Esta Sección tiene como objetivo reflexionar
en torno a nuestra historia patria chilena, la cual ofrece un
vacío en algunos aconteceres que han sido escasamente visualizados
en siglos pasados y que se hacen necesarios conocerlos, a cabalidad,
por las nuevas generaciones, como por ejemplo,"La Guerra a Muerte
"(1818-1822) o la llamada "Pacificación de la Araucanía".
(Siglo XIX)
Caupolicán saluda a
Guaicaipuro
Reinaldo
Villegas Astudillo
Desde el corazón profundo de la floresta araucana surge estrepitoso
el grito fraterno del caudillo indígena: Caupolicán. Viene dirigido
al indomable y altivo Guaicaipuro , hermano de estas tierras bravías
de los caracas y de los tequetas.
Caupolicán
y Guaicaipuro estrechan sus manos en las cumbres y valles
americanos. Los acompañan sus innúmeras huestes altivas y bárbaras
, corajudas y aguerridas, auténticas y americanas.
Conforman
ambas figuras nativas la esencia de estos pueblos, formadores en
América de la raza y del ancestro.
Caupolicán y Guaicaipuro cabalgan por los valles,
atraviesan los ríos y las sierras, libres en sus regiones, junto a
sus hombres y paisajes .
Caupolicán va con Ongolmo, Lincoyán, Talcahuano, Angol,
Lautaro, Galvarino y Orompello. Descienden de Nahuelbuta, atraviesan
el caudaloso Bío-Bío y se pierden por el Hualqui y el Bureo.
Guaicaipuro viene con Acarigua ,Guaicaimuto, Naiguatá,
Araguaire, Paramaconí, Baruta y Chacao. Suben el Avila por
Maracapana. Llegan al Guaire y saltan a las Mostazas.
Caupolicán va cubierto de rojos copihues, maquis oscuros
y boldos de imperenne verde.
Guaicaipuro viene entre multicolores orquídeas, dorados
cambures y cristo fue canoros.
Caupolicán inicia la lucha en defensa de su pueblo, no
dispuesto a la cadena y al sometimiento.
Guaicaipuro rechaza el dominio extranjero. Es fiel a su
raza teque y caraqueña, indomable y legendaria.
Caupolicán y Guaicaipuro permanecen vigilantes en la Eternidad.
Continúan cabalgando desde el Polo Sur al Mar Caribe.
Caupolicán soy yo. Guaicaipuro eres tú. Caupolicán es mi
pueblo de Chile. Guaicaipuro es tu pueblo de Venezuela.
Caupolicán y Guaicaipuro son la América indígena y
morena.
Caupolicán y Guaicaipuro son la libertad plena.
Primer
texto, elaborado, recién arribado al exilio venezolano en enero de
1976 Difundido, por primera vez, a través de la publicación
“Contenido” de Bejuma , Segunda Quincena de septiembre de 1978.
ANDRÉS BELLO Y LA DEMOCRACIA
Reinaldo
Villegas Astudillo
(Escrito en
1981, ganador del 2do. lugar en el concurso de La Casa Bello
de Caracas y el Comité de Solidaridad con Chile)
Al intentar una aproximación al análisis del quehacer desarrollado
por Andrés Bello, en relación con la democracia, es evidente que
encontramos inserta su obra genial en un contexto de tal carácter en
el cual vivió, y al mismo tiempo contribuyó a su afianzamiento en
una etapa crítica para los países latinoamericanos que venían
saliendo de un período conflictivo.
Necesario es precisar que este trabajo se referirá, especialmente,
al lapso vivido por el intelectual caraqueño, durante su permanencia
en Chile, por cuanto consideramos que en esas instancias se
visualiza la acción señera del sabio venezolano, en sus afanes
creativos facilitados por la presencia de una incipiente democracia;
verdadera excepción en el concierto latinoamericano de la época,
dado el predominio del caudillismo incesante, protagonista de
guerras civiles internas que desangraban a las nacientes repúblicas
de la región.
Hemos elegido determinadas facetas de la creación bellista, para
significar el aporte de este pensador al establecimiento, a la
consolidación y a la plasmación de un sistema democrático de
gobierno con proyecciones tan trascendentales para el futuro de su
época.
Los aspectos visualizados se orientan al hombre como humanista y
filósofo; como educador y universitario y como americanista y amante
de las leyes y la juricidad.
Creemos que en estos haceres, se encuentra la esencialidad de Don
Andrés Bello en una perspectiva que lo identifica con la paz, la
libertad y la democracia.
I. Andrés Bello y su formación libertaria
Pensamos
que Andrés Bello contribuye con sus aportes a la democracia, porque
ama la libertad en todas sus manifestaciones. Desde la libertad
física y espacial de corretear a campo traviesa en una Caracas
bucólica que lo llevaba del Catuche, al Anauco y el Guaire en sus
aventuras inquisitivas de la infancia (1), hasta las preocupaciones
mayores por la libertad de su patria en sus gestiones con Simón
Bolívar en Londres.
Y es, precisamente, en la capital de la potencia mundial del
siglo XIX, donde se queda por diecinueve años bebiendo la cultura
que derramará más tarde en Chile, recogiendo la experiencia de un
pueblo libertario, aunque apegado a la tradición monárquica, pero
orgulloso de la respetabilidad de los derechos humanos conquistados
con tanta sangre en la Europa del siglo XVIII.
En una primera aseveración, nos atrevemos a afirmar que Andrés
Bello, no sólo por casualidad elige Chile para el tránsito de su
vida de mayor plenitud y madurez. Como hombre bien nacido, él ama a
su Venezuela, la cual nada le puede ofrecer a ese hijo pródigo,
donde campea la barbarie, impulsada por caudillos anhelantes de
ambiciones de poder.
Andrés Bello también ama a su continente, a esa América única e
integrada con la que siempre soñara el Libertador. De ahí que deje a
Europa, se embarque y vaya directo a Chile, única nación
latinoamericana, que le ofrece a su espíritu y a su intelecto la
oportunidad de vivir y crear en libertad.
II. Andrés Bello, humanista y filósofo
Sustentamos el juicio que Andrés Bello es demócrata, porque antes
que nada es un humanista y un filósofo. Y no hay en el mundo un
pensador auténtico, pleno de un sentir humano que no rechace
imposiciones a las libertades fundamentales del hombre, que aunque
imperfectamente, sólo es posible conseguir en instancias
democráticas. Solamente falsos intelectuales, aventureros y
oportunistas del conocimiento y el saber se prestan para
incorporarse a sistemas de vida en colaboración con sus dirigentes
gubernamentales, en que se conculquen los derechos fundamentales de
la persona humana. En la América del ayer y del hoy, son numerosos
los casos de individuos oscuros, que aprovechándose de su condición
de letrados, han mancillado sus nombres ante el juicio de la
historia, por sus conductas desleales a sus propias comunidades,
aherrojadas por la prepotencia y el abuso del poder.
Don Andrés Bello, aunque no fue un filósofo militante, mantuvo
siempre una actitud dispuesta a luchar por el pensamiento libre del
ser humano en sus diferentes expresiones. Su profunda cultura
humanística, proveniente del acervo clásico, de su experiencia
europea de innúmeros siglos, de su sensibilidad de espíritu, jamás
le permitieron siquiera pensar en actitudes que pusieran en juego la
existencia del hombre como ente abierto y amante de la libertad.
III. Andrés Bello, educador y universitario
Como educador en general, el hijo de Venezuela demostró una
preocupación importante por la formación del hombre, no sólo a nivel
superior, sino en las distintas etapas educacionales. Esta inquietud
constante la manifiesta en el periódico “El Araucano”, cuando
señala: “Nunca puede ser excesivo el desvelo de los
gobiernos en un asunto de tanta trascendencia. Fomentar
los establecimientos públicos destinados a una corta porción de su
pueblo no es fomentar la educación, porque no basta formar hombres
hábiles en altas profesiones; es preciso formar ciudadanos útiles;
es preciso mejorar la sociedad, y esto no se puede conseguir sin
abrir el campo de los adelantamientos a las partes más numerosas de
ella. ¿Qué haremos con tener oradores, jurisconsultos y
estadísticas, si la masa del pueblo vive sumergida en la noche de la
ignorancia; y ni puede cooperar en la parte que le toca a la marcha
de los negocios ni a la riqueza, ni ganar aquel bienestar a que es
acreedora la gran mayoría de un Estado? No fijar la vista en los
medios más a propósito para educarla, sería no interesarse en la
prosperidad nacional”.
Estas ideas renovadoras del sabio americano, poco a poco se
fueron incorporando al proceso educacional chileno, por obra del
propio
Bello, quien como colaborador del gobierno se valía, como lo expresa
Ignacio González Ginouvés, de su ponderación y equilibrio innatos,
para complacer a los distintos sectores que configuraban el gobierno
pelucón de la época.
Es indudable que un hombre prominente, cuya preocupación sea la
educación del pueblo en sus más diversas gamas, es producto de una
arraigada formación democrática.
La historia de América Latina nos ofrece un cuadro claro y
explícito del retroceso que sufre la educación cuando la barbarie
sienta sus reales a través de gobiernos dictatoriales y caudillescos,
atropelladores del espíritu y la civilización. Son esos los períodos
oscuros que atentan contra la educación de un pueblo, dado que el
tiempo perdido es muy difícil de recuperar. Se siente el impacto, se
mantiene un vacío por un largo período, porque la educación no es
una instancia aislada, de uno o más gobiernos. Es más bien, la suma
de
decenios, de siglos de conocimiento, formación y cultura.
Aquí está entonces la herencia democrática de Andrés Bello en el
plano educativo. Nos enseñó a hablar y escribir a todos los
latinoamericanos, por medio de su Gramática y a regular nuestras
vidas democráticas, con la elaboración de sus códigos y leyes.
En el plano universitario, su presencia democrática es riquísima.
Desde el mismo momento en que crea y dirige la Universidad de Chile,
el 17 de Septiembre de 1843, la estructura para funcionar en un
régimen de libertades, y cuando éstas se aumentan, pierde su
majestad ante la
vejación y la
intervención de individuos, no precisamente universitarios, al
destrozarle su espíritu, dándole una configuración extraña de
academia o instituto, regidos por el despotismo.
En el Discurso de instalación de la Universidad de Chile,
da a conocer las ideas esenciales de lo que realmente debe ser un
centro de educación superior; algunas de las cuales pasamos a
ilustrar:
1. Una entidad autónoma y libre:
Si no perfectamente, por lo menos sólo en un régimen democrático se
ha alcanzado el postulado planteado por Andrés Bello, en torno a
este carácter de la universidad autónoma, independiente, libre de
amenazas, de imposiciones ideológicas, vejaciones e intervenciones
de toda laya.
2. Libertad de cátedra:
La universidad deberá ser amplia en el entrecruzamiento de
corrientes del pensamiento. Perderá su altura cuando desaparezca
esta esencialidad, cuando se conculque la idea y se reprima el
pensar y manifestación.
3.
Irradiación de la Cultura:
Concibe a la universidad como un organismo que no sólo debe
centrarse en lo académico, en la docencia interna, en la
investigación, sino que revela la función en cuanto a su proyección
hacia la comunidad y su integración plena en el contexto en que se
desarrolla.
Es esta una idea que en el siglo XX se manifestará
patentemente en toda Universidad democrática y que en regímenes de
naturaleza abierta y participativa, ha significado un avance
extraordinario en lo que se ha denominado educación permanente.
IV. Andrés Bello, americanista y jurista
Comparte el pensamiento bolivariano de la integración plena de
Latinoamérica. Como hombre de mundo, con una visión cabal de la
problemática universal, admite la unicidad de los pueblos de esta
región, por provenir, en su mayoría, de un mismo tronco común, por
su configuración social y cultural, por sus costumbres, por sus
hábitos y por sus innúmeras características que los acercan y no los
distancian, que justifique un mal nacido nacionalismo, que se pone
de moda en algunos períodos temporales; lo cual es el producto de
intereses transnacionales que pretenden dividir a América Latina
para seguirla expoliando, creando conflictos interpueblos,
promoviendo la xenofobia y enemistando a hijos de unos mismos padres
libertadores.
Andrés Bello, en este sentido, se revela como un integracionista
total. Como lo indica el investigador Pedro Lira Urquieta, se
refleja así este pensamiento: “Pedía el buen proceder, ajustado al
Derecho Internacional. Compuso él mismo un excelente libro copiado
en el Perú y que ha servido durante años de manual práctico de
Derecho Internacional. Como principio básico, defiende la igualdad
de las naciones, pero se da cuenta que las naciones, pequeñas o
débiles, han de obrar una cautela y prudencia en su trato con las
grandes potencias”.
Asimismo,
el sabio venezolano nos ofrece la posición digna del hombre
latinoamericano ante el vecino telúrico del norte, que tanta
intromisión desarrollará en este contexto terrígeno, tras las
riquezas vitales de esta parte del continente americano: “No quiere
fanfarronerías ni altiveces que suelen parar en humillaciones. Busca
asimismo el respeto y buen trato con los Estados Unidos, más sin
dejar avasallarse por ellos”.
Como jurista, don Andrés Bello nos ha legado un conjunto de leyes,
que no sólo a Chile, sino a muchos países de América, les sirvió de
basamento para la estructuración de sus regímenes democráticos.
Leyes y constituciones que cada cierto tiempo han sido violentadas
por los enemigos de la democracia, que siempre están al acecho y que
para desgracia de América Latina, cada cierto tiempo irrumpen en el
escenario político de paz y creatividad.
La labor jurídica de Bello en Chile y el resto de América Latina,
se manifiesta en lo que expresa Rafael Caldera: “Considerable
influencia ha tenido el código de Bello en América. Como lo expresa
el profesor chileno Barros Errázuriz, se le ha tomado por modelo en
Nicaragua, Colombia, Uruguay. El proyecto brasilero de Freitas lo
citó a menudo con encomio. El jurisconsulto argentino don Dalmacio
Vélez Sarsfield, al remitir al Gobierno de su país el libro primero
del proyecto de Código Civil argentino, dice que para ese trabajo se
ha servido principalmente, entre otros, del Código de Chile”.
Palabras finales
A modo de conclusión, quisiéramos señalar que la obra de don
Andrés Bello, se asienta en principios humanísticos, vigentes en un
país que se desarrollaba con una democracia naciente. De ningún
modo, podemos visualizar a esa realidad chilena política, de
mediados del siglo XIX, con un enfoque de inmediatez a los problemas
de hoy. Nuestro análisis ha pretendido situarse en un perspectivismo
histórico, de origen y evolución. Sería un error caer en la crítica
de que los regímenes imperantes contemporáneos a Bello, tuvieron un
carácter tradicional y conservantista. La realidad de la época era
el inicio de la república excepcional que en ese período podía
ofrecer una estabilidad de gobierno, mientras el resto de las
repúblicas eran asoladas por las depredaciones y el violentismo.
Además de los efectos y proyecciones de la obra de Andrés
Bello para Chile y América de la época, creemos que su
transcendencia fundamental está en la proyección futura; en
especial, al último tercio del siglo XIX y a la centuria presente,
por cuanto la obra de Bello se ha constituido en el sustentáculo de
los grandes logros, de los ingentes avances que ha hecho la
democracia en los escasos períodos que ha podido asomarse en el
contexto de Latinoamérica.
Retomamos, nuevamente, las facetas fundamentales del
intelectual venezolano:
1.
Los humanistas y los filósofos desarrollan sus obras, llevan a cabo
su quehacer en tiempos de paz y sosiego, que les posibilitan las
instancias democráticas. Cuando la democracia es abatida, estos
filósofos, estos humanistas, emigran, salen, van en busca de esa
paz, de ese sosiego creador. Algunos nunca retornan a su país de
origen. Como le ocurrió al propio Bello, debiendo empatriarse,
especialmente cuando encuentran similitudes con los pueblos hermanos
que le tienden la mano hospitalaria. En otros casos, los consume la
nostalgia y mueren abandonados y solos existencialmente, como
parias, por habérseles negado el derecho a vivir en su propia tierra
nativa.
2.
La educación ha crecido siempre en regímenes democráticos. La
educación es claridad, es toma de conciencia, es un adquirir
espíritu crítico (desarrollado por el propio Bello).
Como la democracia es sinónimo de participación, surge el interés
por la tarea educacional en sus distintos niveles, por cuanto quien
participa debe ser un ente pensante, con ideas claras y definidas,
que sea capaz de confrontarse a pensamientos similares u opuestos,
interrelación que constituye la otra esencia del sistema
democrático.
Así se explica la oscuridad que se apodera de los pueblos en
regímenes de fuerza. La educación es dirigida e impuesta, basada en
un solo lineamiento ideológico; se etiliza, quedando abandonados a
su suerte grandes grupos de la población.
3.-
El integracionismo es propio de la democracia. Han sido muchas las
organizaciones que han surgido en el siglo actual, en aras de
esta
unidad: pero como ya lo hemos señalado, por intereses ajenos al
contexto latinoamericano se distancian los puebles, se aíslan por un
interesado nacionalismo-que a veces también los acercan por ocultos
y no bien intencionados motivos- insistiéndose en fronteras y
foraneidad.
Las leyes, las constituciones, regirán siempre a los
gobiernos democráticos, con la herencia vigente de Andrés Bello y
solamente desaparecerán temporalmente, cuando la barbarie los
violente.
Finalizamos diciendo, que don Andrés Bello, con su aporte
a las humanidades y a las letras, a la educación, a las leyes y la
integración, ha contribuído a la estructuración de uno de los
pilares de los fundamentos democráticos en Latinoamérica; la cual,
con estas armas, se enfrenta al despotismo, a la violencia de
espíritus extraños y ajenos a la herencia cultural que nos legara
para la posteridad el amigo y compañero del gran Simón Bolívar.
Citas
Bibliográficas
(1) Exposición realizada por el investigador Pedro Grases, en la
Casa Páez de Valencia, el día 31 de Octubre de 1981.
(2) Trabajo “Andrés Bello, universitario”, de Ignacio González
Ginouvés, en edición especial dedicada a Andrés Bello, por la
Revista “Atenea” de la U. de Concepción, Chile 1965.
(3) Id. Nº 2.
(4) Artículo “El pensamiento vivo de Bello”, en Revista “Atenea”,
citada en números 2 y 3.
(5) Id. Nº 4.
(6) Andrés Bello de Rafael Caldera, Monte Ávila, Caracas, 1978.
BIBLIOGRAFÍA
1.
Rafael Caldera, Andrés Bello. Monte Ávila.Caracas, 1978.
2.
Emir Rodríguez Monegal. El otro Andrés Bello.
Monte
Ávila, Caracas, 1969.
3.
Universidad de Concepción, Chile. Revista “ATENEA”, edición
especial, dedicada a Andrés Bello, 1965.
12 de Octubre:¿Día de la Raza, Resistencia
Indígena o del Encuentro?
Reinaldo
Villegas Astudillo
(Miembro Correspondiente de la Academia de la
Historia de Valencia, Venezuela)
Al
recordar el Descubrimiento de América, oficialmente instituido por
mucho tiempo por la propia Historia occidental, justo a partir
desde el 12 de octubre de 1492,cuando Cristóbal Colón ,el navegante
genovés al servicio de los Reyes de España , arriba con sus tres
naves: la Pinta, la Niña y la Santa María al término de un viaje que
se había iniciado el 3 de agosto, desde el puerto de Palos, cercano
a Cádiz, punto de entrada y de salida de los navegantes que por
aquella época iban y venían de otras naciones a la Península. Aunque
el destino de Colón eran los territorios del lejano Oriente, sin
embargo se encuentra con un continente otro que no se registraba en
el conocimiento de los europeos de esa época. Desembarca en lo que
actualmente constituyen las Islas Bahamas, primero en afanes de
conocimiento y luego se cambian los objetivos, porque son
deslumbrados por el siempre apreciado y vil metal, como es el oro,
que para los indígenas no tenía mayor significado, lo cual
transforma a los descubridores en conquistadores alucinados por tal
riqueza, que de inmediato los induce a enfrentar a tales etnias,
avasallándolas por las armas e imponiéndoles: su religión, lengua y
costumbres.
Por años, celebramos el 12 de Octubre, como
el “Día de la Raza”,sin profundizar en la expresión, pero con el
correr de los siglos, develamos su significación profunda en
cuanto al concepto de Raza, que implicaba a la de los invasores,
muchísimo antes que aparecieran los pensadores positivistas, sobre
todo en América que valoraron el concepto, vinculándolo con lo
europeo y demeritando a los aborígenes, especialmente en la segunda
mitad del siglo XVIII, cuando el polígrafo argentino, Domingo
Faustino Sarmiento señala ,después de una gira realizada por Europa,
que: “los alemanes eran los de mayor inteligencia” y había que
promover su inmigración, especialmente a países como Chile y
Argentina, eliminando definitivamente a los mapuche,
contraponiéndose al ideario de Simón Rodríguez, educador venezolano
contemporáneo, maestro de Bolívar, quien expresaba:”Que no todo era
bueno lo de Europa y que era preferible colonizar el país con sus
propios nacionales ,otorgándole una educación técnica y racional”.
Siglos después, surgiría el concepto de
“Resistencia Indígena”,cuando las nuevas etnias en gran proporción
habían sido exterminadas por los invasores, entre otros, de triste
recuerdo: Cortés y Alvarado en el Virreinato de México y Pizarro con
Almagro en el Perú y sólo cuando llegaron a Chile, que dependía del
virreinato peruano se encontraron con el único pueblo nativo,que los
contuvieron como fueron los mapuche, a quienes ellos
denominaron araucanos .Durante casi cuatro siglos, la corona
española en tal enfrentamiento sólo padeció derrotas y eliminación
de sus huestes, las cuales fueron vencidas en innúmeros combates
,sin lograr el oro que anhelaban .Tal situación, los llevó a
establecer un convenio, donde se sostenía que el territorio al sur
del río Bío-Bío se mantendría incólume en poder del pueblo mapuche .
“Resistencia” es un concepto, muy opuesto
al positivismo, por cuanto su significación es de mayor avanzada
social , por supuesto no aceptada por los grupos dominantes, entre
los cuales se encuentran las fuerzas castrenses y civiles,
integradas por hacendados, gamonales, latifundistas y en estos
últimos siglos por empresas internacionales, que continúan en la
búsqueda de más riquezas y expoliación, ahora en el presente,
dañando el entorno ambiental.
Tal vez, la denominación que más calza
con nuestro pensamiento sea la del “Encuentro”, la cual implica la
fusión de ambas culturas, de la cual ha surgido el ser
caribe-latinoamericano de la unión física del europeo y el
autóctono de la cual han emergido en el más alto porcentaje
nuestra población mestiza , incluidos elementos en el plano
cultural, recibidos y adaptados a nuestro ser. Entre otros, se
encuentra el vehículo esencial de comunicación, como lo es la
lengua, las artes y la educación en general, con lo cual emergió el
hombre de nuestro continente, que no es español, ni francés,
inglés, alemán, suizo, yugoslavo, chino o japonés, entre otros.
Simplemente, es :caribe-latinoamericano
Si nos enfrentamos y cuestionamos a los
conquistadores europeos del pasado, que vinieron tras el “vellocino
de oro”, específicamente en el caso de España debemos reconocer que
se produjo un Encuentro cultural y educativo a través del tiempo. Y
para graficar tal aserto acudimos a un solo ejemplo relevante,
siguiendo el ideario del filósofo venezolano, J.M. Briceño,
contemporáneo merideño, quien en una de sus obras distingue, como se
proyectó la España Primera (Europa) en la España Segunda (América)
,especialmente en el ámbito de la cultura en un encuentro secular.
Uno de estos encuentros es muy relevante
por su significación y protagonistas, que hemos seleccionado de
millares que podrían exponerse::Sucedió en el año 1933, cuando el
destino juntó a dos figuras literarias universales, en una de las
ciudades más culturales del continente, como lo es Buenos Aires.
Ahí, convergieron Federico García Lorca, - de la España primera- el
más brillante poeta de la Generación de 1927, lamentablemente
desaparecido, cuando las fuerzas “endemoniadas” de Franco, lo
fusilaron en los alrededores de su ciudad natal, en 1936, lo cual
le impidió recibir el Premio Nóbel de Literatura. Pero…alcanzó a
conocer a su “alma gemela”, como lo fue su par, el creador poético
chileno, Pablo Neruda. Ambos provenientes – siguiendo al pensador
venezolano- uno en el caso de García Lorca de la España
continental, nacido en Granada ,formado entre las luces de la
generación de 1898, donde figuraron entre otros los hermanos
Machado y Miguel de Unamuno, justamente en lo que se denomina la
España Primera u original, agregaríamos nosotros frente a Neruda,
nacido en los confines de lo que fue el Imperio español, en una
localidad agrícola para esa época de Parral, para formarse en la
ciudad de Temuco, verdadera capital terrígena de la etnia mapuche
,utilizando la lengua legada de España y su historia cultural,
orientado en sus lecturas adolescentes por nuestra Gabriela Mistral,
que coincidencialmente por esos tiempos, dirigía el Liceo de Niñas
de esa urbe sureña incipiente. .
Ambos, habiéndose recién conocido en
Buenos Aires, como si fueran hermanos, compartieron un discurso
poético, denominado del “Alimón”, .propuesto por Federico que se
relaciona con la tauromaquia, donde, alternadamente, tuvieron que
improvisar una composición poética, ante un centenar de creadores
argentinos, a través del cual homenajearon a otro poeta magnífico de
la España Segunda como lo fue el nicaragüense Rubén Darío, el cual
llegó a ser maestro en Madrid de algunos miembros de la Generación
de 1898 en la España Primera.
Tal evento, consideramos que es una
prueba manifiesta de este Encuentro entre lo peninsular e insular de
la lengua castellana, el cual a veces por puntos de vistas diversos
se rechaza o se ignora, especialmente por los admiradores de un
pensamiento germano-anglosajón, partidarios de ese positivismo ya
señalado, que tanto daño le hizo al continente en las ejecutorias de
gobiernos de la segunda mitad del siglo XIX y primera, del siglo XX,
con la presencia de dictadorzuelos y “militaroides” que admiraban y
aún admiran a esas naciones, en tanto nosotros nos enorgullecemos de
ese gentilicio heredado de España sobre todo por el lenguaje que
nos legó, el cual se afincó en el continente vernacular con vocablos
de lenguas aborígenes, idioma en el que se ha escrito una
obra,quizás la más universal, como es “El Quijote” de Miguel de
Cervantes Saavedra, en el siglo XVI, la cual conservará su vigencia
eterna, porque ahí se proyecta la esencia del ser humano con sus
bondades y flaquezas , que forman parte de su existencia en
cualquier punto del orbe, donde resida.
EL
POSTRER NADIR
DE FRANCISCO DE MIRANDA
Reinaldo
Villegas Astudillo
(Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de
Valencia,Venezuela)
El
14 de julio del presente año se recuerda el 195 aniversario de la
desaparición física
de Francisco de Miranda, figura
caribe-latinoamericana ,nacido
en Caracas el 28 de marzo de
1750,considerado por nuestra historia continental como el Precursor de
América, cuya obra magna trascendente
estuvo vinculada con la independencia de
varias colonias del reino de España,a través de los líderes, quienes fueron
sus discípulos en el transitar por Europa ,entre la última década del siglo
XVIII e inicios del XIX ,que participaron en diversas agrupaciones, creadas
por Miranda como logias y sociedades, donde sei analizaba fundamentalmente el
ideario de los pensadores de la Revolución Francesa, como: Voltaire,
Montesquieu, Rousseau, y D´Alambert entre otros, el cual estaba orientado
por llevar a cabo una rebelión de
un pueblo dominado por siglos de una
infausta reyecía, en calidad de siervos, muy lejos de ser considerados
personas humanas, como ocurría con los
esclavos,
indios, mulatos y pardos.
En esta
pléyade de discípulos figuran, entre otros: Bernardo O´Higgins y José Cortés
de Madariaga, chilenos-con la salvedad, que
este último se convierte en el Precursor de
la Independencia de Venezuela- Antonio Nariño, en Nueva Granada,hoy,
Colombia; Juan Pío Montúfar, en Ecuador; José Baquijano, en el Perú; José de
San Martín, en Argentina,Juan Pablo Fretes en Paraguay; Jacobo de
Villaurrutia, en Guatemala; Caro en Cuba y Servando Teresa de Mier, en
México, además de sus connacionales: Andrés Bello, Simón Bolívar y
Luis López Méndez que compartieron con él
la estadía en su casa de Londres, cuando
integraron la misión oficial
despachada a Inglaterra, por la Junta
Nacional de Gobierno, constituida el
glorioso 19 de abril de 1810.
Miranda, además de participar
activamente en las acciones previas ,que culminaron el 14 de
julio de 1789, con treinta y nueve años de
edad a cuestas, en
la trascendente Revolución Francesa, la
cual lo condujo con éxito a una lucha esplendorosamente popular, portadora
de valores, como libertad, igualdad y fraternidad
se convirtió en un pensador de tal nivel,
lo que se trasuntó en la elaboración de documentos
como
proclamas y escritos revolucionarios , que entre las décadas de 1790 y 1800
circularon secretamente por el territorio español de América,los cuales
influyeron y detonaron
en generaciones brillantes y valerosas que
emergían por esos tiempos coloniales y que produjo el despertar de jóvenes
conciencias, en acciones pre-independentistas hasta consumarse en la
constitución de juntas nacionales gubernamentales, primero en Caracas, el 19
de abril de 1810;luego, Argentina, el 25 de mayo; Nueva Granada ,el 20 de
julio; México y Chile, los días 16 y 18 de septiembre del año citado,
continuando
en tiempos
posteriores,
semejante acción, en otras repúblicas continentales.
Sin embargo, un aciago destino no le
permitió al Precursor
realizarse
plenamente en Venezuela, su patria de origen. El relato histórico registra,
en 1806, un fallido intento de liberación,
a través de una invasión fracasada en sus costas, específicamente en Ocumare
y Coro, donde la fuerza militar de la Capitanía General,lo rechazó
totalmente.
Con
posterioridad, ya instalada la Junta Nacional de Gobierno,al finalizar el
año 1810, arriba al lar nativo por La Guaira, siendo recibido con plenos
honores de sus compatriotas de Caracas, recientemente en afanes
independizantes, incorporándose de inmediato como miembro constituyente
en el inicio del Congreso, que condujo
al 5 de julio de 1811,donde se suscribió la
Declaración de la Independencia
de Venezuela para luego ser designado,
Generalísimo, de las fuerzas militares de la patria naciente .Tal vez, hasta
estos aconteceres ,Francisco de Miranda arriba al cenit de su relevante
quehacer como soldado, pensador
y
revolucionario en el propio terruño, siempre añorado.
Lamentablemente, tal
gloria alcanzada será brevísima, porque
en una edad que oscila entre 61 y 62 años,
le sobreviene el “descenso a las tinieblas”, cuando en el campo de batalla
tiene que enfrentar a un ejército,
despachado por Fernando VII, ya
reincorporado a su cargo imperial, después
de la derrota de los Bonaparte, cuando se reinicia con ímpetu la lucha del
imperio para
recuperar las colonias , que pretendían rebelarse de la férula real: Envían
una expedición armada , a cargo del canario Domingo Monteverde, la cual
desembarca en Coro, región que junto con Maracaibo, Guayana y otras
poblaciones se mantuvieron leales a la corona española y
muy
renuentes a
la Junta de Gobierno, surgida en 1810.
Francisco
de Miranda, por supuesto, ya no es tal vez el excelente militar que floreció
en España e incursionando por campos de batallas en Africa y en el EE.UU que
estaba independizándose de Inglaterra, durante
el
inicio de la segunda mitad
de los años que lo acercaban a los
30, a lo cual se agrega un
incipiente ejército, integrado más bien por mesnadas, sin formación militar,
carente
de ideales y de disciplina , que luchaban
indistintamente por uno u otro bando, sin provistos aún del concepto de una
patria definida .A lo anterior, se agrega cierta animadversión de otros
líderes,
surgidos ya en el espacio venezolano, que
de igual modo, pretendían
aspirar
a tal mando decide ante los infructuosos encuentros con la armada de
Monteverde, a fin de evitar víctimas fatales por derramamiento de sangre,
entre Coro y la Victoria y traspasar por los Llanos, detener la
confrontación a través de una Capitulación , que se firma en la localidad de
San Mateo, el 25 de julio de 1812, y así, resguardar la vida de sus huestes
y la suya propias, dentro de un marco de honor ,que generalmente se ha
establecido en conflictos bélicos de la humanidad, donde los vencedores
respetan los acuerdos, considerando a los derrotados en su trato de
prisioneros con respeto y decoro.
Por desgracia, el canario Domingo
Monteverde carece de esos valores
que
configuran a un general honorable, como el respeto por los derechos humanos
de los vencidos, otorgándoles facilidades
para
enrumbar la vida futura, hasta tal extremo que junto con su
“camarilla”,donde participan
miembros de los mantuanos e inclusive
patriotas,deciden apresar a Francisco de Miranda, el Precursor de América,
cuando se
preparaba para viajar al exilio. Lo conducen prisionero a las bóvedas de La
Guaira, por unos tres o cuatro meses, y posteriormente, a las tenebrosas y
lóbregas mazmorras del Castillo de San Felipe, en Puerto Cabello.
Para
ilustrar tal escarnio, transcribimos observaciones que elabora el propio
Miranda, fechadas el día 8 de marzo de 1813,
desde una oscura y estrecha
prisión y oprimido de grillos en Puerto
Cabello:
“Monteverde no respeta la
capitulación .Atropella y conduce a la cárcel , a las personas arrestadas
por arbitrariedad o fines siniestros y torcidos, reduce al llanto y
desolación a infelices habitantes, las que escapan del terremoto. Todas las
víctimas fueron conducidas al puerto de La Guaira, unos montados en bestias
de carga con albarda, atados de pies y manos; otros arrastrados a pie y
amenazados y ultrajados
y expuestos a las vejaciones de los que los
escoltaban, privados asta de ejercer en el tránsito las funciones de la
naturaleza, presentaban la faz de los espectadores
el objeto más digno de compasión e interés.
Prosigue el Precursor: “Yo vi llegar a La
Guaira recuas de hombres de los más ilustres y distinguidos estados, clases
y condiciones tratados como unos facinerosos; los vi sepultar junto conmigo
en aquellas horribles mazmorras; vi la
venerable
ancianidad , vi la tierna pubertad, al rico, al pobre , al menestral, en fin
al propio sacerdocio, reducidos a grillos
y a cadenas y condenados a respirar un aire
mefítico…Yo vi por último, sacrificados a esta crueldad ciudadanos
distinguidos por su probidad
y talento y perecer repentinamente en
aquellas mazmorras …”
“Se apresan unas 1500 personas en las
bóvedas de La Guaira y cárceles
de Caracas.”Aparecería yo el ente más
despreciable a la vista de todo el universo, que juzgando imparcialmente de
estas materias , me creería indigno de toda consideración por haber prestado
una tácita deferencia a las repetidas infracciones que se han cometido, no
sólo del solemne tratado celebrado entre mí y el comandante general de las
tropas españolas…”
Posteriormente, alcanza el Nadir pleno,
cuando lo embarcan hacia las cárceles de Puerto Rico para culminar el
descenso infernal con unos carontes que lo esperan en La Carraca, prisión de
Cádiz, donde permanecerá hasta su muerte, acaecida e 14 de julio de 1816,
olvidado de todos, salvo algunos amigos ngleses. Posteriormente,sus
cancerberos depositarán los restos mortales en una fosa común,
transformándose en polvo y nada.
Quisiéramos finalizar, señalando que a
través de casi dos siglos de desaparecido físicamente, tal figura
trascendental del orbe entero, su proyección ha ido siempre “in crescendo”,
como un ser relevante no sólo de América, sino de Europa fundamentalmente,
donde en el Arco de Triunfo francés
es el único caribe –latinoamericano,
registrado como los grandes prohombres de la Humanidad; en tanto, Domingo
Monteverde, personaje siniestro por esta innoble acción y otros desmanes
cometidos en vida
figura en esa galería siniestra de
personajes, atentadores de la persona humana, como lo han sido desde tiempos
pretéritos en América ,Hernán Cortés y Alvarado en México, Pizarro en el
Virreinato del Perú, entre muchos, e incluso en la propia España, el militar
Gobernador de Granada, José Valdés Guzmán, cuando sin aceptar
las
súplicas y rogativas que toda la comunidad nacional,
hizo
caso omiso a las solicitudes, incluyendo connotados miembros de la
Falange,que apoyaban al “bandido” de Franco, no lograron convencerlo para
que no ordenara fusilar en los aledaños de la ciudad granadina, al gran
poeta, verdadera flor de la literatura de España en. XX Federico García
Lorca, quien sólo sabía de versos y de ensoñaciones literarias, vinculadas
con el amor, la luna,.los toreros
y los gitanos, siempre libres.
Miranda es una figura incomparable, sobre
todo porque fue capaz de interiorizar un ideario de libertades, hacerlo suyo
y actuar como un verdadero filósofo de los postulados de la Revolución
Francesa , proyectándose en su América, como un Rousseau, o un Voltaire, que
motivó a más de una decena de discípulos del continente, que abrieron
caminos republicanos ,como ya lo hemos señalado anteriormente.
Como un recuerdo inmanente, para esta figura grandiosa de Nuestra América,
como diría Martí, transcribimos los versos del otro magno pensador
venezolano, Andrés Bello, quien señala, a través de sus versos, lo
siguiente:
¡Miranda¡ de tu nombre se
gloria
también Colombia; defensor
constante
de sus derechos; de las santas
leyes
de la severa disciplina amante
Con reverencia ofrezco a tu
ceniza
este humilde tributo, y la
sagrada
rama a tu efigie venerable
ciño,
patriota ilustre ,que,
proscrito, errante
no olvidaste el cariño
del dulce hogar, que vio mecer
tu cuna;
y ora blanco a las iras de
fortuna
ora de sus favores halagado,
la libertad americana hiciste
tu primer voto, y tu primer
cuidado
Osaste, solo, declarar la
guerra
a los tiranos de tu tierra
amada;
y desde las orillas de
Inglaterra
diste aliento al clarín, que el
largo sueño
disipó de la América, arrullada
por la superstición .Al noble
empeño
de sus patricios, no faltó tu
espada
y si de contratiempos asaltado
que
a humanos medios resistir no es
dado
te fue el ceder forzoso, y en
cadena
a manos perecer de una perfidia
tu espíritu no ha muerto, no;
resuena
resuena aún el eco de aquel
grito
con que a lidiar llamaste; la
gran lidia
de que desarrollaste el
estandarte
triunfa ya, y en su triunfo
tienes parte.
Hostos en Puerto Cabello
Reinaldo Villegas Astudillo
(Artículo publicado por “El
Carabobeño” de Valencia, el 8 de diciembre de 2000.Lo difundimos,
nuevamente
hoy,
en homenaje al Bicentenario del
otorgamiento de ciudad a
Puerto
Cabello y homenajear al cronista, ya fallecido Miguel Elías Dao,
quien nos informó sobre la presencia del patriota puertorriqueño,
Eugenio María de Hostos, durante su permanencia en esa ciudad
histórica, en 1878.)
Aprovechando
uno de los días que permaneció participando en las jornadas
realizadas en homenaje a Don Eugenio María de Hostos en el Centro de
Estudios Latinoamericanos y del Caribe (CELAC),dependiente de la
Universidad de Carabobo, junto al investigador Carlos Pérez Morales
de la Universidad de Puerto Rico y miembro del Instituto Hostosiano,
nos desplazamos a Puerto Cabello para constatar la presencia del
luchador independentista y pensador puertorriqueño en el centro
portuario venezolano, entre enero y junio de 1878.
Aunque
íbamos auxiliados por la publicación “Hostos en
Venezuela”, elabor
da por José Ramos en el año 1989, que nos indicaba fechas
cronológicas precisas, quisimos visualizar algunos de los
documentos, más directamente, en sus textos originales.
En la vetusta y hermosa Casa “Guipuzcoana”, donde funciona la
Oficina del Cronista, a cargo de Don Miguel Elías Dao, fuimos
recibidos muy amablemente. El investigador porteño, a quien no
veíamos desde hacía exactamente unos diez años, cuando lo visitamos
con una exposición fotográfica
de Gabriela Mistral, a propósito de estar celebrando el
centenario de su natalicio, lo encontramos ahora con más de ochenta
años a cuestas con la
afabilidad de siempre, con esa sencillez y humildad que sólo
alcanzan los hombres grandes y trascendentes .Quizás, este
cronista sea uno de los estudiosos que más conocen de la historia de
Puerto Cabello, lo cual está registrado en 41 títulos que ha
publicado a lo largo de su vital existencia.
Ante la consulta del docente puertorriqueño, don Miguel se ubica
rápidamente. Un asistente le busca con rapidez sorprendente, lo que
solicita. Después de revisar varios documentos, al final
encuentra
el Libro de Actas del Concejo Municipal, correspondiente al
año 1878. Mientras lo observamos detenidamente y anhelantes por la
búsqueda, don Miguel lee y busca a Hostos. Transcurren algunos
minutos hasta que al final exclama: ¡Aquí, está¡.Una alegría
indescriptible nos
invade a Carlos Pérez Morales y a mí. Don Miguel lee y surge el
acuerdo del Concejo, donde aprueba la solicitud de Eugenio María de
Hostos, el puertorriqueño ilustre,cuando pedía contribuir a la
renovación de la educación con nuevos aportes: Tal decisión, decía
así:
“De otro informe de la comisión de Instrucción recaido á las
apuntaciones y bases para el establecimiento de una escuela de
enseñanza objetiva presentada por el Señor Eugenió M.Hostos
la comisión crée que es indudable,y está al alcance de
todos,que este sistema ha producido increíbles resultados; y es de sentir que el Concejo
está llamado a ensayarlo para tratar de que sean más fructíferos los
cuidados que dispensa á la instrucción pública.En tal virtud
recomienda el planteamiento
en esta ciudad de una escuela de aquel sistema
y deja al Concejo arbitrar
los medios de hacerlo y escoger la oportunidad propicia para
ello. Se reservó”
Felices,
nos despedimos efusivamente de Don Miguel.Quedamos de retornar con
Carlos, tal vez en febrero próximo cuando con otros investigadores
del Instituto Hostosiano se trasladen a Puerto Cabello para proseguir investigando más sobre
esos seis meses que Hostos vivió en la ciudad
porteña, haciendo aportes en el plano
educativo y cultural, pero en su intimidad, pensando a cada instante
en la lucha, por liberar a la Borinquen de sus amores.
JOSE CORTES DE MADARIAGA
,CANONIGO CHILENO, FORJADOR DE
LIBERTADES EN VENEZUELA
(Homenaje al Canónigo Chileno, José Cortés de
Madariaga, en el transitar por Europa, Venezuela
y el Caribe impulsado por
afanes libertarios ,en el Salón de Sesiones de la Academia de
la Historia de la venezolana ciudad de Valencia: Sábado 27 de mayo
de
2011, a
las 11 hrs. A.M.)
Miembro Correspondiente y Cónsul
Honorario de Chile en Valencia: Reinaldo Villegas Astudillo
En
el día de hoy, sábado 7 de mayo de 2011, nos ha correspondido
dirigirnos a ustedes dentro del programa elaborado por la ilustre
Academia de la Historia de Valencia, Venezuela
para referirnos a la acción y obra republicana
llevadas a cabo por el Canónigo Chileno, José Cortés de
Madariaga a través de su
existencia, especialmente aquélla
vinculada con el inicio de la Independencia, además del
transitar por Europa, la incipiente Cundinamarca y
algunos espacios caribeños..
Antes que nada, quisiéramos
precisar que como estudiosos de la historia
republicana de Venezuela, Chile y otras naciones
continentales vernáculas nuestras, pretendemos proyectar el quehacer
de una figura excelsa que llegó a convertirse en uno de los
iniciadores de una gesta independentista, concebida y continuada por
otros héroes relevantes de estos lares, como lo han sido: Francisco de Miranda, Simón
Bolívar, O´Higgins y San Martín entre otros patriotas relevados y
honrados por la historia de nuestros pueblos libertarios y
continentales.
Lo
hacemos, sobre la base desde la perspectiva bicentenaria, enfocando
al héroe histórico lo
más objetivamente posible, enmarcados en un Ayer configurado por su
circunstancia y tiempo, protagonizados por los padres de las
patrias, seres como lo somos nosotros actualmente, que nos debatimos
dentro de esa dialéctica dicotómica,
constituida por los valores y disvalores en un enfrentamiento
constante, que han ido constituyendo unas tras otras realidades en
dos siglos de un periodo republicano con altos y bajos. Somos
observadores respetuosos de un pretérito, tal cual se ha presentado
en los diversos tiempos históricos y protagonistas de otros, que
igualmente serán juzgados por generaciones, que surjan en el futuro.
Por supuesto, en este
caso específico intentaremos asomar una relación lo más
significativa posible de nuestro connacional, José Cortés de
Madariaga, a fin de que chilenos, venezolanos y habitantes,
especialmente de nuestro continente caribe-latinoamericano se
informen de una existencia vital, desconocida en algunos aspectos,
tanto en su patria nativa como en la adoptiva.
Nacimiento
y permanencia en Chile. (1766-1798)
José Cortés de Madariaga nació en Santiago de
Chile, el 8 de julio de 1766. Es descendiente de una patriarcal
familia con orígenes hispánicos, que lo conducen a una ascendencia
por sus antepasados hasta una línea proveniente del conquistador de
México, Hernán Cortés, en tanto, su progenitora era doña Mercedes
Madariaga Lecuna y Jáuregui, quien según los cronistas de esa época
era uno de los mejores partidos del reino, la cual estaba
emparentada con la familia
Errázuriz, uno de cuyos descendientes, Federico llegó a ocupar a
primera magistratura de Chile entre 1871 y 1876.
Su padre, hombre
acaudalado en los inicios matrimoniales, propietario de haciendas y
otros haberes, fue fundador y primer Gobernador de la histórica
ciudad minera de Copiapó. Posteriormente, se radicaron en Santiago,
donde nacieron una docena de hijos de ambos sexos, ocupando el
futuro Tribuno de Caracas, el último lugar. El primogénito
Francisco, igualmente a temprana edad, se incorporó al sacerdocio,
siendo conocido como “El Santo” .Por su parte, el hermano Pedro
Cortés se convirtió en
“un humilde fraile recoleto franciscano “. De sus hijas, se tiene
información de tres de ellas: Doña Francisca y doña Micaela ,
fallecidas en plena juventud y Sor María de los Angeles
(cuyo nombre civil era Encarnación), la cual ingresó a la
orden capuchina.
José Cortés de Madariaga, de salud delicada y enfermiza en la
infancia, se internó en el Seminario para proseguir la carrera
eclesiástica, con la dirección
del Obispo Manuel Alday y Aspée, uno de los más prominentes
prelados del siglo XVIII, quien había realizado estudios
eclesiásticos superiores en la virreinal ciudad de Lima.
El 8 de noviembre de 1788, ya ordenado sacerdote, es
destinado a la parroquia de San Lázaro, localidad cercana a
Santiago, seleccionado de una terna integrada junto a otros
conspicuos religiosos , ante el Capitán General , don Ambrosio
O´Higgins, a título de Patrono Real.
No obstante tan temprana
designación, el presbítero Madariaga
prosiguió estudios doctorales en la Real Universidad de San
Felipe, fundada en Santiago durante el año 1747
por el reino de España.
Tal fue la existencia de tan noble patriota en su etapa
juvenil, dentro de una capital
colonial insular, época caracterizada por el predominio de un
pensamiento metafísico proveniente
de la Edad Media en una
ciudad que se extendía entre el cerro Santa Lucía, por la Alameda de
las Delicias, hasta las cercanías de la avenida Brasil ,
configurando una cuadratura
hasta aproximadamente la calle de Santo Domingo, que en su
totalidad no pasaría de unas veinte cuadras. Pasado el Río Mapocho,
se iniciaban los cultivos y la crianza de animales con familias
campesinas sumisas, explotadas como en los mejores tiempos del
feudalismo europeo en haciendas de gran dimensión, que se extendían
mayormente por todo el país.
Los estudios doctorales los culmina rápidamente con mucho
éxito, lo cual le
permite postular a la cátedra de Decretales del centro colonial de
altos estudios superiores, que si hubiese sido el único oponente
habría ganado el concurso. Sin embargo, surge otro candidato de
similar capacidad y prosapia a la del joven sacerdote Madariaga. Se
trata del religioso José Errázuriz , familiar por la parte materna y
nada menos que sobrino de su orientador, el Obispo Alday. Tal
situación, así planteada con dos candidatos de tan relevante apoyo
de los grupos elitescos
coloniales, impidió que el
Concurso fuera dirimido por las autoridades españolas del Reino de
Chile, lo cual significó trasladar la responsabilidad de tal
decisión a las altas instancias europeas, como lo eran el Rey de
España, Consejo de Indias y el propio Vaticano. .
A lo anterior, habría
que agregar-ante tan salomónica decisión- que la Universidad
de San Felipe decidió –dado sus méritos- designar a Cortés de
Madariaga, como apoderado especial ante la Corte de Madrid.
Por referencias documentales,
se estima que don José Cortés de Madariaga arribó a la capital de
España, en diciembre de 1778.
José
Cortés de Madariaga en Europa (1798-1802)
Se estima que después de una larga travesía, cruzando primero
la Cordillera de los Andes, siguiendo el rumbo hasta Buenos Aires,
donde se embarcó por vía marítima por el Atlántico hasta arribar al
puerto de Cádiz, al cual llegaban y retornaban los viajeros a sus
lares en los veleros que cubrían la ruta con las colonias de América
.Algunos de estos jóvenes viajeros se instalaban los primeros días
en casa de Nicolás de la Cruz, muy vinculado al ex Capitán General de Chile, y luego, Virrey del Perú, don
Ambrosio O´Higgins. Se habían hecho muy amigos en Chile, amistad que
se prolongó hasta Lima, donde se convirtió en apoderado del hijo
Bernardo, en sus estudios iniciales y posteriormente, cuando De la
Cruz se trasladó a Cádiz y desde la lejanía continuó recibiendo los
emolumentos, destinados al futuro Libertador de Chile para financiar
estudios superiores, especialmente en Londres. Fue así como la
residencia gaditana de De la Cruz se convirtió en un lugar que era
frecuentado por diversos jóvenes latinoamericanos que concurrieron a
Europa por esos años en busca de formación educativa.
En cuanto
puede, Madariaga se traslada a Madrid, donde se encuentra con su
oponente Errázuriz, para iniciar los trámites pertinentes. Tales
diligencias se prolongaron por espacio de dos años, hasta que las
autoridades reales y vaticanas resolvieron; 1) Otorgarle la canonjía
de la Catedral de Santiago de Chile, a José Cortés de Madariaga y 2)
A José Errázuriz, igualmente canónigo se le designó a cargo
de una fiscalía en Lima..Todo esto, a través de la Real Cédula,
fechada el 17 de agosto de 1800.
Asimismo, a Madariaga se le
otorgó el cargo de Pro-Notario del Papa , a través de un diploma de
honor, que se lo concede personalmente, Pío VII, lo cual lo condujo
a desplazarse hasta Roma.
Sobre
la relación del Precursor
Francisco de Miranda con el Canónigo, no hay datos
documentales precisos. Se presume que se encontraron entre Francia e
Inglaterra, donde Cortés de Madariaga se habría incorporado a una
logia masónica creada por Miranda , a la cual
ingresaron otros futuros
patriotas americanos como O´Higgins, San Martín, Nariño y Fretes
entre otros. Por supuesto que Miranda, a la edad de 50 años y con
toda la experiencia, especialmente de la Revolución Francesa,
influyó en cada uno de ellos
para que se incorporaran e iniciaran el proceso independentista en
la América colonial. El único testimonio documental que se conserva
de la relación de Miranda y Madariaga es la alegría
que experimenta al informarse que el Precursor ha retornado a
Caracas, en 1811, cuando él se encontraba en San Carlos de Austria,
mientras reposaba con su comitiva en el viaje hacia Bogotá, en una
misión encomendada por la Junta de Gobierno, constituida el 19 de
abril de 1810.Ahí, el historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna ,
en su relato expresa lo siguiente:
“Tomando la ruta de la región montañosa y central de
Venezuela , el tribuno de Caracas que ahora iba a serlo en Bogotá,
llegaba cerca de un mes después de su partida a la ciudad de San
Carlos de Austria, hoy capital del Estado de Cojedes , noticióse
allí por un correo de que su amigo
el general Miranda, llegado a Caracas en los días en que él
se aprontaba para dejar esa ciudad, había sido
nombrado Generalísimo del
ejército revolucionario, su alma estalló de gozo, y fue entonces
cuando,en una arenga pública y que pronunció el 17 de enero de 1811
ante el municipio de aquel pueblo, dijo:“!Miranda está entre
nosotros!...Yo, me glorié de ser americano cuando lo vi, cuando
traté a este hombre”.,
Permanencia en Venezuela
(1803-1819)
(Se excluye el lapso 1812-1815, prisionero en Ceuta)
Por fin,
el Canónigo recientemente ungido en tal condición por las
autoridades reales españolas y por las del Vaticano, decide retornar
a Chile para hacerse cargo de sus responsabilidades eclesiásticas,
por las cuales tanto había luchado. Lo hace tres meses antes que
Bernardo OHiggins, futuro Libertador de Chile, con quien
había intimado durante su estancia en Cádiz e Inglaterra,
especialmente en esta última nación, donde se vincularon más
libremente con Miranda, quien por esos años tenía prohibido el
ingreso a España. El velero que lo traslada a la patria chilena
abandona Cádiz, el 12 de abril de 1802.Sin embargo no llega al
destino final, como era el puerto de Valparaíso, porque a la altura
de las costas de San Roque, situadas entre Venezuela y Brasil, el
navío naufragó y Cortés de Madariaga, de alguna forma, logra llegar
primero a La Guaira y posteriormente a Caracas. El mismo recuerda en
este acontecer en un escrito publicado en Kingston, capital de
Jamaica en 1817, cuando revela:”Por la contrariedad de los vientos
que me arrojaron, dice el mismo navegante, desde el Cabo San Agustín
en la costa Caracas fue
dejado casi náufrago en sus playas”. Por tanto, se descarta una
especie de leyenda histórica que ha circulado durante un par de
siglos, que habría sido un enviado de Miranda a Caracas con un
objetivo independentista y él le habría conseguido que a través
la reina María Cristina de
España , obtuviera ante el Papa, el cambio de destino eclesiástico
de Santiago a Caracas.
Lo
cierto es que, a mediados de 1802, el Canónigo Madariaga
se encuentra en la Capitanía General de Caracas. Durante
los primeros meses, su intención es de proseguir viaje a la
tierra nativa, sin embargo coincidencialmente
en noviembre del citado año fallece el Canónigo caraqueño,
Pedro Juan Paredes, lo cual motiva a Madariaga, en tránsito, a
postular a tal vacante, lo cual se traduce en una tramitación ante
el Vaticano con apoyo de la Corte española para el logro de una
permuta entre Santiago y Caracas, lo cual
obtiene por Real Cédula el 6
de mayo de 1803, y por
fin el 28 de julio del año citado, asume su Canonjía,
“en presencia del obispo Ibarra
y del Cabildo eclesiástico de
Caracas”.
Un
destacado historiador venezolano, en relación con la permanencia
inicial de Madariaga en
Caracas, manifiesta lo siguiente:
“Que fue muy bien recibido por la sociedad de Caracas. Sus
apreciaciones juiciosas de las cosas y de los hombres de su tiempo,
su moral intachable , su amor al progreso , le cautivaron al
instante la buena voluntad de la población , sobre todo de la parte
obrera y menesterosa , proporcionándole admiradores y amigos que lo
rodearon en todos los círculos de la capital. Cortés de Madariaga
fue una adquisición para Caracas, pues unía a su ilustración
y atractivos personales cierto entusiasmo por la libertad de los
pueblos, lo que era una novedad en una población que no había
olvidado la suerte de España y de sus compañeros de 1797, ni
los días de Humboldt , que tan gratos recuerdos había dejado en la
capital.
Cobró, Madariaga, aura popular visitando los talleres, los
campos, las familias pobres, dedicando igualmente algunas noches a
la sociedad acomodada, entre las cuales fueron sus familias
predilectas las de Toro, Ibarra, Padrón, Salias, Ayala ,etc. Una vez
bien tratado en todos los círculos sociales
éstos no le conocieron, sino
con el nombre del Canónigo de Chile”.
Similares referencias recibió el historiador chileno,
Benjamín Vicuña Mackenna, uno de los más relevantes biógrafos del
Canónigo Madariaga, de su maestro Andrés Bello, en 1857, en la
capital chilena, cuando con otras preclaras figuras del intelecto
joven, acudían a su casa en calidad de discípulos, entre loas cuales
se encontraban igualmente: José Victorino Lastarria, Francisco
Bilbao y José Joaquín
Vallejo, entre otros. Por supuesto, el polígrafo venezolano había
compartido inquietudes con Madariaga
en la década de
1800, a partir de su arribo
a Caracas.
En relación con la presencia
de Miranda , en 1806,en su fallido intento por rescatar a la patria,
no existe un indicio que relacione al Canónigo
con el Precursor, a pesar de las sospechas que se suscitaron
y que pudieron llegar a oídos del Capitán General Vasconcelos, el
cual había abortado “a sangre y horca”, a los principales
insurgentes del levantamiento de 1797, dirigido por los patriotas
Manuel Gual y José María España.
El 19 de abril de 1810
Sin lugar a dudas,
tal fecha es de gran relevancia histórica para lo que será en
el futuro la República de Venezuela. Es el día en el cual se inicia
el proceso de la Independencia, acontecimiento que no sólo tendrá
importancia en el espacio que ocupa la Capitanía General
venezolana, sino también en otros pueblos del continente.
Para mayor comprensión de este hecho histórico fundamental de
la patria caribe-latinoamericana
venezolana, quisiéramos a compartir en una estructuración, que hemos
configurado sobre la base de los siguientes elementos: Motivación,
Planificación, Desarrollo y Conclusiones:
1.- Motivación
La comunidad caraqueña, desde un tiempo a esta parte, venía
siendo estremecida, especialmente en la última década del siglo
XVIII, por algunos intentos de rebelión en contra de la corona
española, entre otros algunos ocurridos en Coro, Maracaibo, La
Guaira y Caracas .
Tal vez el más impactante de los sucesos señalados fue
el caraqueño, ocurrido en 1797, impulsado por los
precursores, José María España y Manuel Gual, el cual fue organizado
en el puerto guairense junto a presos políticos españoles, que
habían sido conducidos desde Madrid a esas mazmorras insulares por
una rebelión protagonizada. Entre otros, aquí figuran: Manuel Cortes
Campomames y Juan Bautista Picornell. Tal intento fracasó
rotundamente, a raíz de una delación y los responsables fueron
eliminados, físicamente, hasta el extremo que el cadáver de José
María España fue descuartizado y expuesto en la vía pública, por
órdenes del infame Capitán General español, Manuel Guevara
Vasconcelos .
Un segundo elemento motivante lo constituyeron los textos
que circulaban por el
espacio caraqueño, en forma clandestina, como aquéllos elaborados
por los filósofos de la Revolución Francesa, entre otros,
Montesquieu, Voltaire y Rousseau, entre los cuales se encontraba el
“Contrato Social” y los “Derechos del Hombre”, además
de aquéllos escritos por Francisco de Miranda: “Proclama de
los pueblos del Continente”, en 1806 y los “Proyectos
Constitucionales” de 1798 y 1901.
La tercera motivación
es la presencia de una generación excepcional constituida por
jóvenes venezolanos preclaros, como: Juan German Roscio,
Francisco y Vicente Salias, Francisco Xavier Ustáriz, José
Félix Ribas, José Félix
Blanco, Juan Pablo Ayala, Coto Paúl, José Félix Soza, a los cuales
se agregaba el Canónigo ilustre, José Cortés de Madariaga. Todas,
figuras osadas, de suma inteligencia, patriotas integérrimos,
dispuestos a poner fin a un régimen coercitivo colonial.
En cuarto lugar, la presencia del reciente Capitán General,
Vicente Emparan, designado nada menos que por el usurpador del rey
de España, Fernarndo VII, como lo fue José Bonaparte.
Planificación
Los principales conductores de esta acción ya
señalados.,deciden en los días previos:
1) Promover una reunión en el recinto del Cabildo caraqueño,
el Jueves Santo, 19 de abril de 1810, para debatir sobre la
actuación de Emparan
2) Se contabilizan los integrantes del Cabildo,
determinando los miembros adeptos al régimen imperante y aquellos
cuestionadores. Para encimar a los segundos, se decide la
autoproclamación de algunos cabildantes proclives a la acción
independentista.
3)
Deciden invitar a todos los simpatizantes de la causa libertaria,
para que se instalen en la Plaza Mayor, como observadores del suceso
por venir.
4) Se asignan
funciones: Los hermanos Salias para que enfervoricen a los
espectadores en la Plaza y al Canónigo Madariaga, principal sospechoso de tal acometida, para
que no haga acto de presencia en los inicios de la reunión, sino que
se incorpore en el momento propicio de su cuestionamiento. El
esperará en la iglesia “La Merced” y se le avisará, oportunamente,
en el momento preciso que sea necesario.
Desarrollo: 19 de abril de 1810
Fue así como el propio Jueves Santo del histórico 19 de abril
de 1810 , una comisión del Ayuntamiento invitó al Gobernador Vicente
Emparan para participar en una reunión del Cabildo. Este se hace
acompañar del Oidor de la Real Audiencia , José Gutiérrez del
Rivero. Todo marcha perfectamente, dado que en ese momento tales
autoridades coloniales, desconocían que el Ayuntamiento poseía las
facultades pertinentes para realizar la invitación , mientras que
Cortés de Madariaga permanece en la iglesia de la Merced
y no se incorpora en el inicio de la sesión de los
cabildantes
.
Aquí, para continuar con los sucesos acaecidos,
citamos al eminente historiador venezolano Caracciolo
Parra-Pérez , quien describe con excelencia los aconteceres
fundamentales de tal fundante sesión:
“Presente ya el Capitán
General, tomó primero la palabra D.
José de los Llamozas y explicó que había convocado el Cabildo en
vista de la victoria de los franceses en España del cautiverio de
Fernando VII y de la extinción del poder central
confirmada por los propios bandos de Emparan, circunstancias
que según su criterio imponían la creación de un gobierno
representativo del pueblo venezolano, que ejerciese la soberanía
reasumida por el mismo pueblo .A lo cual agregó Martín Tovar que
dicho pueblo se negaba a reconocer el poder
del Consejo de Regencia .Respondió el Capitán General que era
falso no existiese gobierno central y que sería imprudencia no
acatar la legítima autoridad ejercida por aquel
Consejo, cuyos agentes convendría consultar . Otras razones
adujo Emparan en favor del statu quo que parecieron convencer a sus
interlocutores y concluyó invitando a los cabildantes a asistir sin
pérdida de tiempo a los oficios religiosos, y reservándose estudiar,
después de éstos o más tarde, los de las proposiciones que se le
hacían de constituir una junta compuesta de los miembros la
Audiencia, de los del Ayuntamiento y de algunas personas importantes
de la ciudad. Adoptó esta manera de ver la mayoría del cuerpo, y
todos se dirigieron a la Catedral .
Fue al salir Emparan y su
cortejo de la Casa Consistorial, cuando los jóvenes
conspiradores, Salias, Montilla, Ribas
apostados en diferentes
puntos de la plaza profirieron
el viejo grito, genuinamente español, repetido por centenares
de voces : ¡A Cabildo, a Cabildo¡ “ .Salias avanza hasta la puerta
del templo y, en el preciso momento
en que el Capitán General
va a penetrar en
aquel, agarra con ademán resuelto por el brazo al magistrado y
grítale:”Os llama el pueblo a Cabildo , Señor”. Don Luis de Ponte,
capitán de la Guardia que rinde honores, impidió a los soldados hacer uso de sus armas.
.Capitán General y
Ayuntamiento siguieron entonces a Salias y sus compañeros hacia la
Casa Consistorial. Estábamos en pleno Cabildo abierto: Comenzaba la
Revolución de América. Juan German Roscio
y José Félix Soza , que se
titulan diputados del pueblo y toman parte sin ningún derecho en la
Asamblea, proponen la formación de una Junta gubernativa presidida
por Emparan, última concesión a la autoridad legítima que amenaza
destruir la obra de los conjurados . Va ya a votarse la proposición
, mientras en la plaza se vitorea
al Capitán General ,cuando D. José Cortés de Madariaga
,canónigo mercedario de la
Catedral avisado por el padre José Félix Blanco irrumpe en la
sala y habla también “en nombre del pueblo “. Ataca violentamente el
impetuoso chileno los procedimientos de Emparan , atribuyéndole
dolosas intenciones e increpa la debilidad de los Cabildantes,
arregla a su manera las noticias de España y concluye pidiendo la
deposición pura y simple del Capitán General. Creyó éste salvar la
situación con apelar directamente al pueblo reunido en la plaza,
salió al balcón y
preguntó a la multitud si estaba o no contenta de su mandato. Sus
palabras llevan el sello de la grave cortesía hispánica
y corresponden al
blando y paternal carácter del viejo hidalgo: ¡Señores! ¿Están
vuestras mercedes contentas conmigo?
¿Quieren vuestras mercedes que los gobierne? .Y ya comienzan
los más cercanos a decir que sí, cuando Madariaga situado detrás,
hace señas a la gente de contestar negativamente en lo cual lo
acompaña Anzola y el
regidor Palacios, también con expresiva mímica .Gritan por su lado
los jóvenes esparcidos aquí y allá :!No le queremos!, y
a impulsos de
oscuros e improvisados demagogos, cuyos nombres apenas menciona la
crónica ,cesa el pueblo sus vítores , rompe en imprecaciones y
reclama la destitución “. Replica a su vez despechado Emparan. “!
Pues, yo tampoco quiero mando¡ “ Y con estas palabras, se inicia la
carencia de la autoridad española en Venezuela y en América .
En nota al Ayuntamiento de Cumaná, la Junta Suprema calificó
tal hecho de “dejación voluntaria” del bando, obligándome que lo
transfiriese al Cabildo que hizo cabeza de la revolución , por más
que pretexté la nulidad del acto, pues no estaba autorizado para
reconocerlo “
A lo anterior, tan bien explicitado por Caracciolo-Parra
deseamos agregar otros antecedentes en relación al Canónigo
Madariaga y sus compañeros independentistas
El plan y la estrategia elaborados por los patriotas
venezolanos, a quienes los movía indudablemente un objetivo
ulterior, como lo era la independencia definitiva de una nueva
nación y no tanto la
defensa del régimen monárquico español , expusieron sus vidas en
esta jornada, que de haber fracasado podía haber significado la
horca. Resaltan la decisión y el valor de los patriotas, como
Montilla, Ribas, quienes impulsan al pueblo presente la rendición
del Cabildo, a través gritos y de vítores. Mientras tanto Francisco Salias
en un acto temerario toma del brazo a Vicente Emparan a quien
solo le interesa mantener al pueblo en agitación para conseguir
torcidos fines .Declara, asimismo, sin tapujos que Emparan debe ser
destituido , como una medida de seguridad pública , por cuanto así
lo deseaba tanto el pueblo como el clero.
Instalada la Junta de Gobierno, Madariaga
la integró-tal como se había
planificado-como representante del clero junto al presbítero
Francisco Ribas, encabezados por los alcaldes , José de las Llamozas
y Martín Tovar Ponte , la cual presentaba figuras vinculadas
con los mantuanos; entre otros, D. Feliciano Palacios,
Alférez Real de Caracas , abuelo de Simón Bolívar ,Isidro Antonio
López Méndez y Silvestre Tovar Liendo. Por su parte como
representante del pueblo se nominó a German Roscio , José Félix Soza
y Francisco Javier
Ustáriz y la presencia
de los pardos se representaba
con José Félix Ribas .
Del mismo modo, se procedió a nombrar
un conjunto numeroso de funcionarios
para el cargo de secretarios, consultores, fiscales,
relatores y escribanos
del Poder Judicial, que estaba constituido por juzgados y tribunales
.Se agregan los responsables del mundo militar y otros funcionarios
de menor rango. Su tarea
en las primeras decisiones de la Junta estuvo en la
designación de las nuevas autoridades militares y policiales. Hubo
destituciones del Ministro de la Audiencia y arrestos al
Teniente-Gobernador y
Auditor de Guerra , José Vicente de Anca y Vicente Basadre ,
intendente del Ejército y Real Hacienda ,al brigadier de artillería
Agustín García , a otros coroneles
y oidores. La mayoría de estos funcionarios se
dirigieron a La Guaira
el 21 de abril , embarcándose ,rumbo a Puerto Rico
y España con todas sus familias.
Concluido este periodo tan relevante del canónigo Madariaga
para la patria
venezolana, suceso inicial del proceso independentista
que proseguirán el 5 de julio de 1811 con la Declaración de
la Independencia, posteriormente la lucha por reafirmarla y
constituirse que nunca jamás será domeñada por España
y otras naciones imperiales. Tales sucesos cruentos con
avances y retrocesos se
prolongará hasta 1821 con el triunfo de la Batalla, en el Campo de Carabobo, cercano a la
histórica ciudad de Valencia, para
concluir con la creación de la República de Venezuela, como
una sola nación independiente en 1830, precisamente en esta “Casa de
la Estrella”, donde nos honramos de celebrar tal acto conmemorativo
en torno a un prócer, verdadero precursor de las figuras y
aconteceres venidos con posterioridad.,entre los cuales resalta la
acción del Libertador, Simón Bolívar.
Mientras tanto, le dejamos la preocupación permanente por el
sentido histórico de nuestros pueblos: Prosigan, ustedes,
investigando la ruta existencial de este héroe
caribe-latinoamericano en el accionar desarrollado en Colombia como
representante de la Junta de Gobierno caraqueña, en el año 1811,
viaje que se prolongó por unos diez meses, utilizando de ida la ruta
del páramo andino y el retorno por la fluvial desde el Río Negro,
Meta, Orinoco y Guárico hasta desembarcar en Calabozo, el compartir
la derrota con su maestro Miranda, en 1812, que le significó cinco
años de encarcelamiento en la prisión africana de Ceuta.
Posteriormente, su
retorno y las diferencias con el Libertador por lo de Cariaco.
Luego, el exilio por el Caribe, especialmente
Jamaica y la participación última en la batalla, combatiendo
al lado de su fraterno compañero del 19 de abril de 1810, Mariano
Montilla, el cual con sus huestes puso fin a la presencia española
en Cartagena de Indias y sus aledaños.
Como ha sido la adversa suerte de la gran parte de
los líderes de la región, pasó sus últimos días en la localidad
colombiana de Río Hacha , donde falleció en julio de 1826, pobre,
triste y abandonado, sólo compartiendo con una comunidad de
indígenas sus alimentos y con la añoranza
juvenil de su “Delicioso Chile”,que manifestaba en su escasa
correspondencia que mantuvo con algunos familiares y amigos.
Asimismo, la “Gloriosa Caracas”, donde contribuyó a encender la
llama de la libertad de lo que sería la Venezuela Republicana, y por
supuesto Colombia, la cual primero lo recibió en 1811, como el
máximo representante de la Junta
de Gobierno caraqueña y le brindó su territorio
solidario en los postreros días de su existencia terrena.
Ya para concluir tales consideraciones sobre este ilustre prelado, les expresamos que
aún es factible rescatarlo en gloria y majestad. Es una tarea
“quijotesca” que nos hemos impuesto de un tiempo a esta parte y para
lo cual contamos, hoy, con el apoyo de esta ilustre Academia de la
Historia de Valencia, en este bicentenario que se prolongará hasta
cuando se cumpla la
liberación definitiva en el tiempo final de esta década y albores de
la del 2020.
En tal sentido, nuestro accionar
se propone al logro de las metas siguientes:
1) Dar a conocer
en Chile , la patria de origen su vida y quehacer en la patria
venezolana, donde es completamente desconocido, fundamentalmente por
una deficiente configuración de los programas educativos de
enseñanza de la Historia
,los cuales les han dado preferentemente la mirada más profunda a
Europa y a otros lejanos
continentes, en desmedro del nuestro.
2) Promover
homenajes públicos en Venezuela, sobre todo en los lugares por donde
transitó: La Guaira, Caracas, San Carlos, Timotes, Mérida, las
poblaciones aledañas al Río-Padre Orinoco y afluentes, como
el Apure y el Guárico
que lo condujeron primero a Guayabal y finalmente a Calabozo, donde
fue recibido con grandes
honores por las autoridades y la población entera. Por supuesto, las
localidades de Pampatar y Juan Griego de la Isla Margarita y
Cariaco, situado igualmente en el oriente de de la
nación.
3) El proyecto mayormente ambicioso sería el
trasladar sus restos mortales desde Río Hacha hasta el Panteón
Nacional de Caracas .Tal gestión se inició el año pasado, la cual
contó de inmediato con la anuencia de la Presidencia de la República
y la participación de la Embajada de Chile en Venezuela, junto al
Consulado Honorario de Chile de Valencia, que en la actualidad
dirigimos, desde donde surgió la iniciativa, pero el abrupto retorno
del Embajador a Chile y la enfermedad nuestra imposibilitó concretar
tan caro anhelo.
Pero, “Aún es tiempo ciudadanos”, remedando una expresión
gloriosa de Bernardo O´Higgins, el Libertador de Chile, quien junto
con el Canónigo Cortés de Madariaga, fueron unos de los primeros
discípulos del venezolano
Francisco de Miranda, el Precursor de América, al finalizar
el siglo XVIII en Francia e Inglaterra.
.
Les confesamos que nuestro sueño es poder retomar tal
proyecto, todos unidos, y concretarlo definitivamente
con representaciones oficiales de los gobiernos y de los
pueblos de Chile, de
Venezuela, de Jamaica y de Colombia, lugares donde nació, transitó,
luchó y feneció este Ilustre Canónigo, Libertador de América.
La idea aún no se ha
plasmado, por tal motivo, la volvemos a relanzar en este lugar, en
el día de hoy, histórico y solemne .¡Ya se han dado algunos pasos.
¿Creen, ustedes, que seremos
capaces de hacerlo?
¡Muchas
Gracias¡
El temerario viaje del Canónigo José Cortés de Madariaga por los ríos Negro, Meta y Orinoco en el retorno
de Colombia a Venezuela en 1811
Reinaldo Astudillo
(Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia Vlencia (Venezuela)
Nada menos que el Barón ,Alejandro de Humboldt fue el primer científico que junto con el botánico Bonpland, realizaron una travesía hasta los más apartados confines de la Capitanía General de Venezuela, en los albores del siglo XIX, quien transcurrido poco más de una década de tal hazaña conoció en Alemania su patria nativa el texto científico, contenido en el Diario de José Cortés de Madariaga ,donde describe otra similar, llevada a cabo de junio a agosto de 1811 entre Bogotá y Caracas a través de los ríos Negro, Meta y Orinoco, lo cual valorizó profundamente por el aporte que en tal sentido realizó el Canónigo, chileno de origen y venezolano por adopción, uno de los principales líderes de la gesta independentista de Venezuela, desarrollada el 19 de abril de 1810.
Hoy, cuando se conmemora el bicentenario de tal proeza de carácter científico y cercanos a la fecha de Declaración de Venezuela, como República, registrada el 5 de julio de 1811, quisiéramos proyectar algunas observaciones sobre tal acontecer, que muestra una nueva faceta de este aguerrido sacerdote, nacido en Santiago de Chile en 1766, que participó en las luchas libertarias de las dos repúblicas hermanas de Venezuela y Colombia.
.
El Diario se inicia, indicando la fecha exacta del comienzo del viaje hacia lo desconocido, señalando los motivos que impulsaron a efectuarlo, junto a la comitiva que lo acompañaba:
El 14 de junio, a las 12 del día partió de Santa Fe, metrópolis de Cundinamarca “con el dolor que es de presumir el separarme para siempre, de un gobierno solidario que en tres meses de amistoso trato, se habían esmerado de honrarme”.
Luego, agrega;:”Que para evitar el frío del Páramo, junto a los diez integrantes de su comitiva, descubrir el caño o río navegable más inmediato a la Capital, que entrase en el Meta,único río de la Provincia de Cundinamarca que desagua en el Orinoco”. Añade, asimismo que con la ruta elegida: “se quiere ver a los traficantes y pasajeros de los peligrosos ríos, fangales, precipicios que ofrecen los valles de la Cordillera” .Además, señala:“asegurar la prosperidad de los estados de Cundinamarca y de Venezuela ligados por las convenciones firmadas, el 28 de mayo del corriente año y un segundo motivo humano es:“La civilización de un infinito número de indios bárbaros, que habitan a las márgenes del Meta y Orinoco”.
De tal descripción y relato significativos, nos hemos propuesto sistematizar las observaciones para una mayor comprensión: En primer término, aludimos a los pueblos y misiones, con las que se encuentra en el trayecto:
En la instancia inicial, surgen las poblaciones cundinamarquesas: Usme, Une, Fómeque, Fosca y Chiguachi, Chipaque,Cáqueza, Apiay, Bahía de Lozano, entre otras. Aquí, por estar en una zona fría surgen cultivos,como:Trigo,cebada,maíz,millo,patatas,apios,coliflores,nabos,alcachofas,rábano
repollos, lechugas, habas, ganado vacuno y lanar. En tanto en Chipaque y Cáqueza predominan árboles y raíces con una diversidad de frutos, que el viajero llega a degustar hasta de unas veinticinco especies.
Posteriormente, en las treinta leguas que distan hasta Apiay, se observan bosques de cedros y guayacanes por donde transitan y se refugian animales como: leopardos, tigres, panteras, osos hormigueros, orangutanes, jabalíes, dantas o tapires, cachicamos, muchas especies de monos, serpientes y rarísimas aves, de hermoso plumaje y sonoro canto que deleitan la vista y halagan los oídos del pasajero. Luego, describe la llanura de Apiay, que se extiende desde las cordilleras de Cundinamarca hasta las costas del Océano Atlántico. Muy fértil la zona, por la presencia de innumerables caños y ríos .Se produce caña de azúcar .Se observa un desplazamiento de buyos, babas y tortugas. Observa, además añil y tabaco. Se insinúa la fundación de un pueblo: Ordena construir embarcaciones, denominadas balcas. Los asedia una enorme plaga de zancudos.
En Apiay, permanece catorce días por la carencia de embarcaciones de mayor consistencia .Está a la espera de las piraguas que había mandado a proveerse por su secretario .Luego, se traslada a Pachaquiaro, donde le han construido algunas balsas..Se desplaza por un llano inmenso, adornado de frondosos bosques . Al principio, afirma:
“ En todo este tránsito no encontré huella humana y sí las de tapires, tigres, báquiros y algunos venados que cruzaban de un lugar a otro…”
Organiza, ahora, la expedición con las balsas construidas. Ingresa en el Río Negro, el 8 de junio de 1811, a pesar del peligro que significaban para la navegación, descubriendo que lo ideal para el desplazamiento son las curiaras.
Diversas peripecias enfrenta el Canónigo en la travesía que realiza el 11 de junio. Alcanza a las confluencias del Río Negro y Umea. Funda la Bahía de Lozano, en memoria del benemérito Presidente del Estado de Cundinamarca .Los dos ríos se unen al Umedea y de los tres se compone y enriquece el Meta .La comitiva, por su parte denomina “Bahía de Cortés”, a la cual arriban para relevar la imagen del osado Canónigo, conductor de tal histórica expedición.
Luego, Cortés de Madariaga descubre, al finalizar la travesía por el Río Negro, un paisaje grato, dentro de un marco terrígeno y fluvial bravíos .Señala:
“En la travesía del Río Negro no encontré ninguna criatura racional, ni otro signo alguno que anunciase que sus márgenes hubiesen sido holladas por pies humanos: Unicamente, vi algunas dantas y báquiros que atravesaban el río, multitud de lobos acuáticos, culebras y peces diversos, y en sus orillas a cada instante se ven jabalíes , tigres monos, de distintas especies, venados e iguanas, gallinas de monte, paugíes, guacamayos y loros sin cesar de oírse con frecuencia, .el ruido de todos estos animales y el canto melodioso de las aves que gorjean con dulce armonía .Los bosques que guarnecen las espaciosas márgenes de esta bahía son magníficas y presentan paisajes agradables, que arrebatan con sus bellezas la imaginación más fría y yo me entregaba a estas contemplaciones para distraerme de los riesgos en que me hallaba. Este es el primer punto donde vi cocodrilos”.
El 11 de julio antes de entrar al Meta aparecen siete curiaras .Una verdadera cuadrilla que emociona al Canónigo. Se trasladó de inmediato el equipaje de las balsas a las nuevas embarcaciones. Y a las 9 de la mañana, descendió hasta el Meta. Llegan a la Misión de “San Miguel” de Túa, con 250 casas y 200 habitantes. Se entrevista con el Párroco, Gerómino Gómez, franciscano. Permanecen cinco días, secando ropa .equipajes y reponiéndose los afectados en la salud. Se acomodan los buques, se salaron carnes, y se acopiaron víveres para 39 personas entre bogas, patrones y otros individuos.
El 18 de julio, a las siete de la mañana, abandonó el lugar con siete curiaras, más calmados y optimistas después de haber dejado territorios tan inhóspitos. Se encuentran tan emocionados el Canónigo y sus acompañantes por el rumbo definido que llevan tras el Orinoco, que uno de los tripulantes tomó una flauta “para ejecutar la canción de Caracas:¡Gloria al bravo pueblo¡” y al resonar el suave instrumento escuchan sus voces los que sabían la letra e hicieron sentir los acordes en libertad a los bogas, interrumpiéndolos por largo intervalo que continuasen su ejercicio “produciendo en mi corazón emociones tiernas”.
Se desplaza por Maquivo, deleitosa llanura con abundante ganado vacuno y caballar, con una gran presencia de patos y garzas que rondan el pueblo. Los indios de este lugar huyen de los Guahivos que atacan sus viviendas y les producen daño a sus sembradíos. Continúa el viaje y avizora el pueblo de San Luis Gonzaga de Curimena, fundado en 1779 por el ex -jesuita , Juan Díaz, poblado que cuenta con unos 600 habitantes indígenas, como los guahivos, cabres, chucunos y achajenos .Todos son pueblos guerreros, salvo los últimos vinculados con la civilización.
Continúa la navegación el religioso chileno para detenerse en San Nicolás de Buena Vista , fundado en 1798 por el sacerdote,Pablo de la Madre de Dios Sánchez. Aquí, dentro de sus 200 habitantes, predominan las etnias de guahivos y amazonas.
Luego, navegan hasta arribar a la población de San Juan por la ensenada Ibarra, Arimena, río y caños de Guanare y Oricue , la ensenada de Toro y el pueblo de Macuco , de 1300 habitantes entre indios y blancos, incluyendo algunos refugiados de Granada.
Posteriormente, vienen otras poblaciones, retornando al Meta., por ejemplo, San José de la Sierra , que data de 1783,con 200 personas instalada en la ensenada Independencia y junto al caño Duya. Luego, aparece el pueblo de San Pablo de Genarcia, de 150 habitantes. Continúa por el caño María y el río Guanapalo. Así llega al pueblo de San Agustín, fundado en 1773, de una población de 456 personas .Predominan grupos de indígenas como los Guahivos, cátaros y sálivas y una docena de blancos.
En seguida, surge Santa Rosalía de Cobapune , que data de 1791.Su pastor es el presbítero, Ramírez .Desde aquí, aprecian la anchura del Meta, de la propia casa del religioso .La temperatura es cálida .Se aprovisionan de víveres, igualmente que en otros poblados. Santa Rosalía es el último pueblo del Meta. Alternan, igualmente con el padre agustino, José Antonio Lobos .Destaca el Canónigo la solidaridad y apoyo de todos los religiosos, la mayoría formados en el Seminario de Santa Fe.
El 25 de julio ingresan nuevamente al Meta por el caño Cobapune,donde se observa un gran número de cocodrilos. Luego, se avanza hasta la bahía de Caracas y por fin, al término de julio de 1811 se incorporan al Orinoco, definitivamente: Es imponente tal confluencia señala el Canónigo, primero por la perspectiva pavorosa de los peñascos sueltos y acumulados unos sobre otros a la ribera, en figura de un castillo arruinado sobre una corriente roca de una pieza , cuyas bases descansan en el cauce del mismo Orinoco, “me dejaron apercibir alguna gran conmoción acontecida en eras retiradas y sepultadas en el oscuro caos de la ignorancia”. Forman ambos ríos una ensenada que titulé de Antepara en honor del ciudadano guayaquileño, quien a mi partida para Santa Fe me donó varias colecciones de preciosos impresos sobre la emancipación de América. En seguida, se amarró la flotilla sobre la misma roca llamada: “Piedra de la Paciencia”.
En estas instancias, Cortés de Madariaga solicita ayuda a Rolichin para que le envíe prácticos. De inmediato, recibe la respuesta desde Orupe y le envía junto a su a y otra con ocho prácticos que le trajeron como regalo algunas frutas y una tortilla, por expresión de su benevolencia.
Les infunde temor al Canónigo y comitiva el intenso ruido producido por el Cariben ,que se caracteriza por ser el río más estrecho del Orinoco. No dio fondo la sonda de 22 brazas.
Los viajeros analizan que la “Piedra de la Paciencia” los hacen suponer que el Orinoco pudo haber tenido por ahí su cauce, miles de años atrás, y adquirió la forma actual ,producto de un terremoto.
En tan peligroso paso, el cual se refuerza con dos curiaras más y sus prácticos, con un ruido espantoso, que en un momento dado, pensó en el naufragio .Es como una catarata con diversos canales. La flotilla fue dirigida por el canal, indicado con una longitud de 1000 varas .Tal sector, sólo presenta un paso expedito, en los meses de enero y febrero.
Surgen, luego, los caños de Aguamena .al Sur y el Guarameno al Norte. Arriban, por fin al hato de Rolichín, propietario y amo de un hato integrado por 160 personas de ambos sexos y variada edad . Son recibidos por yaruros, que han adherido a los patriotas caraqueños y detestan a los rebeldes guayaneses .Junto a Rolinchín defienden el nuevo estado frente a la tiranía .
Los yaruros van desnudos y apenas cubren las partes pudendas con pedazos de lienzo .Las mujeres se pintan la cara con una pasta roja que se trae del Alto Orinoco. Llevan agujereadas las narices y atraviesan por ellas un aguijón de metal o de hueso; hacen pasar otro igual por el labio inferior y colocan en él porción de alfileres con las cabezas inclinadas a las encías.
Rolinchín los recibe en la ribera de su pueblo y los guía hasta el Arauca .Se agrega con sus curiaras a la flotilla, comandada por el Canónigo. Pasa por el raudal de Carichata ,constituida en una Misión de franciscanos .El sacerdote Juan de Alcolea se encontraba en Guayana , con un surtidos de pieles y cueros .
Visualizan el río Paraíso que desemboca en el Orinoco. Viene el Simanuco .Por ahí, desaguan los ríos Caripo y Sunapera .No encuentran en la ruta al Arauca ningún vestigio de presencia de guayaneses . Desaparecen sin temor. El Canónigo compara las riberas del Meta y el Orinoco: Las primeras son habitables y las segundas se aniegan demasiado, que las hacen inhabitables.
Rolinchín los deja en la ruta y retorna a su poblado .Les proporciona, sin embargo, un indio práctico que los llevará por el Arauca. Arriban a un lugar que denominan “Ranchería de los chigüires” por la multitud de cerdos, que de esta especie se encuentran en tal sitio. Había, igualmente gran cantidad de caimanes .Del mismo modo, se alude a la presencia de millares de iguanas, Llegan a San Rafael de Atamayca para atravesar Guasgua y el Negro.
Por fin, desembarcan en el Apure para pasar al brazo del Apurito y dar con la confluencia del Guárico: Observan los cultivos del vecindario de Guayabal, donde se celebraba la Independencia de Venezuela con bailes y fiestas públicas a que me suscribí-señala el Canónigo- con mis socios enajenado de mi mismo, en virtud de lo inesperado que era para el Diputado de Caracas esta noticia, del todo contrarias a las que había encontrado en el Bajo Apure. El pueblo de Guayabal es el primer punto de la provincia de Caracas , bien notable por el carácter afable de sus habitantes.
El 9 de agosto de 1811con su comitiva de 41 personas se embarcaron y viajaron hasta Pirital. El 10 remonta el Guárico hasta las 4 de la tarde, arribando la flotilla al hato de Altagracia.
En sus observaciones finales, el Canónigo señala que visualiza caimanes, paugíes, y muchos mosquitos y zancudos. Finalmente, el 13 de agosto del glorioso año de 1811 fondeó en Las Palmas . El 14 atraviesa la embocadura del Orituco .La navegación se hace lenta y difícil por las corrientes.
A las dos y media de la tarde pasé entre los vivas y aclamaciones de un pueblo que demora al E, llamado “Misión de Abajo”.Visitóme un bongo (buque chato y sin quilla) que traía a su bordo un vecino del pueblo,Diputado de los patriotas para rogarme que recalase en el lugar: No bastó ninguna excusa para eximirme de los encarecimientos sin cesar del Diputado. Bajé a tierra acompañado de un innumerable gentío: Me presentaron caballerías y entré con mis socios al pueblo. Sus vecinos con el Cura párroco y algunos eclesiásticos del lugar, me colmaron de agasajos y expresiones nacidas de su natural sensibilidad.
A las 4 y media de la tarde, comparecieron el Teniente de Justicia Mayor, Cabildo y vecinos de Calabozo, media legua distante de la Misión, para felicitarme y conducirme a la villa en cuyo tránsito examiné unos baños termales, visitados anteriormente por el Barón de Humboldt.
El Canónigo José Cortés de Madariaga, anonadado por tan triunfal recibimiento por un período de cinco días, en agradecimienteo expresa lo siguiente:
“ En los cinco días que permanecí en el lugar con motivo de las lluvias me asistieron con mesa espléndida , y de común acuerdo me proporcionaron las caballerías de silla que traje hasta la capital, encargándose de mi Secretario y del ciudadano José Ma.Salazar ilustre antioqueño alistado, en mi comitiva desde Cundinamarca , sólo por venir a participar de las delicias de la costa firme para el recobro de la salud, que se había atrasado en ambos desde San Rafael de Atamayca .
¡Parece que la hospitalidad es un atributo peculiar de los habitantes de este bello país!.Los hijos de Calabozo la ejercen con maneras obligantes sin pretensión y con el mayor esplendor. El enviado de Caracas, despojado de toda investidura,les ha debido singulares atenciones; y sea cual fuere el desenlace final de la empresa que ha terminado el mismo en 29 de agosto, el partido capitular de Calabozo le ha compensado perfectamente las amarguras de esta expedición.
Transcurridos unos días de alborozo y bienvenidas, el Canónigp prosigue viaje hasta Caracas, donde lo esperan con ansias sus compañeros de lucha del l9 de abril de 1810 por cerca de casi un año de ausencia, a quienes les entrega una caja, que contiene el valioso aporte, proporcionado por la Junta de Gobierno de Bogotá para sus hermanos venezolanos, próximos a concretar el segundo paso de crear la república y consolidar definitivamente la patria que alborea. Además, a esto, se une el regocijo del Canónigo José Cortés de Madariaga de reencontrarse con su maestro, el Precursor, egregio, Francisco de Miranda, a quien conoció en Europa, quien le encomendó la misión gloriosa de iniciar la independencia del lar nativo, con lo cual surge esa vinculación que se ha enriquecido, a través de doscientos años, de dos naciones separadas por siete mil kilómetros en el espacio terrígeno, pero, unidas indeleblemente, por el corazón, como lo son nuestras patrias de Chile y de Venezuela.
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La frontera mestiza de la Araucanía
chilena
Reinaldo Villegas Astudillo
Durante este verano de 2011,cuando retornamos a Temuco , otrora
capital de La Frontera y cada mañana al descorrer las cortinas desde
la casona de nuestra progenitora, situada muy cercana al lugar donde
correteó en sus infancias el genial Pablo Neruda, descubrimos la
imagen del histórico cerro Ñielol, el cual ahora mira y preserva a
una ciudad pujante, surgida en 1881, cuando en sus estribaciones y
espacios escarpados se escenificaron sangrientos encuentros entre la
etnia originaria de los mapuche y las fuerzas de ocupación del
gobierno de Chile en sus afanes civilizatorios. En tal marco, nos
incorporamos a la investigación de preclaros estudiosos de la
historia nacional, como lo es en la obra: “Araucanía. La frontera
mestiza ,siglo XIX”, entre los cuales figuran los ensayos de
Leonardo León, Patricio Herrera, Luis Carlos Parentini y Sergio
Villalobos, editada por la prestigiosa Universidad Católica “Raúl
Silva Henríquez” en una segunda edición que data de 2004,la cual
reposó unos cinco años en la biblioteca materna y que hoy la hemos
interiorizado plenamente, quizás más calificados, premunidos de un
mayor acervo filosófico, eminentemente caribe-latinoamericano para
captar el itinerario evolutivo de esta región por varios siglos, no
domeñada por el europeo invasor.
La obra se estructura en cuatro capítulos, donde se alude a la
tipología de los habitantes fronterizos, el impacto de los
afuerinos y la violencia interétnica en la Araucanía.
En el primer capítulo se caracteriza el concepto de
Frontera , que marca el lapso extendido entre 1800 y 1900, no sólo
en la región sureña chilena ,sino que igualmente en el territorio
aledaño de Argentina, de donde proviene originalmente el pueblo
mapuche .Primeramente, se afirma que el “espacio fronterizo no es
un elemento tribal, ni estatal, sino de carácter autónomo con un
código y ethos ,mezclando elementos culturales, económicos y
materiales”. De tal suerte, que “es el nacimiento de una nueva
cultura , ajena a la aculturación y transculturación”.
Se agrega que la tipología humana configuradora de la Araucanía
está integrada por una heterogeneidad de habitantes como lo son:
Baqueanos, capitanes de amigos, caciques, curanderos, peones,
indígenas, vagabundos, bandidos, mal entretenidos, descastados,
tránsfugas,
montoneros,
pulperos,arrieros,etc. Todos, en su conjunto constituyen lo que se
ha denominado, Fronterizos, quienes se dedican a actividades
disímiles, como: Trueque, contrabando, comercio y cuatrerismo, entre
otras.
El segundo capítulo, quizás el más relevante desde el
punto de vista del enfoque filosófico, se titula: “Araucanía
maldita. Su imagen a través de la prensa (1820-1860)”.
Aquí se alude a la visión del mapuche por los grupos
dominantes del Estado chileno,constituido por gobernantes,
militares, y predominantemente pensadores e intelectuales, que se
proyectan a través de numerosas y variadas publicaciones
periodísticas, que se editan entre Valparaíso y la Araucanía.
Aunque Bernardo O´Higgins, en sus primeras resoluciones
como primer gobernante de Chile había emitido dos decretos como el
del 4 de marzo de 1819,donde aludía terminantemente a que los
indígenas,“nacían esclavos, vivían sin participación de los
beneficios de la sociedad y morían cubiertos de oprobio y
miseria…Por tanto declaro que para lo sucesivo deben ser llamados
ciudadanos chilenos y libres como los demás habitantes del Estado,
con quienes tendrán igual voz y representación concurriendo por sí
mismos a la celebración de todo contrato , a la defensa de sus
causas a contraer matrimonio a conciencia ,a elegir las artes que
tengan inclinación y a ejercer la carrera de las letras o de las
armas para obtener los empleos políticos o militares
correspondientes con aptitud”. *
No obstante tal declaración de carácter humanista, preservador del
ser aborigen, a la cual se agregan expresiones de Camilo Henríquez
,quien manifiesta en la “Aurora de Chile” “que luchan ante todo
por la libertad”; José Miguel Carrera ,quien diseñó el primer escudo
nacional con una pareja de indígenas y los nombres dispuestos para
las naves de guerra como :Colo-Colo y Lautaro , además de la
denominación de la logia masónica lautarina, todo lo cual trasunta
el ideario adquirido por los patriotas independentistas de la
Revolución Francesa, fundamentalmente a través del Precursor
Francisco de Miranda , en poco tiempo se diluyó y empieza a asomarse
el Positivismo proyectado por Augusto Comte, el cual fue vivamente
aceptado por los gobernantes no sólo de Chile sino que de todo el
continente, a lo largo del siglo XIX y la primera mitad del siglo
XX.
Tal doctrina positivista –decimos nosotros-se caracterizaba
esencialmente por presentar dos enfoques distintos. Por un lado, se
postulaba que el desarrollo económico, material y físico de los
pueblos debía emprenderse en afanes de “Progreso y Orden”. Todo
esto era aceptable, por cuanto significaban logros materiales
avanzados como la construcción del ferrocarril, caminos, vías de
acceso y desarrollo en general.No obstante, lo negativo surgía en la
percepción del ser humano: La terrible distinción de las razas,
unas consideradas superiores y otras inferiores. Por supuesto que
en el contexto caribe-latinoamericano, los europeos arribados se
consideraban en la primera categoría y los aborígenes en el extremo
inferior: “con una escasa inteligencia y un cerebro más reducido”.
Así, se explica que este segundo capítulo , que tempranamente el
periódico “La Abeja Chilena” de Santiago, el 5 de agosto de 1825
informaba de las importantes gestiones de funcionarios del gobierno
,que con plenos poderes, habían hecho contactos para traer desde el
viejo continente “hombres laboriosos”,destinados a desarrollar la
riqueza de nuestros felices terrenos”.Complementariamente, se
privilegió el trabajo misionero para lo cual se trajeron religiosos
de las órdenes franciscanas y capuchinos de origen italiano.
Con un dejo de desencanto los autores de este capítulo-Luis Carlos
Parentini y Patricio Herrera- lo cual compartimos, plenamente-
arriban a conclusiones, donde se determina falsamente el objetivo
que se propusieron los grupos oligárquicos, sus gobiernos proclives,
sectores castrenses y la prensa, que desde ese tiempo aún la
controlan hasta los tiempos actuales ,lograron el objetivo sobre la
base del pensamiento positivista, en lo que respecta a la mirada del
otro, se consideraron superiores (castellanos, vascos, ingleses y
alemanes) para dominar a esa ·”raza inferior.
La conclusión final es bien decidora. Hacia 1860, los indios- por el
influjo de la prensa- son considerados como flojos, salvajes,
tramposos, engañadores, bárbaros criminales y se hace necesario
despojarlos de sus territorios, había que deshacerse de ellos para
expulsarlos. El estado tenía que imponer el “Orden” para ello debía
ejercer soberanía y los inversionistas, especuladores, hacendados,
mineros, comerciantes, tenían que desarrollar la industria y llevar
el “Progreso” a la zona.
El
ejército irrumpió, extendiendo la soberanía en nombre del Estado y
los indios fueron desplazados, no sólo en lo físico, sino en lo
cultural.
El tercer capítulo, denominado:”Los afuerinos y su impacto en la
penetración de la Araucanía”, cuyos autores son los mismos del
anterior presenta la formación de la Frontera propiamente tal, que
“surge de la negación del mundo indígena de lo que no se quiere ser
como nación”. Atenta, indudablemente a la “destribalización del
mundo indígena junto a la disolución de la etnicidad”.
Nuevamente y como elemento reiterativo surge el positivismo que
impele a los agentes opresivos. Interesa la región indígena,dado el
crecimiento económico .Se desea el integracionismo junto a la
soberanía y fundamentalmente: el triunfo de la civilización sobre la
barbarie y de la humanidad sobre la bestialidad;dicotomías, que
revelan el enfrentamiento de ambas concepciones positivistas que
presidieron las invasiones y desquiciamientos llevados a cabo por la
oligarquía caribe-latinoamericana, entre los siglos XIX y XX, cuyos
voceros han sido siempre los órganos periodísticos informativos,
como “El Mercurio” de Valparaíso de la edición del 24 de mayo
de1859, donde se manifiesta: “El indio es enteramente
incivilizable:Todo lo ha gastado la naturaleza en desarrollar su
cuerpo, mientras su inteligencia ha quedado a la par de los animales
de rapiña ,cuyas cualidades posee en alto grado, no habiendo tenido
jamás una emoción moral”.
Con posterioridad, el mismo ya citado órgano periodístico
mercurial, el 7 de junio de 1859, señala al respecto: “Los hombres
no nacieron para vivir inútilmente como los animales selváticos sin
provecho del género y una asociación de bárbaros como los pampas o
como los araucanos, no es más que una horda de fieras que es urgente
encadenar o destruir en el interés de la humanidad y en bien de la
civilización “.
Todo lo anterior no hacía más que impulsar a los “civilizadores”
para que invadieran los espacios terrígenos , donde habitaban los
“bárbaros”, lo cual significó posteriormente iniciar el proceso de
migración extranjera que poblara la zona de la Araucanía y los
lagos. Así, se unificaría el territorio ocupado por los mapuche y
concretarían los proyectos modernizadores de la burguesía.
Se reafirma lo precedente, citando nada menos a uno de
los grandes polígrafos , como lo fue, Benjamín Vicuña Mackenna
,quien como diputado expresa:
“Que la historia había demostrado que el mapuche no es sino un
bruto indomable ,enemigo de la civilización, porque sólo adora los
vicios en que vive sumergido en la sociedad: La embriaguez, la
mentira, la traición y todo ese conjunto de abominaciones que
constituye la vida salvaje”. Luego, agrega:”Chile no puede
retroceder a una tropelía de bárbaros e incivilizados , hay que
ocupar y conquistar”. Al final, remataba :”…de que no existía la
posibilidad de pactar, pues los mapuche eran sujetos pérfidos ,
mentirosos y amigos del fraude y la rapiña y que el rostro
aplastado, signo de la barbarie y ferocidad del auca, denuncia la
verdadera capacidad de una raza que no forma parte del pueblo
chileno” (Cuarto Discurso de 1868).
En seguida, se alude a la penetración de los afuerinos
,constituidos por un abigarrado y diverso conjuntote individuos
entre 1860 y 1883 para conformar una sociedad denominada ,La
Frontera, los cuales sumados a los mapuche configurarán una nueva
sociedad , donde figuran seres emprendedores, bandidos, grupos
familiares pobres, mujeres de vida alegre, comerciantes, arrieros,
misioneros y montoneros entre otros, quienes son definidos por los
autores como : Gente de temple duro , sin temor a la muerte ni apego
a la vida , vive el hoy y no piensa en el mañana, quieren
enriquecerse con muy poco esfuerzo o con el sudor ajeno. El
fronterizo es un ser sin ley ni moral, que se ha divorciado de la
cultura materna . “El Correo del Sur” de Concepción en la edición
del 10 de noviembre de 1860,señala: “Su manera de ganarse la vida
tal vez en forma poco objetiva, pero que muestra con claridad el
tipo humano de este grupo que vive entre dos culturas diferentes y
que en el fondo es el verdadero lazo de unión entre chilenos y
araucanos “.
En síntesis, la Frontera se convierte en una especie de “Far West”,
donde predomina la ley del más fuerte, donde figuran igualmente los
latifundistas que reaccionan con el apoyo de las guarniciones
militares .La población la constituyen: Mestizos ,gauchos, capitanes
de amigos, pobladores, peones, colonizadores, yanaconas (indios de
servicio) ,conchavadores, soldados en línea, maloqueros y mal
entretenidos en un mundo propio e indiferente.
El capítulo final de tan excelente investigación y ensayo
titulado “Violencia interétnica en la Araucanía, 1880-1900” proyecta
una realidad desquiciada. En la región fronteriza la cual está
caracterizada por la presencia de tres elementos : 1)Debilidad del
estado chileno 2) Colapso del gobierno nacional y 3) Irrupción
intereses privados. Esto ocurre cuando se pone término a la mal
denominada “·Guerra de la Pacificación” por la historia oficial o
de Exterminio por estudiosos y cientistas sociales , que a partir
de la segunda mitad del siglo XX han surgido en universidades y
centros históricos, que desde ópticas más profundas de naturaleza
filosófica y social han configurado un cuadro más cercano a la
realidad , de la que nos ofrecían historiógrafos tradicionales ,
quienes superficialmente elaboraban textos-cuando lo hicieron-de un
periodo tan convulsivo que se proyecta más allá de la fundación de
la ciudad de Temuco, ocurrida en 1881.
Sobre la base del estudio de variados documentos judiciales “de
la época, pertenecientes a juzgados ,archivos o publicaciones
periodísticas como: “El Cautín” de Temuco; “El Bío-Bío” de Los
Angeles; “El Arauco”; “La Voz” de Traiguén;”El Vergara” de
Nacimiento;”El Deber” de Yumbel; “La Araucanía civilizada” de
Mulchén se perfila una visión veraz de los atropellos y vejaciones
del pueblo mapuche que hasta el presente continúa luchando por el
rescate de sus predios arrebatados, primero, por mestizos,
depredadores, aventureros, colonos europeos importados por gobiernos
de pensamiento positivista y los hacendados latifundistas de los
nuevos tiempos , los cuales ya no se muestran directamente con sus
nombres propios, salvo algunos, sino que a través de hombres de
empresa ,asociados a consorcios económicos internacionales que
fundamentalmente se han venido dedicando al cultivo de extensos
bosques de pino y eucaliptus, como ya desde hace un tiempo lo han
ejecutado en zonas como Ñuble, Concepción y Arauco ,arrasando con
plantaciones frutícolas o terrenos dedicados al cultivo del trigo y
árboles frutales, habiendo provocado la desaparición del pequeño
campesino, el cual ha tenido que abandonar el lar donde nació e
irse a refugiar a la periferia marginal de las hoy florecientes
urbes.
Consideramos, finalmente, que tal obra debe ser conocida por el
lector chileno fundamentalmente y el caribe-latinoamericano, para
conocer más profundamente al único pueblo, que no fue reducido por
las huestes españolas y que aún continúa luchando por sus
reinvindicaciones, en especial por la recuperación de gran parte de
sus tierras expoliadas, justamente a partir del término de una
guerra fraticida, denominada por el sector histórico oficial como
“Pacificación” y por una gran mayoría, entre los cuales se
encuentran pensadores, intelectuales, poetas y narradores, entre
otros, como de Exterminio.
* Pag. 2
No se ha respetado en los tiempos futuros, por cuanto ningún mapuche
ha podido ingresar a los niveles de oficial de las tres ramas de
las Fuerzas Armadas, habiendo sido Lautaro el más grande guerrero y
estratega chileno de todos los tiempos, en el enfrentamiento contra
el español invasor. No obstante, predominan descendientes
esencialmente de colonos agrícolas alemanes y comerciantes ingleses
que fueron contratados o invitados, a partir del Gobierno de Manuel
Montt, asesorado por Domingo Faustino Sarmiento, eminente
intelectual argentino, exiliado en tiempos de la Dictadura de Rozas
, quien en sus planteamientos filosóficos positivistas, aseguraban
que el araucano era de una raza inferior, en tanto los teutones y
los ingleses, estos últimos que ya habían colonizado a EE.UU, eran
de una inteligencia superior.
El “México Bárbaro”
de Porfirio Díaz
* Reinaldo
Villegas Astudillo
Fue en la “Casa del Escritor” de Puebla dentro
de un coloquio en el cual participábamos, a fines del año 2004 con
intelectuales, alumnos y docentes universitarios ,mientras
difundíamos el pensamiento y creación de Gabriela Mistral y Pablo
Neruda, motivados en la celebración del centenario del natalicio de
este último y la permanencia de ambos en tierras mexicanas, cuando
de pronto aludimos a las dictaduras del continente y expresamos una
opinión apresurada sobre Porfirio Díaz, el cual aparecía en la
relación histórica “oficial” que conocíamos, como un presidente
republicano que había sido reelecto en un lapso de veintisiete años.
De inmediato, uno de los concurrentes ripostó: “Que tal ilustrado
Jefe de Estado, que adoraba a París, todo lo contrario, en la
realidad se había constituido en uno de los más abyectos y
sanguinarios dictadores del continente”. De inmediato, nos remitió,
al relato desconocido para nosotros como lo ha sido para muchos
lectores de la región, titulado “México Bárbaro”, publicado en los
albores del siglo XX, cuyo autor fue el periodista norteamericano,
John Kenneth Turner .Con urgencia, concurrimos a las librerías de la
histórica urbe mexicana, porque justo en ese año tal relación había
sido difundida por una nueva editorial.
Sobre la base de lo anterior, “devoramos” esta
narración de 233 páginas para adentrarnos en un verdadero
“infierno”, que nos proyecta el autor a través de un reportaje en
torno a las barbaridades cometidas por un individuo, quien casi por
tres décadas actuó como uno de los más ignominiosos dictadores del
continente, el cual surge en la memoria de sus allegados como un
mandatario ilustrado, muy europeízante y vinculado profundamente al
coloso del norte, el cual pretendió desarrollar físicamente a
México sobre la conceptualización dicotómica: “Orden y Progreso”,
postulado por el Positivismo, sustentador filosófico de las
dictaduras continentales entre los siglos XIX y XX ,el cual
efectivamente en la realidad fomentó un desarrollo territorial en
la construcción de obras públicas, especialmente del Ferrocarril ,
objetivo logrado por otros similares personajes de igual calaña,
como Juan Vicente Gómez en Venezuela, los brasileños que aún en su
escudo conservan tal expresión, y anteriormente en el siglo XIX ,
figuras autoritarias como Domingo Faustino Sarmiento y el
gobernante chileno Manuel Montt, quienes decidieron exterminar a la
etnia mapuche para colonizarlas con europeos, especialmente
alemanes, llegando en el siglo XX hasta dictadorzuelos como:
Onganía, Hugo Banzer, Pinochet y el “japonés” Fujimori en el Perú
,entre otros múltiples especímenes.
Lamentablemente, el” Orden” preconizado sirvió
sólo para avasallar a los estratos medios y de menores recursos
económicos y en relevar a la oligarquía, que siempre se ha
identificado con estos gobiernos de los sátrapas, con los cuales
enriquecen más sus arcas con un “Progreso” que los favorecía
solamente a ellos, entendiendo el primer concepto. así: Un “Orden”
pero para acallar a aquellos sectores que cuestionan su accionar.
El relato de Kenneth Turner se
inicia cuando ingresa a México en el año1908, cruzando la frontera
nortina con una identidad falsa .que lo presenta, como:”Un
interesado inversionista y hombre de negocios” .La visión previa de
México de la que es portador es la que proyecta Porfirio Díaz al
exterior:”Una visión parecida a la nuestra adelantada, pero que
disfruta de leyes republicanas, un pueblo libre en el sentido que
nosotros somos libres…y como regida por un paternalismo benévolo ,en
el que un hombre grande y bueno todo lo ordena bien para su tonto,
pero adorado pueblo”.
Sin embargo, en el transitar por México el
periodista norteamericano descubre un panorama desolador,
configurado por la presencia de un dictador exacerbado que promueve
la esclavitud de su pueblo en el siglo XX, como en los tristes
tiempos del siglo XVI, semejante a la acometida por los Cortés y
Alvarado, grandes genocidas de un pasado salvaje y antihumano.
El relato se ha estructurado en tres partes
bien definidas: Primeramente, a través de los capítulos iniciales
se describe la terrible explotación de la etnia de los mayas, en
Yucatán, región secular indígena a los cuales el Porfiriato
pretende exterminarlos, esclavizándolos y transándolos por
mercaderes y negreros, en el mercado humano con el apoyo oficial de
todo el sistema gubernamental: Policía, militares, gobernadores
ominosos y complacientes, jueces corruptos, etc., los cuales
cumplen una actividad atentatoria criminal en contra de la persona
humana, con el fin fundamental de apoderarse de sus tierras
ancestrales, incrementando así sus extensas haciendas para el
cultivo y procesamiento del henequén (sisal), el cual
posteriormente será vendido a EE.UU. De esta suerte, emerge un
estamento de la sociedad mexicana muy deleznable que se proyecta
en la luminosidad y modernismo que adquiere la ciudad de Mérida,
donde el “progreso positivista” de Porfirio Díaz se manifiesta en la
magnificencia de obras públicas y construcción de grandes mansiones
de tan indignos terratenientes, que se han enriquecido con la
siniestra actividad esclavizante de ingentes grupos humanos, como en
los más oscuros tiempos de la historia humana. El propio autor lo
registra:”Mi última tarde en Yucatán la pasé recorriendo a pie o en
coche el opulento barrio residencial de Mérida, que tiene sus
palacios de un millón de dólares, como en Nueva York ¡Maravillosos
palacios mexicanos!…¡Maravillosos jardines mexicanos! Un maravilloso
parque de hadas nacido al conjuro de la esclavitud de mayas y
yaquis”.
Luego, la exacción tenebrosa del Porfirismo se
traslada a un punto geográfico opuesto, como lo es la región nortina
del actual estado de Sonora. Aquí, se revela el exterminio de los
yaquis, otra etnia, descendiente de los aztecas .Al igual que los
mayas, este pueblo campesino es asimismo vejado, torturado y
eliminado, a sangre y fuego, para disponer de sus tierras, con el
apoyo de las autoridades gubernamentales regionales, utilizando
métodos idénticos y atentatorios del ser humano como los ejecutados
en Yucatán, intensificándose más el dolor de las víctimas, por
cuanto además deciden trasladarlos con mucha ignominia a través de
un viaje infernal para los grupos familiares, ya sea caminando por
sierras y vías tortuosas ,frágiles embarcaciones hasta arribar a
Yucatán.
A continuación, vienen tres instancias
similares, referidas a las historias de expoliación esclavistas
protagonizadas con seres depauperizados de carácter citadino,
especialmente del Distrito Federal y de estados centrales próximos
a la capital mexicana : Constituyen el sistema denominado,
“Peonaje”, que consiste en reclutar a trabajadores menores,
artesanos, empleados cesanteados e indigentes entre otros que
carecen de expectativas laborales, los cuales son atraídos por
publicaciones y avisos que elaboran los “enganchadores” y que
difunden por los principales órganos informativos de los centros
populosos, ya aludidos. Tales individuos se encuentran vinculados a
poderosas organizaciones integradas por hacendados ,algunos
denominados “Los reyes del Henequén” y otros del Tabaco, junto a
inescrupulosos empresarios y autoridades venales del propio
gobierno, practicantes permanentes de la corrupción, flagelo que en
México y en otras naciones del continente se originan en prácticas
acometidas desde los tiempos iniciales del descubrimiento e
independencia de nuestros pueblos caribe-latinoamericanos, para
lacerar el estado de pobreza en los cuales subviven. Se publican
atractivos llamados en la prensa de las ciudades, solicitando
personal muy variado, de uno y otro sexo para laborar con
espléndidas condiciones en el sector agrario: Muchos aceptan las
promesas tan halagadoras y con engaños, sin darse cuenta, son
trasladados a inhóspitas regiones retiradas del Valle Nacional
,donde aparentemente se trabaja con tranquilidad y ponderación ,sin
embargo a medida que se adentran en remotos lugares rurales, al
final, cuando es imposible volver atrás son atrapados por
explotadores de la tierra, quienes en connivencia con las
autoridades, políticas y judiciales: alcaldes, gobernadores,
jueces, policías, militares, etc, les imponen por la fuerza otra
realidad degradante, a tal extremo que transforman a los ilusos
trabajadores en verdaderos esclavos porque pierden sus libertades y
la propia condición humana en lugares degradantes y paupérrimos.
Son víctima de flagelaciones, maltratados por la fuerza bruta de
energúmenos gamonales y cancerberos. Carecen de una alimentación
adecuada,convirtiéndose en “escorias humanas” en breve tiempo, que
diezman a la población urbana ,cuando ya es tarde para arrepentirse
y dar vuelta atrás:
“No hay supervivientes del Valle Nacional…Esas
personas salen del Valle como cadáveres vivientes, avanzan un corto
trecho y caen.
-Mueren, mueren todos, Los amos no los dejan ir
hasta que se están muriendo –declaraba uno de los policías de la
población de Valle Nacional, situado en el centro de la región” -
Tal ruindad humana cometida por los
enganchadores, se observa esencialmente en México D.F. los cuales
seducen con engaños y artificios a la población más desvalida,
especialmente aquéllos que carecen de vivienda deambulan en el día
por la ciudad, realizando cualquiera actividad manual o física que
se les presente y que por las noches concurren los más
abandonados, por 3 centavos, tal cual lo señala:”En todos ellos
encontré-refiriéndose a los mesones-las mismas condiciones:
edificios viejos, a veces de cientos de años ,abandonados e
inadecuados para otros fines que no sean los de servir de dormitorio
para los pobres .Por tres centavos, el viajero recibe su petate y el
privilegio de buscar un lugar en el suelo con espacio suficiente
para poder echarse .En noches frías, el piso estaba cubierto de
seres humanos que es muy difícil poner el pie entre los dormidos. En
un aposento, llegué a contar hasta 200 personas…Las mujeres deben ir
a los mesones con los hombres en un marco de promiscuidad sumo. Por
el año 1909, la cantidad de usuarios en tal abandono alcanzaba a 25
mil en el D.F. y millares caminan diariamente kilómetros fuera de la
ciudad y pernoctan en caminos y campos próximos a las grandes
haciendas ganaderas que pertenecen a altos funcionarios de
gobierno”. Y es justamente en esta desolada situación,donde son
presas fáciles del enganchador que anda en la búsqueda de esclavos
para sus ricos clientes ,como lo son potentados de la “tierra
caliente” en los ya citados lugares de Sonora, Yucatán a los que se
agregan lugares cercanos a Xalapa, Orizaba, Veracruz y Córdoba, en
cuyas cercanías de esta última población se encuentra el temido
“Valle de la Muerte”, donde concurren engañados aquellos seres
humanos reclutados, que desaparecen misteriosamente de las grandes
urbes mexicanas para incorporarse a un mundo ruin de esclavitud y
muerte, igual o superior a los padecidos por muchas víctimas de
condición similar , a través de la historia de la humanidad.
Finalizan estos capítulos con una reflexión del autor señalando
“…al ver el corazón de México es inconcebible que pueda haber en
el mundo pobreza más extrema. La India o China no podrían estar
peor, porque de ser así, el hombre la despoblaría. México es un
pueblo muerto de hambre, una nación postrada . ¿Cuál es la razón de
ello?. ¿Quién tiene la culpa?”.
Dado que tal documento sólo podemos avizorarlo
en estos espacios, quisiéramos enunciar solamente , la respuesta que
el propio Kennett se da a través de casi ciento cuarenta páginas y
diez capítulos restantes sobre la personalidad del “augusto” e
“ilustrado” gobernante ,quien en sus veladas actuaciones demuestra
que ha sido uno de los más crueles genocidas dictadores del
continente .En tales capítulos, se alude entre otros temas a los
elementos represivos que utiliza, la destrucción que lleva a cabo de
los partidos políticos, eliminando o deportando a sus adversarios
republicano-entre los cuales figura el luchador civil Ricardo Flores
Magón- ,sus reiterativas reelecciones aparentes, la represión
canallesca en contra de los gremios de trabajadores que se rebelan
ante el contubernio con EE.UU , nación que lo apoya en sus
desmanes, a través de la prensa y nuevos socios en la explotación
de las grandes riquezas mexicanas, y por supuesto, en la
persecución que realiza de los enemigos del dictador en territorio
norteamericano.
Consideramos que tal publicación debe
reeditarse una y otra vez no sólo en México sino que en todo el
continente, porque grafica con justicia la rebelión del pueblo, el
cual exhausto de tan prolongada represión atentatoria en contra de
la persona humana insurge a través de una Revolución ,al final de la
primera década de 1900,que por estos años se constituye en un hito
en la evolución histórica de nuestros pueblos continentales, que
anhelan plasmar los derechos del hombre que en el mundo entero
vienen cabalgando desde hace más de un siglo y que en el continente,
al sur de Río Bravo, no ha podido zafarse definitivamente de una
oligarquía arcaica y de la nueva república que se configura con
ancestros del pasado y generaciones post-independentistas ,dado que
el proceso liberador de los inicios del siglo XIX ,si bien es cierto
fue militar ,no afectó a los grupos detentadores del poder
económico, por cuanto sus propios descendientes fueron los
conductores de una liberación sin mayor profundidad y el
establishment se mantuvo inalterable, apoyado fundamentalmente ahora
por nuevas potencias como Inglaterra y EE.UU, las cuales
contribuyeron a prohijar a estos individuos de la calaña de Porfirio
Díaz.
Tal relación periodística, la cual no está
sustentada en la ficción, se convierte en un documento vital de
denuncia que debe ser conservado en la memoria, no sólo de la
república mexicana, sino en la de todo el continente que nos cobija
por nuestras similitudes e identidades que nos singularizan .Aunque
no es una novela, puede incorporarse para los estudios de la región
en la narración histórica de la dictadura, junto a obras relevantes
de uno y otro siglo, como “El Matadero” y “Facundo” de los
argentinos del siglo XIX, Mármol y Sarmiento y en el siglo XX se
proyectan “El Señor Presidente” del guatemalteco, Miguel Angel
Asturias, “El otoño del patriarca” del colombiano Gabriel García
Márquez, “Oficio de Difuntos” del venezolano Arturo Uslar Pietri y
de su coterráneo Pocaterra,” Memorias de un venezolano en
decadencia”, “Yo, el Supremo” de Roa Bastos y últimamente, Mario
Vargas Llosa, con “La fiesta del Chivo”.Con tales lecturas,
configuraremos un acervo histórico literario, que nos permitirá
visualizar una realidad tenebrosa, que de una u otra manera, hemos
padecido en el continente, tanto nosotros como los ancestros,
esperando que por nunca jamás vaya a ocurrir con nustros
descendientes
Como lo hemos señalado en ocasiones
anteriores, el relato histórico continental no ha sido capaz de
proyectarnos toda la historia del hombre caribe-latinoamericano, lo
cual lo suplimos con estos relatos que asumen tal función como
reservorio de una temática tan siniestra, pero que debemos
conocerla. A ellos-novelas y reportajes periodísticos- podría
agregarse la creación poética, donde indudable resalta esa epopeya
lírica contemporánea, como es “Canto General” de Pablo Neruda.,donde
se inserta abuena parte de “Nuestra América”, como la denominaría,
el héroe cubano, José Martí.,al culminar el siglo XIX.
Ese día, finalizamos nuestro
Coloquio en Puebla, muy motivados y emocionados al patentizar, como
nos ha ocurrido en Puerto Rico, Cuba y otros puntos geográficos,
que en nuestro continente somos todos de una misma familia. Cuando
conocemos a nuestros nuevos pares es como si los hubiéramos
conocido toda la vida y lo único que lamentamos es que no hubiésemos
constituido una gran nación, como lo postulara el visionario Simón
Bolívar, una figura grandiosa continental, incomprendida por
miembros de su generación, que a la postre resultaron caudillos que
no fueron capaces de captar tan relevante proyecto y se dedicaron a
protagonizar guerras intestinas, parcelando a este gran continente,
el cual se desmembró en innúmeras naciones, para el goce del
imperial vecino del norte ,que tanto nos ha expoliado en estos
doscientos años de república, con altos y bajos, donde han
predominado los “porfirios”, los “gómez”, los “pinochet” y tantos
otros, que se empecinan en mantenerse en el poder por toda una
eternidad, como si fueran dioses humanos.
*
Escritor chileno, radicado en Venezuela, desde el año 1976.
En el 230
aniversario de Bernardo O`Higgins y sus vinculaciones juveniles
venezolanas
Reinaldo Villegas
Astudillo
Miembro de la Asociación de Escritores
de Carabobo
Cónsul Honorario de Chile en
Valencia
Cuando
este 20 de agosto se está cumpliendo el 230 aniversario del
natalicio del prócer máximo de la Independencia de Chile, que
culmina el 5 de abril de 1818 con la gloriosa gesta de la batalla de
Maipú, quisiéramos referirnos en tal ocasión a estos aconteceres,
no con las expresiones manidas de los actos oficiales, donde
predomina el discurso decimonónico, en el cual se utilizan
epítetos reiterativos, vinculados con el honor, la heroicidad y
otros conceptos similares, donde llegan a surgir comparaciones hasta
con personajes mitológicos del mundo antiguo. Simplemente, anhelamos
aludir a los vínculos que el patriota chileno, -“ser de carne y
hueso”- tuvo con el Precursor de América, el venezolano Don
Francisco de Miranda y el Canónigo chileno, José Cortés de
Madariaga, quien participó activamente en el inicio del proceso
independentista venezolano, ocurrido el 19 de abril de 1810.
O´Higgins, a los 21 años de edad, conoce a Miranda en Londres, quien
frisaba ya en una, cercana a los cincuenta, cuando este hijo del
virrey español, con asiento en Lima de origen irlandés al servicio
de la corona peninsular y de doña Isabel Riquelme, distinguida dama
chilena ,oriunda de Chillán, se encuentra en una situación
desesperada, por cuanto los recursos económicos enviados por el
padre, que le permitían vivir holgadamente como estudiante en la
Academia Católica de Richmond, habíanse acabado por la mala
administración ejecutada por sus apoderados en Londres, los
comerciantes en relojes Enmanuel Perkins y Samuel Spencer, de
origen judío, a quienes les traspasaba el dinero recibido desde
Cádiz, don Nicolás de la Cruz, quien en años anteriores había estado
radicado en la ciudad chilena de Talca.
Francisco de Miranda, en su primer acercamiento con el joven
chileno, funge como profesor de Matemáticas, sin embargo el
encuentro inicial de estas dos figuras protagónicas de la historia
del continente, se trasforma en una relación presidida por los
valores y el ideario que configura el pensamiento del venezolano,
procedente de una vertiente revolucionaria y que atienden en un
futuro próximo , de llevar a cabo el proyecto de independencia en
todas las colonias americanas, situadas al sur del Río Grande. Y
sobre la base de este discurso, emerge en el joven Bernardo su
condición de “criollo”, que le surge por todos los poros , dejando
de lado el modelo de “gentleman “ británico que pretende otorgarle
su progenitor con una formación británica.
Miranda auxilia a O´Higgins, con algunas cuentas
menores que lo agobian y decide acompañarlo hasta la residencia de
su tutor Nicolás de la Cruz en Cádiz, dialogando permanentemente
cada día que transcurre en torno al proceso independentista, que el
discípulo deberá acometer en cuanto retorne a la patria nativa
chilena.
Antes del regreso a Chile, O´Higgins se encuentra
con el Canónigo Cortés de Madariaga, primo de otro futuro héroe
nacional como lo fue don José Miguel Carrera, quien por esos días
permanecía en casa de De la Cruz, esperando el velero que lo
conduciría a su tierra chilena para hacerse cargo de una parroquia
eclesiástica en Santiago, después de permanecer en España dos años,
dirimiendo una engorrosa situación surgida con la Inquisición..
Es en
Cádiz, donde el Precursor conoce al canónigo Madariaga, cuando le es
presentado por O´Higgins. De inmediato, la personalidad y el
carisma de Miranda arroba el pensamiento del clérigo, tal cual
había ocurrido con el anterior discípulo La admiración de este
joven sacerdote , de 33 años de edad, a quien lo embelesa la
propuesta de Miranda de contribuir a la liberación del continente de
los centros imperiales europeos. O´Higgins inicia el regreso a
Chile, dispuesto a abrir cauces para la lucha que se ha propuesto;
en tanto, Cortés de Madariaga continuará dialogando con Miranda,
hasta que éste le propone el cambio de su destinación. Le solicita
que modifique el retorno a América, cambiando el destino asignado
por el Vaticano desde Santiago a Caracas. El religioso acepta.
Miranda inicia los trámites a través de Manuel Mallo, colombiano muy
amigo de Esteban Palacios , tío de Bolivar, quienes integran la
Guardia de Corps de la Reina Cristina. Mallo estaba tan cerca de la
monarca, que algunos historiadores coinciden en señalar que pudo
haber sido “uno de los amantes” como lo era el primer ministro
Manuel Godoy, quien por celos “habría ordenado su desaparición
física”.
Después de un tiempo de espera, reciben la resolución papal
solicitada y aceptada , donde se manifiesta que el canónigo
chileno es definitivamente destinado a una parroquia de Caracas, De
esta suerte, en junio de 1803, se embarca Cortés de Madariaga, en
otro velero, rumbo a La Guaira para en seguida arribar a Caracas y
hacerse cargo de su nueva misión eclesiástica. Desde el primer día
y hasta el 19 de abril de 1810, el canónigo se infiltra en el
gobierno imperial español, siguiendo las instrucciones del Precursor
hasta que irrumpe en el Cabildo caraqueño en la mañana del 19 de
abril del año ya citado, para conminar a los vecinos de Caracas
con el objeto que le digan : NO al Gobernador, cuando éste le
consulta al pueblo, si desea que permanezca en la capital de la
Capitanía General de Venezuela.
Por su parte,
Bernardo O´Higgins al regresar al lar nativo, se ha dedicado
primeramente a menesteres agrícolas, administrando la Hacienda “Las
Canteras”, heredada de su padre. Se integra asimismo a la vida
familiar con su progenitora Isabel y la hermana Rosa Rodríguez.
Posteriormente, participa desde la provincia en la constitución de
la Primera Junta Nacional de Gobierno, instalada el 18 de septiembre
de 1810. Luego, es electo diputado hasta cuando pudo, para enrolarse
de inmediato en el ejército patriota. Con una gran osadía se
enfrenta a las fuerzas españolas en las dos instancias, constituidas
por la Patria Vieja y la instancia final que significó la derrota de
las huestes peninsulares. Una gran muestra de heroísmo dio en el
asedio de Rancagua, desde donde salió junto a la tropa que
comandaba en medio de un constante fuego, que en ningún momento
debilitó su coraje. Posteriormente, al regreso de Mendoza donde se
reacomodaron las fuerzas chilenas, obtuvieron los triunfos decisivos
de la Patria Nueva, como lo fueron en Chacabuco y Maipú.
Hoy, desde
estos lares venezolanos, hemos querido relevar una vez más esta
primigenia vinculación de Chile y de Venezuela, la cual se inicia
muy tempranamente en tiempos pre-republicanos, en torno a la
relación que se establece entre estas tres figuras de primer orden,
precursoras e iniciadores de la constitución de ambas repúblicas,
proyectando el ideario mirandino: Cortés de Madariaga en Venezuela y
Bernardo O´Higgins en Chile sobre la base de la concreción de un
proyecto libertario, ideado y motivado por ese grande hombre
venezolano: El ilustre Don Francisco de Miranda, lo cual explica la
tan íntima relación de estas dos patrias continentales, en poco más
de dos siglos, lo cual ha significado una lucha permanente por
preservar y consolidar el concepto de República como tal, inherente
a un sistema plenos de libertades, donde la persona humana se
realice plenamente.
José Cortés de Madariaga
Reinaldo Villegas
Astudillo
Uno de los poetas más
jóvenes que concurrió al Encuentro Internacional de Poesía,
auspiciado por la Universidad de Carabobo de Valencia, a fines de
noviembre del año pasado y quien destacó por su voz poética fresca,
rítmica y profunda pertenecía a la etnia guajira, nacido y criado en
la localidad colombiana de Río Hacha. Consultado por nosotros, si
había oído mencionar el nombre del prócer José Cortés de Madariaga,
quien falleció en ese lugar en el año 1826, lo ignoraba
completamente. Sin embargo, demostró un inusitado interés cuando le
referimos los pormenores de la existencia y de la figuración que
había tenido en los episodios suscitados el 19 de abril de 1810 y
que dieron inicios al proceso que conduciría a la independencia de
lo que sería años después la república de Venezuela. El creador
poético quedó tan impresionado, que de inmediato prometió de regreso
a la tierra nativa de motivar a las autoridades y a los entes
históricos-culturales de Río Hacha para redescubrir a tal egregio
personaje chileno-venezolano, perdido por la historia oficial en
diversos puntos del continente.
Don José Cortés de Madariaga era
el menor de doce hermanos d el matrimonio constituido por don
Francisco Cortés Cartavio y doña Mercedes Madariaga Lecuna y
Jáuregui, ambos provenientes de conspicuas familias –como lo señala
el historiador Benjamín Vicuña Mackenna en la obra: El tribuno de
Caracas, publicada en el siglo XIX- las cuales junto a otras
como los Errázuriz, los Irarrázaval y los Gandarillas entre otras,
provenientes de España directa o indirectamente, a través de otras
colonias, se habían instalado en Chile usufructuando de los bienes
que les otorgaba el Rey por medio del sistema de encomiendas a
connotadas figuras que decidieron trasladarse del viejo continente a
los territorios de ultramar. Tempranamente, casado ya con doña
Mercedes, el progenitor del futuro canónigo había fundado la
localidad de San Francisco de la Selva, transformada más adelante en
la floreciente ciudad minera de Copiapó, situada en el norte de
Chile.
Don José Cortés de Madariaga
nació el 8 de julio de 1766.Aunque su salud fue precaria en la
infancia, se caracterizó siempre por un carácter vivaz e impulsivo.
Como el hermano mayor, Francisco y una hermana, Encarnación sintió
el llamado de Dios y se incorporó en el seminario de Santiago.
Alrededor de 1788, se ordena como sacerdote. Es designado luego como
presbítero en San Lorenzo. Con posterioridad se inscribe en la Real
Universidad de San Felipe, donde permanece hasta alcanzar el
doctorado en 1798.A pesar de que es un protegido del obispo Alday,
debe enfrentarse con un sobrino suyo, el eclesiástico Miguel de
Eyzaguirre en la aspiración que ambos tienen por la cátedra de
Decretales. dado que los dos postulantes presentan los mejores
antecedentes y las más importantes influencias ante la Real
Audiencia, Ante tal situación planteada, la institución colonial
decide traspasar tal decisión al propio Rey y Consejo de Indias. Los
aspirantes a la cátedra se desplazan a Madrid y después de dos años
de mover sus respectivas recomendaciones e influencias, las
autoridades madrileñas toman la decisión de no concederle la cátedra
a ninguno de los dos. Y por Real Cédula del 17 de agosto de 1800, se
acuerda en cambio otorgar la fiscalía de Lima al doctor Eyzaguirre y
a don José Cortés de Madariaga, una prebenda en la ciudad de
Santiago, de donde era originario. Señala, Vicuña Mackenna que en
estos arreglos tuvo participación preponderante, Manuel Mallo, el
colombiano –agregamos nosotros- que en la juventud había residido en
Caracas, ciudad en la cual su padre ocupó un cargo colonial. Ahí,
Mallo hizo una gran amistad con Esteban Palacios, hijo de don
Feliciano, abuelo de Bolívar. Con posterioridad, Manuel Mallo se
traslada a Madrid donde se incorpora a la Guardia de Corps, círculo
íntimo de la reina María Cristina, cuando reinaba el decadente
Carlos IV, su cónyuge y el amante oficial, Manuel Godoy, ejercía de
Primer Ministro, más conocido como “Príncipe de la Paz”. Algunos
historiadores, manifiestan que Mallo se constituyó en otro amante de
la reina, lo cual le habría significado la muerte, ordenada por
Godoy. Por años, igualmente, Esteban Palacios integró este círculo,
dilapidando en parte la fortuna de su familia.
Durante la permanencia en España,
el canónigo Madariaga conoce e intima al igual que su paisano
Bernardo O´Higgins con don Francisco de Miranda, muy admirado por
los jóvenes latinoamericanos que por diversos motivos han acudido a
Europa. Madariaga y el futuro libertador de Chile coinciden en
Cádiz, donde reside don Nicolás de la Cruz, chileno que en calidad
de apoderado tenía la tuición del joven americano mientras residiera
en Europa por orden del padre, el virrey del Perú, don Ambrosio
O´Higgins. Tanto Madariaga como O´Higgins admiran a Miranda y
reciben las instrucciones para desarrollar la acción libertaria
futura en el continente americano: Los dos se incorporan a las
logias masónicas creadas por el Precursor. Madariaga lo hace en
Cádiz y O´Higgins con seguridad posteriormente en la logia Lautaro
de su país natal, que él organiza después de su partida de España,
que ocurre en el año 1801.En tanto y esto lo afirma el historiador
venezolano Arístides Rojas, don José Cortés de Madariaga, apoyado
por Miranda y a raíz de haberse producido una vacante en Caracas, le
escriben a Manuel Mallo a fin de que logre a través de sus
influencias, el cambio de la canonjía a ejercer por Madariaga en la
capital colonial de Chile, por la Canonjía de la Merced de la
catedral de Caracas. Logrado tal objetivo, el canónigo viaja en
1803, con instrucciones de don Francisco de Miranda, tomando
posesión en junio del mismo año del cargo eclesiástico en Caracas.
Es indudable que el canónigo
Madariaga, durante siete años se infiltró dentro de las autoridades
coloniales españolas en favor de la causa libertaria hasta irrumpir
en la sesión que presidía el Gobernador colonial, Emparan, justo
cuando le consultaba al pueblo reunido si deseaba que continuara en
el poder. Y desde atrás, donde se hallaba situado el canónigo, éste
hizo el gesto histórico con el índice de la mano derecha, indicando
el NO inmortalizado por la historia. De inmediato , se nombró a la
Junta de Gobierno y don José Cortés de Madariaga , formó parte de
ella en calidad de representante del clero.
El 21 de diciembre de 1810, es
comisionado el ilustre canónigo para dirigirse a Colombia,
representando a la Junta de Caracas a fin de establecer las mejores
relaciones con el gobierno naciente, presidido por Jorge Tadeo
Lozano. El viaje lo realiza por tierra, deteniéndose en San Carlos,
donde se entera de la decisión de nominar a don Francisco de Miranda
como Teniente General de los Ejércitos patriotas. En esta
oportunidad, en una sesión de la municipalidad se esa villa llanera
,expresa lo siguiente, en torno al Precursor:
“La mano invisible nos ha
conducido al hombre que necesitábamos: devuelve a los patrios lares
al genio extraordinario de la guerra y del consejo: Miranda está
entre nosotros. La injusticia, la barbarie del antiguo régimen
persiguieron a ese hombre cuyos talentos pudieron emplearse con
utilidad, pero cuyo carácter no era de aque- llos tiempos : su
probidad no podía estar entre malvados. Su alma republicana se hizo
para estos días. Jamás el valor y la pericia combatieron por causa
más justa ni más bella. Yo me glorié de ser americano cuando vi,
cuando traté a este hombre Esto era lo que necesitábamos. Nuestros
jóvenes están llenos de ardor marcial; la idea halagüeña de la
libertad ocupa su noble alma: su corazón se ha hecho para una de las
grandes pasiones: el amor a la libertad; pero necesitaban un General
co- mo Miranda que los condujese a la victoria; de un republicano,
que les inspira- se el amor a las virtudes republicanas . Ya lo
lograron; ya está al frente del ejérci- to. Hoy he venido a
anunciaros esta plausible nueva”.
Luego, en Mérida protagoniza una
confrontación con el obispo, Santiago Hernández Milanés, quien desde
el púlpito y sobre la base de edictos aboga por la restitución del
gobierno español. El prelado lo excomulga ante la férrea defensa que
hace de los nuevos gobernantes, el eclesiástico caraqueño. El seis
de marzo de 1811, arriba a Bogotá, lugar en que se radicó por
espacio de tres meses. Cumplida tal misión, inició el regreso a la
capital caraqueña con un acuerdo suscrito entre ambas futuras
repúblicas y la suma de doscientos cincuenta mil pesos que
Cundinamarca remitió a los hermanos del gobierno vecino.
El viaje de retorno fue muy
original y emocionante. El Canónigo Madariaga lo llevó a cabo por
una vía fluvial desconocida en aquellos tiempos: Abordó una
embarcación en el río Negro Prosiguió por el Meta, luego se
incorporó al Orinoco; en seguida se internó por el Apure hasta
llegar a Calabozo por el Portuguesa. Tal hazaña tuvo un fuerte
impacto en los círculos científicos de la época. De acuerdo con lo
que expresa Nicolás Perazzo en su obra: Josef Cortés de Madariaga
(Padre Madariaga), citando a Manuel Palacio Fajardo, autor de la
obra Bosquejo de la Revolución en la América Española, editada en
inglés ,francés y en alemán, la cual alude a esta hazaña del padre
Madariaga, llegó inclusive a conocimiento del Barón Alejandro de
Humboldt, quien hace alusión en sus escritos muy posteriores a su
viaje por estas regiones equinocciales de América.
Las desgracias le sobrevienen al
Canónigo chileno, cuando Domingo Monteverde, jefe de las huestes
realistas provoca la capitulación, previo un armisticio, que firma
el Generalísimo Francisco de Miranda, a fin de lograr el respeto por
los vencidos de parte de los españoles. Sin embargo este mal nacido
militar peninsular, cuyo recuerdo ha sido y será una de las más
grandes ignominias de la historia hispánica de América. No cumple
con lo prometido y ordena encarcelar al grande hombre venezolano, de
estatura universal. Lo encierra en las mazmorras de un velero
anclado en La Guaira, cuyo destino es Cádiz, específicamente la
cárcel de “La Carraca”, donde sin recibir el apoyo de nadie, muere
dolorosamente el precursor de América. Por su parte Cortés de
Madariaga corre igual suerte junto a otros patriotas, entre los que
se encuentran: Juan German Roscio, Francisco Isnardi, José Barona,
Juan Pablo Ayala, José Mires, Juan Paz del Castillo y Manuel Ruiz, a
quienes Monteverde los designa con el apodo de “monstruos”. Son
encarcelados en otra nave que los conducirá al presidio de Ceuta,
situado en el norte de Africa. Transcurridos cuatro años de
encierro, el canónigo Madariaga retorna a la patria venezolana.
Lamentablemente, el clérigo por la apasionada admiración que profesa
por Miran da, no reconoce el surgimiento de una nueva figura, como
lo es Simón Bolivar. Este le envía algunas misivas para incorporarlo
a la lucha unitaria, pero el canónigo no responde y se presta para
organizar el congresillo de Cariaco, en 18l7, el cual es liderizado
por el general Santiago Mariño, conformado por una decena de
integrantes presidido por Francisco Javier Mayz. Esta acción es para
desconocer en parte el liderazgo de Bolívar, quien se encuentra
instalado en Angostura. Fracasado tal conclave, el Libertador
patentiza el poder que ostenta expatriando al chileno-venezolano,
quien se dirige hacia Jamaica, donde ejerce una representación
diplomática de Buenos Aires y de Chile. Tampoco tuvo éxito en este
accionar. Posteriormente, aparece en Colombia, integrando las
huestes del coronel Mariano Montilla, quien intentaba conquistar
definitivamente la zona comprendida entre Santa Marta y Cartagena,
lo cual se logra en 1821 con la ocupación de este último punto
geográfico.
Los últimos años de su existencia
los vive en Río Hacha, desde donde reclama el derecho a la canonjía
de Caracas, la cual le había sido usurpada en 1819. Santander le
ofrece el cargo de déan de la catedral de Santa Marta, pero la
rechaza y prefiere quedarse en la localidad guajira hasta el término
de sus días, lo cual ocurre el 26 de marzo de 1826.
Creemos que en esta fecha en la
cual se conmemora el 193 aniversario de esta primera gesta
patriótica venezolana, que además de los discursos tan verbalistas,
que se estilan para tal ocasión sería de justicia, mirando ya hacia
el bicentenario que las tres repúblicas, Chile, Colombia y Venezuela
en conjunto y en sus respectivos territorios relevaran la memoria de
esta insigne figura, entregado a la causa venezolana y americana
construyendo algunas obras escultóricas y de otra naturaleza
artística, para recordar su figura , especialmente en Chile y
Colombia, donde prácticamente su recuerdo ha desaparecido y se hace
necesario recuperarlo para que las nuevas generaciones se
reencuentren con un héroe latinoamericano tan eminente como este
eclesiástico chileno-venezolano, que tanto contribuyó con la
independencia de Venezuela y Colombia, naciones tan representativas
del continente y que prácticamente ofrecen una historia común., dese
sus orígenes republicanos.
Textos bibliográficos consultados
1.-Vicuña Mackenna, Benjamín: El Tribuno de Caracas ..Boletín de la
Academia Nacional de la Historia .Tomo XI, N*158. abril-junio de
1957.Caracas.
2.-Perazzo,Nicolás: Josef Cortés Madariaga (Padre Madariaga).Caracas.
Colección Libros Revista Bohemia. N* 105 B s/f.
(*): Escritor chileno,radicado en Venezuela, en tránsito por la
nación nativa
mailto:1134vill@cantv.net
Hualqui:
Hito histórico en
la Guerra a Muerte
Reinaldo Villegas Astudillo
(Dedicado
a la patria chilena, la cual se encamina al bicentenario de la
República, y a la “patria chica” de Hualqui, por cumplir 250 años de
su fundación, el 24 de octubre de 2007)
I.-Antecedentes
La
historia de Chile, por diversos motivos, durante estos últimos dos
siglos republicanos, próximos a cumplir dentro de tres años, no ha
sido consignada detenidamente en su totalidad por los historiógrafos
y relatores históricos, por considerarse a estos sucesos como no
relevantes en la llamada “historia oficial”, la cual se configuró
especialmente en el siglo XIX, de acuerdo con los sempiternos
gobiernos de la oligarquía chilena, representados por sus partidos
políticos: conservadores o “pelucones” y liberales o “pipiolos”.(1)
A lo anterior, se agrega la carencia de suficientes historiadores e
investigadores que hubieran profundizado en esta temática tan vital,
para ser conocida por las generaciones surgidas en el siglo XX y
las actuales que empiezan a emerger en la presente época del
post-modernismo.
Durante muchas décadas, hasta avanzado el siglo pasado, los
estudiantes de los ciclos básicos, medios y superiores de la
enseñanza chilena, se adentraron preferentemente en una historia
lejana como la de los egipcios, de los medos y de los persas, junto
a la cultura greco-romana, Edad Media y el Renacimiento europeos.
Sin embargo, la de América, caribe-latinoamericana y singularmente
la de Chile, se asomaban al término de la enseñanza media, de
manera superficial , centrándose en la oficial, es decir la
permitida por los gobiernos de la oligarquía, insistiéndose más en
la guerra de la independencia, los inicios de la República, los
gobiernos del siglo XIX y un asomo de los albores del siglo XX. No
conocimos detenidamente la mal llamada “Pacificación de la Araucanía”,
la cual investigada por nuestra propia cuenta en décadas muy
posteriores, descubrimos que tal suceso había tenido las
características de un intento de exterminio de la valerosa raza
mapuche. (2)
De
igual modo, dentro de nuestra supina ignorancia, desconocíamos los
acontecimientos configuradores de “La Guerra a Muerte”, escrita por
el historiógrafo, don Benjamín Vicuña Mackenna, en el año 1868, la
cual fue conocida por algunos lectores, habiéndose reeditado
posteriormente en 1935 y casi cuarenta años después reimpresa en
1972, justo un año antes del término de la República, lo cual
significó caer en una oscuridad cultural de casi diecisiete años,
intensificándose las omisiones históricas al igual que las
literarias, donde en este último caso por ejemplo la “nueva
enseñanza oficial de la dictadura”, estipulaba el estudio de la obra
poética de Neruda, en los inicios con los: “20 poemas de amor y una
canción desesperada”, publicada en 1922 para “saltar” a las “Odas
Elementales” ,difundidas en el año 1954. (3)
Finalizado tal interregno en 1990, retornan los trabajos y
exégesis interrumpidos en 1973 y se inician algunos nuevos en el
exilio, como ocurrió con Gabriela Mistral, la gran creadora poética,
primer Premio Nóbel de Literatura del continente, en 1945,(4)
quien había sido impulsora de un pensamiento vigorosamente
caribe-latinoamericano, bebidos en las fuentes de Bolívar, Martí,
Hostos, Rodó y Sandino entre otros, en ensayos y trabajos
prácticamente desconocidos en su país nativo. A ello, se agrega el
surgimiento de nuevos investigadores, como José Bengoa, (5) el cual
a través de su nutrida obra se interioriza en la historia de la
etnia mapuche, sobre todo en el siglo XIX y devela una realidad que
se había distorsionado, presentándosenos una visión de pacificación,
cuando en la realidad fue de casi exterminio total, por la
influencia de un pensamiento positivista y oligarca de nuestros
gobernantes del siglo XIX, donde destaca fundamentalmente el
pensador argentino Domingo Faustino Sarmiento, exiliado en Chile a
raíz de la dictadura de Juan Manuel de Rosas, en su patria, y quien
influyera notablemente en su amigo, Manuel Montt, presidente de la
República de Chile entre 1851 y 1861.
Sólo hace unos cuatro años atrás, penetramos dentro de la
historia mapuche, y recién después de tanto tiempo, nos informamos
de los cruentos acontecimientos protagonizados por esta etnia,
cuando se enfrentan al propio ejército chileno, comandado en el
inicio de las hostilidades por el militar Cornelio Saavedra y que
fue seguida por otras figuras castrenses hasta el 23 de febrero de
1884, entre las que se encuentran “Guamachuco”,(6) el popular y
victorioso héroe en la batalla de Huamachuco, en las sierras del
Perú y quien es enviado, después de haber recibido grandes honores
en Santiago, a exterminar mapuche, lo cual no fue posible en su
totalidad. hasta cuando se logran las victorias finales y se funda
la ciudad de Temuco. Anteriormente, jamás supimos de esta
conquista, a “sangre y fuego”, que puso fin a la presencia
beligerante mapuche, inclaudicable, por cuatro siglos ante el
imperio español, a lo que se agregan unas cuatro décadas de la
etapa republicana chilena.
Ahora, permítasenos reflexionar sobre otros sucesos
desarrollados y no difundidos por la historia oficial, a cabalidad,
como lo fue la llamada “Guerra a Muerte”, desarrollada
inmediatamente después de instalado el gobierno de Bernardo
O´Higgins. Acabada la guerra de la independencia, el 5 de abril de
1818, se producen las situaciones siguientes:
1.- El Gobierno naciente va a comenzar con esa inclinación
por el centralismo, que ha caracterizado a nuestro país durante toda
la existencia republicana. El interés de los gobernantes se sitúa en
Santiago y la región central. Aunque, no sucede lo mismo, con la
Provincia de Concepción y Arauco donde es designado como
Intendente, el brillante militar, Ramón Freire. Sin embargo por la
carencia de recursos del gobierno nacional, no cuenta con los
suficientes batallones y el respectivo armamento para controlar tan
vasta región, poblada, aún de realistas que se niegan a reconocer la
independencia de Chile.
Los bienes económicos del nuevo estado, solamente
alcanzan para promover el desarrollo en la capital y sus aledaños, a
lo que se agrega una merma del presupuesto por el aporte que lleva a
cabo el gobierno chileno a la constitución de la Escuadra
Libertadora, que va en ayuda de la independencia definitiva del
Perú.
2.- La batalla de Maipú no marca en plenitud la
independencia de Chile, sobre todo en la región sur del país.
Innumerables soldados españoles, que no se conforman con la derrota,
se desconectan de los mandos centrales y permanecen en la naciente
nación, clandestinamente, manteniendo una particular dependencia del
Virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela.(7) Todavía, no se
consideran desertados y empiezan a organizar milicias con apoyo de
la población que se mantiene vinculada a España , quienes van a
continuar enfrentando a las fuerzas y militares chilenos en esta
amplia región, ya que en un tiempo no tan lejano fueron las
provincias de Ñuble, Concepción, Bío –Bío y Arauco, justamente, la
que hoy constituyen la VIII Región.
Tal enfrentamiento que provoca una crueldad
inimaginable, la protagonizan figuras fieles a la corona española,
transformados a partir de 1819 en verdaderos forajidos. Esta galería
de personajes siniestros la encabeza, Vicente Benavides, junto a
José Manuel del Pico, el cura Juan Antonio Ferrebú, los hermanos
Dionisio y Juan de Dios Seguel. Estos últimos, estancieros, como
los Urrejola, Olate Lantaño y Bocardo. A ellos, se agregan los
“míticos” hermanos Pincheira, más vinculados a la zona de Chillán y
sus alrededores.
Hubo algunos de estos alzados que la historia los
registró con sus apodos, como: el “Ñego” y el “Machetado”. Señala
Vicuña Mackenna, que estos verdaderos “ángeles del Mal” utilizaron
para el logro de su macabro fin en las localidades y ciudades que
asaltaban: “la espada, para descuartizar; los bancos de las plazas
para ahorcar a sus víctimas y la tea para incendiar a fuego”,
cerrando la mayoría de las villas que caían en su poder.
Por su parte, las fuerzas chilenas, las cuales, en
buena medida carecían de suficientes armamentos, a pesar de los
esfuerzos que hacía el general Freire para obtenerlos de los mandos
capitalinos, contaban con soldados egregios de la talla de Carlos
María O´Carrol, Teniente- Coronel inglés al servicio de las armas
patriotas; el comandante general de fronteras, Andrés de Alcázar; el
Teniente- Coronel francés, Benjamín Viel, quien había arribado a
Chile después de la Batalla de Chacabuco; Manuel Bulnes Prieto,
Teniente para ese entonces , de diecinueve años; José Joaquín Prieto
Vial, coronel, por esa época, el cual puso fin a esta guerra
intestina.
En esta ocasión, intentaremos revisar a lo largo de
esta voluminosa obra, los episodios que se consignan con nuestra
“patria chica” de Hualqui, lugar donde nacimos, con motivo de
recordarse el próximo 24 de octubre, el 250 aniversario de su
fundación. Así, estamos redescubriendo una historia de nuestra
localidad que nunca conocimos, a la cual la tradición oral la
identifica como: “República Independiente de Hualqui”, tal vez
sería esta denominación la que configuró a las de nuestros padres y
abuelos, abarcando casi los tres tercios del siglo XX, en lo que
respecta a la toma de conciencia de que siempre fuimos ciudadanos
cabales. Tal legado lo recibimos de nuestros antepasados, donde
desde el siglo XIX, figuran nuestra familia, que proviene de los
Villegas y de los Jerez, junto a los Candia y Neira , a las cuales
se agregan, los Delgado, Quevedo, Mardones, Araneda, Zambrano,
Pereira, Oportus y Hormazábal , entre otros grupos configuradotes
por décadas de un pensamiento constitucionalista, amantes de la
república y adversarios acérrimos de inconstitucionalidades y entes
suplantadores del poder electoral y de la civilidad.
En la “Guerra a Muerte” de Benjamín Vicuña Mackenna, visualizamos
alrededor de once episodios y alusiones a Hualqui, dada su
configuración geográfica tan especial, por estar situado en uno de
los últimos recodos en la ribera norte del Bío Bío, apenas a unos
aproximadamente 30 kilómetros de su desembocadura en el Pacífico
Océano.
Primer Episodio
“El 16 de julio los dos hermanos Seguel cayeron de sorpresa sobre la
villa de Gualqui, a la vista casi de Concepción; mataron a los que
quisieron, y entre otros al buen patriota don Juan Pinilla,
saquearon la aldea y se llevaron prisioneros a los pocos que se les
ocurrió perdonar. Entre éstos iba el cura de la parroquia don
Nicolás Novoa , el juez del distrito don Joaquín Soto y un vecino
llamado Bartolomé Sanhueza. Metierónlos en una balsa de las que se
usan en el Bío-Bío para atravesar las aguas y las arenas,
empujándolas con varas apoyadas en el fondo del cauce; y como todos
los prisioneros, excepto el cura, iban amarrados, los asaltadores
al retirarse con su botín, habían confiado su custodia al juez de
Pileu y un fusilero .Los dos balseadores que empujaban la
embarcación vigilaban también a los cautivos e iban armados de
sables.
Cuando flotaba la balsa por la mitad del río, observó el
soldado que iba dema-siado cargada y que comenzaba a sumergirse.
Sin más que esto, dijo al juez en alta voz que era preciso echar
los prisioneros al agua, y al efecto comenzó a cambiar la ceba a
su fusil para matarlos a mansalva, pues hemos dicho que iban
fuertemente ligados. Por fortuna el prisionero Sanhueza había
logrado desatarse, y oyendo aquella sentencia salvaje de su muerte
y la de sus compañeros, se precipitó sobre el soldado y logró
tirarlo al agua. Uno de los balseadores soltó la palanca y
abalanzóse sobre el indefenso juez Soto, con el sable que llevaba a
su cintura; mas éste resistióle como pudo, y en la lucha rompió
sus ligaduras. Siguióse entonces un combate cuerpo a cuerpo en el
que el esforzado cura cayó herido al agua , volviendo a recibir
otro golpe en la cabeza al tratar de asirse a los maderos de la
balsa. Sobrepusiéronse al fin los prisioneros, y al día siguiente se
presentaron al Intendente Freire en Concepción llevando atados con
sus mismas sogas a sus carceleros. Horas después, el juez de Pileu y
los dos balseadores eran fusilados y sus cabezas fijadas por tres
días en altas picas en la plaza de Gualqui”.
(
pp. 59-61)
Comentario
Aquí, observamos la presencia en Hualqui de los hermanos Dionisio
y Juan de Dios Seguel, ambos estancieros que tal como lo expresa
Vicuña Mackenna , al igual “que Urrejola, Olarte Santaño y Bocardo
se mantenían aferrados a la Corona Española”.
En tal acontecer se revela por una parte la valentía de
los hualquinos, quienes tal vez tomados de sorpresa por los
atacantes, llevan a cabo una resistencia cabal, lo cual le
significa perder en combate a uno de los suyos como lo es el
patriota Juan Padilla, y aunque un grupo es hecho prisionero para
conducirlo a los reductos realistas, situados al otro lado del Bío-Bío,
donde se extiende la Cordillera de Nahuelbuta, sin embargo los
asaltantes no logran el objetivo previsto, por cuanto dada la
sagacidad de los patriotas hualquinos, logran deshacerse de las
amarras, Luego, doblegan a sus captores y por último los conducen
ante el Intendente Ramón Freire, quien ordena fusilarlos y como se
acostumbraba en la época, práctica que se observa en varios puntos
de América en la guerra pre e independentista, se exhibían
públicamente sus extremidades físicas, con el afán quizás de
amedrentar a los contrincantes , al exhibir, en este caso, las
cabezas de los ajusticiados.
Este suceso corresponde al 16 de julio de 1819, según el
parte elaborado por el Intendente de Concepción Ramón Freire, el
cual reposa en el Archivo del Ministerio de Guerra.
Segundo Episodio
“En
aquel hermoso río no hay, pues, propiamente vados, y llámanse así
los balseadores. Son éstos aquellos sitios más a propósito por lo
remanso de las aguas para hacer pasar de una orilla a otra
embarcaciones que no tienen quilla ni timón , y corresponden por lo
común , a los antiguos fuertes fundados por los españoles en ambas
márgenes del río, que casi siempre se enfrentan los unos con los
otros. De esta suerte encuéntrense vados por Nacimiento, frente a
Santa Fe, por Santa Juana , frente a Talcamávida, por San Pedro,
frente a Concepción, fuera de muchos otros intermedios como
el de Pileu, de Gualqui, el de Tornaguillín, el de Monterre y
otros” (pp.111-112).
Hasta el inicio del año 1965, fecha de nuestra
desvinculación por años de Hual qui, al cual retornamos
espaciadamente y por instancias fugaces, hasta diciembre de 1975,
siempre nos llamó la atención ese lugar, situado en la altura de la
localidad, que se ubica al término de la calle Irarrázaval y pasada
la intersección con Patricio Lynch, por donde transitábamos en
verano, casi diariamente, rumbo al Bío-Bío, por supuesto que en
periodo vacacional. Antes de bajar hacia la línea, donde estaban
los cambios norte de la vía ferroviaria, nos solazábamos con la
visión que se nos ofrecía del majestuoso río–padre, el cual
contemplado desde ese punto, se observa que empieza a desplazarse
desde los lejanos cerros que nos separan de Quilacoya, para
serpentear ante Hualqui , acompañándolo con nuestra vista hasta
desaparecer detrás del Cerro “Agua del Obispo”. Por supuesto que
esa misma visión tuvieron los españoles en su época, lo cual
significó que en la altura señalada construyeran el Fuerte, dato que
nos fue suministrado por el Profesor de Historia y joven
investigador, del Liceo de Hualqui, Luis Espinoza en un panel en el
cual participamos como invitados, en el mes de junio de 2003. (8)
Tercer Episodio
“El activo Benavides no había aguardado, empero la
llegada de refuerzos para continuar las hostilidades en toda la
línea del Bío Bío y de la Montaña. El mismo día en que Carrero y sus
camaradas llegaban a Arauco, él hacía dar una vigorosa embestida a
la guarnición de Gualqui en la ribera derecha del río. La partida
enemiga componíase de cincuenta hombres entre fusileros y caballería
, mientras que la guarnición patriota no pasaba de la mitad de aquel
número a las órdenes de un valeroso oficial del número uno de Chile
llamado Huerta. Despreciando éste las trincheras con que se había
parapetado el pueblo, atacó a los asaltantes con tal denuedo que en
poco rato les mató veinticuatro hombres, haciendo prisioneros un
oficial y dos soldados. Como la aldea en que tuvo lugar esta
refriega se halla a muy corta distancia de Concepción, apenas
sintióse en ella el tiroteo, corrió la guarnición a las armas, y
según el parte de Freire (Concepción, 20 de noviembre), las mujeres
mismas pedían fusiles. Tan grande era el terror que inspiraba a las
poblaciones la idea sola de la aproximación del degollador de Santa
Juana! Al siguiente día, como una ofrenda a aquel terror del pueblo,
Freire hizo fusilar en la plaza de Concepción al oficial y los dos
soldados que le habían traído prisioneros”. (p. 145)
Comentario
Vicente Benavides, sin lugar a dudas, el más siniestro de estos
“ángeles maléficos”, antagonista en la “Guerra a Muerte”. Una sola
acción vil y criminal retrata su naturaleza maligna: Estando en
Santa Juana, recibe al teniente Torres, como parlamentario del
general Ramón Freire para llevar a efecto un cambio de prisioneros.
Sin embargo, Vicente Benavides se emborracha en el brindis de
bienvenida que le ofrece y ordena, sin motivo alguno, descuartizarlo
junto a diez prisioneros patriotas.
Este acto brutal y propio de la barbarie del maléfico
Benavides, lo inscribe en la historia más ignominiosa de nuestra
patria, carente de conmiseración a través de los siglos por romper
con los acuerdos de guerra entre enemigos, vencidos o vencedores ,
que generalmente han sido respetados por los bandos en pugna. Esta
acción repelente de Vicente Benavides, nos hace recordar la
indigna acción de Monteverde, jefe de las fuerzas realistas que una
vez rendido el Precursor de América, Don Francisco de Miranda, éste
incumpliendo normas de honor, lo vuelve a apresar , embarcándolo
desde La Guaira a Cádiz, donde el ilustre venezolano muere en un
calabozo olvidado de todo el mundo. (9)
De ahí, que en el presente por lo menos hasta mayo de
2003, cuando visitamos a Santa Juana en afanes investigativos,
quedamos estupefactos al constatar que en esa localidad, una calle
lleva el nombre de tal asqueroso asesino de antepasados de
familias de ese mismo pueblo. ¡ Qué ignorancia tan supina del
Alcalde y Concejales, responsables de esa decisión tan innoble!.
En el episodio que hemos transcrito, Vicente
Benavides envía hacia Hualqui para el asalto a un número de
forajidos que duplica a la guarnición patriota, comandada por el
teniente Huerta. No obstante la valentía de este brioso soldado y
sus compañeros de armas, logran doblegar a la avanzada realista, con
el aporte de las igualmente valientes mujeres hualquinas, herederas
de las primigenias, ensalzadas por el cantor épico, Don Alonso de
Ercilla y Zúñiga, entre las que descuellan entre otras, Fresia y
Guacolda. Y muy posteriormente en el periodo independentista, doña
Paula Jaraquemada y Javiera Carrera. Nuevamente el Intendente de
Concepción, Don Ramón Freire, ordena fusilar al oficial y a los dos
soldados que los hualquinos habían tomado prisioneros. Hay que
destacar la proeza de Huerta y sus compañeros, que prácticamente
eliminan físicamente a la mitad de los componentes de la hueste
invasora, enviada por Vicente Benavides.
Cuarto episodio
“En
el mismo día (28 de junio) en que Merino mataba a Santos Alarcón en
Puñural, una partida realista que había asaltado la hacienda de
Gualpén, en cuyos términos se halla edificada la moderna
Concepción, con el objeto de robar caballos , había dejado dos
prisioneros en manos del intendente Freire, fuera de siete que, se
ahogaron al regresar, arrastrados por la corriente. “Pues bien,
escribía el mismo día aquel funcionario, hablando de los primeros,
mañana serán estos ahorcados, cuya clase de muerte infunde más
terror al enemigo”.
Mas, al interior era sorprendido por esos mismos días (
julio 1º) en la aldea de Gualqui el valiente alférez, hoy coronel
don Francisco Porras, al mando de una partida de quince fusileros
del número uno de Coquimbo en cuyo cuerpo servía , y en el acto
mismo de caer sobre el cuartel en que estaba alojado, el enemigo
fusiló uno en pos de otro todos los prisioneros que en la turbación
del primer momento logró hacer. El intrépido Porras se encerró, sin
embargo, en un cuarto con siete de los suyos, y allí hizo tan
denodada resistencia que perecieron diez de los asaltantes con su
jefe el capitán Campillo, tomando el resto la fuga, a virtud de
aquel estrago y por un tropel de yeguas que sintieron venir por
entre una densa niebla matinal, y que juzgaron era socorro que
llegaba al oficial patriota.”.(p. 248)
Comentario
Benjamín Vicuña Mackenna, complementa tal episodio,
incluyendo el propio parte de guerra, elaborado por Porras y por la
información que le entregara, posteriormente, al propio historiador,
tal como se indica:
“Parte de Porras. Gualqui, julio 1º (el original dice
agosto 1º) de 1820.Porras dice que entre los muertos del enemigo se
encontraba uno de los oficiales que lo mandaba y que además de los
cadáveres dejados en el sitio, llevaron dos mulas cargadas de ellos,
fuera de que algunos caballos que se tomaron daban a conocer por la
sangre, que empapaba sus monturas que sus jinetes habían sido
derribados en el fuego”
En la entrevista señalada, añade Porras lo siguiente:
“ El enemigo tuvo aviso de su situación por un sargento de
milicias llamado Marcos Rojas que se pasó al enemigo aquella noche.
El mismo Rojas, que guiaba la partida enemiga, le gritaba que se
rindiese y que Benavides lo haría feliz, pues le estimaba mucho. El
enemigo en vista de la obstinación de Porras prendió fuego al cuarto
donde se hallaba encerrado, pero huyó precipitadamente por la
circunstancia que dejamos mencionada”.
Quinto Episodio
Journal of
residence in Chile by a young american,Boston,1823, pág.223.
“ El autor de
esta interesante obrita, llamado John F. Coffin, Diario de un
joven norteamericano, Editorial Francisco de
Aguirre,1969, era un joven comerciante natural de Boston que
habiendo entrado a Talcahuano durante el sitio de 1817 en el
bergantín americano Castor fue apresado por Ordóñez, junto con el
Beaver, de que hemos hablado en otra ocasión. Con este motivo,
quedóse aquel en Concepción durante todo el año de 1818 y parte de
1819, residiendo en Gualqui, asilado en la hacienda de don José
Antonio Sosa, o en Penco viejo, desde cuya playa presenció el
combate de la María Isabel con el Lautaro y el San Martín.
La narración es sumamente sencilla, veraz y sin pretensiones,
atributo rarísimo y en esta clase de libros y contiene no pocas
veces observaciones profundas emitidas con un simpático candor .
Asegura el autor, por ejemplo, hablando de la acendrada adhesión del
rey de los penquistas, que frecuentemente le preguntaban si los
ingleses eran también tributarios de Fernando VII y le interrogaban
con asombro si podía existir algún patriota en Europa, la que
juzgaban sometida a España como en el tiempo de Carlos V. En
cuanto a los araucanos era mucho peor: “Para los indios dice (pág.
175), bastaba señalarle o nombrarles un patriota para que cayeran
sobre él con todo el furor salvaje de su odio”. (p.258)
Comentario
Los editores de esta obra de Benjamín Vicuña Mackenna
que es objeto de nuestro estudio, específicamente en lo que se
relaciona con la presencia de Hualqui en el texto, insertan una
nota, donde aluden a la obra escrita por el viajero John F. Coffin,
donde señala su presencia en la localidad hualquina y expresa
juicios sobre lo que piensan los pobladores de la región de
Concepción en torno a su admiración y dependencia del imperio
español, a poco tiempo de producirse la independencia de Chile. No
se sienten identificados con los patriotas y manifiestan odio por la
etnia mapuche, justo en una época en que gran parte de la población
de la región ha empezado a desplazarse a Los Angeles y su
alrededores, inicio de la Araucanía.
Tal vinculación con la España monárquica en algunas
regiones interiores de América, se mantendrá por muchísimo tiempo
de instaladas las repúblicas del continente. Pasará más de una
década para que la República de Chile pueda incorporar
definitivamente a la zona de Chiloé y en el caso de Venezuela,
ciudades como Valencia y Coro se mantendrán afines a España por un
lapso prolongado. Ya en 1811, el presbítero chileno José Cortés de
Madariaga, quien fue enviado por los integrantes de la Junta
independentista de Caracas a Bogotá para informar del inicio del
proceso de la independencia en Venezuela, en el trayecto, hecho por
tierra tuvo un ardoroso encuentro con el Obispo de Mérida, quien no
aceptaba a los republicanos y ordenó detener en la cárcel al
sacerdote chileno, quien participó en la constitución de la Primera
Junta Nacional de Gobierno venezolana, el 19 de abril de
1810.Pasados unos días, recuperó su libertad y nuestro compatriota
pudo continuar su viaje sin mayores impedimentos hacia tierra
neogranadina.
Sexto episodio
“Igual a su profundo y ciego desprecio por los montoneros de
ultra-Bío-Bío era la frecuente imprevisión militar de que daba
testimonio el general Freire en aquellas aciagas campañas!
Una semana más tarde vino, empero, a sacarlo de duda
un despacho escrito en Los Angeles el 28 de agosto por el general
Alcázar. En él le decía que el comandante Ferrebú, estacionado en
Santa Juana con el tercer escuadrón de dragones, había ordenado que
se arrimasen palos a la orilla del río para amarrar hasta treinta
balsas.
Pero aún delante de este aviso que no podía ser más
determinante sobrevino otra nueva vacilación, fruto de las
estratagemas de Benavides. Hacía este correr la voz de que meditaba
atacar a los Angeles , para mejor asegurar su golpe sobre
Concepción, y el general Freire, que sabía la extrema e irremediable
penuria de municiones y de víveres en que se encontraba aquella
importante plaza, se preocupaba profundamente de atender a su
defensa, con preferencia a todo otro plan de hostilidades.
Bajo esta persuasión, ordenó al comandante Viel
en los primeros días de setiembre de 1820, que avanzara con la
posible diligencia desde Chillán a ocupar la posición estratégica
de Yumbel, casi medianera entre los Angeles y Concepción. Con el
mismo fin había hecho situarse a O´Carrol con sus dragones en Rere (
a donde aquel jefe había llegado a pie, trayendo los soldados sus
monturas al hombro después de haberse comido sus caballos) y situado
por último el capitán Luis Ríos con cuarenta cazadores de la escolta
en Gualqui, mas hacia Concepción. Esta fuerza, así como la
guarnición de Talcamávida compuesta de cuarenta infantes y dos
cañones de campaña, quedaba sujeta a las órdenes de O´Carrol”.
(p.271)
Comentario
En
este episodio, Vicuña Mackenna se permite una crítica que va
dirigida al general Ramón Freire en el sentido que , en algunas
circunstancias, le da cabida a las estratagemas utilizadas por el
hábil forajido español, Vicente Benavides , quien en sus mensajes
interceptados, hace creer al bando patriota que se encuentra
disminuido en su fuerza bélica. De igual modo, alude a la
imprevisión que se observa al no estar siempre preparados los integrantes del bando patriota para recibir y
enfrentar los ataques de este bandido. En estas apreciaciones,
pareciera que el escritor nacional olvidara las precarias
condiciones en que se encontraba Freire, el cual carecía del
presupuesto y armamento necesario para dominar a las fuerzas
realistas, las cuales permanentemente son apoyadas por el Virrey
del Perú, Joaquín de la Pezuela, el cual de una u otra manera les
hacer llegar las armas. En tanto, O´Higgins, el Director Supremo de
Chile carece de los recursos necesarios para sostener esta
conflagración suscitada en la región sur, preocupado de gobernar
para el centro del país y apoyar a la independencia del Perú con la
Escuadra Libertadora. (10)
En este episodio, observamos la estrategia utilizada
para defender la región de la aquella entonces extensa Provincia de
Concepción, destacando batallones a cargo de connotados soldados
para que adopten posiciones entre Chillán y Concepción, donde
Hualqui, figura dentro de esa línea trazada por el general Ramón
Freire.
Séptimo episodio
“ …
el general Freire ,
aislado a su vez en Concepción, se encontraba sumergido en una
inquietud devoradora. A las doce de la noche del mismo día del
desastre de sus armas en el Pangal , había recibido la aciaga nueva
comunicada por el comandante de armas de Rere don José Tejada , y
en el acto mismo había despachado un expreso a la capital
manifestando la crítica situación que le creaba aquel contraste,
arrebatándole la única arma apta para la guerra que sostenía y
clamando en consecuencia por amparo.” A la mayor brevedad posible,
decía el gobierno de la capital en aquella hora, venga el mayor
número de caballería de la otra parte del Maule , pues debe V.E.
persuadirse que la provincia se levanta en masa, siendo destrozada
mi fuerza de caballería, quedando solo en esta capital alguna
milicia”.
Preocupóse al día siguiente el consternado jefe , que
sólo ahora pudo medir el abismo que le había cavado su arrogante
pero mal aconsejado desdén del enemigo, de arbitrar medios como
socorrer a Alcázar en los Angeles y destacó en Gualqui al comandante
Cruz, que regresaba sobre Concepción con el objeto de observar más
de cerca a Pico. Al mismo tiempo despachó hacia Chillán al
comandante Viel , a fin de que reasumiera el mando de su escuadrón
dispersado, como hemos dicho, por aquel rumbo, y allegando, según le
fuera posible , el mayor número de milicias, contuviese en el Itata
a Benavides, en el caso que éste marchase hacia la capital”. (
Págs. 326- 327)
Comentario
Este texto nos muestra, en primer término, la orfandad en que se
encuentra el General Ramón Freire, Intendente de Concepción ante la
masacre ejecutada por Benavides en la Isla del Laja, donde asesinan
al Mariscal Alcázar y derrotan a sus huestes, lo cual le permite ir
avanzando hacia la zona penquista. Freire clama ante las autoridades
centrales de gobierno, a fin de que le envíen un mayor contingente y
pertrechos de guerra con los cuales puedan detener el avance de
Benavides, el forajido y sus huestes realistas tan abominables y
heterogéneas mesnadas, a las cuales las impulsa sólo el saqueo y la
muerte.
Cuestiona el autor chileno, “ el mal aconsejado
desdén del enemigo” por parte de Ramón Freire, al no haber acudido
oportunamente a reforzar la plaza de Los Angeles, comandada por el
mariscal Alcázar .
Para cerrar el paso a Vicente Benavides, entre
otras decisiones adoptadas por Freire, figura nada menos que
destacar en Hualqui, al relevante militar, José María de la Cruz,
oriundo de Concepción, para que vigile el desplazamiento de las
fuerzas realistas a cargo de Pico, un militar español, que logró
liderizar a un conjunto significativo de mapuche en la región de
Mulchén y Negrete, integrándose al bando de Benavides.
Posteriormente, don José María de la Cruz, después de finalizada la
“Guerra a Muerte”, se alzará como general de las fuerzas del sur,
contra las comandadas por militares de Santiago en la Batalla de
Lircay, contienda donde resulta derrotado, la cual puso fin a sus
aspiraciones presidenciales en detrimento de los santiaguinos, lo
cual pudo haber significado el haber contado nuestra región con
tres presidentes, nacidos en Concepción, como lo fueron, primero,
José Joaquín Prieto y luego Manuel Bulnes, quienes igualmente
tuvieron activa participación en la “Guerra a Muerte”.
Octavo episodio
“Conceptuando ya inútil toda tentativa de socorro, el general Freire
hizo regresar su división al puerto y se dirigió a Concepción, a
donde venía aproximándose el enemigo, después de la capitulación de
Tarpellanca. El 30 de setiembre en efecto Benavides ocupó Gualqui ,
y fue preciso por consiguiente abandonarle aquella ciudad, que antes
le había visto humilde soldado, hijo de un carcelero, y a la que
entraría ahora con el hinchado orgullo de un visir repleto de
vanidad y sangre. El último en retirarse fue el comandante Cruz,
temeroso de que un sargento español llamado Gilabé, que se pasó
aquel día de su cuerpo al enemigo, sirviera a éste para prepararle
una emboscada” (p. 330).
Comentario
En este episodio, se
observa el punto culminante de las huestes realistas, las cuales
vienen avanzando exitosamente, victoria tras victoria, ya sea en el
campo de batalla como en el ajusticiamiento salvaje que van
realizando a su paso de los adversarios, es decir, los patriotas
como si se tratara de épocas bárbaras. Benavides. se asemeja a un
“Atila” . Arriba a Hualqui con todo el poder que le brindan la
tropa de forajidos que le acompañan, los cuales constituyen una
mesnada heterogénea, donde figuran algunos mapuche que lo acompañan,
soldados españoles como el comandante Pico y aventureros en gran
proporción, a los cuales los impulsa el saqueo y el pillaje como
hordas primitivas..
Tal presencia demoníaca en Hualqui, provoca la
partida del comandante Cruz, que se encontraba destacado en la zona
, el cual se retira estratégicamente con sus hombres siguiendo al
general Freire, que deciden refugiarse en Talcahuano, para
reorganizarse y reiniciar una embestida final sorprendiendo a los
realistas, lo cual se producirá posteriormente en los aledaños de la
ciudad de Concepción.
Noveno episodio
“ En la mañana del memorable lunes 27 de noviembre de 1820 y en la
hora misma en que la vanguardia de la segunda división salía en masa
de Talcahuano, y con banderas desplegadas se dirigía sobre el campo
del salteador de Quirihue, convertido ahora en señor de la mitad de
Chile, a infligirle un terrible y final castigo. Nunca se viera a
nuestros soldados más terribles que aquel día ¡ Habían jurado todos
morir mil veces antes que dejarse arrebatar de nuevo sus colores por
aquella muchedumbre de bandidos que no tenían más ley que el lazo y
el cuchillo. Los dragones iban a vengar al noble jefe que había
sido el primero en ponerles el sable en las manos. Los cazadores que
conducía el comandante Cruz, tenían que lavar con sangre de enemigos
la primera sombra que había caído sobre su inmaculado pendón,
mientras que la infantería mandada por Rivera, por Díaz y el capitán
argentino Quiroga (que se había conservado por hallarse destacado en
Gualqui con una compañía del infortunado número uno de Coquimbo),
era movida por la ambición de rescatar a sus camaradas, forzados a
seguir el trapo sangriento de un bandido, a la vez que por el ahínco
de vengar a sus jefes tan villanamente asesinados”.(Pág. 392)
Comentario
Aquí
se repite un tanto lo ocurrido e la Plaza de Armas de Rancagua,
sitiada por los españoles, lo cual pone término a la Patria Vieja
.Las fuerzas patriotas dirigidas por el comandante José María de la
Cruz, ante el asedio de la mesnada de Benavides lo gran salir
airosos desde las Vegas de Talcahuano. Ante esta primera victoria,
las huestes patriotas avanzan hacia el denominado Cerrillo de
Gavilán, situado en Concepción para arremeter en contra de las
fuerzas realistas comandadas por el maligno Benavides, donde figura
el capitán de origen argentino Quiroga, quien se encontraba
destacado en Hualqui a cargo de una compañía Entre los soldados
republicanos se observa un gran optimismo por abatir de una vez a
sus contrincantes, por lo cual su ataque será constante y muy a
fondo.
Décimo Episodio
“En esta vez, como en todos los encuentros de estas
campañas, la mortandad del combate fue escasa, pero la de la
persecución horrible. “Ya no había brazos para tanto sablear”,
dice el oficial Porras, contando las peripecias de la fuga del
enemigo, y Verdugo añade por su parte que el Bío Bío “negreaba de
godos que se ahogaban”. Al terrible Quilapí, que era un membrudo y
valeroso, viósele también en todas partes sin que un solo instante
tuviese ociosa su implacable lanza. De esta suerte perecieron no
menos de quinientos enemigos, escapando sólo Benavides con los
restos del escuadrón de Ferrebú hacia Gualqui, a donde lo siguió sin
darle alcance el comandante Cruz”.
Tal fue la famosa batalla llamada de la
Alameda de Concepción, porque el enemigo, al ser arrollada aquel
nombre. Fue uno de los hechos más heroicos y a la vez más dramáticos
de nuestros anales militares, y como se verá en el curso de esta
historia , dióse en él, a las últimas huestes que sostenían el
nombre y el pendón del rey en nuestro continente el golpe de gracia,
porque ni Benavides ni ninguno de los secuaces que le sobrevivieron,
levantaron otra vez la cabeza y la osadía de amenazar la suerte y el
reposo de la patria.
¡Hemos vencído, escribía Freire, lleno de un
justo orgullo, sobre el campo mismo de batalla , hemos vencido
completamente!(pp. 396,397, 399)
Comentario
Es evidente que en estas acciones descritas, los patriotas logran un
grandioso triunfo sobre las huestes realistas comandadas por el
infame, Vicente Benavides en la batalla denominada, la Alameda de Concepción,
suceso como los anteriores y la gran mayoría descritos en esta magna
obra de Benjamín Vicuña Mackenna , que no han sido considerados por
la historia oficial de Chile en forma detenida. ¡Cuándo hace unas
tres o cuatro décadas atrás, nos íbamos a imaginar que por las
calles que transitábamos en Hualqui y entre las aguas del Bío Bío,
donde nos bañábamos casi todos los días en tiempos de estío, nos
íbamos a imaginar que contenían una historia sangrienta ocurrida ,
más de un siglo atrás, habiéndose teñido de rojo una vez más nuestro
río natural como lo ha sido siempre el Bío-Bío!. Y justo, en el
sector situado frente a nuestra localidad hualquina, Vicente
Benavides lograba escapar junto al ex cura de Rere, Ferrebú,
internándose por Santa Juana hacia la sierra de Nahuelbuta ,
escapando del merecido castigo que merecía.
Por fin , don Ramón Freire se siente feliz,
un gran general del Ejército Chileno honroso y venerado de los
primeros tiempos de la patria republicana .Con escasos recursos,
pero contando con esos verdaderos “valientes soldados” que se
describen en nuestro Himno Nacional, logra abatir a estos forajidos
que se negaban a aceptar la independencia de la República de Chile y
que tanto daño, antes de abatirlos, causaron en la población civil
instalada en la extensa Provincia de Concepción.
Hoy, más que nunca, nos sentimos orgullosos
de haber nacido en una calle de Hualqui que lleva el nombre con
justísimo motivo, decretado por nuestras autoridades municipales del
antaño, reconociendo así al gran hombre y soldado, Ramón Freire.
Undécimo Episodio
“El intendente de Concepción consagróse a
organizar la provincia como mejor le era posible, vista la absoluta
miseria y desolación en que la había dejado el enemigo. Su primer
cuidado fue, según la índole de los tiempos, y los preceptos de
aquella horrible contienda, el del castigo. A las diez de la mañana
del día que siguió a la batalla, y cuando las calles y casas de la
ciudad estaban todavía cubiertas de cadáveres del enemigo, fueron
fusilados en la plaza de Concepción diecinueve prisioneros, la mayor
parte desertores al enemigo, y entre ellos una mujer anciana ,
madre de un agente de Benavides llamado Salgado, de quien luego
hablaremos. Habíase convencido por desgracia a la última de ser
contumaz e incorregible aposentadora de espías. Aquellas infelices
víctimas eran cuatro menos que las que había sacrificado Pico al
siguiente día del Pangal; pero eran cuatro más de las que había
asesinado Benavides en Santa Juana y el número exacto de la sangre,
se mantenía en un estricto nivel. ¡ Cuán horrible era aquella
guerra!
Benavides había entre tanto corrido a
asilarse en su vieja madriguera de Arauco, donde otra vez le dejó a
salvo la incurable, la incomprensible desidia del general Freire
para llevar sus armas victoriosas hasta aquel lugar maldito. Todo lo
que sabemos hizo en este sentido fue enviar al comandante Cruz hasta
Gualqui en persecución del bandido; pero éste había pasado algunas
horas antes, protegido por el escuadrón de Ferrebú, que se retiró
medianamente organizado. Ningún soldado patriota pasó, empero, el
Bío-Bío, y Benavides volvió a quedar dueño absoluto de la ribera
izquierda de aquel río, como lo había estado después de Curalí y
después de Quimo y Curanilahue”. (pp. 405-406)
Comentario
Por fin, los patriotas, comandados por el general-intendente, don
Ramón Freire logran en las afueras de Concepción inflingirle una
derrota de tal proporción a sus adversarios, los cuales
descontrolados y divididos huyen de la regíón , algunos con rumbo a
Los Angeles, La Laja, Mulchén y otros como el siniestro Vicente
Benavides escapa precipitadamente, pasando nuevamente por Hualqui,
desesperado, ante la persecución de que es objeto por el comandante
Cruz. Nuevamente escapa este ser maligno, como si tuviera “siete
vidas”. Logra atravesar el Bío Bío, frente a la villa hualquina y de
ahí buscara en un su escondite predilecto, como lo es la zona de
Arauco,
Observaciones Finales
Es evidente que “la Guerra a Muerte” requiere un estudio más
detenido, que podrían desarrollar en su totalidad otros
especialistas en la temática de la historia nuestra. Es una obra
voluminosa, que abarca sucesos que se desarrollan desde Talca, por
el norte hasta Chiloé por el sur, donde surge esta situación tan
especial que podríamos calificarla de “anti historia”, porque se da
periféricamente entre grupos de facinerosos que no respetan y se
rebelan contra la hidalga derrota española, ocurrida el 5 de abril
de 1818 en los campos de Maipú, instancia sublime que marca el
inicio de una independencia definitiva de una nueva república que
nace de ese Chile: “que promete un futuro esplendor”.
No obstante, debemos conocer
esa historia local, desarrollada en las provincias del sur de Chile
casi ignorada por la “historia oficial”, justamente ahora, que
estamos próximos a cumplir el bicentenario de la república,
especialmente quienes nacimos en esta región interior, donde se
escenificó un enfrentamiento de bárbaros avanzados bélicamente para
esa época, portadores del “sable, la tea y la horca”. Malvados
hombres, que provocaron un baño de sangre en nuestras ciudades y
villas incipientes, con grandes padecimientos para nuestros
antepasados, que en conjunto como diría el sabio español Don Miguel
de Unamuno, al igual que nosotros ahora, constituimos la
“intrahistoria”, la cual sustenta a la Historia, en la que se
registran los sucesos más heterogéneos, predominando lo castrense
por sobre lo cultural y lo social, dentro de un contexto
caribe-latinoamericano, donde el electo predominante ha sido lo
militar.
Creemos, sinceramente, que
tales textos transcritos y comentarios realizados por nosotros van
indudablemente a contribuir para que las comunidades se motiven a
penetrar más profundamente en la lectura de esta significativa obra
de don Benjamín Vicuña Mackenna, integrante de una pléyade de
historiógrafos que surgieron en la segunda mitad del siglo XIX y la
primera del siglo XX, lo que hizo a afirmar al eminente pensador
español, Marcelino Menéndez Pelayo, en su visita a Chile en los
albores del siglo pasado: “que Chile era tierra de historiógrafos y
no poetas”. Quizás, tuvo razón en la época de expresados esos
conceptos, pero ignoraba que en ese tiempo estaban naciendo física y
artísticamente las tres voces poéticas que Chile le haya dado al
mundo, como lo han sido: Los Premios Nóbel, Gabriela Mistral y Pablo
Neruda, junto a Vicente Huidobro, al cual , aunque no se le otorgó
en vida tal reconocimiento, evidentemente, de igual modo se lo
merecía con creces.
Tales cuadros históricos
presentados, insertados en “La Guerra a muerte” de Vicuña Mackenna
están configurados en un proceso dialéctico, donde se enfrentan en
una obra histórica, que a veces da la impresión que fuera un relato
novelesco , donde se enfrentan personajes imitabiles y anti -
imitabiles, es decir héroes y antí-héroes. Entre los primeros se
sitúan en primer lugar soldados eminentes de la patria, forjados en
el ardor de las batallas como lo son, entre otros : Ramón Freire,
Joaquín Prieto, José María de la Cruz y Manuel Bulnes., la mayoría
de origen penquista, salvo el segundo, nacido en Santiago, quienes
bien merecen los versos grabados en el Himno Nacional
Chileno:”Vuestros nombres valientes soldados/ que habéis sido de
Chile el sostén/ nuestros pechos los llevan grabados / y lo sabrán
nuestros hijos también.”.
Y por supuesto los
anti-imitabiles, no dignos de ser imitados por carecer de valores
humanos son: En primer término, Vicente Benavides , un verdadero
“ser de siete vidas”, el cual no pudo ser doblegado en la zona y que
en varias oportunidades huyó o avanzó por el río-padre, cruzando
el Bío-Bío, frente a Hualqui, nuestra localidad nativa, para
refugiarse en la cordillera de Nahuelbuta y la región de Arauco,
hasta que en un escape final que intentó hacia el norte fue
capturado en tal aventura, lo cual le significó que se le aplicara
la pena máxima en esa época, siendo ajusticiado a la horca en la
Plaza de Armas de Santiago, en el año 1822 .Luego, pueden
señalarse a otros forajidos, como los hermanos Seguel, el cura
Ferrebú, quien alguna vez administró los sagrados sacramentos en
Rere. A ellos, se agregan los hermanos Pincheira, transformados en
leyenda por sus acciones, como si fueran patriotas, sin embargo en
la realidad fueron salteadores de pueblos y villas, en la zona de
Chillán, lo cual formaban parte de las bandas realistas, y que sólo
fueron sometidos después de mucho esfuerzos por las huestes
patriotas, las cuales lograron descubrir sus inaccesible escondite
situado en la cordillera de Los Andes.
Recomendaciones Necesarias
Se hace necesario y se lo sugerimos
a los actuales responsables de la Educación en Chile, que dentro
del sistema educativo se incorporen, a partir del presente
inmediato, cercanos ya al Bicentenario de la República de Chile, que
si no es posible a través de los programas elaborados vinculados con
las Ciencias Sociales, se organicen: coloquios, seminarios, paneles,
mesas redondas, foros, etc. Dentro de las actividades temáticas
complementarias o aquéllas de carácter cultural , en torno a estos
dos sucesos esenciales que desconoce la juventud chilena e innúmeras
generaciones posteriores, como lo son: 1) La conquista de la
Araucanía , en la segunda mitad del siglo XIX y 2) La “Guerra a
Muerte” , acontecida ente 1818 y 1824.
Por supuesto, que en estos
tiempos actuales, donde se va, reconquistando la democracia para
perfeccionarla aún más en el plano de las libertades del pueblo
chileno, las visiones de estos aconteceres, no deben ser desde una
perspectiva unilateral, sino de visiones variadas, surgidas en estos
últimos tiempos -excluido, indudablemente, el interregno de 1973 a
1990-, visiones que pertenecen a investigadores y exégetas serios y
rigurosos del hecho histórico nacional del pasado.
En la medida, que tengamos más
claridad sobre tales sucesos justos o errados, nos sentiremos más
sustentados en nuestra historia nacional, mirando siempre hacia el
porvenir, al conocer más profundamente las debilidades y las
fortalezas de nuestros ancestros de quienes provenimos y de los
cuales, cualquiera haya sido su acción, nos constituimos en sus
herederos en lo visible y no visible de sus accione seculares.
Notas
(1)
Sería el
caso, entre otras, del texto: Historia de Chile de Sergio
Villalobos y otros, cuya edición data del año 1974, difundida por
Universitaria, donde no hace mención alguna a los sucesos , que
configuran la denominada “Guerra a Muerte”.
(2)
Tal
ocurrió con nosotros, que cursamos la enseñanza media en tres
liceos, durante los años 1952 y 1957: Los dos primeros en el Liceo
de Hombres de Concepción, con excelentes profesores como Miranda y
Figueroa, pero quienes por ceñirse a un estricto programa, nos
adentraron en las guerra “médicas” y otras similares que se
suscitaron en la cuenca del Mediterráneo y zonas aledañas. Luego,
tres años en el Liceo Coeducacional de Talcahuano, la profesora
Rosario Lillo, meritoria docente, que nos llevó siempre, de acuerdo
con el programa, igualmente, por Europa; y en el Liceo de Rengo,
donde concluimos; ahí, tuvimos un docente ejemplar, recién egresado
del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile como lo fue
Mario Leyton Soto, quien nos dio una visión extraordinaria sobre
Historia nacional , pero sin adentrarnos en la etnia mapuche y
menos la “Guerra a Muerte”, no contemplada en el programa.
No
podríamos dejar de mencionar al profesor de Artes Manuales del Liceo
de Concepción, Caupolicán Athens, quien no precisamente en el área
del taller, sino en una sala de clases, dentro de un objetivo no
previsto, nos narró algunos episodios que los mapuche habrían
protagonizados, ahí afuera, a escasos metros del antiguo Liceo, en
las laderas del cerro Caracol, el cual lo recorríamos muy a menudo.
Eso nos impresionó sobre manera, porque esa fugaz visión nos puso
a la “historia” al lado nuestro..
(3)
Tal
experiencia la tuvimos en el Liceo de Hombres de Copiapó, donde
colaborábamos, mientras nos desempeñábamos como docente en la U. del
Norte de esa misma ciudad, en 1974.Al solicitarles una biografía del
poeta chileno, los alumnos de quinto de humanidades, llegaron con la
investigación, donde se excluía el periodo de la poesía social de
Neruda. De “Veinte poemas de amor”, (1922) “saltaron” a las “Odas
elementales” (1954), como si fuera algo normal. Muchos años después,
en septiembre de 2001 cuando viajamos con el Grupo “Mapuche” de
Venezuela al “Tren de la Poesía”, que nos condujo de Parral a
Temuco .rememorando a Neruda, tuvimos la oportunidad de participar
en un panel con especialistas nerudianos en la sede, situada en
Labranza de la Universidad privada “Diego Portales”. Ahí, fuimos
testigos de dos situaciones opuestas que nos impactaron y
reconfortaron: Primero, su Rector, venido de Santiago, con nombre de
presidente, Manuel Montt, en una intervención que hizo frente a sus
alumnos y selectos invitados, se entusiasmó y emocionó tanto con
Neruda en la lectura de textos y anécdotas, que no quería abandonar
el podium. Posteriormente, tuvimos la oportunidad de intervenir y
les manifestamos a esos alumnos que “habían tenido prohibida la
lectura de algunas de sus obras, por tanto tiempo”, que “”Canto
General” era un poemario grandioso y que debían adentrarse en él,
sin aprensiones, porque era como una epopeya contemporánea, donde se
encontraba registrada la historia del hombre americano, es decir,
la historia de nosotros mismos”.
(4) De
mucho valor, para conocer una faceta desconocida de la producción en
prosa de Gabriela Mistral, ha sido el trabajo antológico llevado a
cabo por el profesor MarioCéspedes, durante su exilio en Costa Rica,
cuyo título es: “Recados para América”. publicado, el año 1978, en
Santiago de Chile
(5) Recomendamos
leer su obra : Historia del pueblo mapuche, la cual ha sido
reeditatada, por lo menos seis veces a partir de
1985.Nosotros,.sólo la conocimos y estudiamos en el verano de 2003,
cuando la adquirimos en una Feria del Libro, en Lican-Ray.
(6) Recomendamos
visitar la Página Web de nuestro joven coterráneo hualquino,
destacado intelectual y artista plástico, Ramón Muñoz Coloma
www.munozcoloma.com.ar donde se inserta el trabajo nuestro,
titulado: “Referentes históricos mapuches en un relato de la
Frontera chilena”, en el cual precisamos aspectos de la historia
chilena, que en nuestras mocedades por desconocimiento, no captamos
mayormente en “Frontera”, relevante obra de nuestro escritor
nacional Luis Durán
(7)
El Virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela , desempeñó tales
funciones imperiales, desde 1816 a 1821.
(8)
Efectivamente, en una gira cultural que iniciamos en junio de 2003,
por Mulchén, donde abordamos la siempre interesante y vigente obra
poética de Gabriela Mistral. Y que en seguida proseguimos, por
Nacimiento, para presentar la obra “Historia de Nacimiento” de
nuestro coterráneo hualquino, Ramón Navarrete Stagg; y luego,
enrumbarnos hacia Tucapel, tras las huellas del educador y pensador
venezolano, Simón Rodríguez en el transitar por esa región entre los
años 1837-1839. Así fue como, finalmente, arribamos al lar hualquino,
invitado por el joven investigador y docente del Liceo de Hualqui,
Luis Espinoza para intervenir con una visión de aconteceres de la
localidad entre las décadas de 1940 y 1960., lo cual se transformó
en un panel muy interesante para las nuevas generaciones asistentes
en aquella oportunidad.
(9) Otro acontecer ignominioso que registra la historia
peninsular de tal naturaleza, ocurre en
época más contemporánea, cuando el siniestro Gobernador militar de
Granada, General José Valdés Guzmán, ordena encarcelar y matar al
insigne poeta español Federico García Lorca, pese a los pedidos de
todas las organizaciones civiles y políticas de la época, incluyendo
a la Falange, quien gobernó con Franco. La barbarie castrense de esa
época no atendió ninguna de estas súplicas y puso fin a la
existencia física del “alma del pueblo español”. Véase nuestro
trabajo en Google: “La muerte de Federico García Lorca”
(10) Esta crítica que asoma Vicuña Mackenna en torno al
Intendente Ramón Freire, quien en alguna oportunidad se dejó
manipular por Vicente Benavides, la reitera Francisco Encina
posteriormente, pero este último ni siquiera alude a las condiciones
, que en los primeros tiempos de tales enfrentamientos fue de
carencias absolutas de pertrechos militares, por el no envío del
gobierno central, el cual carecía de los fondos necesarios y los que
tenía, los estaba utilizando en un accionar solidario con el Perú,
al cual había que ayudar en su Independencia con la organización de
la Escuadra Libertadora.
Bibliografía
1- Bengoa, José :
Historia del pueblo mapuche. Editorial
L OM, Santiago
de Chile, 1985
2,- Encina y Castedo. Resumen de
la Historia de Chile.
Edit. Zig-Zag, 3ª edicion Santiago de Chile.
3.-
Vicuña Mackenna, Benjamín.
La Guerra a Muerte.
Editorial Francisco de Aguirre S.A. Santiago de Chile
Valencia de Venezuela, en la lluviosa temporada de julio y agosto
de 2007
Andrés Bello, forjador de
intelectuales en Chile
Reinaldo Villegas Astudillo
Es evidente que el desarrollo del intelecto en Chile, se debe en
gran medida, al sabio venezolano, Don Andrés Bello, quien entre los
muchos quehaceres realizados en el país austral, destaca
manifiestamente la formación de discípulos, desde el primer día de
su arribo a Valparaíso, ocurrido el invernal 25 de junio de 1829,
hasta el término de su existencia física, producido el 15 de octubre
de 1865, en la ciudad-capital de Santiago.
En esta
oportunidad, nos referiremos la denominada Generación de 1842, una
de las más brillantes de la historia cultural chilena, la cual
empieza a forjarse en la propia residencia de Don Andrés, en una
casa solariega santiaguina, situada en la calle Catedral, entre
Amunátegui y Teatinos. Por ahí, concurren en la década de 1830,
jóvenes intelectuales, vinculados a diversas disciplinas, que
anhelan beber el conocimiento de ese Maestro, recientemente llegado
de Londres, cuya nombradía y acervo cultural era conocido por las
referencias de Mariano Egaña, diplomático chileno, quien lo había
contratado para el Gobierno en la capital británica, y a través de
connotados políticos e intelectuales, que habían departido con él,
en viajes efectuados con antelación a Inglaterra.
Las sesiones de
trabajo. Bello las llevaba a cabo en su propia biblioteca,
integrada por un espacio amplio que contenía cientos de volúmenes
escritos en latín, inglés, español y otras lenguas, registradoras
del saber y el pensamiento del hombre desde épocas pretéritas hasta
las más recientes editadas en el siglo XIX, donde resaltaban
aquellas difusoras de las Humanidades, correspondientes a la época
áurea de la cultura greco-latina y de la etapa renacentista. Los
biógrafos del maestro caraqueño indican, que hasta la ornamentación
del recinto que ocupaba su biblioteca, ofrecía imágenes alusivas a
esa temática.
La metodología
utilizada en estas actividades consistía, primeramente, en una
exposición que hacía el Maestro sobre un tópico determinado con una
profundidad, rigor y análisis extraordinarios, que embelesaba a los
dilectos auditores. Luego, en una segunda instancia, venía lo
culminante: Se establecía un diálogo familiar, donde los
participantes coloquiaban con el conductor, planteando sus propias
inquietudes y opiniones, derivadas de la disertación. De esta
suerte, se producía lo que se ha denominado “el partear las ideas”,
tal cual lo hacía Sócrates en la Grecia de antaño. Al final, luego
de la aclaratoria y despeje de las dudas planteadas, se arribaba a
un conocimiento y conclusiones definitivas, plenas de
significaciones.
La primera
generación estuvo integrada, entre otros, por: José Victorino
Lastarria, escritor y jurisconsulto relevante en el decurso del
siglo XIX; Francisco Bilbao, filósofo y pensador, que tempranamente
proyecta ideas radicales, a fin de renovar el pensamiento
conservador, al cual lo sucedería un exagerado positivismo. Sus
ideas le significan en una época de predominio oligárquico, la
cárcel, la persecución de algunos gobiernos y de la Iglesia. En más
de una ocasión, fue exiliado. Bilbao se ha constituido en el
precursor y antecedente del pensamiento socialista que empieza a
desarrollarse en Chile, en los albores del siglo XX; José Joaquín
Vallejo (Jotabeche), fino ensayista nativo de la ciudad nortina de
Copiapó; Manuel Antonio Tocornal y Salvador Sanfuentes, destacados
hombres públicos y congresantes de la República. En épocas
posteriores, se incorporarán los futuros más grandes historiógrafos
de Chile, como lo han sido Diego Barros Arana y Benjamín Vicuña
Mackenna.. No podríamos dejar de mencionar a sus hijos: Carlos,
Francisco, Juan y Andrés, quienes siguieron las huellas de su
glorioso progenitor.
Para finalizar,
reafirmaremos que las generaciones de chilenos surgidas en el siglo
XX, e incluso en el presente nos sustentamos en ese acervo aportado,
creado y forjado por Don Andrés Bello y los excelsos discípulos que
formó, los cuales sucederían en la maestría al pensador venezolano
después de su desaparición física. Y quizás-reflexionamos en este
nuevo aniversario de su natalicio- que el retorno de Bello a su
patria terrígena venezolana se haya dado en el siglo XX, primero
con aquella deslumbrante Misión –orientada por el sucesor de Bello
en el siglo XX venezolano, el connotado ensayista y pensador Mariano
Picón Salas- que contribuyó a crear el siempre prestigiado
Instituto Pedagógico de Caracas, y posteriormente en época aciaga
para lo creado por Bello, cuando su Universidad de Chile, junto a
todos los centros de educación superior de la nación fueron
aherrojados por la cruel dictadura surgida en 1973 y que se prolongó
por casi 17 años, lo cual produjo un éxodo de innumerables
universitarios e intelectuales por todo el mundo, entre los cuales
figura un porcentaje significativo que buscamos la tierra de
Bolívar, discípulo del maestro Bello, para reiniciar una existencia,
cuando la patria nativa, se nos transformó en “madrastra” y desde
aquí pudimos contribuir con el apoyo de los gobiernos y pueblo
venezolano a rescatar a la república, la cual comenzó nuevamente a
florecer en los inicios de la última década del siglo XX, esperando
que por nunca jamás, las tinieblas invadan a la patria adoptiva del
insigne maestro venezolano, la cual él logró forjar exclusivamente
para el disfrute pleno de las libertades en toda su amplitud..