Aspectos Generales
La economía de
Chile ha pasado en las úlimas décadas de ser una economía
monoexportadora de productos primarios, a un país semi-industrial,
fruto de un crecimiento económico continuo a un ritmo del 7% en los
años 90, con una sólida base institucional y una fuerte cohesión
parlamentaria en torno a la dirección de la política económica.
Variables Macroeconómicas
A pesar
de un poco más de 16 millones de habitantes, en
2006
(según el
FMI)
la economía chilena fue la quinta más grande de
América Latina. El
PIB
en su valor nomimal, llegó a los
US$145.845 millones y el
PIB per cápita a los 8.875 dólares.[1]
A su vez, según datos del
FMI,
el PBI per cápita chileno en valores nominales fue el más alto de
América Latina.[2]
Medidos en
paridad de poder adquisitivo,[3]
el PBI
totalizó los
US$212.671 millones y el
PBI per cápita los 12.772 dólares (el más
elevado de
región según el Banco Mundial) . En
2006,
el PIB
creció un 4%, la
inflación fue de 2,6% y el
desempleo promedio fue de 7,8%.[4]
En Mayo
de 2007 fue invitado a ingresar a la
OCDE
junto con Israel, Estonia, Eslovenia y Rusia.
Comercio Exterior
La
economía de Chile se caracteriza por ser abierta (orientada a la
exportación): El perfil exportador ha
estado compuesto en el último lustro por un 45% de carácter
industrial, 45% de carácter minero y un 10% de exportaciones
agrícolas, aproximadamente. Éstas cifras se modifican
coyunturalmente debido a las variaciones del precio del cobre (del
cual Chile depende en un 35% sobre las ventas al exterior). Dentro
del rubro industrial destaca la exportación de
celulosa,
metanol, productos químicos y
agroalimentarios como los hortofrutícolas, lácteos y pesqueros
(Chile proyecta convertirse para el 2010 en uno de los 15 mayores
proveedores de alimentos al mundo). La industria forestal, del
mueble, del salmón y del vino -de reconocido prestigio
internacional- han adquirido gran importancia en la última década.
Chile es
un decidido impulsor de la liberalización económica y por tanto, del
libre comercio. Es el país del mundo con
el mayor número de tratados de libre comercio, firmados con áreas
económicas que representan cerca del 90% de la población mundial
(entre otros con
NAFTA,
Unión Europea,
EFTA,
Corea del Sur,
China)
que le da acceso preferencial casi la totalidad del mercado mundial
de bienes y servicios. Como resultado es una de las economías más
globalizadas y competitivas del planeta, gracias a una política
consensuada en torno a ésta materia durante más de 15 años.
Conforme
a datos del
Banco Central de Chile, durante el año
2006,
las
exportaciones totalizaron los
US$58.116 millones y las
importaciones alcanzaron una cifra de
US$35.903 millones.[5]
[6]
Aspectos sociales
Hoy en
día, el país cuenta con buenos indicadores sociales como una
esperanza de vida de 77,74 años (74,8 años para los hombres y 80,8
para las mujeres) y una tasa de
mortalidad infantil de (7,8/1000) a nivel
de los países más desarrollados.
El
Crecimiento económico de las últimas décadas ha sido el factor que
más ha contribuído a mejorar los aspectos sociales. Ésto se refleja
también en la fuerte disminución de la
pobreza del 45,1% en
1987
al 13,7% en el año
2006[7]
(fue el primer país latinoamericano en cumplir, y superar las metas
del milenio de reducción de pobreza).[8]
Pero a
pesar de los buenos indicadores, la economía de Chile aun presenta
un importante problema: Una acusada desigualdad en la distribución
de ingresos. Según el informe de desarrollo humano de la
ONU
en
2005, Chile se encuentra en el puesto 113
de la
lista de países por igualdad de ingreso,
ubicándose entre los 15 últimos estados a nivel mundial, lo que
revela una importante carencia en la economía que aún no ha podido
ser subsanada.
Mientras
algunos lo atribuyen a una baja efectividad de las políticas
liberales (en contraposición al periodo que transcurre desde
entreguerras a mediados de los 70 del Siglo XX), otros lo atribuyen
a la dotación de factores naturales que en la época colonial ya hizo
desarrollar un determinado tipo de economía extractiva y la
aparición de instituciones limitantes de la movilidad social, cuyas
consecuencias se arrastran hasta la actualidad . Una adecuada
política de focalización en los deciles de más bajos ingresos esta
dando algunos resultados. Si se contabilizan los subsidios
estatales, los medidores de deigualdad mejoran notablemente. Así es
como la medición según el
Ministerio de Planificación da una índice
de GINI de 0,54 en
2006[7]
inferior al 0,57 de
2003.
La Desigualdad
de Género también incide como variable en el dinamismo de la
Economía de Chile. La baja participación laboral de la mujer (la
menor en América Latina) dificulta la reducción del desempleo.
Existen asimismo grandes diferencias salariales entre hombres y
mujeres.
Cabe
destacar que la producción chilena industrial abarca todos los
rubros productivos (alimentaria, siderúrgica, maquinaria...). Aunque
Chile ha reducido su dependencia de las exportaciones del cobre del
60% (durante la década de los setenta), al 35% el
2004,
todavía es muy alto, y gran parte del crecimiento chileno está
relacionado con los altos precios de éste y otros minerales. Todavía
no se ha alcanzado un elevado nivel de producción industrial con
alto valor agregado.
Chile
fue el primer país de América Latina (junto con la
Argentina) donde se inició la
industrialización (mediados de
siglo XIX). Luego éste sector recibió un
gran impulso durante el periodo de entreguerras por las políticas de
fomento industrial de la I.S.I (Industrialización por sustitución de
importaciones).
Distribución de la renta
La Pobreza
medida por la encuesta CASEN (Caracterización socio-económica) se
refiere al porcentaje de población u hogares que se encuentran por
debajo de la línea de pobreza (ingreso para adquirir una canasta de
bienes básica en Chile) o indigencia (ingreso para adquirir una
canasta básica de alimentos en Chile). La forma de medir la pobreza
varía según los países. La frontera de pobreza por ingreso es
normalmente más exigente en países desarrollados; por ésa medición,
Chile tendría unos niveles de pobreza mayores. Por ello, el PNUD
elabora con cierta periodicidad, cifras de pobreza que reflejan el
porcentaje de población por debajo de 1 ó 2 dólares diarios de
ingreso en PPA (para países de ingresos medios y bajos) y frontera
de pobreza equivalente al porcentaje de personas por debajo del 50%
de la media de ingreso (para países de ingresos altos).
Pobreza e Indigencia
en Chile
La desigualdad
está medida por el Índice de Gini. La desigualdad en Chile tiene
larga data pues se remonta a época de la colonia cuando surgieron un
tipo de instituciones amparadas bajo una economía de carácter
"extractivo", por ejemplo la minería, y la actividad agrícola se
desarrollaba en haciendas con unas relaciones marcadas por la
servidumbre del inquilinaje. Éste desigual acceso a la tierra (y por
lo tanto al crédito bancario), junto con un limitado acceso al
sufragio (exclusivamente privilegio de la élite con formación)
durante el siglo XIX, propició unas relaciones sociales marcadas por
la desigualdad.
Con la llegada
del siglo XX y la toma de conciencia en torno a la universalización
de la educación, además de una fuerte intervención del estado en la
economía de carácter redistributivo (en época de la I.S.I), hizo que
los indicadores de desigualdad en Chile descendieran abruptamente
durante las décadas centrales del siglo XX, llegando a estar entre
las naciones más igualitarias del continente junto con la Argentina
y Uruguay.
La ruptura con
el modelo de la I.S.I, la posterior apertura al exterior y el
recorte del generoso espectro de beneficios sociales que había
prevalecido pero que impedía a la economía crecer (durante los 70)
hizo a la economía chilena entrar en una dinámica competitiva que
arrastró a un gran número de población por debajo de la línea de la
pobreza. Los niveles de desigualdad alcanzaron niveles nunca antes
vistos durante el periodo de gobierno de Augusto Pinochet (sobre
todo el periodo posterior a la crisis financiera de 1982), sin
embargo para el año 1987 en pleno gobierno militar la desigualdad
era menor que hoy.
Con la llegada
de la democracia en 1990, los gobiernos de la Concertación pusieron
énfasis en desarrollar programas sociales para erradicar la pobreza
y disminuir los niveles de desigualdad. Los resultados en
disminución de la pobreza arrojan buenos resultados, aunque son
relativos (los indicadores no muestran si existe una movilidad
social descendente ni en que intensidad). De todas formas han
permitido que Chile supere la meta del milenio de disminuir la
pobreza a más de la mitad.
Los resultados
en desigualdad son contradictorios. Por un lado porque no han
logrado disminuir la brecha en los ingresos del quintil más rico
respecto del más pobre, pero por otro lado beneficiosos, porque
tampoco ha aumentado y además, si se conmutan las ayudas
gubernamentales el índice mejora sustancialmente.
Banca y Sistema Financiero
La banca
chilena está compuesta por 26 bancos (21 establecidos en el país y 5
sucursales de bancos extranjeros). Las cuatro principales entidades
financieras mantienen el 66% del mercado en términos de colocaciones
netas de préstamos bancarios y las nueve mayores concentran más del
90%. Estos bancos son: Santander (22,2%),
Banco de Chile (18,1%), Banco Estado
(13,4%),
BCI
(12,5%),
BBVA
(8,2%), CorpBanca (6,3%), Desarrollo (3,9%), Security (3%) y Bice
(2,6%). Lo anterior deriva en un mercado altamente competitivo.
Durante la década de 1980, Chile privatizó su sistema de pensiones,
creando las AFP (Administradoras de Fondos de Pensión). Todos los
trabajadores dependientes de Chile deben depositar un 10% de su
salario bruto en cuentas de capitalización individual, que son
administradas por una AFP a elección del trabajador. Actualmente
existen 6 AFP, que administran más de US$100 mil millones,
invirtiendo tanto en renta fija como variable, lo que ha mejorando
las pensiones individuales y liberando al estado de un alto costo.
Adicionalmente, esto ha ayudado a desarrollar el mercado de
capitales chileno.
El sistema financiero chileno es altamente desarrollado y sólido,
comparable a economías desarrolladas. El consolidado y robusto
sistema financiero ha sido clave en el buen funcionamiento de la
economía, junto a otros elementos como una sólida institucionalidad
económica, estabilidad macroeconómica e integración al mundo.
Indicadores tecnológicos
Penetración en la población (a diciembre de
2006)
-
Teléfonos
fijos: 22,5%
-
Teléfonos
móviles (celulares): 83,0%
-
Computadoras personales: 21,5%
-
Usuarios
de internet: 42,0%
-
Televisores: 53,8%
-
TV paga:
38,7% (sobre el total de hogares con televisor)
-
Radios:
75,9%
-
Automóviles: 19,6%
-
Científicos disponibles: 544 / 1 millón hab.
-
Gasto en
I+D (% del PIB): 0,7%