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Esta Sección tiene como objetivo reflexionar  en torno  a nuestra historia patria chilena, la cual  ofrece  un vacío  en algunos aconteceres que  han sido escasamente visualizados en siglos pasados y que se hacen necesarios conocerlos, a cabalidad, por las nuevas generaciones, como por ejemplo,"La Guerra a Muerte "(1818-1822) o la llamada  "Pacificación de la Araucanía". (Siglo XIX)    


                           Caupolicán saluda a Guaicaipuro

                                       Reinaldo Villegas Astudillo

 

           Desde el corazón profundo de la floresta araucana surge estrepitoso el grito fraterno del caudillo indígena: Caupolicán. Viene dirigido al indomable y altivo Guaicaipuro , hermano de estas tierras bravías de los caracas y de los tequetas.

          Caupolicán y Guaicaipuro estrechan sus manos en las cumbres y valles americanos. Los acompañan sus innúmeras huestes  altivas y bárbaras , corajudas y aguerridas, auténticas y americanas.

            Conforman ambas figuras nativas la esencia de estos pueblos, formadores en América  de la raza y del ancestro.

            Caupolicán y Guaicaipuro cabalgan por los valles, atraviesan los ríos y las sierras, libres en sus regiones, junto a sus hombres y paisajes .

            Caupolicán va con Ongolmo, Lincoyán, Talcahuano, Angol, Lautaro, Galvarino y Orompello. Descienden de Nahuelbuta, atraviesan el caudaloso Bío-Bío y se pierden por el Hualqui y el Bureo.

            Guaicaipuro viene con Acarigua ,Guaicaimuto, Naiguatá, Araguaire, Paramaconí, Baruta y Chacao. Suben el Avila por Maracapana. Llegan al Guaire y saltan a las Mostazas.

            Caupolicán va cubierto de rojos copihues, maquis oscuros y boldos de imperenne verde.

            Guaicaipuro viene  entre multicolores orquídeas, dorados cambures y cristo fue canoros.

            Caupolicán inicia la lucha en defensa  de su pueblo, no dispuesto a la cadena y al sometimiento.

            Guaicaipuro rechaza el dominio extranjero. Es fiel a su raza teque y caraqueña, indomable y legendaria.

            Caupolicán y Guaicaipuro permanecen vigilantes en la Eternidad. Continúan cabalgando desde el Polo Sur al Mar Caribe.

            Caupolicán soy yo. Guaicaipuro eres tú. Caupolicán es mi pueblo de Chile. Guaicaipuro es tu pueblo de Venezuela.

            Caupolicán y Guaicaipuro son la América indígena y morena.

            Caupolicán y Guaicaipuro son la libertad plena.    

 Primer texto, elaborado, recién arribado al exilio venezolano en enero de 1976  Difundido, por primera vez, a través de  la publicación “Contenido” de Bejuma , Segunda Quincena de septiembre de 1978.                

 


 

ANDRÉS BELLO Y LA DEMOCRACIA

                                                   Reinaldo Villegas Astudillo

 (Escrito en 1981, ganador del  2do. lugar en el concurso de La Casa Bello de Caracas y el Comité de Solidaridad  con Chile)

 

 

          Al intentar una aproximación al análisis del quehacer desarrollado por Andrés Bello, en relación con la democracia, es evidente que encontramos inserta su obra genial en un contexto de tal carácter en el cual vivió, y al mismo tiempo contribuyó a su afianzamiento en una etapa crítica para los países latinoamericanos que venían saliendo de un período conflictivo.

           Necesario es precisar que este trabajo se referirá, especialmente, al lapso vivido por el intelectual caraqueño, durante su permanencia en Chile, por cuanto consideramos que en esas instancias se visualiza la acción señera del sabio venezolano, en sus afanes creativos facilitados por la presencia de una incipiente democracia; verdadera excepción en el concierto latinoamericano de la época, dado el predominio del caudillismo incesante, protagonista de guerras civiles internas que desangraban a las nacientes repúblicas de la región.

          Hemos elegido determinadas facetas de la creación bellista, para significar el aporte de este pensador al establecimiento, a la consolidación y a la plasmación de un sistema democrático de gobierno con proyecciones tan trascendentales para el futuro de su época.

           Los aspectos visualizados se orientan al hombre como humanista y filósofo; como educador y universitario y como americanista y amante de las leyes y la juricidad.

            Creemos que en estos haceres, se encuentra la esencialidad de Don Andrés Bello en una perspectiva que lo identifica con la paz, la libertad y la democracia.

 

I.   Andrés Bello y su formación libertaria  

  Pensamos que Andrés Bello contribuye con sus aportes a la democracia, porque ama la libertad en todas sus manifestaciones. Desde la libertad física y espacial de corretear a campo traviesa en una Caracas bucólica que lo llevaba del Catuche, al Anauco y el Guaire en sus aventuras inquisitivas de la infancia (1), hasta las preocupaciones mayores por la libertad de su patria en sus gestiones con Simón Bolívar en Londres.

   Y es, precisamente, en la capital de la potencia mundial del siglo XIX, donde se queda por diecinueve años bebiendo la cultura que derramará más tarde en Chile, recogiendo la experiencia de un pueblo libertario, aunque apegado a la tradición monárquica, pero orgulloso de la respetabilidad de los derechos humanos conquistados con tanta sangre en la Europa del siglo XVIII.

  En una primera aseveración, nos atrevemos a afirmar que Andrés Bello, no sólo por casualidad elige Chile para el tránsito de su vida de mayor plenitud y madurez. Como hombre bien nacido, él ama a su Venezuela, la cual nada le puede ofrecer a ese hijo pródigo, donde campea la barbarie, impulsada por caudillos anhelantes de ambiciones de poder.

  Andrés Bello también ama a su continente, a esa América única e integrada con la que siempre soñara el Libertador. De ahí que deje a Europa, se embarque y vaya directo a Chile, única nación latinoamericana, que le ofrece a su espíritu y a su intelecto la oportunidad de vivir y crear en libertad.

 

II.   Andrés Bello, humanista y filósofo 

        Sustentamos el juicio que Andrés Bello es demócrata, porque antes que nada es un humanista y un filósofo. Y no hay en el mundo un pensador auténtico, pleno de un sentir humano que no rechace imposiciones a las libertades fundamentales del hombre, que aunque imperfectamente, sólo es posible conseguir en instancias democráticas. Solamente falsos intelectuales, aventureros y oportunistas del conocimiento y el saber se prestan para incorporarse a sistemas de vida en colaboración con sus dirigentes gubernamentales, en que se conculquen los derechos fundamentales de la persona humana. En la América del ayer y del hoy, son numerosos los casos de individuos oscuros, que aprovechándose de su condición de letrados, han mancillado sus nombres ante el juicio de la historia, por sus conductas desleales a sus propias comunidades, aherrojadas por la prepotencia y el abuso del poder.

  Don Andrés Bello, aunque no fue un filósofo militante, mantuvo siempre una actitud dispuesta a luchar por el pensamiento libre del ser humano en sus diferentes expresiones. Su profunda cultura humanística, proveniente del acervo clásico, de su experiencia europea de innúmeros siglos, de su sensibilidad de espíritu, jamás le permitieron siquiera pensar en actitudes que pusieran en juego la existencia del hombre como ente abierto y amante de la libertad.

 

  III.   Andrés Bello, educador y universitario 

Como educador en general, el hijo de Venezuela demostró una preocupación importante por la formación del hombre, no sólo a nivel superior, sino en las distintas etapas educacionales. Esta inquietud constante la manifiesta en el periódico “El Araucano”, cuando señala: “Nunca puede ser excesivo el desvelo de los gobiernos en un asunto de tanta trascendencia. Fomentar los establecimientos públicos destinados a una corta porción de su pueblo no es fomentar la educación, porque no basta formar hombres hábiles en altas profesiones; es preciso formar ciudadanos útiles; es preciso mejorar la sociedad, y esto no se puede conseguir sin abrir el campo de los adelantamientos a las partes más numerosas de ella. ¿Qué haremos con tener oradores, jurisconsultos y estadísticas, si la masa del pueblo vive sumergida en la noche de la ignorancia; y ni puede cooperar en la parte que le toca a la marcha de los negocios ni a la riqueza, ni ganar aquel bienestar a que es acreedora la gran mayoría de un Estado? No fijar la vista en los medios más a propósito para educarla, sería no interesarse en la prosperidad nacional”.

   Estas ideas renovadoras del sabio americano, poco a poco se fueron incorporando al proceso educacional chileno, por obra del propio Bello, quien como colaborador del gobierno se valía, como lo expresa Ignacio González Ginouvés, de su ponderación y equilibrio innatos, para complacer a los distintos sectores que configuraban el gobierno pelucón de la época.

   Es indudable que un hombre prominente, cuya preocupación sea la educación del pueblo en sus más diversas gamas, es producto de una arraigada formación democrática.

   La historia de América Latina nos ofrece un cuadro claro y explícito del retroceso que sufre la educación cuando la barbarie sienta sus reales a través de gobiernos dictatoriales y caudillescos, atropelladores del espíritu y la civilización. Son esos los períodos oscuros que atentan contra la educación de un pueblo, dado que el tiempo perdido es muy difícil de recuperar. Se siente el impacto, se mantiene un vacío por un largo período, porque la educación no es una instancia aislada, de uno o más gobiernos. Es más bien, la suma de decenios, de siglos de conocimiento, formación y cultura.

   Aquí está entonces la herencia democrática de Andrés Bello en el plano educativo. Nos enseñó a hablar y escribir a todos los latinoamericanos, por medio de su Gramática y a regular nuestras vidas democráticas, con la elaboración de sus códigos y leyes.

   En el plano universitario, su presencia democrática es riquísima. Desde el mismo momento en que crea y dirige la Universidad de Chile, el 17 de Septiembre de 1843, la estructura para funcionar en un régimen de libertades, y cuando éstas se aumentan, pierde su majestad ante la vejación y la intervención de individuos, no precisamente universitarios, al destrozarle su espíritu, dándole una configuración extraña de academia o instituto, regidos por el despotismo.

         En el Discurso de instalación de la Universidad de Chile, da a conocer las ideas esenciales de lo que realmente debe ser un centro de educación superior; algunas de las cuales pasamos a ilustrar:  

1.     Una entidad autónoma y libre: Si no perfectamente, por lo menos sólo en un régimen democrático se ha alcanzado el postulado planteado por Andrés Bello, en torno a este carácter de la universidad autónoma, independiente, libre de amenazas, de imposiciones ideológicas, vejaciones e intervenciones de toda laya.

 

2.     Libertad de cátedra: La universidad deberá ser amplia en el entrecruzamiento de corrientes del pensamiento. Perderá su altura cuando desaparezca esta esencialidad, cuando se conculque la idea y se reprima el pensar y manifestación.

 

3.       Irradiación de la Cultura: Concibe a la universidad como un organismo que no sólo debe centrarse en lo académico, en la docencia interna, en la investigación, sino que revela la función en cuanto a su proyección hacia la comunidad y su integración plena en el contexto en que se desarrolla.

 

          Es esta una idea que en el siglo XX se manifestará patentemente en toda Universidad democrática y que en regímenes de naturaleza abierta y participativa, ha significado un avance extraordinario en lo que se ha denominado educación permanente.

  

IV. Andrés Bello, americanista y jurista 

      Comparte el pensamiento bolivariano de la integración plena de Latinoamérica. Como hombre de mundo, con una visión cabal de la problemática universal, admite la unicidad de los pueblos de esta región, por provenir, en su mayoría, de un mismo tronco común, por su configuración social y cultural, por sus costumbres, por sus hábitos y por sus innúmeras características que los acercan y no los distancian, que justifique un mal nacido nacionalismo, que se pone de moda en algunos períodos temporales; lo cual es el producto de intereses transnacionales que pretenden dividir a América Latina para seguirla expoliando, creando conflictos interpueblos, promoviendo la xenofobia y enemistando a hijos de unos mismos padres libertadores.

      Andrés Bello, en este sentido, se revela como un integracionista total. Como lo indica el investigador Pedro Lira Urquieta, se refleja así este pensamiento: “Pedía el buen proceder, ajustado al Derecho Internacional. Compuso él mismo un excelente libro copiado en el Perú y que ha servido durante años de manual práctico de Derecho Internacional. Como principio básico, defiende la igualdad de las naciones, pero se da cuenta que las naciones, pequeñas o débiles, han de obrar una cautela y prudencia en su trato con las grandes potencias”. 

Asimismo, el sabio venezolano nos ofrece la posición digna del hombre latinoamericano ante el vecino telúrico del norte, que tanta intromisión desarrollará en este contexto terrígeno, tras las riquezas vitales de esta parte del continente americano: “No quiere fanfarronerías ni altiveces que suelen parar en humillaciones. Busca asimismo el respeto y buen trato con los Estados Unidos, más sin dejar avasallarse por ellos”.

 Como jurista, don Andrés Bello nos ha legado un conjunto de leyes, que no sólo a Chile, sino a muchos países de América, les sirvió de basamento para la estructuración de sus regímenes democráticos. Leyes y constituciones que cada cierto tiempo han sido violentadas por los enemigos de la democracia, que siempre están al acecho y que para desgracia de América Latina, cada cierto tiempo irrumpen en el escenario político de paz y creatividad.

 La labor jurídica de Bello en Chile y el resto de América Latina, se manifiesta en lo que expresa Rafael Caldera: “Considerable influencia ha tenido el código de Bello en América. Como lo expresa el profesor chileno Barros Errázuriz, se le ha tomado por modelo en Nicaragua, Colombia, Uruguay. El proyecto brasilero de Freitas lo citó a menudo con encomio. El jurisconsulto argentino don Dalmacio Vélez Sarsfield, al remitir al Gobierno de su país el libro primero del proyecto de Código Civil argentino, dice que para ese trabajo se ha servido principalmente, entre otros, del Código de Chile”.

 

Palabras finales

            A modo de conclusión, quisiéramos señalar que la obra de don Andrés Bello, se asienta en principios humanísticos, vigentes en un país que se desarrollaba con una democracia naciente. De ningún modo, podemos visualizar a esa realidad chilena política, de mediados del siglo XIX, con un enfoque de inmediatez a los problemas de hoy. Nuestro análisis ha pretendido situarse en un perspectivismo histórico, de origen y evolución. Sería un error caer en la crítica de que los regímenes imperantes contemporáneos a Bello, tuvieron un carácter tradicional y conservantista. La realidad de la época era el inicio de la república excepcional que en ese período podía ofrecer una estabilidad de gobierno, mientras el resto de las repúblicas eran asoladas por las depredaciones y el violentismo.

          Además de los efectos y proyecciones de la obra de Andrés Bello para Chile y América de la época, creemos que su transcendencia fundamental está en la proyección futura; en especial, al último tercio del siglo XIX y a la centuria presente, por cuanto la obra de Bello se ha constituido en el sustentáculo de los grandes logros, de los ingentes avances que ha hecho la democracia en los escasos períodos que ha podido asomarse en el contexto de Latinoamérica.

          Retomamos, nuevamente, las facetas fundamentales del intelectual venezolano:  

1.     Los humanistas y los filósofos desarrollan sus obras, llevan a cabo su quehacer en tiempos de paz y sosiego, que les posibilitan las instancias democráticas. Cuando la democracia es abatida, estos filósofos, estos humanistas, emigran, salen, van en busca de esa paz, de ese sosiego creador. Algunos nunca retornan a su país de origen. Como le ocurrió al propio Bello, debiendo empatriarse, especialmente cuando encuentran similitudes con los pueblos hermanos que le tienden la mano hospitalaria. En otros casos, los consume la nostalgia y mueren abandonados y solos existencialmente, como parias, por habérseles negado el derecho a vivir en su propia tierra nativa.

2.     La educación ha crecido siempre en regímenes democráticos. La educación es claridad, es toma de conciencia, es un adquirir espíritu crítico (desarrollado por el propio Bello).

 

Como la democracia es sinónimo de participación, surge el interés por la tarea educacional en sus distintos niveles, por cuanto quien participa debe ser un ente pensante, con ideas claras y definidas, que sea capaz de confrontarse a pensamientos similares u opuestos, interrelación que constituye la otra esencia del sistema democrático.

 

Así se explica la oscuridad que se apodera de los pueblos en regímenes de fuerza. La educación es dirigida e impuesta, basada en un solo lineamiento ideológico; se etiliza, quedando abandonados a su suerte grandes grupos de la población.

 

         3.- El integracionismo es propio de la democracia. Han sido muchas las organizaciones que han surgido en el siglo actual, en aras de     esta unidad: pero como ya lo hemos señalado, por intereses ajenos al contexto latinoamericano se distancian los puebles, se aíslan por un         interesado nacionalismo-que a veces también los acercan por ocultos y no bien intencionados motivos- insistiéndose en fronteras y  foraneidad.

          Las leyes, las constituciones, regirán siempre a los gobiernos democráticos, con la herencia vigente de Andrés Bello y solamente desaparecerán temporalmente, cuando la barbarie los violente.

          Finalizamos diciendo, que don Andrés Bello, con su aporte a las humanidades y a las letras, a la educación, a las leyes y la integración, ha contribuído a la estructuración de uno de los pilares de los fundamentos democráticos en Latinoamérica; la cual, con estas armas, se enfrenta al despotismo, a la violencia de espíritus extraños y ajenos a la herencia cultural que nos legara para la posteridad el amigo y compañero del gran Simón Bolívar.

 

 Citas Bibliográficas 

(1)  Exposición realizada por el investigador Pedro Grases, en la Casa Páez de Valencia, el día 31 de Octubre de 1981.

(2)  Trabajo “Andrés Bello, universitario”, de Ignacio González Ginouvés, en edición especial dedicada a Andrés Bello, por la Revista “Atenea” de la U. de Concepción, Chile 1965.

(3)  Id. Nº 2.

(4)  Artículo “El pensamiento vivo de Bello”, en Revista “Atenea”, citada en números 2 y 3.

(5)  Id. Nº 4.

(6)  Andrés Bello de Rafael Caldera, Monte Ávila, Caracas, 1978.

    

   BIBLIOGRAFÍA

 

1.     Rafael Caldera, Andrés Bello. Monte Ávila.Caracas, 1978.

2.     Emir Rodríguez Monegal. El otro Andrés Bello. Monte Ávila, Caracas, 1969.

3.     Universidad de Concepción, Chile. Revista “ATENEA”, edición especial, dedicada a Andrés Bello, 1965.

 


 

 

 

12 de Octubre:¿Día de la Raza, Resistencia Indígena  o del Encuentro?

                            Reinaldo Villegas Astudillo

                                                                         (Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Valencia, Venezuela)

 

                   Al recordar el Descubrimiento de América, oficialmente instituido por mucho tiempo  por la propia Historia occidental, justo a partir desde el 12 de octubre de 1492,cuando Cristóbal Colón ,el navegante genovés al servicio de los Reyes de España , arriba con sus tres naves: la Pinta, la Niña y la Santa María al término de un viaje que se había iniciado el 3 de agosto, desde el puerto de Palos, cercano a Cádiz, punto de entrada y de salida de los navegantes que por aquella época iban y venían de otras naciones a la Península. Aunque el destino de Colón eran los territorios del lejano Oriente, sin embargo se encuentra con un continente otro que no se registraba en el conocimiento de los europeos de esa época. Desembarca en lo que actualmente constituyen las Islas  Bahamas, primero en afanes de conocimiento y luego se cambian los objetivos, porque  son deslumbrados por el siempre apreciado y vil metal, como es el oro, que para los indígenas no tenía mayor significado, lo cual transforma a los descubridores en conquistadores alucinados por tal riqueza, que de inmediato los induce  a enfrentar a tales etnias, avasallándolas por las armas  e imponiéndoles: su religión, lengua y costumbres.

                        Por años, celebramos el 12 de Octubre, como el “Día de la Raza”,sin profundizar en la expresión, pero con el correr de los siglos,  develamos  su significación profunda  en cuanto al concepto de Raza, que implicaba a la de los invasores, muchísimo antes que aparecieran los pensadores positivistas, sobre todo en América que valoraron el concepto, vinculándolo con lo europeo y demeritando a los aborígenes, especialmente  en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el  polígrafo argentino, Domingo Faustino Sarmiento señala ,después de una gira realizada por Europa, que: “los alemanes eran los de mayor inteligencia” y  había que promover su inmigración, especialmente a países como Chile y Argentina, eliminando definitivamente a los mapuche, contraponiéndose al ideario de Simón Rodríguez, educador venezolano contemporáneo, maestro de Bolívar, quien expresaba:”Que no todo era bueno lo de Europa y que era preferible colonizar el país con sus propios nacionales ,otorgándole una educación técnica y racional”.

                         Siglos después, surgiría el concepto de “Resistencia Indígena”,cuando las nuevas etnias en gran proporción habían sido exterminadas por los invasores, entre otros, de triste recuerdo: Cortés y Alvarado en el Virreinato de México y Pizarro con Almagro en el Perú y sólo cuando llegaron a Chile, que dependía del virreinato peruano se encontraron con el único pueblo nativo,que los contuvieron como fueron los              mapuche, a quienes ellos denominaron araucanos .Durante casi cuatro siglos, la corona española en tal enfrentamiento sólo padeció derrotas y eliminación de sus huestes, las cuales fueron vencidas  en innúmeros combates ,sin lograr el oro que anhelaban .Tal situación, los llevó a establecer un convenio, donde se sostenía que el territorio al sur del río Bío-Bío se mantendría incólume en poder del pueblo mapuche .

                          “Resistencia” es un concepto, muy opuesto al positivismo, por cuanto su significación es de mayor avanzada social , por supuesto no aceptada por los grupos dominantes, entre los cuales se encuentran las fuerzas castrenses  y civiles, integradas por hacendados, gamonales, latifundistas y en estos últimos siglos por empresas internacionales, que continúan en la búsqueda de más riquezas y expoliación, ahora en el presente, dañando el entorno ambiental.

                            Tal vez, la denominación que más calza con nuestro pensamiento sea la del “Encuentro”, la cual implica la fusión de ambas culturas, de la cual ha surgido el ser caribe-latinoamericano de la unión física del europeo y el autóctono  de la cual han emergido en el más alto porcentaje  nuestra población mestiza , incluidos elementos en el plano cultural, recibidos y adaptados a nuestro ser. Entre otros, se encuentra el vehículo esencial de comunicación, como lo es la lengua, las artes y la educación en general, con lo cual emergió el hombre de nuestro continente, que no es español,  ni francés, inglés, alemán, suizo, yugoslavo, chino o japonés, entre otros. Simplemente, es :caribe-latinoamericano

                           Si nos enfrentamos y cuestionamos a los conquistadores europeos del pasado, que vinieron tras el “vellocino de oro”, específicamente en el caso de España debemos reconocer que se produjo un Encuentro cultural y educativo a través del tiempo. Y para graficar tal aserto acudimos a un solo ejemplo relevante, siguiendo el ideario del filósofo venezolano, J.M. Briceño, contemporáneo merideño, quien en una de sus obras distingue, como se proyectó la España Primera  (Europa) en la España Segunda  (América) ,especialmente en el ámbito de la cultura  en un encuentro secular.

                          Uno de estos encuentros es muy relevante por su significación y protagonistas, que hemos seleccionado de millares que podrían exponerse::Sucedió en el año 1933, cuando el destino juntó a dos figuras literarias universales, en una de las ciudades más culturales del continente, como lo es Buenos Aires. Ahí, convergieron Federico García Lorca, - de la España primera- el más brillante poeta de la Generación de 1927, lamentablemente desaparecido, cuando las fuerzas “endemoniadas” de Franco, lo fusilaron en los alrededores de su ciudad  natal, en 1936, lo cual le impidió recibir el Premio Nóbel de Literatura. Pero…alcanzó a conocer a su “alma gemela”, como lo fue su par, el creador poético chileno, Pablo Neruda. Ambos provenientes – siguiendo al pensador venezolano- uno en el caso de García Lorca de la España  continental, nacido en Granada ,formado entre las luces de la  generación de 1898, donde figuraron entre otros los hermanos Machado y Miguel de Unamuno, justamente en lo que se denomina la España Primera u original, agregaríamos nosotros frente a Neruda, nacido en los confines de lo que fue el Imperio español, en una localidad agrícola para esa época de Parral, para formarse en la ciudad de Temuco, verdadera capital terrígena de la etnia mapuche ,utilizando la lengua legada de España y su historia cultural, orientado en sus lecturas adolescentes por nuestra Gabriela Mistral, que coincidencialmente por esos tiempos, dirigía el Liceo de Niñas de esa urbe sureña incipiente. .

                              Ambos, habiéndose recién conocido en Buenos Aires, como si fueran hermanos,  compartieron un discurso poético, denominado del “Alimón”, .propuesto por Federico que se relaciona con la tauromaquia, donde, alternadamente,  tuvieron que improvisar una composición poética,  ante un centenar de creadores argentinos, a través del cual homenajearon a otro poeta magnífico de la España Segunda como lo fue el nicaragüense Rubén Darío, el cual llegó a ser maestro en Madrid de algunos miembros de la Generación de 1898 en la España Primera.

                               Tal evento, consideramos que es una prueba manifiesta de este Encuentro entre lo peninsular e insular de la lengua castellana, el cual a veces por puntos de vistas diversos se rechaza o se ignora, especialmente por los admiradores de un pensamiento germano-anglosajón, partidarios de ese  positivismo ya señalado, que tanto daño le hizo al continente en las ejecutorias de gobiernos de la segunda mitad del siglo XIX y primera, del siglo XX, con la presencia de dictadorzuelos y “militaroides” que admiraban y aún admiran a esas naciones, en tanto nosotros nos enorgullecemos de ese  gentilicio heredado de  España sobre todo por el lenguaje que nos legó, el cual se afincó en el continente vernacular con vocablos de lenguas aborígenes, idioma en el que  se ha escrito una obra,quizás la más universal, como es “El Quijote” de Miguel de Cervantes Saavedra, en el siglo XVI, la cual conservará su vigencia eterna, porque ahí se proyecta la esencia del ser humano con sus bondades y flaquezas , que forman parte de su existencia en cualquier punto del orbe, donde resida.

 


 

EL POSTRER NADIR  DE FRANCISCO DE MIRANDA

  

                                                                       Reinaldo Villegas Astudillo

         (Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Valencia,Venezuela)

 

              El 14 de julio del presente año se recuerda el 195 aniversario de la desaparición física  de Francisco de Miranda, figura caribe-latinoamericana ,nacido  en Caracas el 28 de marzo de 1750,considerado por nuestra historia continental como el Precursor de América, cuya obra magna trascendente  estuvo vinculada con la independencia de varias colonias del reino de España,a través de los líderes, quienes fueron sus discípulos en el transitar por Europa ,entre la última década del siglo XVIII e inicios del XIX ,que participaron en diversas agrupaciones, creadas por Miranda como logias y sociedades, donde sei analizaba fundamentalmente el ideario de los pensadores de la Revolución Francesa, como: Voltaire, Montesquieu, Rousseau, y D´Alambert entre otros, el cual estaba orientado por llevar a cabo una rebelión de  un pueblo dominado por siglos de una infausta reyecía, en calidad de siervos, muy lejos de ser considerados personas humanas, como ocurría con los  esclavos, indios, mulatos y pardos.

 

              En esta pléyade de discípulos figuran, entre otros: Bernardo O´Higgins y José Cortés de Madariaga, chilenos-con la salvedad, que  este último se convierte en el Precursor de la Independencia de Venezuela- Antonio Nariño, en Nueva Granada,hoy, Colombia; Juan Pío Montúfar, en Ecuador; José Baquijano, en el Perú; José de San Martín, en Argentina,Juan Pablo Fretes en Paraguay; Jacobo de Villaurrutia, en Guatemala; Caro en Cuba y Servando Teresa de Mier, en México, además de sus connacionales: Andrés Bello, Simón Bolívar y  Luis López Méndez que compartieron con él  la estadía en su casa de Londres, cuando integraron la misión oficial  despachada a Inglaterra, por la Junta  Nacional de Gobierno, constituida el glorioso 19 de abril de 1810.

              Miranda, además de participar activamente en las acciones previas ,que culminaron el 14 de  julio de 1789, con treinta y nueve años de edad a cuestas, en  la trascendente Revolución Francesa, la cual lo condujo con éxito a una lucha esplendorosamente popular, portadora de valores, como libertad, igualdad y fraternidad  se convirtió en un pensador de tal nivel, lo que se trasuntó en la elaboración de documentos  como proclamas y escritos revolucionarios , que entre las décadas de 1790 y 1800 circularon secretamente por el territorio español de América,los cuales influyeron y detonaron  en generaciones brillantes y valerosas que emergían por esos tiempos coloniales y que produjo el despertar de jóvenes conciencias, en acciones pre-independentistas hasta consumarse en la constitución de juntas nacionales gubernamentales, primero en Caracas, el 19 de abril de 1810;luego, Argentina, el 25 de mayo; Nueva Granada ,el 20 de julio; México y Chile, los días 16 y 18 de septiembre del año citado, continuando  en tiempos  posteriores, semejante acción, en otras repúblicas continentales.

 

              Sin embargo, un aciago destino no le permitió al Precursor  realizarse plenamente en Venezuela, su patria de origen. El relato histórico registra,  en 1806, un fallido intento de liberación, a través de una invasión fracasada en sus costas, específicamente en Ocumare y Coro, donde la fuerza militar de la Capitanía General,lo rechazó totalmente.

 

              Con posterioridad, ya instalada la Junta Nacional de Gobierno,al finalizar el año 1810, arriba al lar nativo por La Guaira, siendo recibido con plenos honores de sus compatriotas de Caracas, recientemente en afanes independizantes, incorporándose de inmediato como miembro constituyente  en el inicio del Congreso, que condujo  al 5 de julio de 1811,donde se suscribió la Declaración de la Independencia  de Venezuela para luego ser designado, Generalísimo, de las fuerzas militares de la patria naciente .Tal vez, hasta estos aconteceres ,Francisco de Miranda arriba al cenit de su relevante quehacer como soldado, pensador  y revolucionario en el propio terruño, siempre añorado.

 

               Lamentablemente, tal  gloria alcanzada será brevísima, porque  en una edad que oscila entre 61 y 62 años, le sobreviene el “descenso a las tinieblas”, cuando en el campo de batalla  tiene que enfrentar a un ejército, despachado por Fernando VII, ya  reincorporado a su cargo imperial, después de la derrota de los Bonaparte, cuando se reinicia con ímpetu la lucha del imperio  para recuperar las colonias , que pretendían rebelarse de la férula real: Envían una expedición armada , a cargo del canario Domingo Monteverde, la cual desembarca en Coro, región que junto con Maracaibo, Guayana y otras poblaciones se mantuvieron leales a la corona española y  muy renuentes a  la Junta de Gobierno, surgida en 1810.

 

               Francisco de Miranda, por supuesto, ya no es tal vez el excelente militar que floreció en España e incursionando por campos de batallas en Africa y en el EE.UU que estaba independizándose de Inglaterra, durante  el inicio de la segunda mitad  de los años que lo acercaban a los 30, a lo cual se agrega un incipiente ejército, integrado más bien por mesnadas, sin formación militar, carente  de ideales y de disciplina , que luchaban indistintamente por uno u otro bando, sin provistos aún del concepto de una patria definida .A lo anterior, se agrega cierta animadversión de otros líderes,  surgidos ya en el espacio venezolano, que de igual modo, pretendían  aspirar a tal mando decide ante los infructuosos encuentros con la armada de Monteverde, a fin de evitar víctimas fatales por derramamiento de sangre, entre Coro y la Victoria y traspasar por los Llanos, detener la confrontación a través de una Capitulación , que se firma en la localidad de San Mateo, el 25 de julio de 1812, y así, resguardar la vida de sus huestes y la suya propias, dentro de un marco de honor ,que generalmente se ha establecido en conflictos bélicos de la humanidad, donde los vencedores respetan los acuerdos, considerando a los derrotados en su trato de prisioneros con respeto y decoro.

 

             Por desgracia, el canario Domingo Monteverde carece de esos valores  que configuran a un general honorable, como el respeto por los derechos humanos de los vencidos, otorgándoles facilidades  para enrumbar la vida futura, hasta tal extremo que junto con su “camarilla”,donde participan  miembros de los mantuanos e inclusive patriotas,deciden apresar a Francisco de Miranda, el Precursor de América, cuando  se preparaba para viajar al exilio. Lo conducen prisionero a las bóvedas de La Guaira, por unos tres o cuatro meses, y posteriormente, a las tenebrosas y lóbregas mazmorras del Castillo de San Felipe, en Puerto Cabello.

 

              Para ilustrar tal escarnio, transcribimos observaciones que elabora el propio Miranda, fechadas el día 8 de marzo de 1813,  desde una oscura y estrecha  prisión y oprimido de grillos en Puerto Cabello:

 

              “Monteverde no respeta la capitulación .Atropella y conduce a la cárcel , a las personas arrestadas por arbitrariedad o fines siniestros y torcidos, reduce al llanto y desolación a infelices habitantes, las que escapan del terremoto. Todas las víctimas fueron conducidas al puerto de La Guaira, unos montados en bestias de carga con albarda, atados de pies y manos; otros arrastrados a pie y amenazados y ultrajados  y expuestos a las vejaciones de los que los escoltaban, privados asta de ejercer en el tránsito las funciones de la naturaleza, presentaban la faz de los espectadores  el objeto más digno de compasión e interés.

 

            Prosigue el Precursor: “Yo vi llegar a La Guaira recuas de hombres de los más ilustres y distinguidos estados, clases y condiciones tratados como unos facinerosos; los vi sepultar junto conmigo en aquellas horribles mazmorras; vi la  venerable ancianidad , vi la tierna pubertad, al rico, al pobre , al menestral, en fin al propio sacerdocio, reducidos a grillos  y a cadenas y condenados a respirar un aire mefítico…Yo vi por último, sacrificados a esta crueldad ciudadanos distinguidos por su probidad  y talento y perecer repentinamente en aquellas mazmorras …”

 

            “Se apresan unas 1500 personas en las bóvedas de La Guaira y cárceles  de Caracas.”Aparecería yo el ente más despreciable a la vista de todo el universo, que juzgando imparcialmente de estas materias , me creería indigno de toda consideración por haber prestado una tácita deferencia a las repetidas infracciones que se han cometido, no sólo del solemne tratado celebrado entre mí y el comandante general de las tropas españolas…”

 

               Posteriormente, alcanza el Nadir pleno, cuando lo embarcan hacia las cárceles de Puerto Rico para culminar el descenso infernal con unos carontes que lo esperan en La Carraca, prisión de Cádiz, donde permanecerá hasta su muerte, acaecida e 14 de julio de 1816, olvidado de todos, salvo algunos amigos ngleses. Posteriormente,sus cancerberos depositarán los restos mortales en una fosa común, transformándose en polvo y nada.

 

               Quisiéramos finalizar, señalando que a través de casi dos siglos de desaparecido físicamente, tal figura trascendental del orbe entero, su proyección ha ido siempre “in crescendo”, como un ser relevante no sólo de América, sino de Europa fundamentalmente, donde en el Arco de Triunfo francés  es el único caribe –latinoamericano, registrado como los grandes prohombres de la Humanidad; en tanto, Domingo Monteverde, personaje siniestro por esta innoble acción y otros desmanes cometidos en vida  figura en esa galería siniestra de personajes, atentadores de la persona humana, como lo han sido desde tiempos pretéritos en América ,Hernán Cortés y Alvarado en México, Pizarro en el Virreinato del Perú, entre muchos, e incluso en la propia España, el militar Gobernador de Granada, José Valdés Guzmán, cuando sin aceptar  las súplicas y rogativas que toda la comunidad nacional,  hizo caso omiso a las solicitudes, incluyendo connotados miembros de la Falange,que apoyaban al “bandido” de Franco, no lograron convencerlo para que no ordenara fusilar en los aledaños de la ciudad granadina, al gran poeta, verdadera flor de la literatura de España en. XX Federico García Lorca, quien sólo sabía de versos y de ensoñaciones literarias, vinculadas con el amor, la luna,.los toreros  y los gitanos, siempre libres.

 

              Miranda es una figura incomparable, sobre todo porque fue capaz de interiorizar un ideario de libertades, hacerlo suyo y actuar como un verdadero filósofo de los postulados de la Revolución Francesa , proyectándose en su América, como un Rousseau, o un Voltaire, que motivó a más de una decena de discípulos del continente, que abrieron caminos republicanos ,como ya lo hemos señalado anteriormente.

 

               Como un recuerdo inmanente, para esta figura grandiosa de Nuestra América, como diría Martí, transcribimos los versos del otro magno pensador venezolano, Andrés Bello, quien señala, a través de sus versos, lo siguiente:

 

¡Miranda¡ de tu nombre se gloria

también Colombia; defensor constante

de sus derechos; de las santas leyes

de la severa disciplina amante

Con reverencia ofrezco a tu ceniza

este humilde tributo, y la sagrada

rama a tu efigie venerable ciño,

patriota ilustre ,que, proscrito, errante

no olvidaste el cariño

del dulce hogar, que vio mecer tu cuna;

y ora blanco a las iras de fortuna

ora de sus favores halagado,

la libertad americana hiciste

tu primer voto, y tu primer cuidado

Osaste, solo, declarar la guerra

a los tiranos de tu tierra amada;

y desde las orillas de Inglaterra

diste aliento al clarín, que el largo sueño

disipó de la América, arrullada

por la superstición .Al noble empeño

de sus patricios, no faltó tu espada

y si de contratiempos asaltado

que  a humanos medios resistir no es dado

te fue el ceder forzoso, y en cadena

a manos perecer de una perfidia

tu espíritu no ha muerto, no; resuena

resuena aún el eco de aquel grito

con que a lidiar llamaste; la gran lidia

de que desarrollaste el estandarte

triunfa ya, y en su triunfo tienes parte.

 


 

Hostos en Puerto Cabello

 

 

                                           Reinaldo Villegas Astudillo

 

(Artículo publicado por “El Carabobeño” de Valencia, el 8 de diciembre de 2000.Lo difundimos, nuevamente  hoy, en homenaje al Bicentenario del  otorgamiento de ciudad a  Puerto Cabello y homenajear al cronista, ya fallecido Miguel Elías Dao, quien nos informó sobre la presencia del patriota puertorriqueño, Eugenio María de Hostos, durante su permanencia en esa ciudad histórica, en 1878.)

        

 

                Aprovechando uno de los días que permaneció participando en las jornadas realizadas en homenaje a Don Eugenio María de Hostos en el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe (CELAC),dependiente de la Universidad de Carabobo, junto al investigador Carlos Pérez Morales de la Universidad de Puerto Rico y miembro del Instituto Hostosiano, nos desplazamos a Puerto Cabello para constatar la presencia del luchador independentista y pensador puertorriqueño en el centro portuario venezolano, entre enero y junio de 1878.

 

                 Aunque íbamos auxiliados por la publicación “Hostos en Venezuela”, elabor da por José Ramos en el año 1989, que nos indicaba fechas  cronológicas precisas, quisimos visualizar algunos de los documentos, más directamente, en sus textos originales.

 

                  En la vetusta y hermosa Casa “Guipuzcoana”, donde funciona la Oficina del Cronista, a cargo de Don Miguel Elías Dao, fuimos recibidos muy amablemente. El investigador porteño, a quien no veíamos desde hacía exactamente unos diez años, cuando lo visitamos con una exposición fotográfica  de Gabriela Mistral, a propósito de estar celebrando el centenario de su natalicio, lo encontramos ahora con más de ochenta años  a cuestas con la afabilidad de siempre, con esa sencillez y humildad que sólo  alcanzan los hombres grandes y trascendentes .Quizás, este cronista sea uno de los estudiosos que más conocen de la historia de Puerto Cabello, lo cual está registrado en 41 títulos que ha publicado a lo largo de su vital existencia.

 

                  Ante la consulta del docente puertorriqueño, don Miguel se ubica rápidamente. Un asistente le busca con rapidez sorprendente, lo que solicita. Después de revisar varios documentos, al final  encuentra  el Libro de Actas del Concejo Municipal, correspondiente al año 1878. Mientras lo observamos detenidamente y anhelantes por la búsqueda, don Miguel lee y busca a Hostos. Transcurren algunos minutos hasta que al final exclama: ¡Aquí, está¡.Una alegría indescriptible  nos invade a Carlos Pérez Morales y a mí. Don Miguel lee y surge el acuerdo del Concejo, donde aprueba la solicitud de Eugenio María de Hostos, el puertorriqueño ilustre,cuando pedía contribuir a la renovación de la educación con nuevos aportes: Tal decisión, decía así:

 

                  “De otro informe de la comisión de Instrucción recaido á las apuntaciones y bases para el establecimiento de una escuela de enseñanza objetiva presentada por el Señor Eugenió M.Hostos  la comisión crée que es indudable,y está al alcance de todos,que este sistema  ha producido increíbles resultados; y es de sentir que el Concejo está llamado a ensayarlo para tratar de que sean más fructíferos los cuidados que dispensa á la instrucción pública.En tal virtud recomienda el planteamiento  en esta ciudad de una escuela de aquel sistema  y deja al Concejo arbitrar  los medios de hacerlo y escoger la oportunidad propicia para ello. Se reservó”

 

                  Felices, nos despedimos efusivamente de Don Miguel.Quedamos de retornar con Carlos, tal vez en febrero próximo cuando con otros investigadores del Instituto Hostosiano  se trasladen a Puerto Cabello para proseguir investigando más sobre esos seis meses que Hostos vivió en la ciudad  porteña, haciendo aportes en el plano educativo y cultural, pero en su intimidad, pensando a cada instante en la lucha, por liberar a la Borinquen de sus amores.

 


 

JOSE CORTES DE MADARIAGA ,CANONIGO CHILENO, FORJADOR DE LIBERTADES EN VENEZUELA

  (Homenaje al Canónigo Chileno, José Cortés de Madariaga, en el transitar por Europa, Venezuela  y el Caribe impulsado por  afanes libertarios ,en el Salón de Sesiones de la Academia de la Historia de la venezolana ciudad de Valencia: Sábado 27 de mayo de 2011, a las 11 hrs. A.M.)

  Miembro Correspondiente y Cónsul Honorario de Chile en Valencia: Reinaldo Villegas Astudillo                                       

  En el día de hoy, sábado 7 de mayo de 2011, nos ha correspondido dirigirnos a ustedes dentro del programa elaborado por la ilustre Academia de la Historia de Valencia, Venezuela  para referirnos a la acción y obra republicana  llevadas a cabo por el Canónigo Chileno, José Cortés de Madariaga  a través de su existencia, especialmente aquélla  vinculada con el inicio de la Independencia, además del transitar por Europa, la incipiente Cundinamarca y  algunos espacios caribeños..

              Antes que nada, quisiéramos precisar que como estudiosos de la historia  republicana de Venezuela, Chile y otras naciones continentales vernáculas nuestras, pretendemos proyectar el quehacer de una figura excelsa que llegó a convertirse en uno de los iniciadores de una gesta independentista, concebida y continuada por otros héroes relevantes  de estos lares, como lo han sido: Francisco de Miranda, Simón Bolívar, O´Higgins y San Martín entre otros patriotas relevados y honrados por la historia de nuestros pueblos libertarios y continentales.

  Lo hacemos, sobre la base desde la perspectiva bicentenaria, enfocando al héroe histórico  lo más objetivamente posible, enmarcados en un Ayer configurado por su circunstancia y tiempo, protagonizados por los padres de las patrias, seres como lo somos nosotros actualmente, que nos debatimos dentro de esa dialéctica  dicotómica, constituida por los valores y disvalores en un enfrentamiento constante, que han ido constituyendo unas tras otras realidades en dos siglos de un periodo republicano con altos y bajos. Somos observadores respetuosos de un pretérito, tal cual se ha presentado en los diversos tiempos históricos y protagonistas de otros, que igualmente serán juzgados por generaciones, que surjan en el futuro.

               Por supuesto, en este caso específico intentaremos asomar una relación lo más significativa posible de nuestro connacional, José Cortés de Madariaga, a fin de que chilenos, venezolanos y habitantes, especialmente de nuestro continente caribe-latinoamericano se informen de una existencia vital, desconocida en algunos aspectos, tanto en su patria nativa como en la adoptiva.

 Nacimiento y permanencia en Chile. (1766-1798)      

          José Cortés de Madariaga nació en Santiago de Chile, el 8 de julio de 1766. Es descendiente de una patriarcal familia con orígenes hispánicos, que lo conducen a una ascendencia por sus antepasados hasta una línea proveniente del conquistador de México, Hernán Cortés, en tanto, su progenitora era doña Mercedes Madariaga Lecuna y Jáuregui, quien según los cronistas de esa época era uno de los mejores partidos del reino, la cual estaba  emparentada con la familia Errázuriz, uno de cuyos descendientes, Federico llegó a ocupar a primera magistratura de Chile entre 1871 y 1876.

    Su padre, hombre acaudalado en los inicios matrimoniales, propietario de haciendas y otros haberes, fue fundador y primer Gobernador de la histórica ciudad minera de Copiapó. Posteriormente, se radicaron en Santiago, donde nacieron una docena de hijos de ambos sexos, ocupando el futuro Tribuno de Caracas, el último lugar. El primogénito Francisco, igualmente a temprana edad, se incorporó al sacerdocio, siendo conocido como “El Santo” .Por su parte, el hermano Pedro Cortés  se convirtió en “un humilde fraile recoleto franciscano “. De sus hijas, se tiene información de tres de ellas: Doña Francisca y doña Micaela , fallecidas en plena juventud y Sor María de los Angeles  (cuyo nombre civil era Encarnación), la cual ingresó a la orden capuchina.

   José Cortés de Madariaga, de salud delicada y enfermiza en la infancia, se internó en el Seminario para proseguir la carrera eclesiástica, con la dirección  del Obispo Manuel Alday y Aspée, uno de los más prominentes prelados del siglo XVIII, quien había realizado estudios eclesiásticos superiores en la virreinal ciudad de Lima.

   El 8 de noviembre de 1788, ya ordenado sacerdote, es destinado a la parroquia de San Lázaro, localidad cercana a Santiago, seleccionado de una terna integrada junto a otros conspicuos religiosos , ante el Capitán General , don Ambrosio O´Higgins, a título de Patrono Real.

              No obstante tan temprana designación, el presbítero Madariaga  prosiguió estudios doctorales en la Real Universidad de San Felipe, fundada en Santiago durante el año 1747  por el reino de España.

   Tal fue la existencia de tan noble patriota en su etapa juvenil, dentro de una capital  colonial insular, época caracterizada por el predominio de un pensamiento metafísico  proveniente de la Edad Media  en una ciudad que se extendía entre el cerro Santa Lucía, por la Alameda de las Delicias, hasta las cercanías de la avenida Brasil , configurando una cuadratura  hasta aproximadamente la calle de Santo Domingo, que en su totalidad no pasaría de unas veinte cuadras. Pasado el Río Mapocho, se iniciaban los cultivos y la crianza de animales con familias campesinas sumisas, explotadas como en los mejores tiempos del feudalismo europeo en haciendas de gran dimensión, que se extendían mayormente por todo el país.

    Los estudios doctorales los culmina rápidamente con mucho éxito, lo cual  le permite postular a la cátedra de Decretales del centro colonial de altos estudios superiores, que si hubiese sido el único oponente habría ganado el concurso. Sin embargo, surge otro candidato de similar capacidad y prosapia a la del joven sacerdote Madariaga. Se trata del religioso José Errázuriz , familiar por la parte materna y nada menos que sobrino de su orientador, el Obispo Alday. Tal situación, así planteada con dos candidatos de tan relevante apoyo  de los grupos elitescos  coloniales, impidió que el Concurso fuera dirimido por las autoridades españolas del Reino de Chile, lo cual significó trasladar la responsabilidad de tal decisión a las altas instancias europeas, como lo eran el Rey de España, Consejo de Indias y el propio Vaticano. .

   A lo anterior, habría  que agregar-ante tan salomónica decisión- que la Universidad de San Felipe decidió –dado sus méritos- designar a Cortés de Madariaga, como apoderado especial ante la Corte de Madrid.

              Por referencias documentales, se estima que don José Cortés de Madariaga arribó a la capital de España, en diciembre de 1778.

 José Cortés de Madariaga en Europa (1798-1802)

 
   Se estima que después de una larga travesía, cruzando primero la Cordillera de los Andes, siguiendo el rumbo hasta Buenos Aires, donde se embarcó por vía marítima por el Atlántico hasta arribar al puerto de Cádiz, al cual llegaban y retornaban los viajeros a sus lares en los veleros que cubrían la ruta con las colonias de América .Algunos de estos jóvenes viajeros se instalaban los primeros días en casa de Nicolás de la Cruz, muy vinculado al ex  Capitán General de Chile, y luego, Virrey del Perú, don Ambrosio O´Higgins. Se habían hecho muy amigos en Chile, amistad que se prolongó hasta Lima, donde se convirtió en apoderado del hijo Bernardo, en sus estudios iniciales y posteriormente, cuando De la Cruz se trasladó a Cádiz y desde la lejanía continuó recibiendo los emolumentos, destinados al futuro Libertador de Chile para financiar estudios superiores, especialmente en Londres. Fue así como la residencia gaditana de De la Cruz se convirtió en un lugar que era frecuentado por diversos jóvenes latinoamericanos que concurrieron a Europa por esos años en busca de formación educativa.

             En cuanto puede, Madariaga se traslada a Madrid, donde se encuentra con su oponente Errázuriz, para iniciar los trámites pertinentes. Tales diligencias se prolongaron por espacio de dos años, hasta que las autoridades reales y vaticanas resolvieron; 1) Otorgarle la canonjía de la Catedral de Santiago de Chile, a José Cortés de Madariaga y 2)  A José Errázuriz, igualmente canónigo se le designó a cargo de una fiscalía en Lima..Todo esto, a través de la Real Cédula, fechada el 17 de agosto de 1800.

 Asimismo, a Madariaga se le otorgó el cargo de Pro-Notario del Papa , a través de un diploma de honor, que se lo concede personalmente, Pío VII, lo cual lo condujo a desplazarse hasta Roma.

  Sobre la relación del Precursor  Francisco de Miranda con el Canónigo, no hay datos documentales precisos. Se presume que se encontraron entre Francia e Inglaterra, donde Cortés de Madariaga se habría incorporado a una logia masónica creada por Miranda , a la cual  ingresaron otros futuros patriotas americanos como O´Higgins, San Martín, Nariño y Fretes entre otros. Por supuesto que Miranda, a la edad de 50 años y con toda la experiencia, especialmente de la Revolución Francesa,  influyó en cada uno de ellos para que se incorporaran e iniciaran el proceso independentista en la América colonial. El único testimonio documental que se conserva de la relación de Miranda y Madariaga es la alegría  que experimenta al informarse que el Precursor ha retornado a Caracas, en 1811, cuando él se encontraba en San Carlos de Austria, mientras reposaba con su comitiva en el viaje hacia Bogotá, en una misión encomendada por la Junta de Gobierno, constituida el 19 de abril de 1810.Ahí, el historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna , en su relato expresa lo siguiente:

                           “Tomando la ruta de la región montañosa y central de Venezuela , el tribuno de Caracas que ahora iba a serlo en Bogotá, llegaba cerca de un mes después de su partida a la ciudad de San Carlos de Austria, hoy capital del Estado de Cojedes , noticióse allí por un correo de que su amigo  el general Miranda, llegado a Caracas en los días en que él se aprontaba para dejar esa ciudad, había sido  nombrado Generalísimo del ejército revolucionario, su alma estalló de gozo, y fue entonces cuando,en una arenga pública y que pronunció el 17 de enero de 1811 ante el municipio de aquel pueblo, dijo:“!Miranda está entre nosotros!...Yo, me glorié de ser americano cuando lo vi, cuando traté a este hombre”.,

Permanencia en Venezuela  (1803-1819)

(Se excluye el lapso 1812-1815, prisionero en Ceuta)

             Por fin,  el Canónigo recientemente ungido en tal condición por las autoridades reales españolas y por las del Vaticano, decide retornar a Chile para hacerse cargo de sus responsabilidades eclesiásticas, por las cuales tanto había luchado. Lo hace tres meses antes que  Bernardo OHiggins, futuro Libertador de Chile, con quien había intimado durante su estancia en Cádiz e Inglaterra, especialmente en esta última nación, donde se vincularon más libremente con Miranda, quien por esos años tenía prohibido el ingreso a España. El velero que lo traslada a la patria chilena abandona Cádiz, el 12 de abril de 1802.Sin embargo no llega al destino final, como era el puerto de Valparaíso, porque a la altura de las costas de San Roque, situadas entre Venezuela y Brasil, el navío naufragó y Cortés de Madariaga, de alguna forma, logra llegar primero a La Guaira y posteriormente a Caracas. El mismo recuerda en este acontecer en un escrito publicado en Kingston, capital de Jamaica en 1817, cuando revela:”Por la contrariedad de los vientos que me arrojaron, dice el mismo navegante, desde el Cabo San Agustín en la costa Caracas  fue dejado casi náufrago en sus playas”. Por tanto, se descarta una especie de leyenda histórica que ha circulado durante un par de siglos, que habría sido un enviado de Miranda a Caracas con un objetivo independentista y él le habría conseguido que a través  la reina María Cristina de España , obtuviera ante el Papa, el cambio de destino eclesiástico de Santiago a Caracas.

  Lo cierto es que, a mediados de 1802, el Canónigo Madariaga  se encuentra en la Capitanía General de Caracas. Durante  los primeros meses, su intención es de proseguir viaje a la tierra nativa, sin embargo coincidencialmente  en noviembre del citado año fallece el Canónigo caraqueño, Pedro Juan Paredes, lo cual motiva a Madariaga, en tránsito, a postular a tal vacante, lo cual se traduce en una tramitación ante el Vaticano con apoyo de la Corte española para el logro de una permuta entre Santiago y Caracas, lo cual  obtiene por Real Cédula el 6 de mayo de 1803,  y por fin el 28 de julio del año citado, asume su Canonjía,  “en presencia del obispo Ibarra  y del Cabildo eclesiástico de Caracas”.

                           Un destacado historiador venezolano, en relación con la permanencia inicial de Madariaga  en Caracas, manifiesta lo siguiente:

   “Que fue muy bien recibido por la sociedad de Caracas. Sus apreciaciones juiciosas de las cosas y de los hombres de su tiempo, su moral intachable , su amor al progreso , le cautivaron al instante la buena voluntad de la población , sobre todo de la parte obrera y menesterosa , proporcionándole admiradores y amigos que lo rodearon en todos los círculos de la capital. Cortés de Madariaga  fue una adquisición para Caracas, pues unía a su ilustración y atractivos personales cierto entusiasmo por la libertad de los pueblos, lo que era una novedad en una población que no había  olvidado la suerte de España y de sus compañeros de 1797, ni los días de Humboldt , que tan gratos recuerdos había dejado en la capital.

            Cobró, Madariaga, aura popular visitando los talleres, los campos, las familias pobres, dedicando igualmente algunas noches a la sociedad acomodada, entre las cuales fueron sus familias predilectas las de Toro, Ibarra, Padrón, Salias, Ayala ,etc. Una vez bien tratado en todos los círculos sociales  éstos no le conocieron, sino con el nombre del Canónigo de Chile”.

               Similares referencias recibió el historiador chileno, Benjamín Vicuña Mackenna, uno de los más relevantes biógrafos del Canónigo Madariaga, de su maestro Andrés Bello, en 1857, en la capital chilena, cuando con otras preclaras figuras del intelecto joven, acudían a su casa en calidad de discípulos, entre loas cuales se encontraban igualmente: José Victorino Lastarria, Francisco Bilbao y  José Joaquín Vallejo, entre otros. Por supuesto, el polígrafo venezolano había compartido inquietudes con Madariaga  en la década de 1800, a partir de su arribo  a Caracas.

              En relación con la presencia de Miranda , en 1806,en su fallido intento por rescatar a la patria, no existe un indicio que relacione al Canónigo  con el Precursor, a pesar de las sospechas que se suscitaron y que pudieron llegar a oídos del Capitán General Vasconcelos, el cual había abortado “a sangre y horca”, a los principales insurgentes del levantamiento de 1797, dirigido por los patriotas Manuel Gual y José María España.

  El 19 de abril de 1810

                Sin lugar a dudas,  tal fecha es de gran relevancia histórica para lo que será en el futuro la República de Venezuela. Es el día en el cual se inicia el proceso de la Independencia, acontecimiento que no sólo tendrá importancia en el espacio que ocupa la Capitanía General  venezolana, sino también en otros pueblos del continente.

                 Para mayor comprensión de este hecho histórico fundamental de la patria  caribe-latinoamericana  venezolana, quisiéramos a compartir en una estructuración, que hemos configurado sobre la base de los siguientes elementos: Motivación, Planificación, Desarrollo y Conclusiones:

                1.- Motivación

                La comunidad caraqueña, desde un tiempo a esta parte, venía siendo estremecida, especialmente en la última década del siglo XVIII, por algunos intentos de rebelión en contra de la corona española, entre otros algunos ocurridos en Coro, Maracaibo, La Guaira y Caracas .

                  Tal vez el más impactante de los sucesos señalados fue  el caraqueño, ocurrido en 1797, impulsado por los precursores, José María España y Manuel Gual, el cual fue organizado en el puerto guairense junto a presos políticos españoles, que habían sido conducidos desde Madrid a esas mazmorras insulares por una rebelión protagonizada. Entre otros, aquí figuran: Manuel Cortes Campomames y Juan Bautista Picornell. Tal intento fracasó rotundamente, a raíz de una delación y los responsables fueron eliminados, físicamente, hasta el extremo que el cadáver de José María España fue descuartizado y expuesto en la vía pública, por órdenes del infame Capitán General español, Manuel Guevara Vasconcelos .

                  Un segundo elemento motivante lo constituyeron los textos  que  circulaban por el espacio caraqueño, en forma clandestina, como aquéllos elaborados por los filósofos de la Revolución Francesa, entre otros, Montesquieu, Voltaire y Rousseau, entre los cuales se encontraba el “Contrato Social” y los “Derechos del Hombre”, además  de aquéllos escritos por Francisco de Miranda: “Proclama de los pueblos del Continente”, en 1806 y los “Proyectos Constitucionales” de 1798 y 1901. 

                     La tercera motivación  es la presencia de una generación excepcional constituida por jóvenes venezolanos preclaros, como: Juan German Roscio,  Francisco y Vicente Salias, Francisco Xavier Ustáriz, José Félix Ribas, José  Félix Blanco, Juan Pablo Ayala, Coto Paúl, José Félix Soza, a los cuales se agregaba el Canónigo ilustre, José Cortés de Madariaga. Todas, figuras osadas, de suma inteligencia, patriotas integérrimos, dispuestos a poner fin a un régimen coercitivo colonial.

                       En cuarto lugar, la presencia del reciente Capitán General, Vicente Emparan, designado nada menos que por el usurpador del rey de España, Fernarndo VII, como lo fue José Bonaparte.

                         Planificación

                        Los principales conductores de esta acción ya señalados.,deciden en los días previos:

                       1) Promover una reunión en el recinto del Cabildo caraqueño, el Jueves Santo, 19 de abril de 1810, para debatir sobre la actuación de Emparan

                       2) Se contabilizan los integrantes del Cabildo, determinando los miembros adeptos al régimen imperante y aquellos cuestionadores. Para encimar a los segundos, se decide la autoproclamación de algunos cabildantes proclives a la acción independentista.

                       3)  Deciden invitar a todos los simpatizantes de la causa libertaria, para que se instalen en la Plaza Mayor, como observadores del suceso por  venir.

                       4)  Se asignan funciones: Los hermanos Salias para que enfervoricen a los espectadores en la Plaza  y al Canónigo Madariaga, principal sospechoso de tal acometida, para que no haga acto de presencia en los inicios de la reunión, sino que se incorpore en el momento propicio de su cuestionamiento. El esperará en la iglesia “La Merced” y se le avisará, oportunamente, en el momento preciso que sea necesario.

  Desarrollo: 19 de abril de 1810

                          Fue así como el propio Jueves Santo del histórico 19 de abril de 1810 , una comisión del Ayuntamiento invitó al Gobernador Vicente Emparan para participar en una reunión del Cabildo. Este se hace acompañar del Oidor de la Real Audiencia , José Gutiérrez del Rivero. Todo marcha perfectamente, dado que en ese momento tales autoridades coloniales, desconocían que el Ayuntamiento poseía las facultades pertinentes para realizar la invitación , mientras que Cortés de Madariaga permanece en la iglesia de la Merced  y no se incorpora en el inicio de la sesión de los cabildantes

.                   Aquí, para continuar con los sucesos acaecidos, citamos al eminente historiador venezolano Caracciolo  Parra-Pérez , quien describe con excelencia los aconteceres fundamentales de tal fundante sesión:

                   “Presente ya el Capitán General, tomó primero la palabra  D. José de los Llamozas y explicó que había convocado el Cabildo en vista de la victoria de los franceses en España del cautiverio de Fernando VII y de la extinción del poder central  confirmada por los propios bandos de Emparan, circunstancias que según su criterio imponían la creación de un gobierno representativo del pueblo venezolano, que ejerciese la soberanía reasumida por el mismo pueblo .A lo cual agregó Martín Tovar que dicho pueblo se negaba a reconocer el poder  del Consejo de Regencia .Respondió el Capitán General que era falso no existiese gobierno central y que sería imprudencia no acatar la legítima autoridad ejercida por aquel  Consejo, cuyos agentes convendría consultar . Otras razones adujo Emparan en favor del statu quo que parecieron convencer a sus interlocutores y concluyó invitando a los cabildantes a asistir sin pérdida de tiempo a los oficios religiosos, y reservándose estudiar, después de éstos o más tarde, los de las proposiciones que se le hacían de constituir una junta compuesta de los miembros la Audiencia, de los del Ayuntamiento y de algunas personas importantes de la ciudad. Adoptó esta manera de ver la mayoría del cuerpo, y todos se dirigieron a la Catedral .

          Fue al salir Emparan y su cortejo de la Casa Consistorial, cuando los jóvenes  conspiradores, Salias, Montilla, Ribas  apostados en diferentes puntos de la plaza profirieron  el viejo grito, genuinamente español, repetido por centenares de voces : ¡A Cabildo, a Cabildo¡ “ .Salias avanza hasta la puerta del templo y, en el preciso momento  en que el Capitán General  va a  penetrar en aquel, agarra con ademán resuelto por el brazo al magistrado y grítale:”Os llama el pueblo a Cabildo , Señor”. Don Luis de Ponte, capitán de la Guardia  que rinde honores, impidió a los soldados hacer uso de sus armas. .Capitán General  y Ayuntamiento siguieron entonces a Salias y sus compañeros hacia la Casa Consistorial. Estábamos en pleno Cabildo abierto: Comenzaba la Revolución de América. Juan German Roscio  y José Félix Soza , que se titulan diputados del pueblo y toman parte sin ningún derecho en la Asamblea, proponen la formación de una Junta gubernativa presidida por Emparan, última concesión a la autoridad legítima que amenaza destruir la obra de los conjurados . Va ya a votarse la proposición , mientras en la plaza se vitorea  al Capitán General ,cuando D. José Cortés de Madariaga ,canónigo mercedario de la  Catedral avisado por el padre José Félix Blanco irrumpe en la sala y habla también “en nombre del pueblo “. Ataca violentamente el impetuoso chileno los procedimientos de Emparan , atribuyéndole dolosas intenciones e increpa la debilidad de los Cabildantes, arregla a su manera las noticias de España y concluye pidiendo la deposición pura y simple del Capitán General. Creyó éste salvar la situación con apelar directamente al pueblo reunido en la plaza, salió al balcón  y preguntó a la multitud si estaba o no contenta de su mandato. Sus palabras llevan el sello de la grave cortesía hispánica  y  corresponden al blando y paternal carácter del viejo hidalgo: ¡Señores! ¿Están vuestras mercedes contentas conmigo?  ¿Quieren vuestras mercedes que los gobierne? .Y ya comienzan los más cercanos a decir que sí, cuando Madariaga situado detrás, hace señas a la gente de contestar negativamente en lo cual lo acompaña Anzola  y el regidor Palacios, también con expresiva mímica .Gritan por su lado los jóvenes esparcidos  aquí y allá :!No le queremos!, y  a impulsos  de oscuros e improvisados demagogos, cuyos nombres apenas menciona la crónica ,cesa el pueblo sus vítores , rompe en imprecaciones y reclama la destitución “. Replica a su vez despechado Emparan. “! Pues, yo tampoco quiero mando¡ “ Y con estas palabras, se inicia la carencia de la autoridad española en Venezuela y en América .

       En nota al Ayuntamiento de Cumaná, la Junta Suprema calificó tal hecho de “dejación voluntaria” del bando, obligándome que lo transfiriese al Cabildo que hizo cabeza de la revolución , por más que pretexté la nulidad del acto, pues no estaba autorizado para reconocerlo “

       A lo anterior, tan bien explicitado por Caracciolo-Parra deseamos agregar otros antecedentes en relación al Canónigo Madariaga y sus compañeros independentistas

       El plan y la estrategia elaborados por los patriotas venezolanos, a quienes los movía indudablemente un objetivo ulterior, como lo era la independencia definitiva de una nueva nación  y no tanto la defensa del régimen monárquico español , expusieron sus vidas en esta jornada, que de haber fracasado podía haber significado la horca. Resaltan la decisión y el valor de los patriotas, como Montilla, Ribas, quienes impulsan al pueblo presente la rendición del Cabildo, a través  gritos y de vítores. Mientras tanto Francisco Salias  en un acto temerario toma del brazo a Vicente Emparan a quien solo le interesa mantener al pueblo en agitación para conseguir torcidos fines .Declara, asimismo, sin tapujos que Emparan debe ser destituido , como una medida de seguridad pública , por cuanto así lo deseaba tanto el pueblo como el clero.

       Instalada la Junta de Gobierno, Madariaga  la integró-tal como se había planificado-como representante del clero junto al presbítero Francisco Ribas, encabezados por los alcaldes , José de las Llamozas y Martín Tovar Ponte , la cual presentaba figuras vinculadas  con los mantuanos; entre otros, D. Feliciano Palacios, Alférez Real de Caracas , abuelo de Simón Bolívar ,Isidro Antonio López Méndez y Silvestre Tovar Liendo. Por su parte como representante del pueblo se nominó a German Roscio , José Félix Soza y  Francisco Javier Ustáriz  y la presencia de los pardos se representaba  con José Félix Ribas .

       Del mismo modo, se procedió a nombrar  un conjunto numeroso de funcionarios  para el cargo de secretarios, consultores, fiscales, relatores  y escribanos del Poder Judicial, que estaba constituido por juzgados y tribunales .Se agregan los responsables del mundo militar y otros funcionarios de menor rango. Su  tarea  en las primeras decisiones de la Junta estuvo en la designación de las nuevas autoridades militares y policiales. Hubo destituciones del Ministro de la Audiencia y arrestos al Teniente-Gobernador  y Auditor de Guerra , José Vicente de Anca y Vicente Basadre , intendente del Ejército y Real Hacienda ,al brigadier de artillería Agustín García , a otros coroneles  y oidores. La mayoría de estos funcionarios se  dirigieron a La Guaira  el 21 de abril , embarcándose ,rumbo a Puerto Rico  y España con todas sus familias.

       Concluido este periodo tan relevante del canónigo Madariaga  para  la patria venezolana, suceso inicial del proceso independentista  que proseguirán el 5 de julio de 1811 con la Declaración de la Independencia, posteriormente la lucha por reafirmarla y constituirse que nunca jamás será domeñada por España  y otras naciones imperiales. Tales sucesos cruentos con avances y retrocesos  se prolongará hasta 1821  con el triunfo de la Batalla, en el Campo de Carabobo, cercano a la histórica ciudad de Valencia, para  concluir con la creación de la República de Venezuela, como una sola nación independiente en 1830, precisamente en esta “Casa de la Estrella”, donde nos honramos de celebrar tal acto conmemorativo en torno a un prócer, verdadero precursor de las figuras y aconteceres venidos con posterioridad.,entre los cuales resalta la acción del Libertador, Simón Bolívar.

         Mientras tanto, le dejamos la preocupación permanente por el sentido histórico de nuestros pueblos: Prosigan, ustedes,  investigando la ruta existencial de este héroe caribe-latinoamericano en el accionar desarrollado en Colombia como representante de la Junta de Gobierno caraqueña, en el año 1811, viaje que se prolongó por unos diez meses, utilizando de ida la ruta del páramo andino y el retorno por la fluvial desde el Río Negro, Meta, Orinoco y Guárico hasta desembarcar en Calabozo, el compartir la derrota con su maestro Miranda, en 1812, que le significó cinco años de encarcelamiento en la prisión africana de Ceuta. Posteriormente,  su retorno y las diferencias con el Libertador por lo de Cariaco. Luego, el exilio por el Caribe, especialmente  Jamaica y la participación última en la batalla, combatiendo al lado de su fraterno compañero del 19 de abril de 1810, Mariano Montilla, el cual con sus huestes puso fin a la presencia española en Cartagena de Indias y sus aledaños.

       Como ha sido la adversa suerte de la gran parte de los líderes de la región, pasó sus últimos días en la localidad colombiana de Río Hacha , donde falleció en julio de 1826, pobre, triste y abandonado, sólo compartiendo con una comunidad de indígenas sus alimentos y con la añoranza  juvenil de su “Delicioso Chile”,que manifestaba en su escasa correspondencia que mantuvo con algunos familiares y amigos. Asimismo, la “Gloriosa Caracas”, donde contribuyó a encender la llama de la libertad de lo que sería la Venezuela Republicana, y por supuesto Colombia, la cual primero lo recibió en 1811, como el máximo representante de la Junta  de Gobierno caraqueña y le brindó su territorio  solidario en los postreros días de su existencia terrena.

       Ya para concluir  tales consideraciones sobre este ilustre prelado, les expresamos que aún es factible rescatarlo en gloria y majestad. Es una tarea “quijotesca” que nos hemos impuesto de un tiempo a esta parte y para lo cual contamos, hoy, con el apoyo de esta ilustre Academia de la Historia de Valencia, en este bicentenario que se prolongará hasta cuando se cumpla  la liberación definitiva en el tiempo final de esta década y albores de la del 2020.

       En tal sentido, nuestro accionar  se propone al logro de las metas siguientes:

  1)  Dar a conocer en Chile , la patria de origen su vida y quehacer en la patria venezolana, donde es completamente desconocido, fundamentalmente por una deficiente configuración de los programas educativos de enseñanza  de la Historia ,los cuales les han dado preferentemente la mirada más profunda a Europa y a otros  lejanos continentes, en desmedro del nuestro.

  2) Promover homenajes públicos en Venezuela, sobre todo en los lugares por donde transitó: La Guaira, Caracas, San Carlos, Timotes, Mérida, las  poblaciones aledañas al Río-Padre Orinoco y afluentes, como el  Apure y el Guárico que lo condujeron primero a Guayabal y finalmente a Calabozo, donde fue  recibido con grandes honores por las autoridades y la población entera. Por supuesto, las localidades de Pampatar y Juan Griego de la Isla Margarita y Cariaco, situado igualmente en el oriente de de la nación.

  3) El proyecto mayormente ambicioso sería el trasladar sus restos mortales desde Río Hacha hasta el Panteón Nacional de Caracas .Tal gestión se inició el año pasado, la cual contó de inmediato con la anuencia de la Presidencia de la República y la participación de la Embajada de Chile en Venezuela, junto al Consulado Honorario de Chile de Valencia, que en la actualidad dirigimos, desde donde surgió la iniciativa, pero el abrupto retorno del Embajador a Chile y la enfermedad nuestra imposibilitó concretar tan caro anhelo.

     Pero, “Aún es tiempo ciudadanos”, remedando una expresión gloriosa de Bernardo O´Higgins, el Libertador de Chile, quien junto con el Canónigo Cortés de Madariaga, fueron unos de los primeros discípulos del venezolano  Francisco de Miranda, el Precursor de América, al finalizar el siglo XVIII en Francia e Inglaterra.

 . Les confesamos que nuestro sueño es poder retomar tal proyecto, todos unidos, y concretarlo definitivamente  con representaciones oficiales de los gobiernos y de los pueblos  de Chile, de Venezuela, de Jamaica y de Colombia, lugares donde nació, transitó, luchó y feneció este Ilustre Canónigo, Libertador de América.

    La idea aún no se ha plasmado, por tal motivo, la volvemos a relanzar en este lugar, en el día de hoy, histórico y solemne .¡Ya se han dado algunos pasos.

 ¿Creen, ustedes, que seremos capaces de hacerlo?

                                            

                                                                                                       ¡Muchas Gracias¡

 

 

 

El temerario viaje del Canónigo José Cortés de Madariaga  por los ríos Negro, Meta y Orinoco en el retorno de Colombia a Venezuela en 1811

 Reinaldo Astudillo    

(Miembro Correspondiente de la Academia de la  Historia Vlencia (Venezuela)

Nada menos que el Barón ,Alejandro de Humboldt fue el primer científico  que junto con el botánico Bonpland, realizaron una travesía  hasta los más apartados confines de la Capitanía General de Venezuela, en los albores del siglo XIX, quien transcurrido poco más de una década  de tal hazaña conoció en Alemania su patria nativa el texto científico, contenido   en el Diario de José Cortés de Madariaga ,donde describe otra similar, llevada a cabo de junio a agosto de 1811 entre Bogotá y Caracas a través de los ríos Negro, Meta y Orinoco, lo cual valorizó profundamente por el aporte que en tal sentido realizó el Canónigo, chileno de origen y venezolano por adopción, uno de los principales líderes de la gesta independentista de Venezuela, desarrollada el 19 de abril de 1810.

 Hoy, cuando se conmemora el bicentenario de tal proeza de carácter científico y cercanos a la fecha de Declaración de Venezuela, como República, registrada el 5 de julio de 1811, quisiéramos proyectar algunas observaciones sobre tal acontecer, que muestra una nueva faceta de este aguerrido sacerdote, nacido en Santiago de Chile en 1766, que participó en las luchas libertarias de las dos repúblicas hermanas de Venezuela y Colombia.
 .
          El Diario se inicia, indicando la fecha exacta del comienzo del viaje  hacia lo desconocido, señalando los motivos que impulsaron   a efectuarlo, junto a la comitiva que lo acompañaba:

El 14 de junio, a las 12 del día partió de Santa Fe, metrópolis de Cundinamarca “con el dolor que es de presumir el separarme para siempre, de un gobierno solidario que en tres meses de amistoso trato, se habían esmerado de honrarme”.

  Luego, agrega;:”Que para evitar el frío del Páramo, junto a los diez integrantes  de su comitiva, descubrir el caño o río navegable más inmediato a la Capital, que entrase en el Meta,único río de la Provincia  de Cundinamarca  que desagua en el Orinoco”. Añade, asimismo que con la ruta elegida: “se quiere ver a los traficantes y pasajeros de los peligrosos ríos, fangales, precipicios que ofrecen los valles de la Cordillera” .Además, señala:“asegurar la prosperidad de los estados de Cundinamarca y de Venezuela ligados por las convenciones firmadas, el 28 de mayo  del corriente año y un segundo motivo humano es:“La civilización de un infinito número de indios bárbaros,  que habitan a las márgenes del Meta y Orinoco”.

 De tal descripción y relato significativos, nos hemos propuesto sistematizar las observaciones para una mayor comprensión: En primer término, aludimos a los pueblos y misiones, con las que se encuentra en el trayecto:

         En la instancia inicial, surgen las poblaciones cundinamarquesas: Usme, Une, Fómeque, Fosca y Chiguachi, Chipaque,Cáqueza, Apiay, Bahía de Lozano, entre otras. Aquí, por estar en una zona fría surgen cultivos,como:Trigo,cebada,maíz,millo,patatas,apios,coliflores,nabos,alcachofas,rábano
repollos, lechugas, habas, ganado vacuno y lanar. En tanto en Chipaque y Cáqueza predominan árboles y raíces con una diversidad de frutos, que el viajero llega a degustar  hasta de unas  veinticinco especies.

 Posteriormente, en las treinta leguas que distan hasta Apiay, se observan bosques de cedros y guayacanes  por donde transitan y se refugian animales  como: leopardos, tigres, panteras, osos hormigueros, orangutanes, jabalíes, dantas o tapires, cachicamos, muchas especies de monos, serpientes y rarísimas aves, de hermoso plumaje y sonoro canto que deleitan la vista y halagan los oídos del pasajero. Luego, describe la llanura de Apiay, que se extiende desde las cordilleras de Cundinamarca hasta las costas del Océano Atlántico. Muy fértil la zona, por la presencia de innumerables caños y ríos .Se produce caña de azúcar .Se observa un desplazamiento  de buyos, babas y tortugas. Observa, además añil y tabaco. Se insinúa  la fundación de un pueblo: Ordena construir embarcaciones, denominadas balcas. Los asedia  una enorme plaga de zancudos.

 En Apiay, permanece catorce días por la carencia de embarcaciones de mayor consistencia .Está a la espera de las piraguas que había mandado a proveerse por su secretario .Luego, se traslada a Pachaquiaro, donde le han construido algunas balsas..Se desplaza por un llano inmenso, adornado de frondosos bosques . Al principio, afirma:
                                 
          “ En todo este tránsito no encontré huella humana  y sí las de tapires, tigres, báquiros y algunos venados que cruzaban de un lugar a otro…”

 Organiza, ahora, la expedición con las balsas construidas. Ingresa en el Río Negro, el 8 de junio de 1811, a pesar del peligro que significaban para la navegación, descubriendo que lo ideal para el desplazamiento son las curiaras.

 Diversas peripecias  enfrenta el Canónigo en la travesía que realiza el 11 de junio. Alcanza a las confluencias del Río Negro  y Umea. Funda la Bahía de Lozano, en memoria del benemérito Presidente del Estado de Cundinamarca .Los dos ríos se unen al Umedea y de los tres se compone y enriquece el Meta .La comitiva, por su parte denomina “Bahía de Cortés”, a la cual arriban para relevar la imagen del osado Canónigo, conductor de tal histórica expedición.

 Luego, Cortés de Madariaga descubre, al finalizar la travesía por el Río Negro, un paisaje grato, dentro de un marco terrígeno y fluvial bravíos .Señala:
 
          “En la travesía del Río Negro  no encontré ninguna criatura racional, ni otro signo alguno que anunciase que sus márgenes hubiesen sido holladas por pies humanos: Unicamente, vi algunas dantas  y báquiros que atravesaban el río, multitud de lobos acuáticos, culebras y peces diversos, y en sus orillas a cada instante se ven jabalíes , tigres monos, de distintas especies, venados e iguanas, gallinas de monte, paugíes, guacamayos y loros sin cesar  de oírse con frecuencia, .el ruido de todos estos animales y el canto melodioso de las aves que gorjean con dulce armonía .Los bosques que guarnecen las espaciosas márgenes de esta bahía son magníficas y presentan paisajes agradables, que arrebatan con sus bellezas la imaginación más fría  y yo me entregaba a estas contemplaciones para distraerme de los riesgos en que me hallaba. Este es el primer punto donde vi  cocodrilos”.

 El 11 de julio antes de entrar al Meta aparecen siete curiaras .Una verdadera cuadrilla que emociona al Canónigo. Se trasladó de inmediato el equipaje de las balsas a las nuevas embarcaciones. Y a las 9 de la mañana, descendió hasta el Meta. Llegan a la Misión de “San Miguel” de Túa, con 250 casas y 200 habitantes. Se entrevista con el Párroco, Gerómino Gómez, franciscano. Permanecen cinco días, secando ropa .equipajes y reponiéndose los afectados en la salud. Se  acomodan los buques, se salaron carnes, y se acopiaron víveres para 39 personas entre bogas, patrones y otros individuos.

 El 18 de julio, a las siete de la mañana, abandonó el lugar  con siete curiaras, más calmados y optimistas después de haber dejado territorios tan inhóspitos. Se encuentran tan emocionados el Canónigo y sus acompañantes por el rumbo definido que llevan  tras el Orinoco, que uno de los tripulantes tomó una flauta “para ejecutar la canción de Caracas:¡Gloria al bravo pueblo¡” y al resonar el suave instrumento escuchan sus voces los que sabían la letra e hicieron sentir los acordes en libertad a los bogas, interrumpiéndolos por largo intervalo que continuasen  su  ejercicio  “produciendo en mi corazón emociones tiernas”.

 Se desplaza por Maquivo, deleitosa llanura  con abundante ganado vacuno y caballar, con una gran presencia de patos y garzas que rondan el pueblo. Los indios de este lugar huyen de los  Guahivos que atacan sus viviendas y les producen daño a sus sembradíos. Continúa el viaje y avizora el pueblo de San Luis Gonzaga  de Curimena, fundado en 1779 por el ex -jesuita , Juan Díaz, poblado que cuenta con unos 600 habitantes  indígenas, como los guahivos, cabres, chucunos y achajenos .Todos son pueblos guerreros, salvo los últimos  vinculados con la civilización.

Continúa la navegación el religioso chileno para detenerse en  San Nicolás de Buena Vista , fundado en 1798 por el sacerdote,Pablo de la Madre de Dios Sánchez. Aquí, dentro de sus  200 habitantes, predominan las etnias de guahivos y amazonas.

  Luego, navegan hasta arribar a la población de San Juan por la ensenada Ibarra, Arimena, río y caños de Guanare y Oricue , la ensenada de Toro y el  pueblo de Macuco , de 1300 habitantes entre indios y blancos, incluyendo algunos refugiados de Granada.

 Posteriormente, vienen otras poblaciones, retornando al Meta., por ejemplo, San José de la Sierra , que data de 1783,con 200 personas instalada en la ensenada Independencia y junto al caño Duya. Luego, aparece el pueblo de San Pablo de Genarcia, de 150 habitantes. Continúa por el caño María  y el río Guanapalo. Así llega al pueblo de San Agustín, fundado en 1773, de una población de 456 personas .Predominan grupos de  indígenas como los  Guahivos, cátaros y sálivas y una docena de blancos.

         En seguida, surge Santa Rosalía de Cobapune , que data de 1791.Su pastor es el presbítero, Ramírez .Desde aquí, aprecian la anchura del Meta, de la propia casa del religioso .La temperatura es cálida .Se aprovisionan de víveres, igualmente que en otros poblados. Santa Rosalía es el último pueblo del Meta. Alternan, igualmente con el padre agustino, José Antonio Lobos .Destaca el Canónigo la solidaridad y apoyo de todos los religiosos, la mayoría formados en el Seminario de Santa Fe.

 El 25 de julio ingresan nuevamente al Meta por el caño Cobapune,donde se observa un gran número de cocodrilos. Luego, se avanza hasta la bahía de Caracas y por fin, al término de julio de 1811  se incorporan al Orinoco, definitivamente: Es imponente tal confluencia señala el Canónigo, primero por la perspectiva pavorosa de los peñascos sueltos  y acumulados unos sobre otros a la ribera, en figura de un castillo arruinado sobre una corriente roca de  una pieza , cuyas bases descansan en el cauce del mismo Orinoco, “me dejaron apercibir alguna gran conmoción acontecida en eras retiradas y sepultadas en el oscuro caos de la ignorancia”. Forman ambos ríos una ensenada que titulé de Antepara en honor del ciudadano guayaquileño, quien a mi partida para Santa Fe me donó varias colecciones de preciosos impresos sobre la emancipación de América. En seguida, se amarró la flotilla sobre la misma roca llamada: “Piedra de la Paciencia”.

En estas instancias, Cortés de Madariaga solicita ayuda a Rolichin para que le envíe prácticos. De inmediato, recibe la respuesta desde  Orupe y le envía junto a su a   y otra  con ocho prácticos que le trajeron como regalo algunas frutas y una tortilla, por expresión de su benevolencia.

          Les infunde temor al Canónigo y comitiva el intenso ruido producido por el Cariben ,que se caracteriza por ser el río más estrecho del Orinoco. No dio fondo la sonda de 22 brazas.

 Los viajeros analizan que la “Piedra de la Paciencia” los hacen suponer que el Orinoco pudo haber tenido por ahí su cauce, miles de años atrás, y  adquirió la  forma actual ,producto de un terremoto.

 En tan  peligroso paso, el cual se refuerza con dos curiaras más y sus prácticos, con un ruido espantoso, que en un momento dado, pensó en el naufragio .Es como una catarata con diversos canales. La flotilla fue dirigida por el canal, indicado con una longitud de 1000 varas .Tal sector, sólo presenta un paso expedito, en los meses de enero y febrero.

         Surgen, luego, los caños de Aguamena .al Sur y  el Guarameno al Norte. Arriban, por fin al hato de Rolichín, propietario y amo de un hato integrado por 160 personas  de ambos sexos y variada edad . Son recibidos por yaruros, que han adherido a los patriotas caraqueños y detestan a los rebeldes guayaneses .Junto a Rolinchín defienden el nuevo estado frente a la tiranía .

         Los yaruros van desnudos y apenas cubren las partes pudendas con pedazos de lienzo .Las mujeres se pintan la cara con una pasta roja que se trae del Alto Orinoco. Llevan agujereadas las narices y atraviesan por ellas un aguijón de metal  o de hueso; hacen pasar otro igual por el labio inferior  y colocan en él porción de alfileres  con las cabezas inclinadas a las encías.
            
  Rolinchín los recibe en la ribera de su pueblo y los guía hasta el Arauca .Se agrega con sus curiaras a la flotilla, comandada por el Canónigo. Pasa por el raudal de Carichata ,constituida en una Misión de franciscanos .El sacerdote Juan de Alcolea  se encontraba en Guayana , con un surtidos de pieles y cueros .

         Visualizan el río Paraíso que desemboca en el Orinoco. Viene el Simanuco .Por ahí, desaguan los ríos Caripo y Sunapera .No encuentran en la ruta al Arauca ningún vestigio de presencia de guayaneses . Desaparecen sin temor. El Canónigo compara las riberas del Meta y el Orinoco: Las primeras son habitables y las segundas se aniegan demasiado, que las hacen inhabitables.

 Rolinchín los deja en la ruta y retorna a su poblado .Les proporciona, sin embargo, un indio práctico que los llevará por el Arauca. Arriban  a un lugar que denominan “Ranchería de los chigüires” por la multitud de cerdos, que de esta especie se encuentran en tal sitio. Había, igualmente gran cantidad de caimanes .Del mismo modo, se alude a la presencia de millares de iguanas, Llegan a San Rafael de Atamayca  para atravesar Guasgua y el Negro.

 Por fin, desembarcan en el Apure para pasar al brazo del Apurito y dar con la confluencia del Guárico: Observan los cultivos del vecindario de Guayabal, donde se celebraba la Independencia  de Venezuela  con bailes y fiestas públicas a que me suscribí-señala el Canónigo- con mis socios enajenado de mi mismo, en virtud de lo inesperado que era para el Diputado de Caracas  esta noticia, del todo contrarias a las que había encontrado en el Bajo Apure. El pueblo de Guayabal es el primer punto de la provincia de Caracas , bien notable por el carácter afable de sus habitantes.

          El 9 de agosto de 1811con su comitiva de 41 personas se embarcaron y viajaron hasta Pirital. El 10 remonta el Guárico hasta las 4 de la tarde, arribando la flotilla al hato de Altagracia.

 En sus observaciones finales, el Canónigo señala que visualiza caimanes, paugíes, y muchos mosquitos y zancudos. Finalmente, el 13 de agosto del glorioso año de 1811  fondeó en Las Palmas . El 14 atraviesa la embocadura del Orituco .La navegación se hace lenta y difícil por las corrientes.

         A las dos y media de la tarde pasé entre  los vivas y aclamaciones de un pueblo que demora al E, llamado “Misión de Abajo”.Visitóme un bongo (buque chato y sin quilla) que traía a su bordo un vecino del pueblo,Diputado de los patriotas para rogarme que recalase en el lugar: No bastó ninguna excusa para eximirme de los encarecimientos sin cesar del Diputado. Bajé a tierra acompañado de un innumerable gentío: Me presentaron caballerías y entré con mis socios al pueblo. Sus vecinos con el Cura párroco y algunos eclesiásticos del lugar, me colmaron de agasajos y expresiones nacidas de su natural sensibilidad.

         A las 4 y media de la tarde, comparecieron el Teniente de Justicia Mayor, Cabildo y vecinos de Calabozo, media legua distante de la Misión, para felicitarme y conducirme a la villa en cuyo tránsito examiné unos baños termales, visitados anteriormente por el Barón de Humboldt.

             El Canónigo José Cortés de Madariaga, anonadado  por tan triunfal recibimiento por un período de cinco días, en agradecimienteo expresa lo siguiente:

           “ En los cinco días que permanecí en el lugar con motivo de las lluvias me asistieron con mesa espléndida , y de común acuerdo me proporcionaron las caballerías de silla que traje hasta la capital, encargándose de mi Secretario y del ciudadano José Ma.Salazar ilustre antioqueño alistado, en mi comitiva desde Cundinamarca , sólo por venir a participar de las delicias de la costa firme para el recobro de la salud, que se había atrasado en ambos desde San Rafael de Atamayca .
 
              ¡Parece que la hospitalidad es un atributo peculiar de los habitantes de este bello país!.Los hijos de Calabozo la ejercen con maneras obligantes  sin pretensión y con el mayor esplendor. El enviado de Caracas, despojado de toda investidura,les ha debido singulares atenciones; y sea cual fuere el desenlace final de la empresa que ha terminado el mismo en 29 de agosto, el partido capitular de Calabozo le ha compensado perfectamente las amarguras de esta expedición.

            Transcurridos unos días de alborozo y bienvenidas, el Canónigp prosigue viaje  hasta Caracas, donde lo esperan con ansias sus compañeros de lucha del l9 de abril de 1810 por cerca de casi un año de ausencia, a quienes les entrega una  caja, que contiene el valioso aporte, proporcionado por la Junta de Gobierno de Bogotá para sus hermanos venezolanos, próximos a concretar el segundo paso de crear la república y consolidar definitivamente la patria que alborea. Además, a esto, se une el regocijo del Canónigo José Cortés de Madariaga de reencontrarse con su maestro, el Precursor, egregio, Francisco de Miranda, a quien conoció en Europa, quien le encomendó la misión gloriosa de iniciar la independencia del lar nativo, con lo cual surge esa vinculación que se ha enriquecido, a través de doscientos años, de dos naciones separadas por siete mil kilómetros en el espacio terrígeno, pero, unidas indeleblemente, por el corazón, como lo son nuestras patrias  de Chile y de Venezuela.

 

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La frontera mestiza de la Araucanía chilena

                                                                                                                                                                    Reinaldo Villegas Astudillo

 

Durante este verano de 2011,cuando retornamos a Temuco , otrora capital de La Frontera y cada mañana al descorrer las cortinas desde la casona de nuestra progenitora, situada muy cercana al lugar donde correteó en sus infancias el genial Pablo Neruda, descubrimos la imagen del histórico cerro Ñielol, el cual ahora mira y preserva a una ciudad pujante, surgida en 1881, cuando en sus estribaciones y espacios escarpados se escenificaron sangrientos encuentros entre la etnia originaria de los mapuche y las fuerzas de ocupación del gobierno de Chile en sus afanes civilizatorios. En tal marco, nos incorporamos a la investigación de preclaros estudiosos de la historia  nacional, como lo es en la obra:  “Araucanía. La frontera mestiza ,siglo XIX”, entre los cuales figuran los ensayos de Leonardo León, Patricio Herrera, Luis Carlos Parentini y Sergio Villalobos, editada por la prestigiosa Universidad Católica “Raúl Silva Henríquez” en una segunda edición que data de 2004,la cual reposó unos cinco años en la biblioteca materna y que hoy la hemos interiorizado plenamente, quizás más calificados, premunidos de un mayor acervo filosófico, eminentemente caribe-latinoamericano  para captar el itinerario evolutivo de  esta región por varios siglos, no domeñada por el europeo invasor.

  La obra se estructura en cuatro capítulos, donde se alude a la tipología de los habitantes fronterizos, el  impacto de los afuerinos y la violencia interétnica en la Araucanía.

            En el primer capítulo se caracteriza el concepto de Frontera , que marca el lapso extendido entre 1800 y 1900, no sólo en la región sureña chilena ,sino que igualmente en el territorio aledaño de Argentina, de donde proviene originalmente el pueblo mapuche .Primeramente, se afirma que el  “espacio fronterizo no es un elemento tribal, ni estatal, sino de carácter autónomo con un código y ethos ,mezclando elementos culturales, económicos y materiales”. De tal suerte, que “es el nacimiento de una nueva cultura , ajena a la aculturación y transculturación”.

  Se agrega que la tipología humana configuradora  de la Araucanía está integrada por una heterogeneidad  de habitantes como lo son: Baqueanos, capitanes de amigos, caciques, curanderos, peones, indígenas, vagabundos, bandidos, mal entretenidos, descastados, tránsfugas, montoneros, pulperos,arrieros,etc. Todos, en su conjunto constituyen lo que se ha denominado, Fronterizos, quienes se dedican a actividades disímiles, como: Trueque, contrabando, comercio y cuatrerismo, entre otras.

            El segundo capítulo, quizás el más relevante desde el punto de vista del enfoque filosófico, se titula: “Araucanía maldita. Su imagen a través de la prensa (1820-1860)”.

            Aquí se alude a la visión del mapuche por los grupos dominantes del Estado chileno,constituido  por gobernantes, militares, y predominantemente pensadores e intelectuales, que se proyectan a través de numerosas y variadas publicaciones periodísticas, que se editan entre Valparaíso y la Araucanía.

             Aunque Bernardo O´Higgins, en sus primeras resoluciones como primer gobernante de Chile había emitido dos decretos como el del 4 de marzo de 1819,donde aludía terminantemente  a que los indígenas,“nacían esclavos, vivían sin participación de los beneficios de la sociedad y morían cubiertos de oprobio y miseria…Por tanto declaro que para lo sucesivo deben ser llamados ciudadanos chilenos y libres como los demás habitantes del Estado, con quienes tendrán igual voz y representación concurriendo por sí mismos a la celebración de todo contrato , a la defensa de sus causas a contraer matrimonio a conciencia ,a elegir las artes que tengan inclinación  y a ejercer  la carrera  de las letras o de las armas para obtener los empleos políticos o militares correspondientes con aptitud”. *

           No obstante tal declaración de carácter humanista, preservador del ser aborigen, a la cual se agregan expresiones de Camilo Henríquez ,quien manifiesta  en la “Aurora de Chile”  “que luchan ante todo por la libertad”; José Miguel Carrera ,quien diseñó el primer escudo nacional con una pareja de indígenas y los nombres dispuestos para las naves de guerra como :Colo-Colo y Lautaro , además de la denominación de la logia masónica lautarina, todo lo cual  trasunta el ideario adquirido por los patriotas independentistas de la Revolución Francesa, fundamentalmente a través del Precursor Francisco de Miranda , en poco tiempo se diluyó y empieza a asomarse el Positivismo proyectado por Augusto Comte, el cual fue vivamente aceptado por los gobernantes no sólo de Chile sino que de todo el continente, a lo largo del siglo  XIX y la primera mitad del siglo XX.

           Tal doctrina positivista –decimos nosotros-se caracterizaba esencialmente por presentar dos enfoques distintos. Por un lado, se postulaba que el desarrollo económico, material y físico de los pueblos debía emprenderse  en afanes de “Progreso y Orden”. Todo esto era aceptable, por cuanto significaban logros materiales avanzados como la construcción del ferrocarril, caminos, vías de acceso y desarrollo en general.No obstante, lo negativo surgía en la percepción del ser humano: La terrible distinción  de las razas, unas consideradas superiores  y otras inferiores. Por supuesto  que en el contexto caribe-latinoamericano, los europeos arribados se consideraban en la primera categoría y los aborígenes en el extremo inferior: “con una escasa inteligencia y un cerebro más reducido”.

          Así, se explica que este segundo capítulo , que tempranamente el periódico “La Abeja Chilena” de Santiago, el 5 de agosto de 1825 informaba de las importantes gestiones de funcionarios del gobierno ,que con plenos poderes, habían hecho contactos para traer desde el viejo continente “hombres laboriosos”,destinados a desarrollar la riqueza de nuestros felices terrenos”.Complementariamente, se privilegió el trabajo misionero para lo cual se trajeron religiosos de las órdenes franciscanas y capuchinos de origen italiano.

         Con un dejo de desencanto los autores de este capítulo-Luis Carlos Parentini y Patricio Herrera- lo cual compartimos, plenamente- arriban a conclusiones, donde se determina falsamente  el objetivo que se propusieron los grupos oligárquicos, sus gobiernos proclives, sectores castrenses  y la prensa, que desde ese tiempo aún la controlan hasta los tiempos actuales ,lograron el objetivo  sobre la base del pensamiento positivista, en lo que respecta a la mirada del otro, se consideraron superiores (castellanos, vascos, ingleses y alemanes)   para dominar a esa ·”raza inferior.

        La conclusión final es bien decidora. Hacia 1860, los indios- por el influjo de la prensa- son considerados como flojos, salvajes, tramposos, engañadores, bárbaros criminales y se hace necesario despojarlos de sus territorios, había que deshacerse  de ellos para expulsarlos. El estado tenía que imponer el “Orden”  para ello debía ejercer soberanía y los inversionistas, especuladores, hacendados, mineros, comerciantes, tenían que desarrollar la industria y llevar el “Progreso” a la zona.

        El ejército irrumpió, extendiendo la soberanía en nombre del Estado y los indios fueron desplazados, no sólo en lo físico, sino en lo cultural.

        El tercer capítulo, denominado:”Los afuerinos y su impacto en la penetración de la Araucanía”, cuyos autores son los mismos del anterior presenta la formación de la Frontera propiamente tal, que “surge de la negación del mundo indígena  de lo que no se quiere ser como nación”. Atenta, indudablemente a la “destribalización del mundo indígena junto a la disolución de la etnicidad”.

       Nuevamente y como elemento reiterativo surge el positivismo que impele a los agentes opresivos. Interesa la  región indígena,dado el crecimiento económico .Se desea el integracionismo junto a la soberanía y fundamentalmente: el triunfo de la civilización sobre la barbarie y de la humanidad sobre la bestialidad;dicotomías, que revelan el enfrentamiento de ambas concepciones  positivistas  que presidieron las invasiones y desquiciamientos llevados a cabo por la oligarquía caribe-latinoamericana, entre los siglos XIX y XX, cuyos voceros han sido siempre los órganos periodísticos informativos, como “El Mercurio” de Valparaíso de la edición del 24 de mayo de1859, donde se manifiesta: “El indio es enteramente incivilizable:Todo lo ha gastado la  naturaleza en desarrollar su cuerpo, mientras su inteligencia ha quedado a la par de los animales de rapiña ,cuyas cualidades posee en alto grado, no habiendo tenido jamás una emoción moral”. 

          Con posterioridad, el mismo ya citado órgano periodístico mercurial, el 7 de junio de 1859, señala al respecto: “Los hombres no nacieron  para vivir inútilmente como los animales selváticos sin provecho del género y una asociación de bárbaros como los pampas o como los araucanos, no es más que una horda de fieras que es urgente encadenar o destruir en el interés de la humanidad y en bien de la civilización “. 

Todo lo anterior no hacía más que impulsar a los “civilizadores” para que invadieran los espacios terrígenos , donde habitaban los “bárbaros”, lo cual significó posteriormente iniciar  el proceso de migración extranjera  que poblara la zona de la Araucanía  y los lagos. Así, se unificaría el territorio ocupado por los mapuche y concretarían los proyectos modernizadores de la burguesía. 

           Se reafirma lo precedente, citando nada menos a uno de los grandes polígrafos , como lo fue, Benjamín Vicuña Mackenna ,quien como diputado expresa:                          

  “Que la historia había demostrado que el mapuche no es sino un bruto indomable ,enemigo de la civilización, porque sólo adora los vicios en que vive sumergido en la sociedad: La embriaguez, la mentira, la traición  y todo ese conjunto de abominaciones que constituye la vida salvaje”. Luego, agrega:”Chile no puede retroceder a una tropelía de bárbaros  e incivilizados , hay que ocupar y conquistar”. Al final, remataba :”…de que no existía la posibilidad de pactar, pues  los mapuche eran sujetos pérfidos , mentirosos y amigos del fraude y la rapiña  y que el rostro aplastado, signo de la barbarie y ferocidad del auca, denuncia la verdadera capacidad de una raza que no forma  parte del pueblo chileno” (Cuarto Discurso de 1868).

             En seguida, se alude a la penetración de los afuerinos ,constituidos por un abigarrado y diverso conjuntote individuos entre 1860 y 1883 para conformar una sociedad denominada ,La Frontera, los cuales sumados a los mapuche configurarán una nueva sociedad , donde figuran seres emprendedores, bandidos, grupos familiares pobres, mujeres de vida alegre, comerciantes, arrieros, misioneros y montoneros entre otros, quienes son definidos por los autores como : Gente de temple duro , sin temor a la muerte ni apego a la vida , vive el hoy y no piensa en el mañana, quieren enriquecerse con muy poco esfuerzo o con el sudor ajeno. El fronterizo es un ser sin ley ni moral, que se ha divorciado de la cultura materna . “El Correo del Sur”  de Concepción en la edición  del 10 de noviembre de 1860,señala: “Su manera de ganarse la vida tal vez en forma poco objetiva, pero que muestra con claridad  el tipo humano de este grupo que vive entre dos culturas diferentes y que en el fondo es el verdadero lazo de unión entre chilenos y araucanos “. 

  En síntesis, la Frontera se convierte en una especie de “Far West”, donde predomina la ley del más fuerte, donde figuran igualmente los latifundistas que reaccionan con el apoyo de las guarniciones militares .La población la constituyen: Mestizos ,gauchos, capitanes de amigos, pobladores, peones, colonizadores, yanaconas (indios de servicio) ,conchavadores, soldados en línea, maloqueros y mal entretenidos en un mundo propio e indiferente. 

           El capítulo final de tan excelente investigación y ensayo titulado “Violencia interétnica en la Araucanía, 1880-1900” proyecta una realidad desquiciada. En la región fronteriza la cual está caracterizada por la presencia de tres elementos : 1)Debilidad del estado chileno 2) Colapso del gobierno nacional y 3) Irrupción intereses privados. Esto ocurre cuando se pone término a la mal denominada “·Guerra de la Pacificación” por la historia oficial  o de Exterminio por estudiosos  y cientistas sociales , que a partir de la segunda mitad del siglo XX han surgido en universidades y centros históricos, que desde ópticas más profundas de naturaleza filosófica y social  han configurado un cuadro más cercano a la realidad , de la que nos ofrecían  historiógrafos tradicionales , quienes superficialmente elaboraban textos-cuando lo hicieron-de un periodo tan convulsivo que se proyecta más allá de la fundación de la ciudad de Temuco, ocurrida en 1881. 

  Sobre la base del estudio de variados documentos judiciales  “de la época, pertenecientes a juzgados ,archivos  o publicaciones periodísticas  como: “El Cautín” de Temuco; “El Bío-Bío” de Los Angeles; “El Arauco”; “La Voz” de Traiguén;”El Vergara” de Nacimiento;”El Deber” de Yumbel; “La Araucanía civilizada” de Mulchén  se perfila una visión veraz de los atropellos y vejaciones del pueblo mapuche que hasta el presente continúa luchando por el rescate de sus predios arrebatados, primero, por mestizos, depredadores, aventureros, colonos europeos importados por gobiernos de pensamiento positivista y los hacendados latifundistas de los nuevos tiempos , los cuales ya no se muestran directamente con sus nombres propios, salvo algunos, sino que a través de hombres de empresa ,asociados a consorcios económicos internacionales que fundamentalmente se han venido dedicando al cultivo de extensos bosques de pino y eucaliptus, como ya desde hace un tiempo lo han ejecutado en zonas como Ñuble, Concepción y Arauco ,arrasando con plantaciones frutícolas  o terrenos dedicados al cultivo del trigo y árboles frutales, habiendo provocado la desaparición del pequeño campesino, el cual ha tenido que abandonar  el lar donde nació e irse a refugiar a la periferia marginal de las hoy florecientes  urbes.  

Consideramos, finalmente, que tal obra debe ser conocida por el lector chileno fundamentalmente y el caribe-latinoamericano, para conocer más profundamente al único pueblo, que no fue reducido por las huestes españolas y que aún continúa luchando por sus reinvindicaciones, en especial por la recuperación de gran parte de sus tierras expoliadas, justamente a partir del término de una guerra fraticida, denominada por el sector histórico oficial como “Pacificación” y por una gran mayoría, entre los cuales se encuentran pensadores, intelectuales, poetas y narradores, entre otros, como de Exterminio.

* Pag. 2 No se ha respetado en los tiempos futuros, por cuanto ningún mapuche ha podido ingresar a los niveles de  oficial  de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, habiendo sido Lautaro el más grande guerrero y estratega  chileno de todos los tiempos, en el enfrentamiento contra el español invasor. No obstante, predominan descendientes esencialmente  de colonos agrícolas alemanes y comerciantes ingleses que fueron contratados o invitados, a partir del Gobierno de Manuel Montt, asesorado por Domingo Faustino Sarmiento, eminente intelectual argentino, exiliado en tiempos de la Dictadura de Rozas , quien en sus planteamientos filosóficos positivistas, aseguraban que el araucano era de una raza inferior, en tanto los teutones y los ingleses, estos últimos que ya habían  colonizado a EE.UU, eran de una inteligencia superior.


 

El “México Bárbaro” de Porfirio Díaz

                                                                                                                                                                                   * Reinaldo Villegas Astudillo

Fue en la “Casa del Escritor” de Puebla  dentro de un coloquio en el cual participábamos, a fines del año 2004 con intelectuales, alumnos y docentes universitarios ,mientras difundíamos el pensamiento y creación  de Gabriela Mistral y Pablo Neruda, motivados en la celebración del centenario del natalicio de este último y la permanencia de ambos en tierras mexicanas, cuando de pronto aludimos a las dictaduras del continente y expresamos una opinión  apresurada sobre Porfirio Díaz, el cual aparecía en la relación histórica “oficial” que conocíamos, como un presidente republicano que había sido reelecto en un lapso de veintisiete años. De inmediato, uno de los concurrentes  ripostó: “Que tal ilustrado Jefe de Estado, que adoraba a París, todo lo contrario, en la realidad se había constituido en uno de los más abyectos y sanguinarios dictadores del continente”. De inmediato, nos remitió, al relato desconocido para  nosotros como lo ha sido para muchos lectores de la región, titulado “México Bárbaro”, publicado en los albores del siglo XX, cuyo autor fue el periodista norteamericano, John Kenneth Turner .Con urgencia, concurrimos a las librerías de la histórica urbe mexicana, porque justo en ese año tal relación había sido difundida por una nueva editorial.

Sobre la base de lo anterior, “devoramos” esta narración de 233 páginas para adentrarnos  en un verdadero “infierno”, que nos proyecta  el autor a través de un reportaje en torno a las barbaridades cometidas por un individuo, quien casi por tres décadas actuó como uno de los más ignominiosos dictadores  del continente, el cual surge en la memoria de sus allegados como un mandatario ilustrado, muy europeízante y vinculado profundamente al coloso del norte, el cual pretendió desarrollar físicamente a  México sobre la conceptualización dicotómica: “Orden y Progreso”, postulado por el Positivismo, sustentador filosófico de  las dictaduras  continentales entre los siglos XIX y XX ,el cual efectivamente en la realidad  fomentó un desarrollo territorial en la construcción de obras públicas, especialmente del  Ferrocarril , objetivo logrado por otros similares personajes de igual calaña, como Juan Vicente Gómez en Venezuela, los brasileños que aún en su escudo  conservan tal expresión, y anteriormente en el siglo XIX , figuras autoritarias  como Domingo Faustino Sarmiento y el gobernante chileno Manuel Montt, quienes decidieron exterminar a la etnia mapuche  para colonizarlas con europeos, especialmente alemanes, llegando en el siglo XX hasta dictadorzuelos como: Onganía, Hugo Banzer, Pinochet  y el “japonés” Fujimori en el Perú ,entre otros múltiples especímenes.

Lamentablemente, el” Orden”  preconizado sirvió sólo para avasallar a los estratos medios  y de menores recursos económicos y en relevar a la oligarquía, que siempre se ha identificado con estos gobiernos de los sátrapas, con los cuales enriquecen más sus arcas con un “Progreso” que los favorecía solamente a ellos, entendiendo el primer concepto. así: Un “Orden” pero para acallar a aquellos sectores que cuestionan  su accionar.

            El relato de Kenneth Turner se inicia cuando ingresa a México en el año1908,   cruzando la frontera nortina  con una identidad falsa .que lo presenta, como:”Un interesado inversionista  y hombre de negocios” .La visión previa de México de la que es portador  es la que proyecta Porfirio Díaz al exterior:”Una visión parecida a la nuestra adelantada, pero que disfruta de leyes republicanas, un pueblo libre en el sentido que nosotros somos libres…y como regida por un paternalismo benévolo ,en el que un hombre grande y bueno todo lo ordena bien para su tonto, pero adorado pueblo”.

 Sin embargo, en el transitar  por México el periodista norteamericano descubre un panorama desolador, configurado por la presencia de un dictador exacerbado que promueve la esclavitud de su pueblo en el siglo XX, como en los tristes tiempos del siglo XVI, semejante a la acometida por los Cortés  y Alvarado, grandes genocidas  de un  pasado salvaje y antihumano.

El relato se ha estructurado  en tres partes bien definidas: Primeramente, a través de los capítulos iniciales  se describe la terrible explotación  de la etnia de los mayas, en Yucatán, región secular indígena  a los cuales  el Porfiriato pretende exterminarlos, esclavizándolos y transándolos  por mercaderes y negreros, en el mercado humano con el apoyo oficial  de todo el sistema gubernamental: Policía, militares, gobernadores ominosos y complacientes, jueces corruptos, etc., los cuales  cumplen una actividad atentatoria criminal en contra de la persona humana, con el fin fundamental de apoderarse de sus tierras  ancestrales, incrementando así  sus extensas haciendas  para el cultivo y procesamiento del henequén (sisal), el cual posteriormente  será vendido  a EE.UU. De esta suerte, emerge un estamento de la sociedad mexicana  muy deleznable  que se proyecta en la luminosidad y modernismo que adquiere la ciudad de Mérida, donde el “progreso positivista” de Porfirio Díaz se manifiesta en la magnificencia  de obras públicas y construcción de grandes mansiones de tan indignos terratenientes, que se han enriquecido  con la siniestra actividad esclavizante de ingentes grupos humanos, como en los más oscuros tiempos de la historia  humana. El propio autor lo registra:”Mi última tarde en Yucatán la pasé recorriendo a pie o en coche el opulento barrio residencial de Mérida, que tiene sus palacios de un millón de dólares, como en Nueva York ¡Maravillosos palacios mexicanos!…¡Maravillosos jardines mexicanos! Un maravilloso parque de hadas nacido al conjuro de la esclavitud de mayas y yaquis”.

Luego, la exacción tenebrosa del Porfirismo se traslada a un punto geográfico opuesto, como lo es la región nortina del actual estado de Sonora. Aquí, se revela el exterminio de los yaquis, otra etnia, descendiente de los aztecas .Al igual que los mayas, este pueblo campesino es asimismo vejado, torturado y eliminado, a sangre y fuego, para disponer de sus tierras, con el apoyo de las autoridades gubernamentales regionales, utilizando métodos idénticos y atentatorios del ser humano como los ejecutados en Yucatán, intensificándose más el dolor de las víctimas, por cuanto además deciden trasladarlos con mucha ignominia a través de un viaje infernal  para los grupos familiares, ya sea caminando por sierras y vías tortuosas ,frágiles embarcaciones hasta arribar a Yucatán.

A continuación, vienen tres instancias similares, referidas a las historias de expoliación esclavistas protagonizadas con seres depauperizados de carácter citadino, especialmente del Distrito Federal y de estados centrales próximos  a la capital mexicana : Constituyen el sistema denominado, “Peonaje”, que consiste en reclutar  a trabajadores menores, artesanos, empleados cesanteados e indigentes entre otros  que carecen de expectativas laborales, los cuales son atraídos por publicaciones y avisos que elaboran los “enganchadores” y que difunden por los principales órganos informativos de los centros populosos, ya aludidos. Tales individuos se encuentran vinculados a poderosas organizaciones integradas por hacendados ,algunos denominados “Los reyes del Henequén” y otros del Tabaco, junto a inescrupulosos empresarios y autoridades venales del propio gobierno, practicantes permanentes de la corrupción, flagelo que en México y en otras naciones del continente se originan  en prácticas acometidas desde los tiempos iniciales del descubrimiento e independencia de nuestros pueblos caribe-latinoamericanos, para lacerar el estado de pobreza en los cuales subviven. Se publican atractivos llamados en la prensa  de las ciudades, solicitando personal muy variado, de uno y otro sexo para laborar  con espléndidas condiciones en el sector agrario: Muchos aceptan las promesas tan halagadoras  y con engaños, sin darse cuenta,  son trasladados  a inhóspitas regiones retiradas del Valle Nacional ,donde aparentemente se trabaja con tranquilidad y ponderación ,sin embargo a medida  que se adentran en remotos lugares  rurales, al final, cuando es imposible  volver atrás  son atrapados por explotadores de la tierra, quienes en connivencia  con las autoridades, políticas  y judiciales: alcaldes, gobernadores, jueces, policías, militares, etc, les imponen por la fuerza otra realidad degradante, a tal extremo que transforman  a los ilusos trabajadores en verdaderos esclavos porque pierden sus libertades y la propia condición humana  en lugares degradantes y paupérrimos. Son víctima de flagelaciones, maltratados por la fuerza bruta de energúmenos gamonales y cancerberos. Carecen de una alimentación adecuada,convirtiéndose en  “escorias  humanas” en breve tiempo, que diezman a la población urbana ,cuando ya es tarde para arrepentirse y dar vuelta atrás:

“No hay supervivientes del Valle Nacional…Esas personas salen del Valle como cadáveres vivientes, avanzan un corto trecho y caen.

-Mueren, mueren todos, Los amos no los dejan ir hasta que se están muriendo –declaraba uno de los policías de la población de Valle Nacional, situado en el centro de la región” -

Tal ruindad humana cometida por los enganchadores, se observa esencialmente en México D.F.  los cuales seducen  con engaños y artificios a la población más desvalida, especialmente aquéllos que carecen de vivienda deambulan en el día por la ciudad, realizando cualquiera actividad manual o física que se les presente y que por las noches concurren  los más abandonados,  por 3 centavos, tal cual lo señala:”En todos ellos encontré-refiriéndose a los mesones-las mismas condiciones: edificios viejos, a veces  de cientos de años ,abandonados e inadecuados para otros fines que no sean los de servir de dormitorio para los pobres .Por tres centavos, el viajero recibe su petate y el privilegio de buscar un lugar en el suelo con espacio suficiente para poder echarse .En noches frías, el piso estaba cubierto de seres humanos que es muy difícil poner el pie entre los dormidos. En un aposento, llegué a contar hasta 200 personas…Las mujeres deben ir a los mesones con los hombres en un marco de promiscuidad sumo. Por el año 1909, la cantidad de usuarios en tal abandono alcanzaba a 25 mil en el D.F. y millares caminan diariamente kilómetros fuera de la ciudad y pernoctan en caminos y campos próximos a las grandes haciendas ganaderas que pertenecen a altos funcionarios de gobierno”. Y es justamente en esta desolada situación,donde son presas fáciles del enganchador que anda en la búsqueda de esclavos para sus ricos clientes ,como lo son potentados  de la “tierra caliente” en los ya citados lugares de Sonora, Yucatán  a los que se agregan lugares cercanos a Xalapa, Orizaba, Veracruz y Córdoba, en cuyas cercanías  de esta última población  se encuentra el temido “Valle de la Muerte”, donde concurren engañados aquellos seres humanos reclutados, que desaparecen misteriosamente de las grandes urbes mexicanas para incorporarse a un mundo ruin  de esclavitud y muerte, igual o superior a los padecidos por muchas víctimas de condición similar , a través de la historia de la humanidad.  Finalizan estos capítulos  con una reflexión del autor señalando “…al ver el corazón de México  es inconcebible  que pueda haber en el mundo pobreza más extrema. La India o China no podrían estar peor, porque de ser así, el hombre la despoblaría. México es un pueblo muerto de hambre, una nación postrada . ¿Cuál es la razón de ello?. ¿Quién tiene la culpa?”.

Dado que tal documento sólo podemos avizorarlo en estos espacios, quisiéramos enunciar solamente , la respuesta que el propio Kennett se da a través de casi ciento cuarenta páginas y diez capítulos restantes  sobre la personalidad del “augusto” e “ilustrado” gobernante ,quien en sus veladas actuaciones  demuestra que ha sido uno de los más crueles genocidas dictadores  del continente .En tales capítulos,  se alude entre otros temas a los elementos represivos que utiliza, la destrucción que lleva a cabo de los partidos políticos, eliminando o deportando  a sus adversarios republicano-entre los cuales figura el luchador civil Ricardo Flores Magón- ,sus reiterativas reelecciones aparentes, la represión canallesca en contra de los gremios de trabajadores que se rebelan ante el contubernio con EE.UU , nación  que lo apoya en sus desmanes, a través de la prensa y nuevos socios en la explotación  de las grandes riquezas  mexicanas, y por  supuesto, en la persecución  que realiza de los enemigos del dictador en territorio norteamericano.

Consideramos que tal publicación debe reeditarse una y otra vez no sólo en México sino que en todo el continente, porque grafica con justicia la rebelión del pueblo, el cual exhausto de tan prolongada represión atentatoria en contra de la persona humana insurge a través de una Revolución ,al final de la primera década de 1900,que por estos años se constituye en un hito  en la evolución histórica  de nuestros pueblos continentales, que anhelan plasmar los derechos del hombre que en el mundo entero vienen cabalgando desde hace más de un siglo y que en el continente, al sur de Río Bravo, no ha podido zafarse definitivamente de una oligarquía arcaica y de la nueva república que se configura con ancestros del pasado y generaciones post-independentistas ,dado que el proceso liberador de los inicios del siglo XIX ,si bien es cierto fue militar ,no afectó a los grupos detentadores del poder económico, por cuanto sus propios descendientes fueron los conductores de una liberación sin mayor profundidad y el establishment se mantuvo inalterable, apoyado fundamentalmente ahora por nuevas potencias como Inglaterra y EE.UU, las cuales contribuyeron a prohijar a estos individuos de la calaña de Porfirio Díaz.

Tal relación periodística, la cual no está sustentada en la ficción, se convierte en un documento vital de denuncia que debe ser conservado en la memoria, no sólo de la república mexicana, sino en la de todo el continente que nos cobija  por nuestras similitudes e identidades que nos singularizan .Aunque no es una novela, puede incorporarse para los estudios de la región en la narración histórica de la dictadura, junto a obras relevantes de uno y otro siglo, como “El Matadero” y “Facundo” de los argentinos del siglo XIX, Mármol y Sarmiento y en el siglo XX se proyectan “El Señor Presidente” del guatemalteco, Miguel Angel Asturias, “El otoño del patriarca” del colombiano Gabriel García Márquez, “Oficio de Difuntos” del venezolano Arturo Uslar Pietri y de su coterráneo Pocaterra,” Memorias de un venezolano en decadencia”, “Yo, el Supremo” de Roa Bastos y últimamente, Mario Vargas Llosa, con “La fiesta del Chivo”.Con tales lecturas, configuraremos un acervo histórico literario, que nos permitirá visualizar una realidad tenebrosa, que de una u otra manera, hemos padecido en el continente, tanto nosotros como los ancestros, esperando que por nunca jamás  vaya a ocurrir con nustros descendientes

 Como lo hemos señalado en ocasiones anteriores, el relato histórico continental no ha sido capaz de  proyectarnos toda la historia del hombre caribe-latinoamericano, lo cual lo suplimos con estos relatos que asumen tal función  como reservorio de una temática tan siniestra, pero que debemos conocerla. A ellos-novelas y reportajes periodísticos- podría agregarse la creación poética, donde indudable resalta esa epopeya lírica contemporánea, como es “Canto General” de Pablo Neruda.,donde se inserta abuena parte de “Nuestra América”, como la denominaría,  el héroe cubano, José Martí.,al culminar el siglo XIX.

             Ese día, finalizamos nuestro Coloquio en Puebla, muy motivados y emocionados al patentizar, como nos ha ocurrido en Puerto Rico, Cuba  y otros puntos geográficos, que en nuestro continente somos todos de una misma familia. Cuando conocemos a nuestros nuevos  pares es como si los hubiéramos conocido toda la vida y lo único que lamentamos es que no hubiésemos constituido una gran nación, como lo postulara el visionario Simón Bolívar, una figura grandiosa continental, incomprendida por miembros de su generación, que a la postre resultaron caudillos que no fueron capaces de captar tan relevante proyecto y se dedicaron a protagonizar guerras intestinas, parcelando a este gran continente, el cual se desmembró en innúmeras naciones, para el goce del imperial vecino del norte ,que tanto nos ha expoliado en estos doscientos años de república, con altos y bajos, donde han predominado los “porfirios”, los “gómez”, los “pinochet”  y tantos otros, que se empecinan en mantenerse en el poder por toda una eternidad, como si fueran dioses humanos.

 * Escritor chileno, radicado en Venezuela, desde el año 1976.

 


 

En el 230 aniversario de Bernardo O`Higgins y sus vinculaciones juveniles venezolanas 

                                                             Reinaldo Villegas Astudillo              

                                                                                                  Miembro de la Asociación de Escritores de Carabobo

                                                                          Cónsul Honorario de Chile en Valencia

 

 

                  Cuando este 20 de agosto se está cumpliendo el 230 aniversario  del natalicio del prócer máximo de la Independencia de Chile, que culmina el 5 de abril de 1818 con la gloriosa gesta de la batalla de Maipú, quisiéramos referirnos  en tal ocasión a estos aconteceres, no con las expresiones manidas de los actos oficiales, donde predomina el discurso decimonónico, en el cual  se utilizan  epítetos  reiterativos, vinculados con el honor, la heroicidad y otros conceptos similares, donde llegan a surgir comparaciones hasta con personajes mitológicos del mundo antiguo. Simplemente, anhelamos aludir  a los vínculos que el patriota chileno,  -“ser de carne y hueso”- tuvo con el Precursor de América, el venezolano Don Francisco de Miranda y  el Canónigo  chileno, José Cortés de Madariaga, quien participó activamente  en el inicio del proceso independentista  venezolano, ocurrido el 19 de abril de  1810.

 

               O´Higgins, a los 21 años de edad, conoce a Miranda en Londres, quien frisaba ya en  una, cercana a los cincuenta, cuando este hijo del virrey español, con asiento en Lima de origen irlandés al servicio de la corona peninsular y de doña Isabel Riquelme, distinguida dama chilena ,oriunda de Chillán, se encuentra en una situación desesperada, por cuanto los recursos económicos  enviados por el padre, que le permitían vivir holgadamente  como estudiante en la Academia Católica de Richmond, habíanse acabado por la mala administración ejecutada  por sus apoderados en Londres, los comerciantes en relojes Enmanuel Perkins y Samuel Spencer,  de origen judío,  a quienes  les traspasaba el dinero recibido desde Cádiz, don Nicolás de la Cruz, quien en años anteriores había estado radicado en la ciudad chilena de Talca.

 

               Francisco de Miranda, en su primer acercamiento  con el joven chileno, funge como profesor de Matemáticas, sin embargo el encuentro inicial de estas dos figuras protagónicas de la historia del continente, se trasforma en una relación presidida por los valores y el ideario que configura el pensamiento  del venezolano, procedente de una vertiente revolucionaria y que atienden en un futuro próximo , de llevar a cabo el proyecto de independencia en todas las colonias americanas, situadas al sur del Río Grande. Y sobre la base de este discurso, emerge  en el joven Bernardo su condición  de “criollo”,  que le surge por todos los poros , dejando de lado el modelo de “gentleman “ británico que pretende otorgarle su  progenitor con una formación británica.

 

                 Miranda auxilia a O´Higgins, con algunas cuentas menores que lo agobian  y decide acompañarlo hasta la residencia de su tutor  Nicolás de la Cruz en Cádiz, dialogando permanentemente cada día que transcurre en torno al proceso independentista, que el discípulo deberá acometer en cuanto retorne a la patria nativa chilena.

 

                   Antes del regreso  a Chile, O´Higgins se encuentra con  el Canónigo Cortés de Madariaga, primo de otro futuro héroe nacional como lo fue don José Miguel Carrera, quien por esos días permanecía en casa de De la Cruz, esperando el velero que lo conduciría a su tierra chilena para hacerse cargo de una parroquia eclesiástica  en Santiago, después de permanecer en España dos años, dirimiendo una engorrosa situación surgida con la Inquisición..

 

              Es en Cádiz, donde el Precursor conoce al canónigo Madariaga, cuando le es presentado por O´Higgins. De inmediato, la personalidad y el carisma  de Miranda arroba el pensamiento del clérigo, tal cual había ocurrido con el anterior discípulo  La admiración de este joven sacerdote , de 33 años de edad, a quien lo embelesa la propuesta de Miranda de contribuir a la liberación del continente de los centros imperiales europeos.  O´Higgins inicia el regreso a Chile, dispuesto a abrir cauces para la lucha  que se ha propuesto; en tanto, Cortés de Madariaga  continuará dialogando con Miranda, hasta que éste le propone  el cambio de su destinación. Le solicita que modifique el retorno a América, cambiando el destino asignado por el Vaticano desde   Santiago a Caracas. El religioso acepta. Miranda inicia los trámites a través de Manuel Mallo, colombiano muy amigo de Esteban Palacios , tío de Bolivar, quienes integran  la Guardia de Corps de la Reina Cristina. Mallo estaba tan cerca de la monarca, que algunos historiadores coinciden en señalar  que pudo haber sido  “uno de los amantes” como  lo era el primer ministro Manuel Godoy, quien por celos “habría ordenado su desaparición física”.

 

            Después de un tiempo de espera, reciben la resolución papal solicitada  y aceptada , donde se manifiesta  que el canónigo chileno es definitivamente destinado a una parroquia de Caracas, De esta suerte, en junio de 1803, se embarca Cortés de Madariaga, en otro velero, rumbo a La Guaira para en seguida arribar a Caracas y hacerse  cargo de su nueva misión  eclesiástica. Desde el primer día y hasta el 19 de abril de 1810,  el canónigo se infiltra en el gobierno imperial español, siguiendo las instrucciones del Precursor hasta que irrumpe en el Cabildo caraqueño en la mañana del 19 de abril  del año ya citado, para conminar a los vecinos  de Caracas  con el objeto que le digan : NO  al Gobernador, cuando éste le consulta al pueblo, si desea  que permanezca  en la capital de la Capitanía General de Venezuela.

 

         Por su parte, Bernardo O´Higgins al regresar al lar nativo, se ha dedicado primeramente a menesteres agrícolas, administrando la Hacienda “Las Canteras”, heredada de su padre. Se integra asimismo a la vida familiar con su progenitora Isabel y la hermana Rosa Rodríguez. Posteriormente, participa desde la provincia en la constitución de la Primera Junta Nacional de Gobierno, instalada el 18 de septiembre de 1810. Luego, es electo diputado hasta cuando pudo, para enrolarse de inmediato en el ejército patriota. Con una gran osadía se enfrenta a las fuerzas españolas en las dos instancias, constituidas por la Patria Vieja y la instancia final que significó la derrota de las huestes peninsulares. Una gran muestra de heroísmo dio en el asedio de Rancagua, desde donde salió junto a la tropa que comandaba  en medio de un constante fuego, que en ningún momento debilitó su coraje. Posteriormente, al regreso de Mendoza donde se reacomodaron las fuerzas chilenas, obtuvieron los triunfos decisivos de la Patria Nueva, como lo fueron en Chacabuco y Maipú.

 

           Hoy, desde estos lares venezolanos, hemos querido relevar una vez más esta primigenia vinculación de Chile y de Venezuela, la cual se inicia muy tempranamente en tiempos pre-republicanos, en torno a la relación  que se establece entre estas tres figuras de primer orden, precursoras e iniciadores de la constitución de ambas repúblicas, proyectando el ideario mirandino: Cortés de Madariaga en Venezuela y Bernardo O´Higgins en Chile sobre la base de la concreción de un proyecto libertario, ideado y motivado por ese grande hombre venezolano: El ilustre Don Francisco de Miranda, lo cual explica la tan íntima relación de estas dos patrias continentales, en poco más de dos siglos, lo cual ha significado  una lucha permanente por preservar y consolidar  el concepto de República como tal, inherente a un sistema plenos de libertades, donde la persona humana  se realice plenamente.

 


  

José Cortés de Madariaga
 

Reinaldo Villegas Astudillo

   

Uno de los poetas más jóvenes que concurrió al Encuentro Internacional de Poesía, auspiciado por la Universidad de Carabobo de Valencia, a fines de noviembre del año pasado y quien destacó por su voz poética fresca, rítmica y profunda pertenecía a la etnia guajira, nacido y criado en la localidad colombiana de Río Hacha. Consultado por nosotros, si había oído mencionar el nombre del prócer José Cortés de Madariaga, quien falleció en ese lugar en el año 1826, lo ignoraba completamente. Sin embargo, demostró un inusitado interés cuando le referimos los pormenores de la existencia y de la figuración que había tenido en los episodios suscitados el 19 de abril de 1810 y que dieron inicios al proceso que conduciría a la independencia de lo que sería años después la república de Venezuela. El creador poético quedó tan impresionado, que de inmediato prometió de regreso a la tierra nativa de motivar a las autoridades y a los entes históricos-culturales de Río Hacha para redescubrir a tal egregio personaje chileno-venezolano, perdido por la historia oficial en diversos puntos del continente.

Don José Cortés de Madariaga era el menor de doce hermanos d el matrimonio constituido por don Francisco Cortés Cartavio y doña Mercedes Madariaga Lecuna y Jáuregui, ambos provenientes de conspicuas familias –como lo señala el historiador Benjamín Vicuña Mackenna en la obra: El tribuno de Caracas, publicada en el siglo XIX- las cuales junto a otras como los Errázuriz, los Irarrázaval y los Gandarillas entre otras, provenientes de España directa o indirectamente, a través de otras colonias, se habían instalado en Chile usufructuando de los bienes que les otorgaba el Rey por medio del sistema de encomiendas a connotadas figuras que decidieron trasladarse del viejo continente a los territorios de ultramar. Tempranamente, casado ya con doña Mercedes, el progenitor del futuro canónigo había fundado la localidad de San Francisco de la Selva, transformada más adelante en la floreciente ciudad minera de Copiapó, situada en el norte de Chile.

Don José Cortés de Madariaga nació el 8 de julio de 1766.Aunque su salud fue precaria en la infancia, se caracterizó siempre por un carácter vivaz e impulsivo. Como el hermano mayor, Francisco y una hermana, Encarnación sintió el llamado de Dios y se incorporó en el seminario de Santiago. Alrededor de 1788, se ordena como sacerdote. Es designado luego como presbítero en San Lorenzo. Con posterioridad se inscribe en la Real Universidad de San Felipe, donde permanece hasta alcanzar el doctorado en 1798.A pesar de que es un protegido del obispo Alday, debe enfrentarse con un sobrino suyo, el eclesiástico Miguel de Eyzaguirre en la aspiración que ambos tienen por la cátedra de Decretales. dado que los dos postulantes presentan los mejores antecedentes y las más importantes influencias ante la Real Audiencia, Ante tal situación planteada, la institución colonial decide traspasar tal decisión al propio Rey y Consejo de Indias. Los aspirantes a la cátedra se desplazan a Madrid y después de dos años de mover sus respectivas recomendaciones e influencias, las autoridades madrileñas toman la decisión de no concederle la cátedra a ninguno de los dos. Y por Real Cédula del 17 de agosto de 1800, se acuerda en cambio otorgar la fiscalía de Lima al doctor Eyzaguirre y a don José Cortés de Madariaga, una prebenda en la ciudad de Santiago, de donde era originario. Señala, Vicuña Mackenna que en estos arreglos tuvo participación preponderante, Manuel Mallo, el colombiano –agregamos nosotros- que en la juventud había residido en Caracas, ciudad en la cual su padre ocupó un cargo colonial. Ahí, Mallo hizo una gran amistad con Esteban Palacios, hijo de don Feliciano, abuelo de Bolívar. Con posterioridad, Manuel Mallo se traslada a Madrid donde se incorpora a la Guardia de Corps, círculo íntimo de la reina María Cristina, cuando reinaba el decadente Carlos IV, su cónyuge y el amante oficial, Manuel Godoy, ejercía de Primer Ministro, más conocido como “Príncipe de la Paz”. Algunos historiadores, manifiestan que Mallo se constituyó en otro amante de la reina, lo cual le habría significado la muerte, ordenada por Godoy. Por años, igualmente, Esteban Palacios integró este círculo, dilapidando en parte la fortuna de su familia.

Durante la permanencia en España, el canónigo Madariaga conoce e intima al igual que su paisano Bernardo O´Higgins con don Francisco de Miranda, muy admirado por los jóvenes latinoamericanos que por diversos motivos han acudido a Europa. Madariaga y el futuro libertador de Chile coinciden en Cádiz, donde reside don Nicolás de la Cruz, chileno que en calidad de apoderado tenía la tuición del joven americano mientras residiera en Europa por orden del padre, el virrey del Perú, don Ambrosio O´Higgins. Tanto Madariaga como O´Higgins admiran a Miranda y reciben las instrucciones para desarrollar la acción libertaria futura en el continente americano: Los dos se incorporan a las logias masónicas creadas por el Precursor. Madariaga lo hace en Cádiz y O´Higgins con seguridad posteriormente en la logia Lautaro de su país natal, que él organiza después de su partida de España, que ocurre en el año 1801.En tanto y esto lo afirma el historiador venezolano Arístides Rojas, don José Cortés de Madariaga, apoyado por Miranda y a raíz de haberse producido una vacante en Caracas, le escriben a Manuel Mallo a fin de que logre a través de sus influencias, el cambio de la canonjía a ejercer por Madariaga en la capital colonial de Chile, por la Canonjía de la Merced de la catedral de Caracas. Logrado tal objetivo, el canónigo viaja en 1803, con instrucciones de don Francisco de Miranda, tomando posesión en junio del mismo año del cargo eclesiástico en Caracas.

Es indudable que el canónigo Madariaga, durante siete años se infiltró dentro de las autoridades coloniales españolas en favor de la causa libertaria hasta irrumpir en la sesión que presidía el Gobernador colonial, Emparan, justo cuando le consultaba al pueblo reunido si deseaba que continuara en el poder. Y desde atrás, donde se hallaba situado el canónigo, éste hizo el gesto histórico con el índice de la mano derecha, indicando el NO inmortalizado por la historia. De inmediato , se nombró a la Junta de Gobierno y don José Cortés de Madariaga , formó parte de ella en calidad de representante del clero.

El 21 de diciembre de 1810, es comisionado el ilustre canónigo para dirigirse a Colombia, representando a la Junta de Caracas a fin de establecer las mejores relaciones con el gobierno naciente, presidido por Jorge Tadeo Lozano. El viaje lo realiza por tierra, deteniéndose en San Carlos, donde se entera de la decisión de nominar a don Francisco de Miranda como Teniente General de los Ejércitos patriotas. En esta oportunidad, en una sesión de la municipalidad se esa villa llanera ,expresa lo siguiente, en torno al Precursor:

“La mano invisible nos ha conducido al hombre que necesitábamos: devuelve a los patrios lares al genio extraordinario de la guerra y del consejo: Miranda está entre nosotros. La injusticia, la barbarie del antiguo régimen persiguieron a ese hombre cuyos talentos pudieron emplearse con utilidad, pero cuyo carácter no era de aque- llos tiempos : su probidad no podía estar entre malvados. Su alma republicana se hizo para estos días. Jamás el valor y la pericia combatieron por causa más justa ni más bella. Yo me glorié de ser americano cuando vi, cuando traté a este hombre Esto era lo que necesitábamos. Nuestros jóvenes están llenos de ardor marcial; la idea halagüeña de la libertad ocupa su noble alma: su corazón se ha hecho para una de las grandes pasiones: el amor a la libertad; pero necesitaban un General co- mo Miranda que los condujese a la victoria; de un republicano, que les inspira- se el amor a las virtudes republicanas . Ya lo lograron; ya está al frente del ejérci- to. Hoy he venido a anunciaros esta plausible nueva”.

Luego, en Mérida protagoniza una confrontación con el obispo, Santiago Hernández Milanés, quien desde el púlpito y sobre la base de edictos aboga por la restitución del gobierno español. El prelado lo excomulga ante la férrea defensa que hace de los nuevos gobernantes, el eclesiástico caraqueño. El seis de marzo de 1811, arriba a Bogotá, lugar en que se radicó por espacio de tres meses. Cumplida tal misión, inició el regreso a la capital caraqueña con un acuerdo suscrito entre ambas futuras repúblicas y la suma de doscientos cincuenta mil pesos que Cundinamarca remitió a los hermanos del gobierno vecino.

El viaje de retorno fue muy original y emocionante. El Canónigo Madariaga lo llevó a cabo por una vía fluvial desconocida en aquellos tiempos: Abordó una embarcación en el río Negro Prosiguió por el Meta, luego se incorporó al Orinoco; en seguida se internó por el Apure hasta llegar a Calabozo por el Portuguesa. Tal hazaña tuvo un fuerte impacto en los círculos científicos de la época. De acuerdo con lo que expresa Nicolás Perazzo en su obra: Josef Cortés de Madariaga (Padre Madariaga), citando a Manuel Palacio Fajardo, autor de la obra Bosquejo de la Revolución en la América Española, editada en inglés ,francés y en alemán, la cual alude a esta hazaña del padre Madariaga, llegó inclusive a conocimiento del Barón Alejandro de Humboldt, quien hace alusión en sus escritos muy posteriores a su viaje por estas regiones equinocciales de América.

Las desgracias le sobrevienen al Canónigo chileno, cuando Domingo Monteverde, jefe de las huestes realistas provoca la capitulación, previo un armisticio, que firma el Generalísimo Francisco de Miranda, a fin de lograr el respeto por los vencidos de parte de los españoles. Sin embargo este mal nacido militar peninsular, cuyo recuerdo ha sido y será una de las más grandes ignominias de la historia hispánica de América. No cumple con lo prometido y ordena encarcelar al grande hombre venezolano, de estatura universal. Lo encierra en las mazmorras de un velero anclado en La Guaira, cuyo destino es Cádiz, específicamente la cárcel de “La Carraca”, donde sin recibir el apoyo de nadie, muere dolorosamente el precursor de América. Por su parte Cortés de Madariaga corre igual suerte junto a otros patriotas, entre los que se encuentran: Juan German Roscio, Francisco Isnardi, José Barona, Juan Pablo Ayala, José Mires, Juan Paz del Castillo y Manuel Ruiz, a quienes Monteverde los designa con el apodo de “monstruos”. Son encarcelados en otra nave que los conducirá al presidio de Ceuta, situado en el norte de Africa. Transcurridos cuatro años de encierro, el canónigo Madariaga retorna a la patria venezolana. Lamentablemente, el clérigo por la apasionada admiración que profesa por Miran da, no reconoce el surgimiento de una nueva figura, como lo es Simón Bolivar. Este le envía algunas misivas para incorporarlo a la lucha unitaria, pero el canónigo no responde y se presta para organizar el congresillo de Cariaco, en 18l7, el cual es liderizado por el general Santiago Mariño, conformado por una decena de integrantes presidido por Francisco Javier Mayz. Esta acción es para desconocer en parte el liderazgo de Bolívar, quien se encuentra instalado en Angostura. Fracasado tal conclave, el Libertador patentiza el poder que ostenta expatriando al chileno-venezolano, quien se dirige hacia Jamaica, donde ejerce una representación diplomática de Buenos Aires y de Chile. Tampoco tuvo éxito en este accionar. Posteriormente, aparece en Colombia, integrando las huestes del coronel Mariano Montilla, quien intentaba conquistar definitivamente la zona comprendida entre Santa Marta y Cartagena, lo cual se logra en 1821 con la ocupación de este último punto geográfico.

Los últimos años de su existencia los vive en Río Hacha, desde donde reclama el derecho a la canonjía de Caracas, la cual le había sido usurpada en 1819. Santander le ofrece el cargo de déan de la catedral de Santa Marta, pero la rechaza y prefiere quedarse en la localidad guajira hasta el término de sus días, lo cual ocurre el 26 de marzo de 1826.

Creemos que en esta fecha en la cual se conmemora el 193 aniversario de esta primera gesta patriótica venezolana, que además de los discursos tan verbalistas, que se estilan para tal ocasión sería de justicia, mirando ya hacia el bicentenario que las tres repúblicas, Chile, Colombia y Venezuela en conjunto y en sus respectivos territorios relevaran la memoria de esta insigne figura, entregado a la causa venezolana y americana construyendo algunas obras escultóricas y de otra naturaleza artística, para recordar su figura , especialmente en Chile y Colombia, donde prácticamente su recuerdo ha desaparecido y se hace necesario recuperarlo para que las nuevas generaciones se reencuentren con un héroe latinoamericano tan eminente como este eclesiástico chileno-venezolano, que tanto contribuyó con la independencia de Venezuela y Colombia, naciones tan representativas del continente y que prácticamente ofrecen una historia común., dese sus orígenes republicanos.

Textos bibliográficos consultados

1.-Vicuña Mackenna, Benjamín: El Tribuno de Caracas ..Boletín de la Academia Nacional de la Historia .Tomo XI, N*158. abril-junio de 1957.Caracas.
2.-Perazzo,Nicolás: Josef Cortés Madariaga (Padre Madariaga).Caracas.

Colección Libros Revista Bohemia. N* 105 B s/f.

 

(*): Escritor chileno,radicado en Venezuela, en tránsito por la nación nativa

mailto:1134vill@cantv.net

 


Hualqui: Hito histórico en la Guerra a Muerte

                                                                                                  Reinaldo Villegas Astudillo

(Dedicado a la patria chilena, la cual se encamina al bicentenario de la República, y a la “patria chica” de Hualqui, por cumplir 250 años de su fundación, el 24 de octubre de 2007)               

I.-Antecedentes

     La historia de Chile, por diversos motivos, durante estos últimos dos siglos  republicanos, próximos a cumplir dentro de tres años, no ha sido consignada detenidamente en su totalidad por los historiógrafos y relatores históricos, por considerarse a estos sucesos  como no relevantes en la llamada “historia oficial”, la cual se configuró especialmente en el siglo XIX, de acuerdo con los sempiternos gobiernos de la oligarquía chilena, representados por sus partidos políticos: conservadores o “pelucones” y liberales o “pipiolos”.(1) A lo anterior, se agrega la carencia de suficientes historiadores e investigadores que hubieran profundizado en esta temática tan vital, para ser conocida por las generaciones  surgidas en el siglo XX y las actuales que empiezan a emerger en la presente época del post-modernismo.

     Durante muchas décadas, hasta avanzado el siglo pasado, los estudiantes de los ciclos básicos, medios y superiores de la enseñanza chilena, se adentraron  preferentemente  en una historia lejana  como la de los egipcios, de los medos y de los persas, junto a la cultura greco-romana, Edad Media y el Renacimiento europeos. Sin embargo, la de América, caribe-latinoamericana y singularmente la de Chile,  se asomaban al término de la enseñanza media, de manera superficial , centrándose en la oficial, es decir la permitida por los gobiernos de la oligarquía, insistiéndose más en la guerra de la independencia, los inicios de la República, los gobiernos del siglo XIX y un asomo de los albores del siglo XX. No conocimos detenidamente la mal llamada “Pacificación de la Araucanía”, la cual investigada por nuestra propia cuenta en décadas muy posteriores, descubrimos que tal  suceso había tenido las características de un intento de exterminio de la valerosa raza mapuche. (2)

  De igual modo, dentro de nuestra supina ignorancia, desconocíamos los acontecimientos configuradores de “La Guerra a Muerte”, escrita por el historiógrafo, don Benjamín Vicuña Mackenna, en el año 1868, la cual fue conocida por algunos lectores, habiéndose reeditado posteriormente en 1935  y casi cuarenta años después reimpresa en 1972, justo un año antes del término de la República, lo cual significó caer en una oscuridad cultural  de casi diecisiete años, intensificándose las omisiones históricas al igual que las literarias, donde en este último caso por ejemplo la “nueva enseñanza oficial de la dictadura”, estipulaba el estudio de la obra poética de Neruda, en los inicios con los: “20 poemas de amor y una canción desesperada”, publicada en 1922 para “saltar” a las “Odas Elementales” ,difundidas en el año 1954. (3)

      Finalizado tal interregno en 1990, retornan los trabajos y exégesis  interrumpidos en 1973 y se inician algunos nuevos en el exilio, como ocurrió con Gabriela Mistral, la gran creadora poética, primer Premio Nóbel  de Literatura del  continente, en 1945,(4) quien había sido impulsora de un pensamiento vigorosamente caribe-latinoamericano, bebidos en las fuentes de Bolívar, Martí, Hostos, Rodó y Sandino entre otros, en ensayos y trabajos prácticamente desconocidos en su país nativo. A ello, se agrega  el surgimiento de nuevos investigadores, como José Bengoa, (5) el cual a través de su nutrida obra se interioriza en la historia de la etnia mapuche, sobre todo en el siglo XIX y devela una realidad que se había distorsionado, presentándosenos una visión de pacificación, cuando en la realidad fue de casi exterminio total, por la influencia de un pensamiento positivista y oligarca de nuestros gobernantes del siglo XIX, donde destaca fundamentalmente el pensador argentino Domingo Faustino Sarmiento, exiliado en Chile a raíz de la dictadura de Juan Manuel de Rosas, en su patria, y quien influyera notablemente en su amigo, Manuel Montt, presidente de la República de Chile entre 1851 y 1861.

       Sólo hace unos cuatro años  atrás, penetramos  dentro de la historia mapuche, y recién después de tanto tiempo, nos informamos  de los cruentos acontecimientos protagonizados  por esta etnia, cuando se enfrentan al propio ejército chileno, comandado  en el inicio de las hostilidades por el militar Cornelio Saavedra y que fue seguida  por otras figuras castrenses hasta el 23 de febrero de 1884, entre las que se encuentran “Guamachuco”,(6) el popular y victorioso héroe en la batalla de Huamachuco, en las sierras del Perú y quien es enviado, después de haber recibido grandes honores en Santiago, a exterminar mapuche, lo cual no fue posible en su totalidad. hasta cuando se logran las victorias finales y se funda la ciudad de Temuco. Anteriormente, jamás supimos de esta conquista,  a “sangre y fuego”, que puso fin a la presencia beligerante mapuche, inclaudicable,  por cuatro siglos ante el imperio español, a lo que se agregan unas cuatro décadas  de la etapa republicana chilena.

        Ahora, permítasenos reflexionar sobre otros  sucesos desarrollados y no difundidos por la historia oficial, a cabalidad, como lo fue la llamada “Guerra a Muerte”, desarrollada  inmediatamente después de instalado el gobierno de Bernardo O´Higgins. Acabada la guerra de la independencia, el 5 de abril de 1818, se producen las situaciones siguientes:

         1.- El Gobierno naciente va a comenzar con esa inclinación por el centralismo, que ha caracterizado a nuestro país durante toda la existencia republicana. El interés de los gobernantes se sitúa en Santiago y la región central. Aunque, no sucede lo mismo, con la Provincia  de Concepción y Arauco donde es designado como Intendente, el brillante militar, Ramón Freire. Sin embargo por la carencia de recursos  del gobierno nacional, no cuenta con los suficientes batallones  y el respectivo armamento para controlar tan vasta región, poblada, aún de realistas que se niegan a reconocer la independencia de Chile.

          Los bienes económicos  del nuevo estado, solamente alcanzan para promover el desarrollo en la capital y sus aledaños, a lo que se agrega una merma del presupuesto por el aporte que lleva a cabo el gobierno chileno a la constitución de la Escuadra Libertadora, que va en ayuda de la independencia definitiva del Perú.

          2.- La batalla de Maipú no marca en plenitud la independencia de Chile, sobre todo en la región sur del país. Innumerables soldados españoles, que no se conforman con la derrota, se desconectan de los mandos centrales y permanecen en la naciente nación, clandestinamente, manteniendo una particular dependencia del Virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela.(7) Todavía, no se consideran  desertados y empiezan a organizar milicias  con apoyo de la población  que se mantiene  vinculada a España , quienes van a continuar enfrentando a las fuerzas y militares chilenos en esta amplia región, ya que en un tiempo no tan lejano fueron las provincias de  Ñuble, Concepción, Bío –Bío  y Arauco, justamente, la que hoy constituyen la VIII Región.

            Tal enfrentamiento que provoca una crueldad inimaginable, la protagonizan figuras fieles a la corona española, transformados a partir de 1819 en verdaderos forajidos. Esta galería de personajes  siniestros la encabeza, Vicente Benavides, junto a José Manuel del Pico, el cura Juan Antonio Ferrebú, los hermanos Dionisio y Juan de Dios Seguel. Estos últimos, estancieros,  como los Urrejola, Olate Lantaño y Bocardo. A ellos, se agregan  los “míticos”  hermanos Pincheira, más vinculados a la zona de Chillán y sus alrededores.

             Hubo algunos de estos alzados que la historia los registró con sus apodos, como: el “Ñego” y el “Machetado”. Señala Vicuña Mackenna, que estos verdaderos “ángeles del Mal” utilizaron  para el logro de su macabro fin en las localidades y ciudades que asaltaban: “la espada, para descuartizar; los bancos de las plazas para ahorcar a sus víctimas y la tea para incendiar a fuego”, cerrando la mayoría de las villas que caían en su poder.

              Por su parte, las fuerzas chilenas, las cuales, en buena medida carecían de suficientes armamentos, a pesar de los esfuerzos que hacía el general Freire para obtenerlos de los mandos capitalinos, contaban  con soldados egregios  de la talla de Carlos María O´Carrol, Teniente- Coronel inglés al servicio de las armas patriotas; el comandante general de fronteras, Andrés de Alcázar; el Teniente- Coronel  francés, Benjamín Viel, quien había arribado a Chile después de la Batalla de Chacabuco; Manuel Bulnes Prieto, Teniente para ese entonces , de diecinueve años; José Joaquín Prieto Vial, coronel, por esa época, el cual puso fin a esta guerra intestina.

                En esta ocasión, intentaremos revisar a lo largo de esta voluminosa obra, los episodios que se consignan con nuestra “patria chica” de Hualqui, lugar donde nacimos, con  motivo de recordarse  el próximo 24 de octubre, el 250 aniversario de su fundación. Así, estamos redescubriendo  una historia de nuestra localidad  que nunca conocimos, a la cual la tradición oral la identifica como: “República Independiente de Hualqui”, tal vez sería  esta denominación la que configuró a las de nuestros padres y abuelos, abarcando casi los tres tercios del siglo XX, en lo que respecta  a la toma de conciencia de que siempre fuimos ciudadanos cabales. Tal legado lo recibimos de nuestros antepasados, donde desde el siglo XIX, figuran nuestra familia, que proviene de los Villegas y de los Jerez, junto a los  Candia y Neira , a las cuales se agregan, los Delgado, Quevedo, Mardones,  Araneda, Zambrano, Pereira, Oportus y Hormazábal , entre otros grupos configuradotes por décadas de un pensamiento constitucionalista, amantes de la república y adversarios acérrimos de inconstitucionalidades y entes suplantadores del poder electoral y de la civilidad.

    En la “Guerra a Muerte” de Benjamín Vicuña Mackenna, visualizamos alrededor de once episodios y alusiones a Hualqui, dada su configuración geográfica tan especial, por estar situado en uno de los últimos recodos en la ribera norte del Bío Bío, apenas a  unos aproximadamente 30 kilómetros de su desembocadura en el Pacífico Océano.

 

       Primer Episodio

      “El 16 de julio los dos hermanos Seguel cayeron de sorpresa sobre la villa de   Gualqui, a la vista casi de Concepción; mataron a los que quisieron, y entre otros al buen patriota don Juan Pinilla, saquearon la aldea y se llevaron prisioneros a los pocos que se les ocurrió perdonar. Entre éstos iba el cura de la parroquia  don  Nicolás Novoa , el juez del distrito don Joaquín Soto y un vecino llamado Bartolomé Sanhueza. Metierónlos en una balsa  de las que se usan en el Bío-Bío para atravesar las aguas y las arenas, empujándolas con varas apoyadas  en el fondo del cauce; y como todos los prisioneros, excepto el cura, iban amarrados, los asaltadores  al retirarse con su botín, habían confiado su custodia al juez de Pileu y un fusilero .Los dos balseadores  que empujaban la embarcación vigilaban también  a los cautivos e iban armados de sables.

          Cuando flotaba  la balsa por la mitad del río, observó el soldado que iba dema-siado cargada  y que comenzaba a sumergirse. Sin más que esto, dijo  al juez en alta voz que era preciso echar los prisioneros al agua, y al efecto comenzó  a cambiar la ceba  a su fusil para matarlos a mansalva, pues hemos dicho que iban fuertemente ligados.  Por fortuna el prisionero Sanhueza había logrado desatarse, y oyendo  aquella sentencia salvaje  de su muerte y la de sus compañeros, se precipitó sobre el soldado y logró tirarlo al agua. Uno de los balseadores  soltó la palanca y abalanzóse sobre el indefenso juez Soto, con el sable que llevaba a su cintura; mas éste resistióle  como pudo, y en la lucha  rompió sus ligaduras. Siguióse entonces un combate cuerpo a cuerpo en el que el esforzado cura  cayó herido al agua , volviendo a recibir otro golpe en la cabeza al tratar de asirse a los maderos de la balsa. Sobrepusiéronse al fin los prisioneros, y al día siguiente se presentaron al Intendente Freire en Concepción llevando atados con sus mismas sogas a sus carceleros. Horas después, el juez de Pileu y los dos balseadores eran fusilados y sus cabezas fijadas por tres días en altas picas en la plaza de Gualqui”.

( pp. 59-61)

       Comentario

       Aquí, observamos la presencia en Hualqui   de los hermanos  Dionisio y Juan de Dios Seguel, ambos estancieros que tal como lo expresa Vicuña Mackenna , al igual “que  Urrejola, Olarte Santaño y Bocardo se mantenían aferrados a la Corona Española”.

        En tal acontecer se revela  por una parte  la valentía de los hualquinos, quienes  tal vez tomados de sorpresa por los atacantes, llevan a cabo  una resistencia cabal, lo cual le significa perder en combate a uno de los suyos como lo es el patriota Juan Padilla, y aunque un grupo es hecho prisionero para conducirlo a los reductos realistas, situados al otro lado del Bío-Bío, donde se extiende la Cordillera de Nahuelbuta, sin embargo los asaltantes no logran el objetivo previsto, por cuanto  dada la sagacidad de los patriotas hualquinos,  logran deshacerse de las amarras, Luego, doblegan a sus captores y por último los conducen ante el Intendente Ramón Freire, quien ordena fusilarlos y como se acostumbraba en la época, práctica que se observa en varios puntos de América en la guerra pre e independentista, se exhibían  públicamente sus extremidades físicas, con el afán quizás de amedrentar a los contrincantes , al exhibir, en este caso, las cabezas de los ajusticiados.

       Este suceso corresponde al 16 de julio de 1819, según el parte elaborado por el Intendente de Concepción Ramón Freire, el cual reposa en el Archivo del Ministerio de Guerra.

      

            Segundo Episodio

         En aquel hermoso río no hay, pues, propiamente vados, y llámanse así los balseadores. Son éstos  aquellos sitios  más a propósito por lo remanso de las aguas para hacer pasar de una orilla a otra  embarcaciones que no tienen quilla ni timón , y corresponden por lo común , a los antiguos  fuertes fundados por los españoles en ambas márgenes del río, que casi siempre se enfrentan  los unos  con los otros. De esta suerte encuéntrense vados  por Nacimiento, frente a Santa Fe, por Santa Juana , frente a Talcamávida, por San Pedro, frente a Concepción, fuera  de muchos  otros intermedios como el de Pileu, de Gualqui, el de Tornaguillín, el de Monterre y  otros” (pp.111-112).

            Hasta  el inicio del año 1965, fecha de nuestra desvinculación  por años de Hual qui, al cual retornamos espaciadamente y por instancias fugaces, hasta diciembre de 1975, siempre nos llamó la atención ese lugar, situado en la altura de la localidad, que se  ubica al término de la calle Irarrázaval y pasada la intersección con Patricio Lynch, por donde transitábamos en verano, casi diariamente, rumbo al Bío-Bío, por supuesto que en periodo vacacional. Antes de bajar hacia la línea, donde  estaban los cambios norte de la vía ferroviaria, nos solazábamos con la visión que se nos ofrecía del majestuoso río–padre, el cual contemplado desde ese punto, se observa que  empieza a desplazarse desde los lejanos cerros que nos separan de Quilacoya, para serpentear ante Hualqui , acompañándolo con nuestra vista hasta desaparecer detrás del  Cerro “Agua del Obispo”. Por supuesto que esa misma visión tuvieron los españoles en su época, lo cual significó que en la altura señalada construyeran el Fuerte, dato que nos fue suministrado por el Profesor de Historia y joven investigador, del Liceo de Hualqui, Luis Espinoza en un panel en el cual participamos como invitados, en el mes de junio de 2003. (8)

       Tercer Episodio

                 “El activo Benavides no había aguardado, empero la llegada de refuerzos para continuar las hostilidades en toda la línea del Bío Bío y de la Montaña. El mismo día en que Carrero y sus camaradas llegaban a Arauco, él hacía dar una vigorosa embestida a la guarnición de Gualqui en la ribera derecha del río. La partida enemiga componíase de cincuenta hombres entre fusileros y caballería , mientras que la guarnición patriota no pasaba de la mitad de aquel número a las órdenes de un valeroso oficial del número uno de Chile  llamado Huerta. Despreciando éste las trincheras con que se había parapetado el pueblo, atacó a los asaltantes  con tal denuedo que en poco rato les mató veinticuatro hombres, haciendo prisioneros un oficial y dos soldados. Como la aldea en que tuvo lugar esta refriega se halla a muy corta distancia de Concepción, apenas sintióse en ella el tiroteo, corrió la guarnición a las armas, y según el parte de Freire (Concepción, 20 de noviembre), las mujeres mismas pedían fusiles. Tan grande era el terror que inspiraba a las poblaciones la idea sola de la aproximación del degollador de Santa Juana! Al siguiente día, como una ofrenda a aquel terror del pueblo, Freire hizo fusilar en la plaza de Concepción al oficial y los dos soldados que le habían traído prisioneros”.  (p. 145)

             Comentario

              Vicente Benavides, sin lugar a dudas, el más siniestro  de  estos “ángeles maléficos”, antagonista en la “Guerra a Muerte”. Una sola acción vil y criminal retrata su naturaleza maligna: Estando en Santa Juana, recibe al teniente Torres, como parlamentario del general Ramón Freire para llevar a efecto un cambio de prisioneros. Sin embargo, Vicente Benavides se emborracha  en el brindis de bienvenida que le ofrece y ordena, sin motivo alguno, descuartizarlo junto a diez prisioneros patriotas.

            Este  acto brutal y propio de la barbarie del maléfico Benavides,  lo inscribe en la historia más ignominiosa de nuestra patria, carente de conmiseración a través de los siglos  por romper con los acuerdos de guerra entre enemigos, vencidos o vencedores , que generalmente han sido respetados por los bandos en pugna. Esta acción repelente  de Vicente Benavides, nos hace recordar  la indigna acción de Monteverde, jefe de las fuerzas realistas que una vez rendido el Precursor de América, Don Francisco de Miranda, éste incumpliendo  normas de honor, lo vuelve a apresar , embarcándolo desde La Guaira a  Cádiz, donde el ilustre venezolano muere en un calabozo olvidado  de todo el mundo. (9)

            De ahí, que en el presente por lo menos hasta mayo de 2003, cuando visitamos a Santa Juana en afanes investigativos, quedamos estupefactos al constatar que en esa  localidad, una calle lleva el nombre de tal  asqueroso asesino  de antepasados de familias de ese mismo pueblo. ¡ Qué ignorancia tan supina del Alcalde y Concejales, responsables de esa decisión tan innoble!.

               En el episodio que hemos transcrito,  Vicente Benavides envía hacia Hualqui  para el asalto a un número de forajidos que duplica a la guarnición patriota, comandada por el teniente Huerta. No obstante la valentía de este brioso  soldado y sus compañeros de armas, logran doblegar a la avanzada realista, con el aporte de las igualmente valientes mujeres hualquinas, herederas de las primigenias, ensalzadas por el cantor épico, Don Alonso de Ercilla y Zúñiga, entre las que descuellan entre otras, Fresia y Guacolda. Y muy posteriormente en el periodo independentista, doña Paula Jaraquemada y Javiera Carrera. Nuevamente el Intendente de Concepción, Don Ramón Freire, ordena fusilar al oficial y a los dos soldados que los hualquinos habían tomado prisioneros. Hay que destacar la proeza de Huerta y sus compañeros, que prácticamente eliminan físicamente a la mitad de los componentes  de la hueste invasora, enviada por Vicente Benavides.

           Cuarto episodio

            “En el mismo día (28 de junio) en que Merino mataba  a Santos Alarcón en Puñural, una partida realista que había asaltado la hacienda  de Gualpén, en cuyos términos se halla edificada  la moderna Concepción, con el objeto de robar caballos , había dejado dos prisioneros  en manos del intendente Freire, fuera de siete  que, se ahogaron  al regresar, arrastrados por la corriente. “Pues bien, escribía el mismo día aquel funcionario, hablando de los primeros, mañana serán estos ahorcados, cuya clase de muerte infunde más terror al enemigo”.

           Mas, al interior era sorprendido por esos mismos días ( julio 1º) en la  aldea de Gualqui el valiente alférez, hoy coronel don Francisco Porras, al mando de una partida de quince fusileros del número uno de Coquimbo en cuyo cuerpo servía , y en el acto mismo de caer sobre el cuartel en que estaba  alojado, el enemigo fusiló uno en pos de otro todos los prisioneros que en la turbación del primer momento logró hacer. El intrépido Porras  se encerró, sin embargo, en un cuarto con siete de los suyos, y allí hizo tan denodada resistencia que perecieron diez de los asaltantes con su jefe el capitán Campillo, tomando el resto la fuga, a virtud de aquel estrago y por un tropel de yeguas que sintieron venir por entre una densa niebla  matinal, y que juzgaron era socorro que llegaba al oficial patriota.”.(p. 248)

           Comentario

           Benjamín Vicuña Mackenna, complementa  tal episodio, incluyendo  el propio parte de guerra, elaborado por Porras y por la información que le entregara, posteriormente, al propio historiador, tal como se indica:

          “Parte de Porras. Gualqui, julio 1º (el original dice agosto 1º) de 1820.Porras dice que entre los muertos del enemigo se encontraba uno de los oficiales que lo mandaba  y que además de los cadáveres dejados en el sitio, llevaron dos mulas cargadas de ellos, fuera de que algunos caballos que se tomaron daban a conocer por la sangre, que empapaba sus monturas que sus jinetes  habían sido derribados en el fuego”

          En la entrevista señalada, añade Porras lo siguiente:

        “ El enemigo tuvo aviso de su situación por un sargento de milicias llamado Marcos Rojas que se pasó al enemigo aquella noche. El mismo Rojas, que guiaba la partida enemiga, le gritaba que se rindiese y que Benavides lo haría feliz, pues le estimaba mucho. El enemigo en vista de la obstinación de Porras prendió fuego al cuarto donde se hallaba encerrado, pero huyó precipitadamente por la circunstancia que dejamos mencionada”.

         Quinto Episodio

       Journal of residence in Chile by a young american,Boston,1823, pág.223.

      “ El autor de esta interesante obrita, llamado John F. Coffin, Diario de un joven norteamericano, Editorial Francisco de Aguirre,1969, era un joven comerciante natural de Boston que habiendo entrado a Talcahuano durante el sitio de 1817 en el bergantín americano Castor fue apresado por Ordóñez, junto con el Beaver, de que hemos hablado en otra ocasión.  Con este motivo, quedóse aquel en Concepción durante todo el año de 1818 y parte de 1819, residiendo en Gualqui, asilado en la hacienda de don José Antonio Sosa, o en Penco viejo, desde cuya playa presenció el combate de la María Isabel con el Lautaro y el San Martín.

       La narración es sumamente sencilla, veraz y sin pretensiones, atributo rarísimo y en esta clase de libros y contiene no pocas veces observaciones profundas emitidas con un simpático candor . Asegura el autor, por ejemplo, hablando de la acendrada adhesión del rey de los penquistas, que frecuentemente le preguntaban si los ingleses eran también tributarios de Fernando VII y le interrogaban con asombro si podía existir algún patriota en Europa, la que juzgaban sometida  a España  como en el tiempo de Carlos V. En cuanto a los araucanos era mucho peor: “Para los indios dice (pág. 175), bastaba señalarle o nombrarles un patriota para que cayeran sobre él con todo el furor salvaje de su odio”.  (p.258)

          Comentario

           Los editores de esta obra de Benjamín Vicuña Mackenna  que es objeto de nuestro estudio, específicamente en lo que se relaciona con la presencia de Hualqui en el texto, insertan una nota, donde aluden a la obra escrita por el viajero John F. Coffin, donde señala su presencia en la localidad hualquina y expresa juicios sobre  lo que piensan los pobladores de la región de Concepción en torno a su admiración y dependencia del imperio español, a poco tiempo de producirse la independencia de Chile. No se sienten identificados con los patriotas y manifiestan odio por la etnia mapuche, justo en una época en que gran parte de la población de la región ha empezado a desplazarse a Los Angeles y su alrededores, inicio de la Araucanía.

           Tal vinculación con la España monárquica en algunas regiones interiores de América, se mantendrá por muchísimo  tiempo de instaladas las repúblicas del continente. Pasará más de una década para que  la República de Chile pueda incorporar definitivamente a la zona de Chiloé y en el caso de Venezuela, ciudades como Valencia y Coro se mantendrán afines a España por un lapso prolongado. Ya en 1811, el presbítero  chileno José Cortés de Madariaga, quien fue enviado por los integrantes de la Junta independentista de Caracas a Bogotá para informar del inicio del proceso de la independencia en Venezuela, en el trayecto, hecho por tierra tuvo un ardoroso encuentro con el Obispo de Mérida, quien no aceptaba a los republicanos y ordenó detener en la cárcel al sacerdote chileno, quien participó en la constitución de la Primera Junta Nacional de Gobierno venezolana, el 19 de abril de 1810.Pasados unos días, recuperó su libertad y nuestro compatriota pudo continuar su viaje sin mayores impedimentos hacia tierra neogranadina.

        Sexto episodio

             “Igual a su profundo y ciego desprecio por los montoneros de ultra-Bío-Bío era la frecuente imprevisión militar de que daba testimonio el general Freire en aquellas aciagas campañas!

               Una semana más tarde vino, empero, a sacarlo de duda un despacho escrito en Los Angeles  el 28 de agosto por el general Alcázar. En él le decía que el comandante Ferrebú, estacionado en Santa Juana con el tercer escuadrón de dragones, había ordenado que se arrimasen palos a la orilla del río para  amarrar hasta treinta balsas.

                 Pero aún delante de este aviso que no podía ser más determinante sobrevino otra nueva vacilación, fruto de las estratagemas de Benavides. Hacía este correr la voz de que meditaba atacar a los Angeles , para mejor asegurar su golpe sobre Concepción, y el general Freire, que sabía la extrema e irremediable penuria  de municiones y de víveres en que se encontraba aquella importante plaza, se preocupaba profundamente de atender a su defensa, con preferencia a todo otro plan de hostilidades.

                   Bajo esta persuasión, ordenó al comandante Viel en los primeros días de setiembre de 1820, que avanzara con la posible diligencia desde Chillán  a ocupar la posición estratégica de Yumbel, casi medianera entre los Angeles y Concepción. Con el mismo fin había hecho situarse a O´Carrol con sus dragones en Rere ( a donde aquel jefe había llegado a pie, trayendo los soldados sus monturas al hombro después de haberse comido sus caballos) y situado por último el capitán Luis Ríos con cuarenta cazadores de la escolta en Gualqui, mas hacia Concepción. Esta fuerza, así como la guarnición de Talcamávida compuesta de cuarenta infantes y dos cañones de campaña, quedaba sujeta a las órdenes de O´Carrol”. (p.271)

            Comentario     

            En este episodio, Vicuña Mackenna  se permite una crítica  que va dirigida al general Ramón Freire en el sentido que , en algunas circunstancias, le da cabida  a las estratagemas utilizadas por el hábil forajido español, Vicente Benavides , quien en sus mensajes interceptados, hace creer al bando patriota que se encuentra disminuido en su fuerza bélica. De igual modo, alude a la imprevisión que se observa  al no estar siempre preparados  los integrantes del bando patriota para recibir y enfrentar los ataques de este bandido. En  estas apreciaciones, pareciera que el escritor nacional olvidara las precarias condiciones en que se encontraba Freire, el cual carecía del presupuesto y armamento necesario para  dominar a las fuerzas realistas, las cuales permanentemente son apoyadas  por el Virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela,  el cual de una u otra manera les hacer llegar las armas. En tanto, O´Higgins, el Director Supremo de Chile  carece de los recursos necesarios para sostener esta conflagración suscitada en la región sur, preocupado de gobernar para el centro del país y apoyar a la independencia del Perú con la Escuadra Libertadora. (10)

             En este episodio, observamos la estrategia utilizada para defender la región de la aquella entonces extensa Provincia de Concepción, destacando batallones  a cargo de connotados  soldados para que adopten posiciones entre Chillán y Concepción, donde Hualqui, figura  dentro de esa línea trazada por el general Ramón Freire.

            Séptimo episodio

             “ … el general Freire , aislado a su vez en Concepción, se encontraba sumergido en una inquietud devoradora. A las doce de la noche del mismo día del desastre  de sus armas en el Pangal , había recibido la aciaga nueva comunicada  por el comandante de armas de Rere don José  Tejada , y en el acto mismo había despachado un expreso a la capital manifestando la crítica situación que le creaba aquel contraste, arrebatándole la única arma apta para la guerra que sostenía y clamando en consecuencia por amparo.” A la mayor brevedad posible, decía el gobierno de la capital en aquella hora, venga el mayor número de caballería de la otra parte del Maule , pues debe V.E. persuadirse que la provincia se levanta  en masa, siendo destrozada mi fuerza  de caballería, quedando solo en esta capital  alguna milicia”.

              Preocupóse al día siguiente el consternado jefe , que sólo ahora pudo medir el abismo que le había cavado su arrogante pero mal aconsejado desdén del enemigo, de arbitrar medios como socorrer a Alcázar en los Angeles y destacó en Gualqui al comandante Cruz, que regresaba sobre Concepción  con el objeto de observar más de cerca  a Pico. Al mismo tiempo despachó hacia Chillán  al comandante Viel , a fin de que reasumiera el mando de su escuadrón dispersado, como hemos dicho, por aquel rumbo, y allegando, según le fuera posible , el mayor número de milicias, contuviese en el Itata  a Benavides, en el caso que éste  marchase hacia la capital”.  ( Págs. 326- 327)

            Comentario

              Este texto nos muestra, en primer término, la orfandad en que se encuentra el General Ramón Freire, Intendente de Concepción ante la masacre ejecutada por Benavides en la Isla del Laja, donde asesinan al Mariscal Alcázar y derrotan a sus huestes, lo cual le permite ir avanzando hacia la zona penquista. Freire clama ante las autoridades centrales de gobierno, a fin de que le envíen un mayor contingente y pertrechos de guerra  con los cuales puedan detener el avance de Benavides, el forajido y sus huestes realistas tan abominables y heterogéneas mesnadas, a las cuales las impulsa sólo el saqueo y la muerte.

                    Cuestiona el autor chileno, “ el mal aconsejado desdén del enemigo” por parte de Ramón Freire, al no haber acudido oportunamente a reforzar  la plaza de Los Angeles, comandada por el mariscal Alcázar .

                 Para cerrar el paso a Vicente Benavides, entre otras decisiones adoptadas por Freire, figura nada menos que destacar en Hualqui, al relevante militar, José María de la Cruz, oriundo de Concepción, para que vigile el desplazamiento de las fuerzas realistas a cargo de Pico, un militar español, que logró liderizar a un conjunto significativo de mapuche en la región de Mulchén y Negrete, integrándose al bando de Benavides. Posteriormente, don José María de la Cruz, después de finalizada la “Guerra a Muerte”, se alzará como general de las fuerzas del sur, contra  las comandadas por militares de Santiago en la Batalla de Lircay, contienda  donde  resulta derrotado, la cual puso fin a sus aspiraciones presidenciales en detrimento  de los santiaguinos, lo cual pudo haber significado el haber contado nuestra región  con tres presidentes, nacidos en Concepción, como lo fueron, primero, José Joaquín Prieto y luego Manuel Bulnes, quienes igualmente tuvieron activa participación en la “Guerra a Muerte”.

                  Octavo episodio

                   “Conceptuando ya inútil toda tentativa de socorro, el general Freire hizo regresar su división al puerto y se dirigió a Concepción, a donde venía  aproximándose el enemigo, después de la capitulación de Tarpellanca. El 30 de setiembre en efecto Benavides ocupó Gualqui , y fue preciso por consiguiente abandonarle aquella ciudad, que antes le había visto humilde soldado, hijo de un carcelero, y a la que entraría ahora con el hinchado orgullo de un visir repleto de vanidad y sangre. El último en retirarse fue el comandante Cruz, temeroso de que un sargento español llamado Gilabé, que se pasó aquel día de su cuerpo al enemigo, sirviera a éste para prepararle una emboscada” (p. 330).

                     Comentario

                     En este episodio, se observa  el punto culminante de las huestes realistas, las cuales vienen avanzando exitosamente, victoria tras victoria, ya sea en el campo de batalla como en el ajusticiamiento salvaje que van realizando a su paso de los adversarios, es decir,  los patriotas como si se tratara de épocas bárbaras. Benavides. se asemeja a un “Atila” . Arriba  a Hualqui  con todo el poder que le brindan la tropa de forajidos que le acompañan, los cuales constituyen una mesnada heterogénea, donde figuran algunos mapuche que lo acompañan, soldados españoles como el comandante Pico y aventureros en gran proporción, a los cuales los impulsa el saqueo y el pillaje como hordas primitivas..

                    Tal presencia demoníaca en Hualqui, provoca la partida del comandante Cruz, que se encontraba destacado en la zona , el cual se retira estratégicamente con sus hombres siguiendo al general Freire, que deciden  refugiarse en Talcahuano, para reorganizarse y reiniciar una embestida final sorprendiendo a los realistas, lo cual se producirá posteriormente en los aledaños de la ciudad de Concepción.

                 Noveno episodio

                   “ En la mañana del memorable lunes 27 de noviembre de 1820 y en la hora misma en que la vanguardia de la segunda división salía en masa de Talcahuano, y con banderas desplegadas  se dirigía sobre el campo del salteador de Quirihue, convertido ahora en señor  de la mitad de Chile, a infligirle un terrible y final castigo. Nunca se viera  a nuestros soldados más terribles  que aquel día ¡ Habían jurado todos morir mil veces antes que dejarse arrebatar de nuevo sus colores por aquella muchedumbre  de bandidos que no tenían más ley que el lazo y el cuchillo. Los dragones iban a vengar al noble jefe  que había sido el primero en ponerles el sable en las manos. Los cazadores que conducía el comandante Cruz, tenían que lavar con sangre de enemigos la primera sombra que había caído sobre su inmaculado pendón, mientras que la infantería mandada por Rivera, por Díaz y el capitán argentino Quiroga (que se había conservado por hallarse destacado en Gualqui con una compañía del infortunado número uno de Coquimbo), era movida por la ambición de rescatar a sus camaradas, forzados a seguir el trapo sangriento de un bandido, a la vez que por el ahínco de vengar a sus jefes tan villanamente asesinados”.(Pág. 392)

                  Comentario

                  Aquí se repite un tanto lo ocurrido e la Plaza de Armas de Rancagua, sitiada por los españoles, lo cual pone término a la Patria Vieja .Las fuerzas patriotas dirigidas por  el comandante José María de la Cruz, ante el asedio de la mesnada de Benavides lo gran salir airosos desde las Vegas de Talcahuano. Ante esta primera victoria, las huestes patriotas avanzan hacia el denominado Cerrillo de Gavilán, situado en Concepción para arremeter en contra de las fuerzas realistas comandadas por  el maligno Benavides, donde figura el capitán de origen argentino Quiroga, quien se encontraba destacado en Hualqui a cargo de una compañía Entre los soldados republicanos se observa un gran optimismo por abatir de una vez a sus contrincantes, por lo cual su ataque será constante y muy a fondo.

                  Décimo  Episodio

                  “En esta vez, como en todos los encuentros de estas campañas, la mortandad del combate fue escasa, pero la de la persecución  horrible. “Ya no había brazos  para tanto sablear”, dice el oficial Porras, contando las peripecias de la fuga del enemigo, y Verdugo añade por su parte que el Bío Bío “negreaba  de godos que se ahogaban”. Al terrible Quilapí, que era un membrudo y valeroso, viósele también en todas partes sin que un solo instante tuviese ociosa su implacable lanza. De esta suerte perecieron no menos de quinientos enemigos, escapando sólo Benavides con los restos del escuadrón de Ferrebú hacia Gualqui, a donde lo siguió sin darle alcance el comandante Cruz”.

                      Tal fue la famosa batalla llamada de la Alameda de Concepción, porque el enemigo, al ser arrollada aquel nombre. Fue uno de los hechos más heroicos y a la vez más dramáticos de nuestros anales militares, y como se verá en el curso de esta historia , dióse en él, a las últimas huestes que sostenían el nombre y el pendón del rey en nuestro continente el golpe de gracia, porque ni Benavides ni ninguno de los secuaces que le sobrevivieron, levantaron otra vez la cabeza y la osadía de amenazar la suerte y el reposo de la patria.

                      ¡Hemos vencído, escribía Freire, lleno de un justo orgullo, sobre el campo mismo de batalla , hemos vencido completamente!(pp. 396,397, 399)

                        Comentario

                       Es evidente que en estas acciones descritas, los patriotas logran un grandioso triunfo sobre las huestes realistas comandadas por  el infame, Vicente Benavides en la batalla  denominada, la  Alameda de Concepción, suceso como los anteriores y la gran mayoría descritos en esta magna obra de Benjamín Vicuña Mackenna , que no han sido considerados por la historia oficial de Chile en forma detenida. ¡Cuándo hace unas tres o cuatro décadas atrás, nos íbamos a imaginar que por las calles que transitábamos en Hualqui y entre las aguas del Bío Bío, donde nos bañábamos casi todos los días en tiempos de estío, nos íbamos a imaginar que contenían una historia sangrienta ocurrida , más de un siglo atrás, habiéndose teñido de rojo una vez más nuestro río natural como lo ha sido siempre el Bío-Bío!. Y justo, en el sector situado frente a nuestra localidad hualquina, Vicente Benavides lograba escapar junto al ex cura de Rere, Ferrebú, internándose por Santa Juana hacia la sierra de Nahuelbuta , escapando del merecido castigo que merecía.

                        Por fin , don Ramón Freire se siente feliz, un gran general del Ejército Chileno honroso y venerado de los primeros tiempos de la patria republicana .Con escasos recursos, pero contando con esos verdaderos “valientes soldados” que se describen en nuestro Himno Nacional, logra abatir a estos forajidos que se negaban a aceptar la independencia de la República de Chile y que tanto daño, antes de abatirlos, causaron en la población civil instalada en la extensa Provincia de Concepción.

                         Hoy, más que nunca, nos sentimos orgullosos de haber nacido en una calle de Hualqui que lleva el nombre con justísimo motivo, decretado por nuestras autoridades municipales del antaño, reconociendo así al  gran hombre y soldado, Ramón Freire.

                           Undécimo Episodio

                          “El intendente de Concepción consagróse a organizar la  provincia como mejor le era posible, vista la absoluta miseria  y desolación en que la había dejado el enemigo. Su primer cuidado fue, según la índole de los tiempos, y los preceptos de aquella horrible contienda, el del castigo. A las diez de la mañana del día que siguió  a la batalla, y cuando las calles y casas de la ciudad estaban todavía cubiertas  de cadáveres del enemigo, fueron fusilados en la plaza de Concepción diecinueve prisioneros, la mayor parte desertores al enemigo, y entre ellos  una mujer anciana , madre de un agente de Benavides llamado Salgado, de quien luego hablaremos. Habíase convencido por desgracia a la última  de ser contumaz e incorregible aposentadora de espías. Aquellas infelices víctimas eran cuatro menos que las que había sacrificado Pico al siguiente día del Pangal; pero eran cuatro más de las que había  asesinado Benavides en Santa Juana y el número exacto de la sangre, se mantenía en un estricto nivel. ¡ Cuán horrible era aquella guerra!

                           Benavides había entre tanto corrido a asilarse en su vieja madriguera de Arauco, donde otra vez le dejó a salvo la incurable, la incomprensible  desidia del general Freire para llevar sus armas victoriosas hasta aquel lugar maldito. Todo lo que sabemos hizo en este sentido fue enviar al comandante Cruz hasta Gualqui en persecución del bandido; pero éste había pasado algunas horas antes, protegido por el escuadrón de Ferrebú, que se retiró medianamente organizado. Ningún soldado patriota pasó, empero, el Bío-Bío, y Benavides volvió a quedar dueño absoluto de la ribera izquierda de aquel río, como lo había estado después de Curalí y después de Quimo y Curanilahue”.  (pp. 405-406)

                             Comentario

                             Por fin, los patriotas, comandados por el general-intendente, don Ramón Freire logran en las afueras de Concepción inflingirle una derrota de tal proporción a sus adversarios, los cuales descontrolados y divididos huyen de la regíón , algunos con rumbo a Los Angeles, La Laja, Mulchén  y otros como el siniestro Vicente Benavides  escapa  precipitadamente, pasando nuevamente por Hualqui, desesperado, ante la persecución de que es objeto por el comandante Cruz. Nuevamente escapa este ser maligno, como si tuviera  “siete vidas”. Logra atravesar el Bío Bío, frente a la villa hualquina y de ahí buscara en un su escondite predilecto, como lo es la zona de Arauco,

                                 Observaciones Finales

                                  Es evidente  que “la Guerra a Muerte” requiere un estudio más detenido, que podrían desarrollar en su totalidad otros especialistas en la temática  de la historia nuestra. Es una obra voluminosa, que abarca sucesos que se desarrollan desde Talca, por el norte hasta Chiloé por el sur, donde surge esta situación tan especial que podríamos calificarla de “anti historia”, porque se da periféricamente entre grupos  de facinerosos que no respetan y se rebelan  contra la hidalga derrota española, ocurrida el 5 de abril de 1818  en los campos de Maipú, instancia sublime que marca el inicio de una independencia definitiva de una nueva república que nace de ese Chile:  “que promete un futuro esplendor”.

                                       No obstante, debemos conocer esa historia local, desarrollada en las provincias del sur de Chile casi ignorada por la “historia oficial”, justamente ahora, que estamos próximos  a cumplir el bicentenario  de la república, especialmente quienes nacimos en esta región interior, donde se escenificó un enfrentamiento de bárbaros avanzados bélicamente para esa época, portadores del “sable, la tea y la horca”. Malvados hombres, que provocaron un baño de sangre en nuestras ciudades y villas incipientes, con grandes padecimientos para nuestros antepasados, que en conjunto como diría el sabio español Don Miguel de Unamuno, al igual que nosotros ahora, constituimos la “intrahistoria”, la cual sustenta a la  Historia, en la que  se registran los sucesos más heterogéneos, predominando lo castrense  por sobre lo cultural y lo social, dentro de un contexto caribe-latinoamericano, donde el electo predominante ha sido lo militar.

                                          Creemos, sinceramente, que tales textos transcritos y comentarios realizados por nosotros van indudablemente a contribuir para que las comunidades se motiven a penetrar más profundamente en la lectura de esta significativa obra de don Benjamín Vicuña Mackenna, integrante de una pléyade de historiógrafos que  surgieron en la segunda mitad del siglo XIX y la primera del siglo XX, lo que hizo a afirmar al eminente pensador español, Marcelino Menéndez Pelayo, en su visita a Chile en los albores del siglo pasado: “que Chile era tierra de historiógrafos y no poetas”.  Quizás, tuvo razón en la época de expresados esos conceptos, pero ignoraba que en ese tiempo estaban naciendo física y artísticamente las tres  voces poéticas que Chile le haya dado al mundo, como lo han sido: Los Premios Nóbel, Gabriela Mistral y Pablo Neruda, junto a Vicente Huidobro, al cual , aunque no se le otorgó en vida tal reconocimiento, evidentemente, de igual modo se lo merecía  con creces.

                                            Tales cuadros históricos presentados, insertados en “La Guerra a muerte” de Vicuña Mackenna  están configurados en un proceso dialéctico, donde se enfrentan  en una obra histórica, que a veces da la impresión que fuera un relato novelesco , donde se enfrentan personajes imitabiles y anti - imitabiles, es decir héroes y antí-héroes. Entre los primeros se sitúan en primer lugar  soldados eminentes de la patria, forjados en el ardor de las batallas como lo son, entre otros : Ramón Freire, Joaquín Prieto, José María de la Cruz y Manuel Bulnes., la mayoría de origen penquista, salvo  el segundo, nacido en Santiago, quienes bien merecen los versos grabados en el Himno Nacional Chileno:”Vuestros nombres valientes soldados/ que habéis sido de Chile el sostén/ nuestros pechos los llevan grabados / y lo sabrán nuestros hijos también.”.

                                              Y por supuesto los anti-imitabiles, no dignos de ser imitados por carecer de valores humanos son: En primer término, Vicente Benavides , un verdadero “ser de siete vidas”, el cual no pudo ser doblegado en la zona y que en varias oportunidades huyó o avanzó por el  río-padre, cruzando el  Bío-Bío,  frente a Hualqui, nuestra localidad nativa, para refugiarse en la cordillera de Nahuelbuta y la región de Arauco, hasta que en un escape final que intentó hacia el norte fue capturado en tal aventura, lo cual le significó que se le aplicara la pena máxima en esa época, siendo ajusticiado a la horca en la Plaza de Armas de Santiago, en el año 1822  .Luego, pueden señalarse  a otros forajidos, como los hermanos Seguel, el cura Ferrebú, quien alguna vez administró los sagrados sacramentos en Rere. A ellos, se agregan los hermanos Pincheira, transformados en leyenda por sus acciones, como si fueran patriotas, sin embargo en la realidad fueron salteadores  de pueblos y villas, en la zona de Chillán, lo cual formaban parte de las bandas realistas, y que sólo fueron sometidos después de mucho esfuerzos por las huestes patriotas, las cuales  lograron descubrir sus inaccesible escondite situado en la cordillera de Los Andes.

                                Recomendaciones Necesarias

                                 Se hace necesario y se lo sugerimos a los actuales responsables  de la Educación en Chile, que dentro del sistema educativo se incorporen, a partir del presente inmediato, cercanos ya al Bicentenario de la República de Chile, que si no es posible a través de los programas elaborados vinculados con las Ciencias Sociales, se organicen: coloquios, seminarios, paneles, mesas redondas, foros, etc. Dentro de las actividades temáticas  complementarias o aquéllas de carácter cultural , en torno a estos  dos sucesos esenciales que desconoce la juventud chilena e innúmeras generaciones posteriores, como lo son: 1) La conquista de la Araucanía , en la segunda mitad del siglo XIX y 2) La “Guerra a Muerte” , acontecida ente 1818 y 1824.

                                    Por supuesto, que en estos tiempos actuales, donde se va,  reconquistando la democracia para perfeccionarla aún más en el plano de las libertades del pueblo chileno, las visiones de estos aconteceres, no deben ser desde una perspectiva unilateral, sino de visiones variadas, surgidas en estos últimos tiempos -excluido, indudablemente, el interregno de 1973 a 1990-, visiones que pertenecen a investigadores y exégetas serios y rigurosos del hecho histórico nacional del pasado.

                                     En la medida, que tengamos más claridad sobre tales sucesos justos o errados, nos sentiremos más sustentados en nuestra historia nacional, mirando siempre hacia el porvenir, al conocer más profundamente las debilidades y las fortalezas de nuestros ancestros de quienes provenimos y de  los cuales,  cualquiera haya sido su acción, nos constituimos en sus herederos en lo visible y no visible de sus accione seculares.   

                                   

                                     Notas

(1)            Sería el caso, entre otras, del texto: Historia de Chile de Sergio Villalobos y otros, cuya edición data del año 1974, difundida por Universitaria, donde no hace mención  alguna a los sucesos , que configuran la denominada “Guerra a Muerte”.

 (2)            Tal ocurrió  con nosotros, que cursamos la enseñanza media en tres liceos, durante los años 1952 y 1957: Los dos primeros en el Liceo de Hombres de Concepción, con excelentes profesores como Miranda y Figueroa, pero quienes por ceñirse a un estricto programa, nos adentraron en las guerra “médicas” y otras similares que se suscitaron en la cuenca del Mediterráneo y zonas aledañas. Luego, tres años en el Liceo Coeducacional de Talcahuano, la profesora Rosario Lillo, meritoria docente, que nos llevó siempre, de acuerdo con el programa, igualmente, por Europa;  y en el Liceo de Rengo, donde concluimos; ahí, tuvimos un docente ejemplar, recién egresado del Instituto Pedagógico de la  Universidad de Chile como lo fue Mario Leyton Soto, quien nos dio una visión extraordinaria sobre Historia nacional  , pero sin adentrarnos en la etnia mapuche y menos la “Guerra a Muerte”, no contemplada en el programa.

 No podríamos dejar de mencionar al profesor de Artes Manuales del Liceo de Concepción, Caupolicán Athens, quien no precisamente en el área del taller, sino en una sala de clases, dentro de un objetivo no previsto, nos narró algunos episodios que los mapuche habrían protagonizados, ahí afuera, a escasos metros del antiguo Liceo, en las  laderas del cerro Caracol, el cual lo recorríamos muy a menudo. Eso nos impresionó sobre manera, porque esa fugaz  visión  nos puso a la “historia” al lado nuestro..

 (3)            Tal experiencia la tuvimos en el Liceo de Hombres de Copiapó, donde colaborábamos, mientras nos desempeñábamos como docente en la U. del Norte de esa misma ciudad, en 1974.Al solicitarles una biografía del poeta chileno, los alumnos de quinto de humanidades, llegaron con la investigación, donde se excluía el periodo de la poesía social de Neruda. De “Veinte poemas de amor”, (1922) “saltaron” a las “Odas elementales” (1954), como si fuera algo normal. Muchos años después, en septiembre de 2001 cuando viajamos con el Grupo “Mapuche” de Venezuela al “Tren de la Poesía”, que nos condujo  de Parral a Temuco .rememorando a Neruda, tuvimos la oportunidad de participar en un panel con especialistas nerudianos en la sede, situada en Labranza de la Universidad  privada “Diego Portales”. Ahí, fuimos testigos de dos situaciones opuestas que nos impactaron y reconfortaron: Primero, su Rector, venido de Santiago, con nombre de presidente, Manuel Montt, en una intervención que hizo frente a sus alumnos y selectos invitados, se entusiasmó y emocionó tanto con Neruda en la lectura de textos y anécdotas, que no quería abandonar el podium. Posteriormente, tuvimos la oportunidad de intervenir y les manifestamos a esos alumnos que “habían tenido prohibida la lectura  de algunas de sus obras, por tanto tiempo”, que “”Canto General” era un poemario grandioso y que debían adentrarse en él, sin aprensiones, porque era como una epopeya contemporánea, donde se encontraba registrada la historia del hombre americano, es decir,  la historia de nosotros mismos”.

 (4)   De mucho valor, para conocer una faceta desconocida de la producción en prosa de  Gabriela Mistral, ha sido el trabajo antológico llevado a cabo por el profesor MarioCéspedes, durante su exilio en Costa Rica, cuyo título es: “Recados para  América”. publicado,  el año 1978, en Santiago de Chile

 (5)  Recomendamos leer su obra : Historia del pueblo mapuche, la cual ha sido reeditatada, por lo menos seis veces a partir de  1985.Nosotros,.sólo la conocimos y estudiamos en el verano de 2003, cuando la adquirimos en una Feria del Libro, en Lican-Ray.

 (6) Recomendamos  visitar la Página Web de nuestro joven coterráneo hualquino, destacado intelectual y artista plástico, Ramón Muñoz Coloma www.munozcoloma.com.ar donde se inserta el trabajo nuestro, titulado: “Referentes históricos mapuches en un relato de la Frontera chilena”, en el cual precisamos aspectos de la historia chilena, que en nuestras mocedades por  desconocimiento, no captamos mayormente en  “Frontera”, relevante obra de nuestro escritor nacional Luis Durán

 (7) El Virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela , desempeñó tales funciones imperiales,        desde 1816 a  1821.

 (8)  Efectivamente, en una gira cultural que iniciamos  en junio de 2003, por Mulchén, donde abordamos la siempre interesante y vigente obra poética de Gabriela Mistral. Y que en seguida proseguimos, por Nacimiento, para  presentar la obra “Historia de Nacimiento” de nuestro coterráneo hualquino, Ramón Navarrete Stagg;  y  luego, enrumbarnos hacia Tucapel, tras las huellas del educador y pensador venezolano, Simón Rodríguez en el transitar por esa región entre los años 1837-1839. Así fue como, finalmente, arribamos al lar hualquino, invitado por el  joven investigador y docente del Liceo de Hualqui, Luis Espinoza para intervenir  con una visión de aconteceres de la localidad  entre las décadas de 1940 y 1960., lo cual se transformó en un panel muy interesante para las nuevas generaciones asistentes en aquella oportunidad.

         (9) Otro acontecer ignominioso que registra la historia peninsular de tal naturaleza,                        ocurre  en  época más contemporánea, cuando el siniestro Gobernador militar de  Granada, General José Valdés Guzmán, ordena encarcelar y matar al insigne poeta español Federico García Lorca, pese a los pedidos de todas las organizaciones civiles y políticas de la época, incluyendo a la Falange, quien gobernó con Franco. La barbarie castrense de esa época  no atendió ninguna de estas súplicas y puso fin a la existencia física del “alma del  pueblo español”. Véase nuestro trabajo en Google: “La muerte de Federico García Lorca”

 (10)  Esta crítica que asoma Vicuña Mackenna en torno  al Intendente Ramón Freire, quien en alguna oportunidad se dejó manipular por Vicente Benavides, la reitera Francisco Encina posteriormente, pero este último ni siquiera alude a las condiciones , que en los primeros tiempos de tales enfrentamientos fue de carencias absolutas de pertrechos militares, por el no envío del gobierno central, el cual carecía de los fondos necesarios y los que tenía, los estaba utilizando en un accionar solidario con el Perú, al cual había que ayudar en su Independencia con la organización de la Escuadra Libertadora.

                                       Bibliografía                                           

 

                                       

1- Bengoa, José        :    Historia del pueblo mapuche. Editorial L OM,  Santiago de Chile, 1985

       2,- Encina y Castedo.    Resumen de la Historia de Chile. Edit. Zig-Zag, 3ª edicion  Santiago de Chile.

     3.- Vicuña Mackenna, Benjamín. La Guerra a Muerte. Editorial Francisco de Aguirre S.A.   Santiago de Chile                          

                          

Valencia de Venezuela, en  la lluviosa temporada  de julio y agosto de 2007

 

 


                        

 Andrés Bello, forjador de intelectuales en Chile

                                                          Reinaldo Villegas Astudillo

 

    Es evidente que el desarrollo del intelecto en Chile, se debe en gran medida, al sabio venezolano, Don Andrés Bello, quien entre los muchos quehaceres realizados en el país  austral, destaca manifiestamente la formación de discípulos, desde el primer día de su arribo a Valparaíso, ocurrido el invernal 25 de junio de 1829, hasta el término de su existencia física, producido el 15 de octubre de 1865, en la ciudad-capital de Santiago.

 En esta oportunidad, nos referiremos la denominada Generación de 1842, una de las más brillantes de la historia cultural chilena, la cual empieza a forjarse en la propia residencia de Don Andrés, en una casa solariega santiaguina, situada en la calle Catedral, entre Amunátegui y Teatinos. Por ahí, concurren en la década de 1830, jóvenes intelectuales, vinculados a diversas disciplinas, que anhelan beber el conocimiento de ese Maestro, recientemente llegado de Londres, cuya nombradía y acervo cultural era conocido por las referencias de Mariano Egaña, diplomático chileno, quien lo había contratado para el Gobierno  en la capital británica, y a través de connotados políticos e intelectuales, que habían departido con él, en viajes efectuados con antelación a Inglaterra.

 Las sesiones de trabajo. Bello las llevaba  a cabo en su propia biblioteca, integrada por un espacio amplio que contenía cientos de volúmenes escritos en latín, inglés, español y otras lenguas, registradoras del saber y el pensamiento del hombre desde épocas pretéritas hasta las más recientes editadas en el siglo XIX, donde resaltaban aquellas difusoras de las Humanidades, correspondientes a la época áurea de la cultura greco-latina y de la etapa renacentista. Los biógrafos del maestro caraqueño  indican, que hasta la ornamentación del recinto que ocupaba su biblioteca,  ofrecía imágenes alusivas a esa temática.

 La metodología utilizada  en estas actividades  consistía, primeramente, en una exposición que hacía el Maestro sobre un tópico determinado con una profundidad, rigor y análisis extraordinarios, que embelesaba a los dilectos auditores. Luego, en una segunda instancia, venía lo culminante: Se establecía un diálogo familiar, donde los participantes coloquiaban  con el conductor, planteando sus propias inquietudes y opiniones, derivadas de la disertación. De esta suerte, se producía lo que se ha denominado “el partear las ideas”, tal cual lo hacía Sócrates en la Grecia de antaño. Al final, luego de la aclaratoria y despeje de las dudas planteadas, se arribaba a un conocimiento y conclusiones definitivas,  plenas de significaciones.

 La primera generación estuvo integrada, entre otros, por: José Victorino Lastarria, escritor y jurisconsulto relevante en el decurso del siglo XIX; Francisco Bilbao, filósofo y pensador, que tempranamente proyecta ideas radicales, a fin de renovar el pensamiento conservador, al cual lo sucedería un exagerado positivismo. Sus ideas le significan en una época de predominio oligárquico, la cárcel, la persecución de algunos gobiernos y de la Iglesia. En más de una ocasión, fue exiliado. Bilbao se ha constituido en el precursor y antecedente del pensamiento socialista que empieza a desarrollarse en Chile, en los albores del siglo XX; José Joaquín Vallejo (Jotabeche), fino ensayista nativo de la ciudad nortina de Copiapó; Manuel Antonio Tocornal y Salvador Sanfuentes, destacados hombres públicos y congresantes de la República. En épocas posteriores, se incorporarán los futuros más grandes historiógrafos de Chile, como lo han sido Diego Barros Arana y Benjamín Vicuña Mackenna.. No podríamos dejar de mencionar a sus hijos: Carlos, Francisco, Juan y Andrés, quienes siguieron las huellas de su glorioso progenitor.

 Para finalizar, reafirmaremos que las generaciones de chilenos surgidas en el siglo XX, e incluso en el presente nos sustentamos en ese acervo aportado, creado y forjado por Don Andrés Bello y los excelsos discípulos que formó, los cuales sucederían en la maestría al pensador venezolano después de su desaparición física. Y quizás-reflexionamos en este nuevo aniversario de su natalicio- que  el retorno de Bello a su patria terrígena venezolana  se haya dado en el siglo XX, primero con aquella deslumbrante Misión –orientada por el sucesor de Bello en el siglo XX venezolano, el connotado ensayista y pensador Mariano Picón Salas-  que contribuyó a crear el siempre prestigiado Instituto Pedagógico de Caracas, y posteriormente en época aciaga  para lo creado por Bello, cuando su Universidad de Chile, junto a todos los centros de educación superior de la nación  fueron aherrojados por la cruel dictadura surgida en 1973 y que se prolongó por casi 17 años, lo cual produjo un éxodo de innumerables universitarios e intelectuales por todo el mundo, entre los cuales figura un porcentaje significativo que buscamos la  tierra de Bolívar, discípulo del maestro Bello, para reiniciar una existencia, cuando la patria nativa, se nos transformó en “madrastra” y desde aquí pudimos  contribuir con el apoyo de los gobiernos y pueblo venezolano a rescatar a la república, la cual comenzó nuevamente a florecer en los inicios de la última década del siglo XX, esperando que por nunca jamás, las tinieblas invadan a la patria adoptiva del insigne maestro venezolano, la cual él logró forjar exclusivamente para el disfrute pleno de las libertades en toda su amplitud..

                      

 

                 

 

                 

 

                  

                   

 

                              

             

 

 

       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      

 

           

            

            

 

 

     

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