálogo que ella establece con la obra de otros poetas, una
forma de realización que te lleva a lograr una sorprendente
singularidad de voz. "Desde los veinte años Rojas no se parece más
que a sí mismo", ha dicho José Emilio Pacheco, y ha dicho bien (1)
-según lo reconoce el mismo poeta dicho bien. Mas, para el logro de
tal originalidad mexicano-, Gonzalo Rojas se nutrió de una atenta
lectura de mucha poesía, desde los clásicos de la latinidad, hasta
los fundadores de la vanguardia, de Europa y América -concuerdo con
Julio Ortega cuando dice que el chileno es "el gran heredero
latinoamericano de las vanguardias"-(2),
en un proceso que pasa por la asimilación morosa de los monumentos
mayores del Siglo de Oro español. Por el camino de todos ellos es
que entra en el portento del gran juego verbal y el espacio
imaginario de la poesía. (3)
Hemos escrito en otro plazo sobre la presencia de Quevedo en Gonzalo
Rojas y algo que entonces sostuviéramos cabe extenderlo a las
sugerencias que ahora deseamos hacer acerca de las proyecciones que
de César Vallejo se percibe en el pensamiento poético del autor de
Contra la muerte (4).
Cuando hablamos de proyecciones queremos establecer un deslinde
muy nítido con "influencia". Harold Bloom -pensando en esta útima- (5),
opone "poeta sólido" a "poeta efebo". Éste es quien absorbe las
virtudes magistrales del mayor, en actitud contestataria encaminada
a obtener un efectivo distanciamiento posterior. No es así en el
caso que nos preocupa, donde lo que vamos a encontrar, más bien, es
un diálogo que se configura en niveles múltiples: obsesiones
recurrentes, la concepción misma del poetizar en direcciones varias
y singularidades expresivas, fundamentalmente las de índole
sintáctica que, surgidas desde la sustancia del contenido, se
insertan en modalidades de tal índole en el enunciado lírico.
Quizás sea útil comenzar por puntualizar la constelación de autores
a la cual adscribe Gonzalo Rojas su propio designio. Limitémonos a
los chilenos. Tal adscripción va desde el reconocimiento explícito
de discipularidad -en el sentido noble y profundo del término-, a la
mención de preferencias o el gesto disidente y, en casos, hasta de
franco distanciamiento. Como él mismo ha sostenido: "todo poeta es
un ser atrapado en una relación dialéctica (transferencia,
repetición, error, comunicación) con otro u otros poetas" (6).
Con los cuatro pilares de la poesía contemporánea de su país natal
-la Mistral, Huidobro, Neruda, De Rokha-, el discurso lírico de
Rojas guarda proximidades y diferencias. No sólo es posible el
estudio intertextual que aquilate tales conexiones -el citado
Pacheco acierta cuando señala que el poeta "aprendió de todos
ellos"-, sino que contamos también con pronunciamientos reflexivos,
de hondo carácter exegético, intentados por él frente a cada uno de
los mayores (7).
Algo análogo, siempre con respecto a la poesía de Chile, es lo que
sucede con su paso fugaz por la Mandrágora -proyección chilena del
surrealismo o, mejor repetir con Lihn, surreachilismo-, en
cuanto el poeta de Transtierro establece con nitidez lo que
al movimiento le acercara y luego alejaría. Sobre las proyecciones
del propio trabajo de Rojas en los poetas chilenos que le siguen
contamos con el estupendo ensayo de Jaime Giordano, "GR: su diálogo
con la poesía chilena actual" (8).
Atento siempre a lo que constituye el quehacer persistente de la
literatura de su patria -aún en momentos de tanta adversidad como
los que le significara el plazo negro de la dictadura pinochetista-,
Gonzalo Rojas ha dado su personal testimonio en ensayos medulares.
Sin duda que su propuesta más significativa es la que ha
formulado en el texto inicialmente titulado "Los compañeros" (así en
Contra la muerte) y luego, a partir de Oscuro,
"Al fuego eterno", en que el grupo de los elegidos –"recuento
arbitrario de nombres espigados entre los posibles herederos de la
dinastía cuyas figuras príncipes son los cuatro del fundamento"- (9),
lo conforman Braulio Arenas -cambiado por "alguno" en Del
relámpago-, Eduardo Anguita, Jorge Cáceres, Nicanor Parra,
Enrique Lihn, Oscar Hahn, Gonzalo Millán, David Turkeltaub y Raúl
Zurita.
No
podemos ahora extendernos en consideraciones sobre los lazos entre
nuestro poeta y los latinoamericanos, para concentrarnos, como es
nuestro proyecto, tan sólo en Vallejo. Habría que ver, por ejemplo,
la relación importantísima que su quehacer escrituras guarda con
Darío, considerado por Rojas, como lo hiciera Paz, en su filiación
romántico-simbolista y así, en conexión con el movimiento de las
vanguardias y sus proyecciones (10).
Llenaría muchas páginas el recuento de filiaciones, afinidades y
preferencias. Lo que se concluiría de tal examen sería una
constatación más de los aciertos de la crítica actual cuando concibe
que "todo texto -inevitable resulta recordar a la Kristeva-, se
constituye como un mosaico de citas: "todo texto es absorción y
transformación de otros textos. Razón por la cual en lugar de la
noción de intersubjetividad se coloca la de intertextualidad, y el
lenguaje poético se lee, por lo menos, como doble". Y por este
camino es que llegaríamos a la conclusión -como le sucediera
a su mejor estudiosa, Hilda Ray- de que quien ha pesado con
más fuerza en Gonzalo Rojas ha sido Vallejo, por ser éste el más
próximo a su talante(11).
Y, así, ver la conexión Vallejo-Rojas significa ir más allá de la
propuesta de Segres de interdiscursividad (12),
ya que no se trata sólo de la opción de establecer las relaciones de
poemas concretos en todos los enunciados discursivos registrados en
la cultura que ambos escritores comparten, sino, muy directamente,
según insinuábamos, de interrelaciones comprobables entre textos de
un poeta modelo, fundacional, y otros de un poeta en disposición
discipular. Quizás hasta en no pocos casos sea posible hablar de
verdadera transcodificación, fenómeno estético definible como
inclusión o transformación de un texto dado de elementos de
contenido o forma de otros textos: cambio de sentido producido por
cambios de código, mecanismo que soporta –según la propuesta de
Lotman-la producción del sentido. Pero llevar nuestro propósito en
tal dimensión excedería con mucho los intentos modestos de esta
Nota.
Un
modo posible de ordenar en esquema la relación interdialógica que
proponemos puede ser la que considerara aspectos como los
siguientes: concepto de la literatura y su función, niveles de
realidad poetizados, imágenes del yo lírico, componentes de la
enunciación. Impedidos de tocar tan siquiera cada instancia -quede
formulado el proyecto-, digamos algo de los enlaces vislumbrados en
uno o dos componentes de tal esquema de trabajo.
Pero, antes, cómo no recordar ese poema clave -para los fines de un
intento como éste que Rojas titulara "Concierto", en que invoca la
suma de sus preferencias más marcadas, a partir de la afirmación
inicial, "entre todos escribieron el Libro", y en que se mencionan
Rimbaud, Lautréamon, Kafka, Vallejo -Claro-, Shakespeare, Pound,
Nietzsche, San Juan, Kavafis, Sade, Bataille, Breton, Swedenborg,
Artaud y Hölderlin, para terminar con Celan. Y otra afirmación suya,
ésta muy reciente, en página preciosa dedicada al centenario del
poeta peruano en la que leemos: "obseso de Vallejo, le he visto
muchas veces en el destello más insólito. En París, por ejemplo,
el 53, hace ya tantos años, con sus 15 de difunto bajo la lluvia, la
mañana aquella que se me apareció de golpe en el ángulo del bistró,
humeante la taza, en diálogo hondo con Celan, ese otro invisible de
los muelles del Sena" (13).
Interesante la tríada ésta -Vallejo, Rojas, Celan-. El punto de
convergencia máxima (hay otros), creo verlo en una concepción de la
poesía que no puede hacerse portavoz de ninguna verdad y que,
en su lugar, se vuelve sobre el discurso mismo. Dice Geisler,
exegeta hábil de nuestro escritor: "dentro de la lírica alemana del
siglo XX Celan es el poeta de la construcción áspera por
antonomasia" (14).
¿No cabe decir lo mismo con respecto a Vallejo y Gonzalo Rojas en el
ámbito de la poesía hispana? Proximidades fáciles de percibir entre
los tres: importancia del encabalgamiento, empleo de palabras
inusuales o "extrañas", destrucción de la univosidad del sentido
frente a la univosidad del ritmo. En suma: valoración de la
escritura enigmática.
Y
aquí algo preciso: rasgo caracterizador de Vallejo, notable
desde Trilce y plenamente utilizado en Poemas Humanos
y en España aparta de mí este cáliz, es, en efecto, la
cesura, una de cuyas formas puede considerarse el encabalgamiento,
que dijimos abunda también en Celan y Rojas. Pausa interior
secundaria de las composiciones métricas -junto a la pausa terminal
o versal- la cesura indica que todo lo dicho no ha podido decir
aquello que se ha querido decir y que ahora hace falta parar el
discurso para dejar lugar a un cambio. Lo que se desprende de la
dicción de los tres poetas es que si la poesía quiere realizarse
como tal, ha de estorbar el discurso, creando faltas de cohesión,
algo que muy bien define el lenguaje lírico del autor alemán y de
los dos hispanoamericanos. "Una de las cosas que me maravilló del
poeta Paul Celan justamente -ha declarado Rojas- fue aquel trato
suyo con la palabra cortada, escindida, separada. Supo cortar la
sílaba con una eficacia máxima" (15).
Y su poema breve "Ejercicio respiratorio" constituye buen ejemplo
del concepto tan vallejiano también, de fragmentariedad del mundo,
poema que ofrece, a la vez, una construcción despedazada,
denunciando su estirpe que llamaríamos trilceana.
Hay en Gonzalo Rojas -sosteníamos-, rasgos sintácticos que se
repiten hasta ser los más característicos de su ideolecto: la
pregunta reiterada, la exclamación abundante, los dialogismos
expresivos, las novedosas coordinaciones en la frontera entre verso
y verso, el movimiento nunca predecible de las frases, la rebeldía,
en fin, ante las pautas de construcción discursiva "normal".
¿Cómo no apreciar en todo ello la proximidad a Vallejo? Cada rasgo
-y esto ha sabido verlo crítico lúcido como es Gonzalo
Sobejano- (16),
constituye síntoma de ese clamor o ansia interrogativa que,
reventándolo de fuego emocional hace al sujeto lírico de la
poesía de Rojas, tanto como éste los hace a ellos. Y lo que
es descripción válida de la modalidad escritural de Rojas, lo es
también del poeta de Trilce. La sintaxis del hablante
denuncia por sí sola -en los dos-, ese carácter de búsqueda
dramática del sentido de la existencia del hombre -del hombre y su
miseria-, que esta poesía pretende, en dirección y hondura que la
hermana a la de Vallejo.
José Bergamín, en el famoso prólogo a la edición madrileña de
Trilce acertó al señalar que una de las cualidades
esenciales de la poesía de César Vallejo era su "arraigo
idiomático castellano". Ése que el español definiera como "la
espontaneidad de su lenguaje originario", en que se relaciona
la poesía del volumen vallejiano con los poetas de la vanguardia
española, Salinas, Guillén, Lorca, Alberti, y por otro lado le da su
carácter distinto, original, esa "autenticidad" que admiraba
Bergamín y que Gonzalo Rojas asume, por su lado, como propiedad muy
suya. En los dos algo que Ángel Valente subraya: "el empleo de un
lenguaje que trata de conllevar un máximo de posibilidades de
comunicación, que no quiere encerrarse en los moldes del
lenguaje poético tradicionalmente aceptado como tal y lo rompe en
busca de una expresividad más libre que va a beber en el léxico, en
la frase o en la metáfora coloquial". Hecho éste que puede
analizarse desde opciones varias, pero que aquí propongo entender
del modo que a continuación señalo.
Es
así: un componente muy caracterizadoramente vallejiano del estilo de
Rojas consiste en traer de la lengua común hipogramas que la
retórica establecida hace incompatibles con los temas poéticos del
texto y que, sin embargo, son utilizados en la producción de signos
parciales o totales de éste. Podría multiplicar los ejemplos: me
limitaré a uno de Vallejo y a otros pocos de Rojas. En el peruano la
matriz de donde procede Trilce XXIII -ese que comienza 'Tahona
estuosa de aquellos mis bizcochos/ pura yema infantil innumerable,
madre"-, es la frase hecha "hacer(se) harina" (17)
conversión del cuerpo en polvo, que el poema metaforiza como una
molienda, para producir el contenido "muerte". Este uso de la
cita de una frase del dialecto popular atrae al texto vallejiano una
cotidianidad liviana, inaceptable en el contexto que la tradición
quiere hierático y solemne cuando se refiere a la muerte de la
madre. En Gonzalo Rojas un procedimiento así es de frecuencia
inusitada: en uno y otro poeta esa yuxtaposición de niveles provoca
gran estremecimiento en la lectura, se constituye, precisamente, en
uno de los resortes fundamentales de la eficacia poética de los
textos. En Rojas, como en Vallejo, son muchas las veces en que hay
una distancia extrema entre el refinamiento o la importancia del
contenido del texto y la humildad, diríamos, de los materiales
utilizados como hipogramas suyos.
A
este propósito vale conocer lo sostenido por el propio Rojas: "El
contacto con el lenguaje original -se refiere a los discursos del
habla coloquial-, es importante, porque en mi caso, pudiendo haberme
quedado en las afueras de Chile, siempre vuelvo. Vengo a oír a la
gente junto a la infancia, la patria de los poetas es su lenguaje.
todo el murmullo, los modismos, esa vivacidad atropellada, esa
desvocalización, esas mutilaciones expresivas, son necesarias para
mi oreja" (18)
, afirmaciones éstas que hacen recordar de inmediato tantas otras
análogas y muy conocidas de Vallejo.
Y
si pasamos a otro nivel de análisis, ahora uno temático, nos
encontramos con que la obra de Vallejo acepta a cabalidad la
proposición de que la patria del poeta es su infancia, según
insistentemente lo propusieran Hölderlin y Baudelaire, lo
reflexionara con hondura Bachelard y lo repite el mismo Rojas, según
recién constatábamos. Si del escritor peruano uno recuerda de
inmediato textos de sus dos libros de poesía publicados en vida, de
Gonzalo Rojas podemos mencionar, a lo menos, "Carbón", "Conjuro", "Ars
poética en pobre prosa" y "Orornpello". "Carbón" es una mirada
ensoñante a la infancia; la de "Orompello" es la del duelo, del
hambre, del quebranto, "el plazo de una orfandad un poco vallejiana",
según apunta el propio autor. En algún momento para ambos el espacio
feliz del hogar constituye ámbito de protección frente a los acosos
a que se expone el ser adulto. Y su reencuentro se logra en esa
actividad psíquica conceptualizable como proceso mnémico: la memoria
como sustituto, como subrogante y connotación de algo que se ha
perdido (19).
En los dos, "un puro hogar de la vida, de vida primera, de vida
humana primera" (Bachelard), en un sueño que nos lleva a ella
(pienso en "Carbón"). Y también en los dos tina mirada más mítica
que estrictamente biográfica o psicológica, aunque puedan
instaurarse estas perspectivas como también operantes. Lo que
significativamente subsiste es una fidelidad a la infancia
trascendida, en el sentido que sugeríamos. El golpe de la orfandad
temprana, más temprano en Rojas que en Vallejo, será decisivo en
ellos, al situarlos en el desamparo y ofrecerles una elección a
partir del riesgo. No cito de Vallejo por más estudiado. De Rojas
este fragmento de "El abismo llama al abismo", estremecedor poema de
La misma del hombre.
"fui azotado
en mi niñez por la peste divina
estoy presto a morirme,
en defensa de todo lo que nunca mi lengua
pudo decir del viento de mi niñez perdida"
Lamento no disponer de más tiempo como para seguir sugiriendo
otros modos de proyección de Vallejo en Gonzalo Rojas. Termino
citando esta afirmación reciente del poeta de Oscuro -es de hace tan
sólo unos días- "de Vallejo venimos todos los de allá y los de acá
(quiere decir de Hispanoamérica y de España) como antes de Quevedo o
Juan de Yepes, y no cesamos de seguir viniendo" (20).