(Nos permitimos ofrecerles una visión de Nicolás Palacios,
otro significativo pensador de inicios del siglo XX, a través
de un trabajo de Rafael Videla Eissman)
RAZA CHILENA: 100 AÑOS
Homenaje a Nicolás Palacios
por Rafael Videla
Eissmann
Chile, fértil
provincia y señalada,
en la región antártica famosa,
de remotas naciones respetada,
por fuerte, principal y poderosa;
la gente que produce es tan granada,
tan soberbia, gallarda y belicosa,
que no ha sido por rey jamás regida
ni a extranjero dominio sometida.
-Alonso
de Ercilla y Zúñiga, "La Araucana"-
Raza Chilena, 100 Años
Es el cerebro humano
la más grande maravilla
de la Creación, superior
al Sol i el firmamento,
i por medio del cual la Naturaleza
misma tiene conciencia
de su propio ser.
(Nicolás
Palacios,
Raza Chilena.
Página 406)
Don
Nicolás Palacios (9 de Septiembre de 1854 - 12 Junio 1911)
postuló en su extraordinario trabajo titulado Raza Chilena,
publicado de manera anónima en Valparaíso en 1904, la
composición racial del pueblo chileno, develando allí la
estructura biológico – étnica de nuestra población, bajo el
audaz concepto de Raza Chilena, conformada ésta por el
elemento gótico peninsular, por una parte; y el araucano –
aborigen, por otra.
Éste
grupo estructural ha sido la base de la población chilena -en
el pensamiento de Palacios-, el cual, producto de la
configuración étnica basada en Godos y Araucanos, ha adquirido
características tanto fisiológicas como psicológicas únicas,
siendo así, la Raza Chilena, un grupo esencialmente patriarcal y
guerrero.
¿Cómo llega Palacios a
concebir la idea de Raza Chilena? Intentando una aproximación a
la dilucidación del problema, se podría señalar que es la
observación del conglomerado étnico nacional, especialmente
durante y tras la Guerra del Pacífico (1879 – 1883), donde
participa en la entrada triunfal a Lima y las batallas de
Chorrillos y Miraflores, y su posterior estadía en la pampa
nortina de Chile. Fundamenta sus postulados en diversas
investigaciones y trabajos de sociología, antropología y
filosofía, de autores como Le Bon, H. Spencer, Gumplowicz, Uriel
Smith Hancock, Ammon, Varcher de Lapouge y Nietzsche, entre
otros.
Pero es sin duda alguna,
su propio genio el gran responsable de la más grande obra de la
identidad nacional, su extraordinario trabajo titulado Raza
Chilena, libro escrito por un chileno y para los chilenos.
Los Godos
Peninsulares
La selección orgánica
marcha sobre los cadáveres
de los vencidos.
(Nicolás Palacios, Raza Chilena. Página
292).
Fueron los Godos una de
las ramas de la antigua raza germánica, quienes habitaron
extensas zonas de Europa. El historiador Jordanes establece que
los godos, con su rey, llamado Berig, salieron antiguamente
de esta isla, llamada Scanzia, recipiente de naciones o vivero
de pueblos. Esta isla se ubicaría en el Océano Ártico, de
acuerdo a las informaciones otorgadas por otro historiador,
Ammiano Marcelino.
La isla de la cual
provenían los Godos poseía una forma de hoja de cedro, y
se hallaba circundada por un inmenso mar al Occidente y al
Septentrión y rodeada también por ese Océano sin límites en el
que jamás se ha navegado, y del que se destaca a manera de
brazo, el mar Germánico (…). Los Godos, como señala
Jordanes, salieron del seno de esta isla como un
enjambre de abejas para hacer irrupción en la tierra de Europa.
Ellos surgen del seno de la isla ártica, es decir, son
originarios de la misma tierra.
Curiosamente, semejante
concepción del origen en la tierra, expone el historiador latino
Tácito, acerca de los Germanos, expresando: Yo creería que
los Germanos tienen su origen en la misma tierra, y que no están
mezclados con la venida y hospedaje de otras gentes.
Asimismo, uno de los principales dioses del panteón germánico,
Tuisto, es nacido de la tierra, como a su vez lo es la diosa
Hestha.
El nombre de los Godos (y
sus variaciones, tales como Gotts, Gotones,
Guttones, Gutans, etc.), deriva de la raíz
ario-indoeuropea Got - Gott, es decir, Dios (God
en Inglés Antiguo; Guth en Alto Irlandés; Goth en
Antiguo Nórdico; Got en Antiguo y Alto Alemán y Guth,
en Gótico).
Los Gottones ó Guotanes
fueron las tribus seguidoras del antiguo dios germánico, Wuotan
(Gotan ó Votan). Son los Godos, entonces, el pueblo de
Wuotan, consagrados por nombre al antiguo dios de las runas,
plasmado en las rocas de Externstein, en el corazón de la
Antigua Germania.
Palacios afirma que el descubridor y
conquistador del Nuevo Mundo, vino de España, pero su patria
de origen es el Mar Báltico, el Sur de Suecia,
la Gotia actual.
Siendo los Godos, de ésta manera, el prototipo de la raza
teutónica, jermana ó nórdica.
De ésta manera, quienes venían al “Nuevo
Mundo”, al mal llamado continente de “América”, antaño
conocido como Huitramannaland, esto es, la “Tierra de los
Hombres Blancos”, eran los Hidalgos, esto es, los
Hijo-del-godo, los nobles de la
antigua estirpe europea, a quienes los Araucanos llamaron
Quellu - Pallum (roja - barba), es decir, los de barba roja.
Son los Godos los grandes
aventureros y “conquistadores” del “Nuevo Mundo”, quienes
enfrentarán una gran resistencia por parte de los rebeldes
indígenas del Reino de Chile, del cual Góngora de Marmolejo
expresará que es la tierra de la manera de una vaina de
espada, angosta y larga.
Los Araucanos
Aborígenes
Ello es cierto
que no hay cosa
mas natural ni de mayor fuerza
en los pechos humanos,
que el amor de la libertad,
i a mi parecer, sobre todas las naciones
del mundo, han mostrado
siempre gozar de ella
estos rebeldes de Chile
(Santiago Tesillo, Guerras de Chile).
El recuerdo más remoto de
su origen mítico se halla en la Catástrofe diluviana que
inundaba todas las tierras, en la cual se enfrentaban en mortal
combate dos serpientes. Una de ellas era llamada Kai Kai,
la Serpiente del Mar. Y la otra, Ten - Ten (ó
Thren - Thren), la Serpiente de los Cerros.
La Catástrofe se
desarrollaba y ante el aumento del nivel de las aguas, los
hombres encuentran refugio en las alturas de las montañas;
quienes morían, se transformaban en rocas ó peces, poblando así
el mundo emergente de las aguas.
El mundo se inundaba. Es
el Diluvio, la Gran Catástrofe que sumergió continentes.
Sin embargo, a través del ritual del Nguillatún, los
sobrevivientes del cataclismo piden a la Divinidad Creadora -Nguenechen-
detener la crecida de las aguas, hecho que finalmente acontece.
Desde aquel entonces,
según las antiguas tradiciones orales, transmitidas de
generación en generación, aparecen los Lituches, los
Hombres Primigenios, los Habitantes de la Aurora de los Tiempos,
quienes serán posteriormente denominados Mapuches u Hombres de
la Tierra, los pobladores del Chili - Mapu, la tierra de Chile,
quienes defenderán su tierra a muerte, tanto de la oleada
Inkaika como luego de los europeos, siendo reconocidos por sus
sorprendentes dotes de grandes guerreros, liderados por un Nügue
– Toqui, una especie de “Supremo Sacerdote”, que guiaba a los
Araucanos en la Batalla, concebida ésta asimismo como un
acontecimiento sagrado.
Y es en esa lucha de
centurias por las tierras, la libertad y sus propias
existencias, en medio de aquellos dramáticos acontecimientos,
donde surge la Raza Chilena.
La Última Raza: La
Raza Chilena
Somos una raza homogénea
con sentimientos
y pensamientos análogos
a los de las razas
que han creado las naciones
más cultas y poderosas
de la Tierra.
(Nicolás
Palacios,
Raza Chilena).
El poeta guerrero, Don Alonso de Ercilla y
Zuñiga (1533 - 1594) es testigo de la grandeza de éstas razas
que se combatirán por más de cuatrocientos años: las luchas de
razas guerreras por su libertad y autodeterminación, lo
inspiraron para escribir el gran poema épico de nuestra tierra,
La Araucana, considerada una
de las cuatro más grandes epopeyas de los Godos, junto a Los
Nibelungos, los Edda y El Cid Campeador.
Del elemento Godo y el Araucano surge el
Chileno. Palacios establece que los componentes que estructuran
al grupo racial chileno, las dos razas primitivas fueron lo
que se llama razas puras, esto es, poseyeron cualidades estables
i fijas desde gran número de jeneraciones anteriores.
Ambos grupos étnicos que conforman la Raza
Chilena, es decir, el Gótico - Araucano, remontan sus orígenes
en el dualismo tierra - agua (la isla en medio del Océano en el
caso de los Godos y la catástrofe diluviana, en el caso de los
Mapuches). Ambas razas, traspasaron su herencia genética y
cultural al nuevo grupo que se conformó producto del contacto
acaecido en el Chili - Mapu, la tierra de Chile, cuna donde se
origina un tercer grupo, ésta tercera raza, nuevamente con el
trasfondo de las Aguas (el Océano Pacífico) y la
Tierra (los valles y montañas de Chile).
El profundo amor a la tierra de Chile ha sido
algo común entre los aborígenes y los antiguos europeos, y será
un factor presente asimismo en la Raza Chilena: La idea
espresada por Valdivia respecto al objeto de la conquista de
nuestras tierras era la de todos sus compañeros i sucesores de
la misma raza: conseguir tierras en los que se perpetuara el
linaje de los conquistadores i quedara memoria bendecida «dellos
para adelante». Ese es el sentimiento correcto i justo,
sentimiento que se perpetuó en Chile por herencia sicológica, i
reforzado jeneración a jeneración por la lucha permanente con el
Araucano, la que ofrecia como galardón de la victoria las
tierras de esa raza legendaria. Con esa esperanza alimentada en
todos los instantes se ha desarrollado nuestra raza.
Existen además, un conjunto de factores que
asemejan y compatibilizan a éstos dos grupos, como el culto al
Árbol Sagrado -el Eje del Mundo-. Es el Irminsul de los Godos –
Germánicos, y el Canelo de la Reche Araucana.
Asimismo, la concepción de la Guerra Sagrada,
profesada fervientemente tanto por los Godos como los Araucanos,
quienes al morir en combate, van a morar al Walhalla y la
Mansión Celeste, respectivamente. Así, ambos grupos
conforman a la Raza Chilena, una de las últimas, sino
la última de las razas históricas llegadas al escenario del
mundo (…). Importantísima revelación desarrolla de éste modo
Nicolás Palacios, al establecer a la Raza Chilena como la última
rama del gran árbol ario-indoeuropeo, surgida y desarrollada en
la tierra de Chile – Chalinga.
El autor de Raza Chilena sintetiza sus
investigaciones, concluyendo que de la enseñanza que se
desprende del estudio de la demografía chilena en el último
trienio del siglo que acaba de pasar es que nuestra raza está
dotada de magníficas condiciones orgánicas, de un poder vital de
primer órden (…).
* * *
Nicolás Palacios
cristalizó la idea de unidad del conglomerado nacional bajo el
concepto de Raza Chilena. Los planteamientos expuestos a lo
largo de su obra, desatacan el sentido ideal de la Nación y de
su población, desarrollando ampliamente el concepto de
nacionalidad. Las críticas hechas por el autor en aquel entonces
a las clases dirigentes, el internacionalismo en desmedro del
bien nacional, el ansia de dinero fácil y la decadencia moral en
general, son fácilmente aplicables a la realidad actual de
Chile, no existiendo la posibilidad -al parecer- de
contrarrestar tan sombríos acontecimientos.
Citemos a Palacios:
¿Habrá algún
remedio? Sí que lo hai. I aun el mal no existiría si, en
lugar de justificar, de proteger, de fortalecer el instinto
natural i correcto del pueblo chileno, su clase «ilustrada»
i dirigente no estuviera imbuida en las doctrinas absurdas
de la fraternidad universal, de la raza universal, de la
patria universal i de la mezcolanza universal de razas para
formar la civilización, i en tantas otras utopías funestas i
latinas.
Gran opositor de las
doctrinas “librecambistas”, y de todo el edificio “mundialista”
y la “fraternidad humana”, Palacios explica:
¿Por qué? Por esto:
porque no hai tal Patria Mundo, ni tal Familia Humana, ni tal
República Cósmica, ni nada que lo valga, i por lo tanto la tal
construccion, por hermosa que sea, resulta solo una fantasía,
aplicable tal vez a los habitantes de la Luna o de otro planeta,
porque lo que es en la Tierra la especie está formada de razas
cuyas diferentes capacidades van, por lo menos, de uno a cien, i
el mundo no está dividido políticamente en rejiones sino en
naciones distintas i rivales unas de otras.
Naciones que son
seres superorgánicos de reciente formación, por lo que les
es indispensable para conservar su existencia poseer el
egoísmo del niño o de los seres inferiores; porque para la
seguridad de su vida i de su progreso necesitan no depender
de otras naciones en nada que sea indispensable a su
existencia.
* * *
Cien años han transcurrido desde la primera edición de Raza
Chilena, obra que generó grandes polémicas por los audaces
planteamientos de su autor. Sin embargo, en los tiempos
actuales, existe desconocimiento de su contenido, a pesar de las
menciones siempre cuidadosas en algunos círculos académicos. En
otros grupos sociales, Raza Chilena es una obra
prácticamente desconocida. ¿Qué motiva tal desconocimiento, tal
ignorancia de la obra, al menos peculiar e interesante de éste
pensador nacional? La divulgación de la extraordinaria obra
Raza Chilena, en su centenario, cumple con el objeto de
difundir el conocimiento del origen de nuestra población,
elevando el espíritu nacional en la presente época. Y quizás
cien años hayan tenido que transcurrir, para que finalmente, el
mensaje, la solución propuesta por Palacios, tenga un eco
en la tierra que tanto defendió y amó, y así, como él mismo
expresó, lograr la inquebrantable voluntad de alcanzar gloria
en el mundo.
RAFAEL VIDELA EISSMANN
Santiago de Chile.
Diciembre, 2004.
Tancredo Pinochet: Aproximación a su Vida, Obra y Pensamiento
Intelectual e importante
político chileno, perteneciente a la Generación Centenario, su obra
es hoy para muchos connacionales desconocida, pese a la gran
notoriedad que ella tuvo por un espacio mayor a tres décadas de
nuestra historia patria.
Es así que para realizar este trabajo, debimos aumentar nuestro
esfuerzo, por reunir la mayor cantidad de antecedentes disponibles
sobre esta personalidad, acudiendo principalmente a los pocos textos
de su autoría, presentes hoy en las bibliotecas públicas, olvidados
y condenados, más temprano que tarde, a ser desechados de sus
estanterías y bodegas.
Hemos titulado este artículo, bajo el sello de “aproximación”, ya
que no tuvimos la fortuna de congregar todos los datos necesarios,
como para entregarles una biografía más exacta de esta personalidad.
Sin embargo, creemos que este esfuerzo, contribuirá notablemente a
su interés, surgiendo como producto, más de alguna sorpresa en el
futuro, que nos dará un perfil más completo y rico de este
nacionalista chileno.
Contexto histórico hacia 1910
El siglo XX, sorprende a Chile recuperándose de una costosa guerra
civil, que trajo la instalación de un nuevo sistema de gobierno, que
lejos de solucionar los vacíos del modelo predecesor, generó nuevos
vicios al que se le sumó, la errática forma por parte de la clase
política dirigente, de afrontar positivamente los problemas sociales
de las grandes masas ciudadanas, que sufrían de pésimas condiciones
de vida y de trabajo, produciendo la indisciplina social, la
fragmentación interna y la desconfianza hacia los poderes del Estado
y la acción del capital.
“(…) Después del 91, los partidos libres ya de la intervención
electoral del gobierno, no les bastó para triunfar la bondad de sus
programas o la influencia de sus dirigentes; burócratas,
terratenientes, capitalistas, profesionales, y recurrieron al
fraude, adulterando todos los actos de elección hasta constituir
este falseamiento de la voluntad popular, en un abuso más dañoso a
las costumbres políticas que la antigua intervención electoral del
gobierno.
Cuando amenguó el fraude, arreció el coecho (…)”
Cabero, Alberto; “Chile y los chilenos”; editorial Lyceum 1927; 3°
edición, 1948; pp. 237 a la 238.
Todos estos problemas, se irán expresando de una manera más
coherente, a través de una vanguardia generacional próxima a los
veinte años de edad, proveniente de la clase media, que encabezará
una corriente de opinión pública crítica, que empezará a expresarse
en las inmediaciones de 1910, como lo demostraron para esa
significativa fecha, los discursos de Luis Emilio Recabarren y
Enrique Mac Iver, o el texto titulado: “Sinceridad. Chile íntimo de
1910” de Alejandro Venegas y “Nuestra inferioridad económica” de
Francisco Antonio Encina.
“(…) Don Ramón Barros Luco elegido Presidente de la República sin
lucha, gobernó alternativamente con la Alianza Liberal y con la
Coalición (…) Durante esta administración, grupos de obreros en las
grandes ciudades o faenas, dirigidos por compañeros más leedores e
inquietos o por jóvenes instruidos, desarraigados de tradiciones
ávidos de surgir, comienzan a agitar la opinión sobre cuestiones
económico sociales (…)
Cabero, Alberto; “Chile y los chilenos”; editorial Lyceum 1927; 3°
edición, 1948; Pág.77.
Descontento generacional, que contrastará con las pomposas
celebraciones y discursos oficiales, desarrollados con motivo del
centenario de la independencia nacional.
Como afirmamos anteriormente, Tancredo Pinochet Le-Brum pertenecerá
a esa generación de nóveles chilenos, que tendrán una de las más
significativas participaciones, en el desarrollo del país en los
años venideros.
Sobre la importancia de la generación centenario, se refirió décadas
después Renato Carmona Flores: “(…) es menester señalar que en la
historia de la familia espiritual chilena, el nacionalismo comienza
a ser redescubierto.
En el N°9 de la revista Dilemas, de diciembre de 1973, se duplica en
el trabajo de Hernán Godoy, titulado “El pensamiento nacionalista en
Chile a comienzos del siglo XX”, trabajo de ineludible lectura,
cuyas conclusiones son de alto interés. En síntesis, señala el autor
que en las dos primeras décadas de nuestro siglo, se configura en
Chile un pensar nacionalista, cuyos rasgos serían:
-Revisionista histórico, iniciado por Nicolás Palacios en su obra
“Raza Chilena”, continuando en forma acentuada por don Francisco
Antonio Encina.
-Tendencia anti imperialista y anti oligárquica, que se expresó a
través de la crítica a la extrema gerización de la economía y de los
grupos dirigentes.
-Aspectos pluralistas de afirmación de los valores del pueblo y de
fuerza de sus intereses dentro de un proyecto de integración social
y nacional.
-Énfasis en el desarrollo de la enseñanza técnica dentro de un
cuadro educativo que realce los valores de la nacionalidad.
-Independencia partidista y actividad crítica frente a las
agrupaciones partidarias a quienes se responsabilizaba de la
decadencia nacional.
Tal primera aproximación elaborada a partir de autores tales como
Nicolás Palacios, Luis Ross, Tancredo Pinochet, Julio Saavedra,
Alejandro Venegas y
Encina, le permiten afirmar que “en la historia intelectual de Chile
el nacionalismo aparece consistentemente expresado” por tal grupo de
escritores.
Cuando la patria se haciendo nación, cuando deja las modas
históricas y trata de encontrar su modo histórico, su conciencia
política y cultural se afirma como cauce – tal como el viejo
Tajamar- a la incorporación de vastos sectores que los sistemas
pretéritos mantuvieron en la marginalidad ciudadana (…)”
Carmona Flores, Renato;”Presencia del nacionalismo”; Revista Forja;
año IX; N° 2; pp. 5 y 6.
Sin embargo, este interés no fue sólo de autores nacionalistas, sino
que también de intelectuales que derivarán más adelante hacia la
izquierda, como fue el caso de Rossetti, Nicodemes Guzmán y Ricardo
Latcham, este último autor del ensayo “Chuquicamata Estado Yankee” .
La recuperación de la figura del mestizo o el “roto” y su elevación
como ciudadano ideal, exigirá la revalorización del acervo étnico –
y en el caso de los nacionalistas, también el aporte hispánico-
dentro de la formación del carácter nacional, lo que más tarde será
denominado como “el alma de la raza”, “el ser nacional” y finalmete
la “chilenidad”, concepto que congrega,exalta y promueve las
cualidades y potencialidades espirituales positivas del “roto” o
ciudadano común de nuestra comunidad.
Vida y obra de Tancredo
Pinochet
Tancredo Pinochet Le-Brum, distinguido político, periodista
autodidacta, intelectual, académico y prolífico autor de crónicas,
ensayos, cuentos y novelas.
Nace en 1880, viviendo gran parte de su infancia en la ciudad de
Talca, antes de cumplir los diez años de edad, publicó un diario
escrito a pluma, donde se dedicaba a hacer crítica a la economía
casera , condenando en sus editoriales el abuso de autoridad,
combatiendo los castigos corporales a que eran sometidos los niños
por los adultos familiares y profesores).
Por ese período, siendo un estudiante, enviaba sus colaboraciones,
utilizando el pseudónimo “Alberto Brum”, al diario “La Autoridad”
publicando a la edad de 15 años, en ese mismo diario un cuento, el
cual fue seleccionado para una antología norteamericana de la
Universidad de Columbia, texto auxiliar de lectura utilizado por
décadas, para los niños norteamericanos que estudiaban español.
Tras una desgracia familiar, se traslada a Europa permaneciendo allí
por un espacio de diez años, período en que escribió los libros
“Viaje de Esfuerzo” y “Viaje de un Plebeyo por Europa” (la segunda
edición, corresponde a una publicación hecha en Chile en 1915),
donde nos narra su experiencia en ese continente, trabajando en
diversos oficios, uno de ellos fue como profesor en diversas
materias, en una escuela preparatoria en la ciudad de Londres,
textos que en alguna medida nos recuerdan algunas creaciones
literarias de Joaquín Edwards Bello, tales como “Roto en París”.
Años más tarde, y de regreso en Chile, se instala en la ciudad de
Santiago, escribe para el diario “La Ilustración”, “La Revista” de
los Poblete Cruzat; la revista “Pluma y Lápiz”; y como corresponsal,
su primer libro “Crónicas de Londres a Madrid y Nueva York”, así
también realiza estudios en el Instituto Pedagógico de la
Universidad de Chile, de donde egresa tres años después como
profesor, ofreciéndosele la Cátedra de Inglés.
Pinochet Le- Brum, para ese tiempo ya esta casado con una ciudadana
norteamericana, con quien tiene tres hijos, funda junta a Rossetti
el diario “La Opinión”, estableciendo su hogar en las inmediaciones
del Parque Cousiño – hoy Parque O´Higgins – a unas pocas cuadras del
hogar del crítico literario Alone.
De ese tiempo son dos de sus novelas: “Nieves Eternas” y
“Rastrojos”, textos publicados bajo el sello de una editorial creada
por el mismo.
En 1909 publica el ensayo “La Conquista de Chile en el Siglo XX”,
texto donde denuncia la conquista cultural y económica de nuestro
país, “haciéndonos súbditos de otros Estados, con la complicidad o
la indiferencia de los chilenos” ( Hernán Godoy).
Anotaba el autor en su ensayo: “(…) todo se nos va. Para el norte
entregamos el salitre de las pampas que hemos regado con nuestra
sangre; al sur regalamos los tupidos follages de nuestras selvas
vírgenes; al oriente cedemos las montañas de nuestra nevada
cordillera, y al poniente abandonamos las olas bulliciosas que bañan
nuestras playas y en el que sólo surcan barcos extranjeros.
Hace siglos entonces el español: lo conquistó con arcabuces, lanzas
y culebrinas.
Hoy lo conquistan los países que han sucedido a España, en el
poderío, pero no ya con arcabuces y culebrinas, las armas de
entonces, sino con trabajo y capital, las armas de ahora (…)”
De ese período son también los libros “Inquilino en la Hacienda de
su Excelencia”, trabajo periodístico donde para reportear la vida de
los trabajadores del Presidente de la República, se hace emplear
como inquilino de una hacienda; “Este es Chile tu Patria”; El
Diálogo de las dos Américas”; “Cómo Construir la Civilización
Chilena”; y “Bases para una Política Educacional”.
Último título, donde junto con abordarse el problema cobertura y
calidad de la educación chilena, se hizo énfasis en la importancia
de la obligatoriedad de la instrucción primaria y la incorporación
de la educación técnica para el desarrollo económico nacional.
Temática de la cual también se hizo cargo, entre otros, el político
e historiador Francisco Antonio Encina y que concluyó con la
aprobación en el parlamento de la Ley de Instrucción Primaria
Obligatoria.
Por ese tiempo, a inicios de la primera década del siglo XX,
Pinochet Le-Brum funda junto a otros intelectuales chilenos
encabezados por el economista Guillermo Subercaseaux, el primer
partido nacionalista llamado Unión Nacional.
Dicha agrupación política que exhibió un programa esencialmente
económico y que pese a no correr con buena fortuna en el sistema
electoral, sus propuestas ejercieron años más tarde, en el primer
gobierno de Ibáñez, una gran influencia en la implementación de
políticas de Estado, en materia social y de desarrollo económico.
“ Por la acción tesonera de un agitador, don Luis Emilo Recabarren,
nace el partido socialista, que repúlsa al demócrata pos sus
concomitancias con los partidos burgueses y se organiza en Iquique y
Punta Arenas en 1912. Al incorporar después a su programa las
aspiraciones soviéticas, tomó el nombre de comunista.
Unos pocos estudiosos dirigidos por don Guillermo Subercaseaux,
tratan de fundar un partido nacionalista, con un programa puramente
económico, con el objeto de transformar las bases de la organización
partidista, prescindiendo de las cuestiones político religiosas
(...)”
Cabero, Alberto; “Chile y los chilenos”; editorial Lyceum 1927; 3°
edición, 1948; Pág.277
En el período, comprendido entre 1910 y 1914, Pinochet Le-Brum se
traslada a la ciudad de Buenos Aires, encargándose de la gerencia de
una empresa norteamericana con sede en Nueva York y que distribuía
productos para todo el Cono Sur, escribiendo paralelamente
correspondencias para variados medios periodísticos, uno de ellos el
“Diario de la Marina” de la Habana Cuba.
Próxima a estallar la primera guerra mundial, retorna Chile
asumiendo a pedido del gobierno de turno, la dirección de la Escuela
de Artes y Oficios, donde a través de su experiencia aprendida en la
empresas norteamericanas y establecimientos educacionales europeos,
implementó una de las mayores reformas modernizadoras, que si bien
generó grandes utilidades y progresos en la educación técnica,
encontró una fuerte oposición de algunas personalidades
pertenecientes a la administración pública, relacionadas con
sectores políticos (conservadores y liberales) y clericales.
Iniciada una campaña en su contra, a través de variados medios
periodísticos comprometidos con sectores liberales y conservadores,
se le inició un sumario de amplio impacto público, el cual a la
larga demostró su inocencia frente a los cargos alzados en su contra
y ratificó lo brillante de su gestión en ese recito educacional.
De esa experiencia, publicó de su propio bolsillo al finalizar su
administración, el texto “Un Año de Empleado Público en Chile”,
verdadero documento histórico que nos habla respecto al papel de la
educación en el combate de la pobreza, los orígenes de la educación
técnica en Chile y un aspecto anecdótico: cuando empieza la
tradición de colocar la bandera nacional en los recintos
educacionales, y qué significación original tenía dicha medida
implantada por Tancredo Pinochet, en la Escuela de Artes y Oficios.
A comienzos de los años 20´, escribe el ensayo “Oligarquía y
Democracia”, texto contemporáneo al ensayo de Alberto Edwards
titulado “La Fronda Aristocrática”, saliendo nuevamente del país y
viajando por diversos lugares, desarrollando en ese período una
intensa actividad periodística y académica, que le hizo valer su
reconocimiento público internacional.
A mediados de los años 20´, establecido en la ciudad de la Habana
Cuba, dirigió la revista de circulación continental “Toda América”,
una de las más conocidas de la época, escribiendo además las
siguientes novelas: “Vuelta Abajo”; “El Romance del Tabaco”;”Zafra.
El Romance del Azúcar”; “Anticipación”; “Cartas a mi Hijo”, quien
por ese entonces se encontraba en Alemania.
Desarrollando algunos viajes a Chile, con la finalidad de dictar
conferencias referidas a materias culturales, de gestión y
desarrollo económico e industrial.
A principios de los años treinta, estando en Cuba es testigo de la
caída del gobierno de Machado, actuando como corresponsal “in situ”,
cubriendo los acontecimientos para diversos medios informativos,
acontecimiento el cual lo comparó con su experiencia de infancia con
la guerra civil de 1891.
De esos recuerdos de niñez, anotó años después, en 1936: “(...)
Tenía yo once años cuando triunfó en Chile la revolución
reaccionaria que le hacía la oligarquía chilena a Balmaceda.
A mi casa fue a buscar refugio el Dr. Diego Bahamondes, uno de los
diputados balmacedistas.
Mi familia lo escondió en el techo por largos meses (...) la esposa
de él, y sus dos hijos comían en nuestra mesa común (...) Si ubiera
sido encontrado allí, por los revolucionarios habría sido linchado
(...)”.
En ese período viajará por Panamá, Costa Rica, Estados Unidos,
Londres, París, Berlín y Chicago realizando conferencias
relacionadas con filosofía del periodismo.
Durante su estadía en Panamá, creó el primer curso de periodismo y
la primera escuela de periodismo en castellano, siendo distinguido
el 12 de julio de 1931 como Huésped de Honor del Distrito de Panamá,
otorgado por el Consejo Municipal de Panamá.
Las conferencias sobre filosofía del periodismo, fueron solicitadas
por los mismos periodistas, lo cual como vemos, exigió finalmente la
realización de una Cátedra Universitaria, solicitada oficialmente
por el Ministro de Educación para la Instrucción de Panamá José
Pezct.
En Panamá, dictó además conferencias en el Teatro Nacional y en el
Aula Magna de la Universidad de Panamá, causando un gran revuelo,
debido a la gran afluencia de espectadores que se abarrotaban hasta
el tope por oír sus charlas, una de ellas titulada “Parangón de la
Civilización Norteamericana con la América Latina”, teniendo como
resultado la publicación en 1935 del libro “Cómo contribuir a la
Civilización Hispanoamericana a Corto Plazo”.
De la década del treinta y cuarenta, seguirán además de títulos de
contenido más íntimo, otros relacionados con los acontecimientos
nacionales e internacionales de la época: “Cartas a mi Hijo” (dos
volúmenes); “Cartas a mi Sobrina”; “Cartas a un Padre”; “Una Biblia
Humana”;” Riqueza y Dinero” (ensayo); “Es la Guerra una Necesidad
Humana” (ensayo); “Si Yo Fuera Presidente” (ensayo); “La Pampa
Salitrera y el Infierno de Dante” (ensayo); “Complejo de
Inferioridad de Hispanoamérica” (ensayo); “La Transfiguración de
Hitler” (novela).
De vuelta en Chile en 1938, adhirió a la candidatura Presidencial
del general (R) Carlos Ibáñez del Campo, representante del pacto
Alianza Popular Libertadora, reencontrándose con su amigo Rossetti,
quien en ese tiempo era ya un importantísimo dirigente político
socialista, adherente de la figura del general Carlos Ibánez del
Campo, siendo sorprendido al igual que muchos otros, por los
pasmosos hechos que resultaron en la matanza de 59 jóvenes nacistas
y tres civiles inocentes, a manos de las fuerzas de carabineros de
Chile en el Seguro Obrero y la Casa Central de la Universidad de
Chile.
En marzo de 1939, Tancredo Pinochet Le-Brum, entonces director del
diario ibañista “Asiés”, sostiene una ácida polémica con el director
del diario de la Vanguardia Popular Socialista (ex movimiento
nacional socialista) “Trabajo” Javier
Cox Lira, referido a la responsabilidad del Jefe González Von Mareés
en los sucesos del 5 de septiembre y en la caída de la candidatura
presidencial del general Ibáñez.
Como sabemos, más adelante durante ese mismo año, fue frustrado un
intento de conato de los sectores ibañistas en contra del gobierno
de Pedro Aguirre Cerda, y en 1941, se reunificarán las estas fuerzas
al alero de la figura del general, para presentarlo nuevamente como
presidenciable, conformando después el Partido Agrario Laborista,
que llegará finalmete al poder en 1952.
De ese período, no tenemos mayores antecedentes respecto a la vida
de Tancredo Pinochet, más sí nuevos títulos, que nos hacen pensar en
un período de reflexión y de creación literaria en una esfera , si
se quiere “menos comprometida” y más anecdótica: “Vuelta Abajo”
(novela); “Motín en la Biblioteca” (novela); “Cuentos” (primera
serie); “Cuentos” (segunda serie); “Secuestro” (cuentos tercera
serie); “La Autobiografía de un Tonto”; “Mi Smoking sale de Viaje”
(interesante texto autobiográfico); “Agonía y Muerte de mi Smoking”
(texto autobiográfico); “Filosofía del Periodismo”; “Anticipación”
(novela, segunda edición); “La Vida Efímera de un Diario Intenso”;
“Génesis” (literatura experimental, novela); “Censura” (novela); “La
Casa del Frente es Mía” (novela); Calumnia “(Novela).
Conociendo su pensamiento
Los siguientes líneas, corresponden a una selección hecha por el
autor de este artículo, las cuales fueron extraídas principalmente
del Libro “Un Año de Empleado Público en Chile” publicado en 1915,
donde podrán obtener un mayor conocimiento respecto a su pensamiento
y estilo dinámico de escritura.
“(…) Siempre ha sido penoso para mí esta lejos de mi tierra. Si he
salido de ella, ha sido para estudiar y poder servir mejor a la
causa de su avance (...) Es en la ausencia de la patria cuando más
se agigantaba el patriotismo. Cuando salí de mi tierra; yo no era
educador, industrial, escritor aún; Y cuando estaba lejos de Chile,
si me hubieran preguntado de repente cual era mi profesión, no
habría pensado en ninguna de las anteriores; habría contestado sin
vacilar: “patriota”.
(...) Yo he descrito en uno de mis libros anteriores, Viaje de
Esfuerzo, cómo son las condiciones del obrero en las progresistas
fábricas norteamericanas (...) pensaba que estas fábricas debieran
servir de norte, de guía, a las demás del país, y mi imaginación iba
lejos por que no encontraba entre nosotros nada que me sirviera de
inspiración. De tantas y tantas fábricas que han comprendido que su
alta misión social va aparejada con su misión económica, pensaba yo
en la Bournville, en la vieja Inglaterra.
Cuando compro un par de zapatos para mi niño, yo sé que los obreros
que los han hecho en mi país, trabajan día a día hasta la
extenuación; que sus salarios son exiguos; sé que, sean hombres o
mujeres, niños o viejos, viven en conventillo inmundos y oprobiosos;
sé que fuera de las horas de trabajo esos operarios no tienen horas
para el estudio, ni para el recreo, ni para la alegría.
Y cuando le compro en cambio ea mi niño una tableta de chocolate que
lleva el nombre de Cadbury sé que viene de una fábrica donde el
obrero está a mayor altura que la importancia del capital y de la
máquina en la misma.
Los gerentes de esa fábrica dicen que el principio supremo de ella
es la creencia de que la eficiencia de sus negocios y la felicidad
de sus empleados no son sino dos aspectos de un mismo problema.
La manera de estudiar el valor de cualquiera organización fabril es
estudiar hasta qué grado crea una atmósfera de cooperación y de amor
entre los que trabajan en ella (...) ¡ Qué sueño legítimo para un
alma hambrienta como la mía, que el ver a Chile, país destinado a la
industria por sus contextura, lleno de fábricas cuyos millones
obreros fueran ciudadanos excelsos de una democracia, llamados a
crear la civilización chilena sobre los cimientos de la actual
barbarie chilena!
(...) Nosotros tenemos que adaptarnos a nuestro medio, en que las
fábricas aún no están preparadas para cooperar con la Escuela y en
el Gobierno y los particulares son mezquinos para dar el dinero
necesario para la educación de las clases populares.
Tenemos que crear este dinero, ya que no lo podemos obtener de otra
manera y queremos crearlo enseñando a nuestros alumnos a ser a su
vez creadores de dinero; queremos crearlo ofreciendo a nuestros
alumnos, simultáneamente con enseñanza, un salario que les ayude a
vivir, y a la par que les damos la enseñanza manual y teórica,
queremos enseñarle la organización científica de los negocios.
En nuestra corta actuación hemos demostrado, por otra parte, que la
Escuela puede sostener talleres fiscales con utilidades crecientes.
Queremos, pues, hacer también esto.
En un país donde mil circunstancias nefastas, de las cuales la
primera es la falta de preparación, han demostrado que el Fisco nada
puede explotar industrialmente sin gruesas pérdidas, deseamos
nosotros tener una escuela con fábricas verdaderas, donde el alumno
aprenda en medio de las realidades del taller industrial, no sólo el
adiestramiento manual que le permite trabajar en el banco o en la
máquina, sino también la organización del trabajo, donde vea
pácticamente que se pueden y deben administrar los negocios ajenos,
incluyendo los del Fisco, con honradez, con éxito (...) Yo creo
positivamente que Chile necesita para todo su sistema de educación,
desde la escuela hasta la universidad, de técnicos en
administración, de expertos, de especialistas. Creo que más que
duplicar nuestro presupuesto de educación, nos urge duplicar o
multiplicar por diez el buen aprovechamiento del presupuesto actual,
y el dinero actualmente invertido en edificios e instalaciones.
Pero si hay una institución, por excelencia, donde deben propagarse
con mayor amplitud, ésta es la primera escuela industrial de Chile,
la Escuela de Artes y Oficios.
Uno de nuestros principales empeños ha sido implantar en nuestra
organización los más rigurosos métodos que nos permitan, desde
luego, aumentar la eficiencia del trabajo.
(...) Nosotros queremos formar hombres que no sólo sean
industriales, que no sólo sean ganadores de dinero, sino que sean
también ciudadanos de una democracia celosa de sus progreso, por que
ese es el gran déficit de Chile (...) hombres técnicamente
preparados, capaces a la vez de ser verdaderos motores sociales que
comprendan que la causa del país es la causa de ellos.
Esta cultura cívica, esta simpatía social, este verdadero
patriotismo que muy a menudo confundimos con patrioterismo, es uno
de los números más intensos de nuestro programa de trabajo.
A imitación de lo que se hace en los Estado Unidos y en Argentina,
enarbolamos en frente de la escuela en la mañana el pabellón
nacional, el que permanece flameando a la vista de profesores y
alumnos durante las horas de clases.
Queremos llevar al alma de cada uno la convicción de que estamos
trabajando para la patria y que esta batalla cotidiana que libramos,
de paz y de trabajo, debemos poner tanto esfuerzo y patriotismo como
en las batallas que libraron los héroes que hicieron nuestro país.
(...) La nación está cansado de ser juguete irrisorio de
conveniencias personales en abierta pugna con las conveniecias
nacionales, y cuando hemos formado nuestro programa de trabajo y nos
hemos dado a la labor de desarrollarlo en medio de todos los sin
sabores imaginables, sacrificando intereses privados; sabemos que no
son diez sino mil, que son batallones, los chilenos que queremos la
grandeza del país con toda la fuerza de nuestras almas gigantes y
que estamos dispuestos a luchar por ella con indomable energía,
reclamando nuestra prerrogativa de chilenos para que se nos deje
trabajar por Chile.
Es hora de sacudir la modorra, la indiferencia, la apatía; es hora
ya que veamos que otros países en nuestra propias fronteras nos
están demostrando que se levanta allí un nacionalismo, una energía
activa, potente, que quiere el progreso y que nos deja atrás con sus
carrera incesante.
Todo nos dice que estamos destinados a grandes fines, nuestro suelo,
nuestro clima, nuestra raza; y no es mucho pedir a los elementos
pusilánimes, a los espíritus miedosos, a los que no son capaces de
llevar ninguna llama en sus frente, que no sujeten por lo menos, al
batallón que quiere trabajar, la batallón que tiene fe, que es
optimista, al que ha levantado una bandera de progreso que ha de
defender a toda cosa, por amarga que sea la lucha.
La escuela y la fábrica son las dos palancas que tenemos en nuestras
manos, las dos formidables palancas que han de hacer la
transformación de Chile, que han de dar al país su riqueza moral y
su riqueza material.
No nuestra escuela antigua, que enseña a leer y sumar y que no
educa, ni forma el alma; no nuestra fábrica tradicional que explota
al obrero con métodos anticuados de trabajo y lo considera menos que
la máquina que maneja.
No. La escuela moderna, con cien ventajas que arrojen luz, entereza
de carácter, ciencia, virtud, perseverancia, amor, alegría, a toda
la comunidad sedienta de justicia y progreso; y la fábrica moderna,
socializada, donde nuestro obrero, hombre y mujer, hoy desesperados
de una felicidad que ven y no tocan, valgan más que el terreno, el
galpón, la maquinaria y el capital.
Nosotros estamos construyendo. Mientras un parlamento discute;
mientras muchos partidos vegetan; en medio de multitudes que ya
tiemblan por el porvenir del país, nosotros construimos, hacemos los
cimientos de acero de una democracia chilena, imperecedera.”
Juan
Bragassi Hurtado
(Nos permitimos presentar el texto
"Ricos y Pobres",que pertenece a un Discurso, pronunciado por Luis
Emilio Recabarren en la ciudad de Rengo, en el año 1910,donde
se expresan ideas vinculadas con la realidad que se observa al
cumplirse el centenario de la República de Chile;documento éste, que
al igual de los anteriormente consignados de Alejandro Venegas y
Francisco Encina son enfoques significativos para el análisis
de los primeros cien años republicanos.)
ALGUNAS PALABRAS
Quiero trazar con expresiones sinceras los
pensamientos que en mí se albergan sobre el siglo transcurrido bajo
el régimen de la República, y procuraré que estas expresiones sean
el retrato de la verdad, es decir, de la verdad como yo la
comprendo, como yo la siento, ya que desgraciadamente existen
diferencias para apreciar la verdad.
Esta conferencia que voy a desarrollar no es, ni
puede ser, el fruto de expresiones antojadizas; es el resultado de
reflexiones y de observaciones hechas durante cerca de un cuarto de
siglo en medio de una vida llena de miserias y mirando en todos sus
contornos miserias de todas clases.
No tengo valor moral para contrariar mis
sentimientos y por esto yo no puedo bosquejar aquí otras cosas que
expresiones de la vida vivida por el proletariado al cual
pertenezco, comparándole a la vida vivida por la burguesía y hasta
dónde es posible verla.
De sobra comprendo que mi conferencia, por ahora,
va a encontrar muchos escollos, porque el modo de apreciar el
desarrollo de la historia de un pueblo, es diferente, según sean las
personas que le juzguen. Sin embargo, espero y confío en vuestra
benevolencia, en vuestra cultura, en vuestro espíritu de observación
y de estudio, que habréis de oír o de leer estas páginas tolerando
bondadosamente la disconformidad que ellas arrojen con respecto a
vuestro modo de pensar.
Hablar o escribir en sentido contrario a lo que
parece pensar toda una nación o su mayoría, puede ser audacia y
suele clasificarse de maldad. Mas, quien cree sinceramente que vive
en la verdad no debe sentirse cohibido ni esclavizado para decir a
sus semejantes lo que siente, sobre todo cuando esto se hace dentro
del debido respeto para todos. Yo miro y veo por todas partes,
generales alegrías y entusiasmos al acercarse cualquier ocasión de
festividades, y yo en mi ser, en lo intimo de mi ser, no siento ni
siquiera el contagio de esa alegría ni de ese entusiasmo. Más bien
siento tristeza.
Y siento tristeza porque creo que aquellos que
sienten alegrías viven en el mundo de las ilusiones, muy lejos de la
verdad. Disculpadme si acaso hago mal en decir esto.
Hoy todo el mundo habla de grandezas y de
progresos y les pondera y les ensalza considerando todo esto como
propiedad común disfrutable por todos.
Yo quiero también hablar de esos progresos y de esas grandezas,
pero me permitiréis que los coloque en el sitio que corresponde y
que saque a la luz todas las miserias que están olvidadas u ocultas
o que por ser ya demasiado comunes no nos preocupamos de ellas.
Esta conferencia va dividida en tres capítulos y
un resumen para tratar por separado la situación del proletariado y
la burguesía en el transcurso del siglo, en el orden social,
político y económico.
Entremos, pues, en materia.
I
LA SITUACION MORAL Y SOCIAL DEL PROLETARIADO Y LA
BURGUESIA
No es posible mirar a la nacionalidad chilena
desde un solo punto de vista, porque toda observación resultaría
incompleta. Es culpa común que existan dos clases sociales opuestas,
y como si esto fuera poco, todavía tenemos una clase intermedia que
complica más este mecanismo social de los pueblos.,
Reconocidas estas divisiones de la sociedad nos
corresponde estudiar su desarrollo por separado, para deducir si ha
habido progreso y qué valor puede tener este progreso.
La clase capitalista, o burguesa, como le
llamamos, ha hecho evidentes progresos a partir de los últimos
cincuenta años, pero muy notablemente después de la guerra de
conquista de 1879 en que la clase gobernante de Chile se anexó a la
región salitrera.
El progreso económico que ha conquistado la clase
capitalista ha sido el medio más eficaz para su progreso social, no
así para su perfección moral, pues aunque peque de pesimista, creo
sinceramente que nuestra burguesía, se ha alejado de la perfección
moral verdadera.
Sin tomar en cuenta los individuos, creo que la
colectividad burguesa vive habituada ya en un ambiente vicioso e
inmoral, que quizás en muchos casos no se note o se disculpe por no
tener la noción suficiente para saber estimar íntegramente la
verdadera moral. El espíritu de beatitud en cierta parte de esta
sociedad no la ha detenido ni alejado de esta situación.
Cien años ha, cuando la población de este país
vivía en el ambiente propio de una colonia europea, que le había
inoculado sus usos y costumbres; parece que no se destacaba la nota
inmoral y voluptuosa de la época presente. Se vivía en este país
bajo el régimen de la sociedad feudal, algo atenuado si se quiere,
pero con todas las formas de la esclavitud y con todos los
prejuicios propios del feudalismo. El sometimiento demasiado servil
de la clase esclava entregada en su mayor número a la vida pastoril
y a la agricultura era tina circunstancia que no provocaba ninguna
acción de la clase señorial, en que pudiera notarse como hoy, sus
crueldades.
La ultima clase, como puede considerarse en la
escala social, a los gañanes, jornaleros, peones de los campos,
carretoneros, etc., vive hoy como vivió en 1810. Si fuera posible
reproducir ahora la vida y costumbres de esta clase de aquella época
y compararla con la de hoy día, podríamos ver fácilmente que no
existe ni un solo progreso social. En cuanto a su situación moral
podríamos afirmar que en los campos permanece estacionaria y que en
las ciudades se ha desmoralizado más. Esta clase más pobre de la
sociedad, más pobre en todo sentido material y moral- ha vivido
tanto antes como ahora en un ambiente completamente católico y
cristiano. Si afirmáramos que hoy vive más dominada por la Iglesia
que antes, no haríamos una exageración. Sin embargo, antes se
notaban en esta clase mejores costumbres que ahora. Con sobrada
razón podríamos preguntarnos: ¿Por qué no ha progresado esta clase
social que ha vivido siempre al amparo moral del catolicismo?
Es esta nueva pregunta para la cual cada persona
debe buscar la respuesta con sus propios esfuerzos, porque es
menester, para el desarrollo de las inteligencias, que se realice
este ejercicio mental, a fin de que cada cual resuelva este problema
social y procure cooperar a mejorar las cosas.
La última clase de la sociedad que constituye
probablemente más de un tercio de la población del país, es decir,
más de un millón de personas no ha adquirido ningún progreso
evidente, en mi concepto digno de llamarse progreso. Se me dirá que
el número de analfabetos es, en proporción, mucho menor que el de
antes, pero con esta afirmación no se prueba nada que ponga en
evidencia un progreso. Para esta última clase de la sociedad el
saber leer y escribir, no es sino un medio de comunicación, que no
le ha producido ningún bienestar social. El escasísimo ejercicio que
de estos conocimientos hace esta parte del pueblo, le coloca en tal
condición que casi es igual sí nada supiese, En las ciudades y en
los campos, el saber escribir, o simplemente firmar, ha sido para
los hombres un nuevo medio de corrupción, pues, la clase gobernante
les ha degradado cívicamente enseñándoles a vender su conciencia, su
voluntad, su soberanía.
El pueblo en su ingenua ignorancia aprecia en
mucho saber escribir para vender su conciencia. ¿ Es esto un
progreso? Haber aprendido a leer y a escribir pésimamente, como pasa
con la generalidad del pueblo que vive en el extremo, opuesto de la
comodidad, no significa en verdad el más leve átomo de progreso.
Muchos periodistas han afirmado en más de una
ocasión que las conscripciones militares han aportado al pueblo un
contingente visible de progreso porque han contribuido a desarrollar
hábitos útiles desconocidos entre la llamada gente del pueblo. Se ha
dicho que esta parte de las poblaciones ha aprendido hábitos de
higiene, se ha educado, aprendido nociones elementales, etcétera.
Estas afirmaciones son más ficticias que reales.
La pobreza, y la pobreza en grado excesivo sobre
todo, impide todo progreso. Hay gentes que no tienen un tiesto para
lavarse. La vida del cuartel, generalmente, ha producido hábitos
innobles y ha fomentado o despertado malas costumbres en personas
buenas y sencillas. Yo creo que produce más desastres que
beneficios.
El movimiento judicial y penitenciario del país
nos prueba de una manera evidente el desastre moral de nuestra
sociedad, durante los cien años que han transcurrido para la vida de
la República. La magistratura del país ha perdido todo el prestigio
que debió conservar o de que debió rodearse. Yo no podría afirmar si
los procedimientos judiciales estuvieran alguna vez dentro de la
órbita de la moral. Pero lo que puedo decir es que debido al
desarrollo intelectual natural del pueblo, éste ha llegado a
convencerse de que la Justicia no existe o de que es parte
integrante del sistema mercantil y opresor de la burguesía.
Yo he llegado a convencerme de que la
organización judicial sólo existe para conservar y cuidar los
privilegios de los capitalistas. ¡Ojalá, para felicidad social,
estuviera equivocado! La organización judicial es el dique más
seguro que la burguesía opone a los que aspiran a las
transformaciones del actual orden social.
La literatura nacional tiene muchas expresiones,
que son la más dura acusación a la inmoralidad social y a su
administración de justicia, literatura que está basada en la verdad
histórica. No puedo resistir el deseo de copiar aquí una página de
un autor chileno que dice así:
La noche aquella, la oscura noche en la cual
iba dejando mis harapos enredados en las piedras cortantes del
camino, recliné mi cabeza cansada sobre el tronco de un árbol
secular.
Me hizo dormir el peso de la Fatalidad que
gravitaba sobre mi frente. Había clamado tantas veces por la equidad
humana, que esta idea se había aferrado a mi cerebro como esas
raíces añosas adheridas a la tierra difícil de arrancar. Y soñé...
Me hallé súbitamente en un erial cubierto de
secas malezas, sin árboles, sin flores. Un letal vapor de sepulcro
invadía las cosas existentes, y el campo fúnebre no tenía término,
ni vereda alguna, ni salvación posible.
En un tajo abierto como una grieta profunda,
mansión de cíclopes antiguos que habían partido los porfiados con
sus formidables miembros, vivía un ser monstruoso, sin forma humana,
sin perfiles de consciente. La mitad derecha del rostro reía como
Quasimodo, sordo, incapaz, idiota; la izquierda era un conglomerado
de contracciones faciales, hijas del llanto, del pesar, del furor y
el despecho, difícil de bosquejar por la pluma más sagaz y maestra.
El contraste formado por estas dos actitudes revelaba la
monstruosidad en su carácter más completo; era aquello una fiera
digna émula del Apocalipsis, con que suelen soñar los remordimientos
humanos. Creía hallarme solo en aquel páramo desolado. Pero no lejos
de allí se destacó un ujier armado hasta los dientes, inabordable,
asegurado por todas partes.
-¿Cómo has llegado hasta aquí, mendigo? ¿ No
sabes que este erial y esta grieta honda e inaccesible está
destinada para un monstruo que debe vivir alejado para siempre de
las sociedades cuya constitución está amparada por la más estrecha
justicia? Te prohibo que asomes la cabeza en ese abismo . . . Los
ojos del monstruo te atraerían y sucumbirías bajo el peso de su
atracción diabólica.
-Ya lo he visto -respondí.
- ¡Desgraciado! ... ¿Y no sientes ya el hielo de la muerte en
tus entrañas? ¿No has visto que sus pupilas relampagueaban como las
de voraces reptiles ?
-¿Y cómo se llama esa bestia? -pregunté azorado.
-¡Prevaricato! -respondióme el bondadoso, ujier.
Y desperté ... y resolví entonces morir de vergüenza, de
hastío y de dolor. Ya no existía la justicia. . .
El régimen carcelario es de lo peor que puede
haber en este país. Yo creo no exagerar si afirmo que cada prisión
es la "escuela práctica y profesional" más perfecta para el
aprendizaje y progreso del estudio del crimen y del vicio. Oh
monstruosidad humana! Todos los crímenes y todos los vicios se
perfeccionan en las prisiones, sin que haya quien pretenda evitar
este desarrollo!
Yo he vivido cuatro meses en la cárcel de
Santiago, cuatro en la de Los Andes, cerca de tres en la de
Valparaíso y ocho en la de Tocopilla. Yo he ocupado mí tiempo de
reclusión estudiando la vida. carcelaria y me he convencido que la
vida de la cárcel es lo más horripilante que cabe conocer. Allí se
rinde fervoroso y público culto a los vicios solitarios ... La
inversión sexual no es una novedad para los reos. Los delincuentes
que principian la vida del delito, encontrarían en las cárceles los
profesores y maestros para perfeccionar el arte de la delincuencia.
El personal de empleados de prisiones y sus
anexos es bastante numeroso. Pero, a pesar de esto, yo no conozco un
solo caso de alguno que haya estudiado o propuesto medios
encaminados a buscar un perfeccionamiento en el sistema carcelario
que contribuyera a proporcionar una verdadera regeneración entre
tantos seres más desgraciados que delincuentes.
Y el personal de los juzgados, ¿habrá producido alguna idea en
este sentido? Yo no conozco ninguna.
Yo creo que la prisión no es un sistema penal
digno del hombre y propio para regenerarle. Hoy que se habla tanto
de progresos y que se celebra como un gran acontecimiento el haber
llegado a los cien años de vida libre, yo me pregunto, ¿ha
progresado en la República el sistema penal? ¿Ha disminuido el
número de delincuentes? ¿Cuántas cárceles se han cerrado a impulsos
de la educación? ¿Ha mejorado o progresado siquiera la condición
moral del personal carcelario o judicial que podría influir en la
regeneración de los reos? Ninguna respuesta satisfactoria podría
obtener.
Acerca de la crueldad moral que envuelve en sí la prisión escribe
un autor chileno en un librito titulado Palabras de un Mendigo
lo que sigue:
El mudo carcelero me introdujo dentro de una
mazmorra helada, hizo rechinar la puerta del calabozo, y puso el
férreo candado a la prisión a donde se me habla arrastrado.
Luego después no había más que intensa y
espantosa sombra a mi rededor. Era aquello el abismo abierto a un
hombre que buscaba la luz, pero a quien se le encerraba en un
sepulcro insondable para evitar que los rayos vivificadores del
astro rey llegaran hasta su pupila dilatada y profunda.
Yo no había pecado. A nadie había hecho mal.
Mis vestidos se habían desgarrado en medio de los zarzales
punzadores del camino, mi sangre había corrido a raudales. Llegué
exánime a la prisión y caí desfallecido en brazos de los primeros
sayones que me oprimieron.
¿ Por qué se me encerraba, oh Pueblo? Yo no
había delinquido, ni robado, ni asesinado. Alguien murmuró a mis
oídos cuando entré en el fúnebre recinto, al sitio de la perdición,
al calabozo nauseabundo:
Otro bandido!
Yo en un rapto de sagrado entusiasmo había gritado: ¡MUERA LA
Tiranía!
Y cuando el esbirro ensañado vació en mis oídos la bazofia
brutal de su desvergüenza, sentí en mi ser algo así como la lava
hirviente de un volcán que amenazaba estallar; y experimenté un
agrupamiento de ideas enloquecidas, terribles, impetuosas ...
Era la indignación que saben experimentar las
almas buenas, que todavía no han entregado su conciencia al odioso
mercader que suele comprarla a precios bajos.
¡Cuánta amargura, cuánta ironía hay en todo esto!
-í Pero sobre todo cuánta verdad! Son palabras candentes que abrazan
todo el rostro de los privilegiados!
¿Veremos mejorarse el sistema carcelario y
judicial ,en el sentido de producir una disminución en la
delincuencia, por la, acción moral más que por la acción penal? El
porvenir lo dirá.
La sociedad debe preocuparse de corregir la
delincuencia, creando un ambiente de elevada moral, cuyo ejemplo
abrace, pues el sistema penal debemos considerarlo ya un fracaso.
Estimo que el sistema penal generalmente atemoriza, pero no corrige;
detendrá la acción criminal, pero no la intención. La sociedad debe,
por el propio interés de su perfección, convencerse que el principal
factor de la delincuencia existe en la miseria moral y en la miseria
material. Hacer desaparecer estas dos miserias es la misión social
de la Humanidad que piensa y que ama a sus semejantes.
Comprobar fehacientemente el progreso que ha
hecho el vicio, es bastante para poner a la luz del día la verdad.
La verdad de que en cien años de vida republicana se constata el
progreso paralelo de dos circunstancias:
El progreso económico de la burguesía. El progreso de los
crímenes y de los vicios en toda la sociedad.
La vida del conventillo y de los suburbios no es menos degradada
que la vida del presidio.
El conventillo y los suburbios son la escuela
primaria obligada del vicio y del crimen. Los niños se deleitan en
su iniciación viciosa empujados por el delictuoso ejemplo de sus
padres cargados de vicios y de defectos. El conventillo y los
suburbios son la antesala del prostíbulo y de la taberna.
Y si a los cien años de vida republicana,
democrática y progresista como se le quiere llamar, existen estos
antros de degeneración, ¿cómo se pretende asociar al pueblo a los
regocijos del primer centenario?
El conventillo y los suburbios, han crecido
quizás en mayor proporción que el desarrollo de la población. Y aun
cuando se alegara que el aumento de los conventillos ha ido en
relación con el aumento de la población, no sería este un argumento
justificativo ni de razón. El conventillo es una ignominia. Su
mantenimiento o su conservación constituyen un delito.
Sintamos pesar por los niños que allí crecen,
rodeados de malos ejemplos, empujados al camino de la desgracia.
Allí están, en abigarrado conjunto, dentro del conventillo, la
virtud y el vicio, con su corolario natural de la miseria que
quebranta todas las virtudes.
Si hubiera, habido progreso moral en la vida
social, debió detener el aumento de los conventillos, como debe
detenerlo en lo sucesivo, pero esto ya no se operará por iniciativa
especial de la burguesía sino por la acción proletaria que empuja la
acción de la sociedad. Es necesario transformar el sistema de
habitación para contribuir a perfeccionar los hábitos del pueblo.
Poco después de escrita esta conferencia, algunos
diarios emprendieron una débil cruzada contra los conventillos. Para
reforzar mis argumentos he colocado al final de la conferencia
algunas publicaciones hechas al respecto por los diarios.
La clase media que se recluta entre los obreros
más preparados y los empleados, ¿habrá hecho progresos? ¡Recorramos
su condición y convenzámonos! Esta clase es hoy mucho más numerosa
que lo que lo era antes en proporción a cada época. Ha aumentado su
número a expensas de los dos extremos sociales. A ella llegan los
ricos que se empobrecen y que no pueden recuperar su condición y los
que logran superarse en la última clase.
Esta clase ha ganado un poco en su aspecto social
y es la que vive más esclavizada al qué dirán, a la vanidad y con
fervientes aspiraciones a las grandezas superfluas y al brillo
falso. Debido a estas circunstancias que le han servido de alimento,
esta clase ha hecho progresos en sus comodidades y vestuario, ha
mejorado sus hábitos sociales, pero a costa de mil sacrificios, en
algunos casos; de hechos delictuosos en otros y poco delicados en la
mayor parte de los casos.
Es en esta clase, la clase media, donde se
encuentra el mayor número de los descontentos del actual orden de
cosas y de donde salen los que luchan por una sociedad mejor que la
presente.
Nuestro pueblo, religioso y fanático, no tiene hábitos Virtuosos
y morales. Posee una religión sin moral.
Hechos: el matrimonio del pobre es especialmente
consagrado por la Iglesia. Después de la ceremonia se entrega, en la
miserable vivienda, a la borrachera desenfrenada y libertina llena
de inmoralidades. El bautizo religioso de los niños ha sido siempre
un motivo de borrachera con todo su natural cortejo de degradación.
El crimen ha sido muchas veces el epílogo
doloroso de estos hechos del pueblo. Los pobladores de las cárceles
son todos religiosos. Es un hecho entonces lo que afirmo, que
nuestro pueblo posee una religión sin moral, y yo deduzco de aquí
que la religión protegida por el Estado y la Sociedad con el fin de
moralizar, no ha tenido la fuerza suficiente o la capacidad
necesaria para moralizar y lo único que ha conseguido es hacer
creyentes o fanáticos de una doctrina teórica, sin práctica moral.
La acción de los comerciantes, en general, es la
acción de la inmoralidad. El progreso rápido del comercio, que es lo
que busca el comerciante, está basado en la acción de la
inmoralidad; en el engaño, en el fraude, en la falsificación, en el
robo, en la explotación más desenfrenada del pobrerío que es la
clientela más numerosa del comerciante inescrupuloso de los barrios
pobres.
¿Y esto... también llamaremos progreso? Esto que
ha progresado tanto en el transcurso de los últimos cien años,
¿también es digno de asociarle al entusiasmo de las festividades
centenarias?
La clase rica no sufre por esto. Ella compra en
sus grandes almacenes los frutos escogidos de la producción mundial.
Se fabrica y se produce especialmente para ella. El monopolio de la
producción en sus propias manos y la posesión de la riqueza le
garantiza este privilegio. La clase pobre no puede gozar de estos
privilegios. Ella es la escogida como víctima única de la voracidad
inmoral de la clase comercial.
Una parte del pueblo, formada por obreros, los
más aptos, por empleados, pequeños industriales salidos de la clase
obrera y algunos profesionales, pero todos considerados dentro de la
clase media, ha podido realizar algún progreso. Han constituido
organismos nuevos: sociedades de socorro de ahorro, de resistencia a
la explotación, de educación, de recreo y un partido popular llamado
Partido Demócrata. Esta manifestación de la acción es el único
progreso ostensible de la moral y de la inteligencia social del
proletariado, pero es a la vez la acusación perenne a la maldad e
indolencia común.
Para atenuar el hambre de su miseria en las horas
crueles de la enfermedad, el proletariado fundó sus asociaciones de
socorro. Para atenuar el hambre de su miseria en las horas tristes
de la lucha por la vida y para detener un poco de feroz explotación
capitalista, el proletariado funda sus sociedades y federaciones de
Resistencia, sus mancomunales. Para ahuyentar las nubes de la
amargura creó sus sociedades de recreo. Para impulsar su progreso
moral, su capacidad intelectual, su educación, funda publicaciones,
imprime folletos, crea escuelas, realiza conferencias educativas.
Mas, toda esta acción es obra propia del
proletariado, impulsado por el espíritu de conservación, y es un
progreso adquirido a expensas de sacrificios y privaciones.
¡Para este progreso no es tiempo aún de festejarle su centenario!
Se ha dicho muchas veces que uno de los más
apreciables bienes de la República ha sido el progreso liberal del
país, el cual no habría podido desarrollarse en la monarquía. Yo
creo que esto es una exageración y tal vez una mistificación.
La mentalidad, la inteligencia, ha hecho mayores
progresos en el proletariado español, bajo el régimen monárquico,
durante los últimos cien anos, que en el proletariado chileno bajo
el régimen de la llamada libertad republicana. Esto no prueba que la
monarquía o la república sean o no superior la una a la otra, pero
prueba que la forma o clase de régimen social no influye
especialmente en el progreso moral, social o intelectual, ni le
detiene.
En Rusia, a pesar del régimen de tiranía se ha
desarrollado mucho la mentalidad moral del pueblo y su acción para
la defensa de su progreso ha sido mucho más vigorosa que en otros
países de más libertades.
La existencia de toda la organización proletaria
de España, y sus grandiosos frutos: Casas del Pueblo, cooperativas,
prensa, cte., nos prueba que ese proletariado ha podido
desenvolverse y progresar en el seno de la monarquía en tales
condiciones que aún no lo sueña el proletariado chileno. Esto nos
prueba que la República no ha producido aquí aquel bien que se
supone el proletariado.
Digamos la verdad: el bien inmenso que ha
producido la República fue la creación y desarrollo de la burocracia
chilena y fue también la posesión de la administración de los
intereses- nacionales. La burocracia que goza de esta situación,
ella sí que tiene motivo de regocijo justificado si mira
egoístamente su situación. ¡Nosotros no!
II
LA SITUACION INTELECTUAL Y POLITICA DEL PROLETARIADO Y LA
BURGUESIA
El desarrollo intelectual es una circunstancia
natural de la especie humana. En general hay siempre progresos.
Podrá encontrarse individuos que no progresen intelectualmente, pero
con dificultad se encontrara una familia completa que no presente un
caso de progreso. Pero en las sociedades que forman el género humano
se ha constatado el progreso en una forma natural empujado a un
tiempo por los individuos y por la sociedad.
Es el caso que un individuo alimenta a la
sociedad y que ésta alimenta al individuo. El individuo se forma
intelectualmente del ambiente de la sociedad. Pero el ambiente de la
sociedad se ha formado del ambiente creado por los individuos.
La modificación de un ambiente social, es obra
del individuo pero obra paulatina, lenta, gradual si se quiere. La
modificación del ambiente individual es obra propia y social y puede
ser rápido su progreso o su transformación.
Es pues, el progreso intelectual del país un
hecho, y el regocijo que ello nos produce se equipara al regocijo
que sentimos por el crecimiento y avance de la edad de nuestros
hijos. El progreso intelectual está limitado a las esferas en que se
desarrolla y los beneficios marchan en relación.
Para las altas clases sociales el progreso
intelectual es un medio para conquistar mayor bienestar, porque
poseen el dinero. Para las bajas clases sociales ese mismo progreso
no alcanza a producir bienestar, porque no tienen dinero.
El progreso intelectual en esta época no es un
progreso moral, pues, en muchos casos la mayor capacidad conduce al
individuo, a la relajación. El progreso intelectual, creo decirlo
sin pasión, se ha desarrollado notablemente en la clase media, y
podría ser esto un motivo de alegría, pero la finalidad social que
se busca como fruto del progreso intelectual dista mucho aún y la
labor del proletariado inteligente prosigue vigorosamente su marcha.
Cuando llegue a la meta entonces sí que habrá motivos de alegrías
comunes.
En cuanto a la situación política, es menester
detenerse con alguna calma para estudiarla, para contemplarla. Esta
conferencia escrita con ocasión del primer centenario de lo que se
llama emancipación política del pueblo, ha de dejar en sus páginas
bien precisada la condición política del país.
La burguesía por el conducto de sus escritores
nos habla siempre de "los grandes hombres que nos dieron patria y
libertad" y esta frase ha pretendido grabarla en la mente del pueblo
haciéndole creer que es propia para todos.
Yo mismo en torno mío. . . miro en torno de la
gente de mi clase ... miro el pasado a través de mis treinticuatro
años y no encuentro en toda mi vida una circunstancia que me
convenza que he tenido patria y que he tenido libertad ...
¿Dónde está mi patria y dónde mi libertad? ¿La
habré tenido allá en mi infancia cuando en vez de ir a la escuela
hube de entrar al taller a vender al capitalista insaciable mis
escasas fuerzas de niño? ¿La tendré hoy cuando todo el producto de
mi trabajo lo absorbe el capital sin que yo disfrute un átomo de mi
producción?
Yo estimo que la patria es el hogar satisfecho y
completo, y la libertad sólo existe cuando existe este hogar. La
enorme muchedumbre que puebla campos y ciudades, ¿tiene acaso hogar?
No tiene hogar. . .! No tiene hogar ... ! Y el que no tiene hogar no
tiene libertad! Todos los grandes creadores y fundadores de la
economía política han afirmado este principio: "¡El que no tiene
hogar no tiene libertad!"
A ver, ¿quién puede contradecirme?
Acaso los que vencieron al español en los campos
de batalla, ¿pensaron alguna vez en la libertad del pueblo? Los que
buscaron la nacionalidad propia, los que quisieron independizarse de
la monarquía buscaban para sí esa independencia, no la buscaron para
el pueblo.
¡Celebrar la emancipación política del pueblo! Yo
considero un sarcasmo esta expresión. Es quizás una burla irónica.
Es algo así como cuando nuestros burguesitos exclaman: El soberano
pueblo...! cuando ven a hombres que visten andrajos, poncho y
chupalla. Que se celebre la emancipación política de la clase
capitalista, que disfruta de las riquezas nacionales, todo eso está
muy puesto en razón.
Nosotros, que desde hace tiempo ya estamos
convencidos que nada tenemos que ver con esta fecha que se llama el
aniversario de la independencia nacional, creemos necesario indicar
al pueblo el verdadero significado de esta fecha, que en nuestro
concepto sólo tienen razón de conmemorarla los burgueses, porque
ellos, sublevados en 1810 contra la corona de España, conquistaron
esta patria para gozarla ellos y para aprovecharse de todas las
ventajas que la independencia les proporcionaba; pero el pueblo, la
clase trabajadora, que siempre ha vivido en la miseria, nada, pero
absolutamente nada gana ni ha ganado con la independencia de este
suelo de la dominación española. Tal es así que los llamados padres
de la patria, aquellos cuyos nombres la burguesía pretende
inmortalizar, aquellos que en los campos de batalla dirigieron al
pueblo-soldado para pelear y desalojar al español de esta tierra,
una vez terminada la guerra y consolidada la independencia, ni
siquiera pensaron en dar al proletariado la misma libertad que ese
proletariado conquistaba para los burgueses reservándose para sí la
misma esclavitud en que vivía.
Esto que decimos, lo probamos con los dos
siguientes decretos que hemos copiado en las páginas veintiocho y
veintinueve de la colección de Leyes y Decretos del Gobierno de 1810
a 1823, edición ordenada por don Manuel Montt y revisada por don
Domingo Santa María. He aquí los decretos:
Ha sabido el gobierno que a pesar de lo prevenido
en auto del Supremo Congreso Nacional de 11 de octubre de 1811, en
algunas parroquias subsiste todavía la costumbre de asentar en las
partidas bautismales de los individuos que nacen de madres esclavas,
la nota de esclavos; y teniendo presente que este abuso, ya provenga
de malicia o de f alta de reflexión compromete la suerte de aquellos
infelices y ofende la autoridad del gobierno, decreto: que respecto
a que desde la fecha citada quedó por regla inalterable abolida la
esclavitud en todos los que naciesen en lo sucesivo, todos los
párrocos deban desde entonces poner la nota de esclavos en las
partidas que se hubiesen asentado, omitiendo, ponerla en adelante.
Este decreto se imprimirá, y teniéndose con esto por bastante
circulado, los subalternos cuidarán de su cumplimiento y se
transcribirá al Obispo gobernador para que quede archivado en su
juzgado y uno de los principales puntos que deban examinar los
Diocesanos en sus respectivas visitas para el cumplimiento de este
auto.- PÉREZ -INFANTE.—EYZAGUIRRE.- AGUSTIN DIAZ, SECRETARIO.
ACTA DEL SUPREMO CONGRESO NACIONAL
Sesión del día 11 de octubre
Aunque la esclavitud, por opuesta al espíritu
cristiano, a la humanidad y a las buenas costumbres, por inútil y
aun contraria al servicio doméstico que ha sido el aparente motivo
de su conservación, debería desaparecer de un suelo en que sus
magistrados sólo tratan de extinguir la infelicidad en cuanto
alcance sus últimos esfuerzos, con todo, conciliando estos
sentimientos con las preocupaciones, y el interés de los actuales
dueños de esta clase de miserable propiedad; acordó el Congreso que
desde hoy en adelante no venga a Chile ningún esclavo y que los que
transiten para países donde subsista esta dura ley, si se demoran
por cualquier causa y permanecen seis meses en el reino queden
libres por el mismo hecho. Que los (esclavos) que al presente se
hallen en servidumbre, permanezcan en una condición, que se le hará
tolerable la habitual, la idea de la dificultad de encontrar
repentinamente recursos de que subsistir sin gravamen de la
sociedad, el buen trato que generalmente reciben de sus amos, y
sobre todo el consuelo de que sus hijos que nazcan desde hoy serán
libres, COMO, expresamente se establece por regla inalterable. Para
evitar los fraudes de la codicia, y que nos prive de estos
beneficios, a las madres que sean vendidas para fuera del país, se
declararán igualmente libres sus vientres y que deben serlo por
consiguiente sus productos en cualquier parte y que así se anota por
cláusula forzosa en las escrituras que se otorguen, y en los pases
de la aduana, a cuyo f in, se hará extender a los escribanos y
administradores. (Esta ley aparece en la colección entre las del año
1813, pero parece que es la ley a que se refiere el decreto de la
cabeza, octubre 11 de 1811.)
Si leemos con detención los dos decretos
anteriores podemos ver en ellos que la clase burguesa no abolió la
esclavitud, ni siquiera para los esclavos que pelearon en calidad de
soldados, obligados por sus amos. Todo lo que hizo esa burguesía
triunfante fue abolir la esclavitud para los hijos que nacían de
padres esclavos después de esa fecha, cosa que en rigor no tiene
mérito, alguno ni expresa una acción generosa, siquiera a titula de
premio para los que daban libertad.
En la expresión de esos decretos se ve claro el sentimiento que
dominaba a la sociedad en aquella época y de ello se desprende
claramente:
Que la esclavitud era ya considerada inútil en
cuanto -a las ventajas económicas o sociales que pudieran esperarse.
Que la esclavitud se aboliría entonces por estas circunstancias y no
por espíritu de humanidad ni cristiano. Que la esclavitud no la
abolía el nuevo Estado independiente porque consideraba herir los
intereses de los amos y porque comprendía que lanzar a la calle en
libertad a los esclavos que nada poseían era un peligro social que
les amenazaba.
El espíritu de mezquindad y la falta de moral
incapacitó, entonces, a la burguesía para darle a la República, que
nacía por el esfuerzo de sus esclavos, el brillo de una verdadera
grandeza que pudiera denotar a la vez que los fundadores de la
patria eran grandes hombres. Qué pequeños les vemos hoy!
Hasta el año 1823, fecha en que Chile se dio la
primera Constitución, no se encuentra ninguna ley que demuestre una
acción generosa para el pueblo, que le reconozca algún derecho o que
siquiera piense en él ,como personas dignas de figurar en la
sociedad.
Todo lo que existe son esas leyes que acabo de
citar. Eso en cuanto a los primeros actos de la independencia
nacional. Y ahí se ve la parte que le tocó al pueblo en el triunfo
de esa jornada revolucionaria que entregó a la burguesía la
administración de la riqueza natural y social de esta región del
planeta, dejando al pueblo sumido en su ya larga era de miseria.
Y si esto es la verdad, ¿qué cosa es lo que
celebra el pueblo en este aniversario? Lo que en realidad hace el
pueblo en esta fecha, estimulado por la burguesía, es gastar su
dinero en torrentes de licor que la misma clase burguesa le vende
para guardar el dinero en sus cajas insaciables.
Si los primeros pasos de la nación independiente
nada reconocieron en el pueblo, mucho menos se hizo después, y en
los primeros actos electorales se prescindió del pueblo, y aun
podemos decir que los fraudes y la intervención oficial nacieron
juntos con la república. Veamos lo que a este respecto decía el
caudillo conservador M. J. Irarrázaval en el Senado, en la sesión
del 11 de noviembre de 1889, cuando se discutía la ley de la comuna
autónoma:
He aquí el primer acto de intervención oficial.
No puedo menos que deplorar que haya iniciado O'Higgins esta serie
de actos por demás reprobables. . . Aquella intervención que tenía,
podría decirse, cierto aspecto de cortés, de vergonzante, se
escondía, no quería de ningún modo hallarse comprometida, porque
habría hecho perder su influencia al Director Supremo de la
República.
Esto decía Irarrázaval comentando una carta de
O'Higgins en que recomendaba la elección de algunos de sus amigos
para diputados. Pero este mismo Irarrázaval, a quien se le atribuyen
propósitos magníficos en favor del pueblo y de sus derechos,
reclamaba en la sesión del Senado del 5 de agosto de 1874, cuando se
discutía la ley de voto acumulativo, lo siguiente: "Advierta la
Cámara que yo no digo ni sostengo que cualquiera minoría tiene
derecho de hacerse representar."
Irarrázaval demostraba con esto que él no pensaba
en el pueblo ni quería que se creyese que al defender el voto
acumulativo pretendiera él defenderlo en beneficio de las clases
populares. Irarrázaval pedía el voto acumulativo para que por medio
de él se vieran representados en la Cámara todos los intereses
sociales de la burguesía. Los intereses populares no se tomaban en
cuenta.
Si éste ha sido el criterio dominante, expuesto
en diversas ocasiones desde 1810 hasta la fecha, no vemos razón
alguna para que la clase popular sienta regocijo por el advenimiento
periódico de esta fecha.
La fecha gloriosa de la emancipación del pueblo
no ha sonado aún. Las clases populares viven todavía esclavas,
encadenadas en el orden económico, con la cadena del salario, que es
su miseria; en el orden político, con la cadena del cohecho, del
fraude y la intervención, que anula toda acción, toda expresión
popular y en el orden social, con la cadena de su ignorancia y de
sus vicios, que le anulan para ser consideradas útiles a la sociedad
en que vivimos.
Un pueblo que vive así sometido a los caprichos
de una sociedad injusta, inmoral y criminalmente organizada, ¿qué le
corresponde celebrar en el 18 de Septiembre? Nada. El pueblo debe
ausentarse, debe negar su concurso a las fiestas con que sus
verdugos y tiranos celebran la independencia de la clase burguesa,
que en ningún caso es la independencia del pueblo ni como :individuo
ni como colectividad.
Hubo un tiempo en que las elecciones del
Congreso, se hacían a balazos, poco después de la guerra de 1879,
por ejemplo. El progreso desterró la barbarie — que era el corolario
lógico de cada campaña electoral. Pero no puedo dejar de decir que
todos aquellos actos de barbarie político-electoral realizados por
los partidos en lucha, fueron realizados desde la infancia de la
República.
Pero si hoy, cien años después, no tenemos el
crimen sangriento en acción es porque ha nacido y se ha desarrollado
otro crimen, que ya es adulto, el crimen de la venalidad, el crimen
del cohecho, el crimen de la compraventa de la conciencia. ¡El
mercado de votos! La prostitución política! ¿Cabe desmoralización
mayor? Será esto lo que se llama emancipación política?
Esta independencia que posee el lector para
vender su soberanía a quien le ofrece más dinero, ¿será lo que se
invita a festejar en cada aniversario patrio? El criterio político
del pueblo es lo más pervertido que hoy existe en Chile. El derecho
de sufragio, la facultad de elegir, la acción popular para formar el
Congreso Nacional y los Municipios del país, la soberanía del
pueblo, ¿son, por ventura, realidades honrosas y concientes en Chile
?
Esta democracia pura creada por la ley, que da a
la República su aureola de grandeza, de grandeza nacida en el seno
mismo del pueblo, no es sino una ficción, una simple ilusión ...
¿Llamaremos emancipación política del pueblo el cúmulo de
corrupciones electorales que hoy se realizan?
Si en un pueblo cualquiera se agrupan cien
electores sanos, que no trafican con su voto, y este número es
suficiente para obtener, por ejemplo, una representación municipal,
le bastará a la burguesía comprar o suplantar ciento diez electores
para anular esa agrupación de conciencias. Así tenemos que la
venalidad vence a la pureza, y la pureza vencida por la venalidad
¿de qué podrá sentirse satisfecha?; ¿Podrá exclamar viva la
libertad?
Las que podremos llamar clases inferiores de la
sociedad, atrasadas, sin educación suficiente, sin moralidad, sin
criterio, no saben comprender el valor de toda nuestra legislación
política democrática. Las clases llamadas superiores, en posesión de
una ilustración mediana, a lo menos, con completa conciencia de sus
actos, legisladora y fundadora de la ley ¿ qué han hecho ?
Ah ¡cuánta tristeza siento cuando rememoro o
cuando contemplo la obra de la burguesía de este país! ¡Ella es la
que ha degradado al pueblo! ¡Ella, la que lo ha corrompido
políticamente! Ella, la que ha destrozado su dignidad ciudadana y ha
envilecido la soberanía. Ella ha sido la fundadora del comercio
electoral y la que ha inducido al pueblo a este miserable comercio.
La burguesía de este país ha sido la que ha
creado ¡a prostitución política, la trata de blancos! Para ella toda
la responsabilidad. Para ella toda la condenación. ¿ Acaso alguno se
atrevería a condenar al pueblo, que miserable, andrajoso y
hambriento, corrompido y vicioso acepte tina moneda en cambio de esa
soberanía que él no comprende, ni sabe para qué le sirve?
La burguesía ha sido siempre la misma. Su
espíritu de clase privilegiada - aunque ella misma haya creado y
apropiado el privilegio- le ha hecho mirar a los demás semejantes, a
los demás hombres, como seres inferiores destinados por la
naturaleza - y por Dios, según algunos- a su servicio. Para
convencernos de esto, veamos los tres decretos o Bandos que siguen,
porque ellos expresan el modo de ser de la burguesía en los
comienzos de la República, que muy poco difiere a lo que es hoy:
Santiago, enero 16 de 1818.
Estando ordenado por punto general que todo
individuo lleve un distintivo que descubra el cargo que ocupa en la
sociedad, no puede la corporación del ilustre cabildo estar privada
de esta divisa sin que sus individuos se expongan a ser privados de
las distinciones que merecen por su alto empleo. Por este principio
en lo sucesivo deberán llevar indispensablemente, aun fuera de las
concurrencias del cuerpo, sombrero apuntado y bastón con borlas, la
misma insignia que es marcada al Tribunal de Apelaciones.- Dios
guarde a U. S. muchos años.- Luis de la Cruz.- SS. del Ilustre
Cabildo.
Bando.- El gobierno ha visto con suma indignación
que algunos individuos parece que se entretienen en andar inventando
noticias funestas y especies terrosas con que afligen a los
espíritus pusilánimes del pueblo. De hoy en adelante, se procederá
al castigo de estos perturbadores de la tranquilidad pública con
aquel rigor que merecen los malos efectos que causan con su
imprudencia, o su malicia, aplicando a los autores de estas especies
doscientos azotes si son gentes de baja esfera y extrañamiento de la
Capital si pertenecen a otra clase más distinguida. Y para que
llegue a noticia de todos, y ninguno alegue ignorancia, publíquese
por bando, fijándose en los lugares públicos y acostumbrados e
imprímase.
Hecho en la ciudad de Santiago de Chile a 23de
marzo de 1814.-Antonio José de Irizarri.- Agustín Díaz, escribano de
gobierno.
Bando.- Todo aquel que no siendo oficial
anduviese con armas de noche sin tener licencia por escrito de esta
intendencia para cargarlas, sufrirá la multa de veinticinco pesos
por la primera vez, siendo persona distinguida y si no lo fuere
sufrirá la pena de veinticinco azotes; reservándose este juzgado las
(penas) que crea necesarias para los transgresores reincidentes.-
Junio 16 de 1819.José María de Guzmán, de orden del señor Gobernador
Intendente.- Jerónimo Araos, escribano público y de la guerra.
Nacía la República con ideas democráticas, con
ideas humanas, pero ello era en el nombre, en la práctica supervivía
el espíritu oligárquico, de superioridad y de clase.
En estos tres decretos que acabo de citar
fechados entre 1814 y 1819 se ve claro que los gobernantes buscaban
para ellos la decoración y la distinción y para el pueblo que hizo
la República, ¡para el pueblo que venció a la monarquía, para ese
pueblo ... los azotes! Los azotes, el castigo que más degrada la
dignidad. ¡Los azotes para la gente de baja esfera! ¡La multa para
la gente distinguida! Ya veis cómo nació la República. i Por esto yo
no puedo asociarme a los entusiasmos de la llamada alta clase,
porque mientras ella tiene motivo de alegría, yo no tengo sino
motivos de tristeza!
Si la República ha llegado al más alto grado de
la corrupción política, ya sea en el campo electoral con el cohecho
y el fraude, ya sea en la administración de la cosa pública donde se
procede en la forma más mezquina e irregular, es esto todo un motivo
más que suficiente para sentirse apesadumbrado de que hayamos
llegado a vivir en un ambiente tan dominado por la corrupción y por
la falta de una verdadera dignidad. Tan arraigadas considero yo las
raíces de la corrupción que no diviso cercano el tiempo en que
podamos ver mejorarse esta situación. La clase burguesa no piensa
detener esa ola podrida porque es para ella, hasta cierto punto, un
gran beneficio. Toca pues, a los elementos luchadores del
proletariado realizar esta misión.
¿Podremos regocijarnos de que a los cien años de
vida republicana nos encontramos en estas condiciones tan indignas?
Yo siento no poder participar con la opinión de muchos que se
sienten satisfechos de esta caricatura de libertad política que
poseemos, considerándola superior a cualquier estado anterior de
régimen tiránico colectivo o personal.
Lo que más entristece es que la corrupción haya
salido de la esfera de los individuos para asilarse en las
corporaciones y sobre todo en las que tienen la misión de moralizar
al pueblo con la acción de la ley. Así hemos constatado que en los
últimos años la degradación cívica, la falta de dignidad política ha
sentado sus reales en el Congreso de Chile. En cada calificación de
elecciones la Cámara ha obrado en más de un caso indignamente,
anulando elecciones legítimas y sin mancha y haciendo diputados a
ciudadanos que no hablan recibido mandato popular.
Cuando estos vicios se han consolidado en las
practicas políticas, ¿podremos afirmar que se han consolidado de una
manera seria nuestras instituciones políticas de manera que merezcan
el respeto público? No. Afirmarlo sería una indignidad.
III
LA SITUACION CIENTIFICA Y ECONOMICA DEL PROLETARIADO Y LA
BURGUESIA
Las ciencias han adquirido apreciable desarrollo
a pesar del espíritu conservador de nuestra sociedad, bastante
refractaría a toda innovación, pero, por desgracia, las ventajas de
las ciencias son un monopolio de clase que se aprovechan con el fin
de utilizarlas al beneficio y preponderancia económica de la clase
rica del país.
La última clase de la sociedad, aumentada
enormemente por la ley ineludible del desarrollo de la población, no
ha experimentado ni siquiera el más insignificante progreso
económico. ¡Vive al día ... ! Vive con el fruto escaso de su trabajo
diario. Su educación económica es hoy como cien años atrás. ¡TAN
DEFICIE NTE! que no le ayuda en nada a bien vivir. El salario que
gana esta parte de la sociedad es tan pequeño que no alcanza a
costear la conservación de sus fuerzas productivas.
La mortalidad infantil ha sido desesperante y si
ha sido doloroso ver cegarse en flor tanto futuro productor, en
cambio ha sido un consuelo, ha sido una atenuación a la enorme
miseria que se hubiera desarrollado con la ,ida de tanta criatura
tronchada por las epidemias, por el hambre y por los vicios. En los
últimos veinticinco años han muerto, no cabe duda, un porcentaje de
niños muy superior a los setenticinco años anteriores juntos. Esto
es debido al progreso de la situación antihigiénica de los barrios
obreros, al progreso de la miseria, al progreso de los vicios.
Estos hechos que detallo, cuya evidencia nadie
puede negar, ni atenuar, son la huella indestructible de la
esclavitud que vive hasta hoy día, especialmente de la esclavitud
moral y económica que narcotiza el movimiento regenerador de los
pueblos. Estos hechos que viven hoy mejores que cien años atrás nos
indican, nos dicen claramente, que esta parte del pueblo - la más
numerosa desgraciadamente - nada tiene de qué regocijarse en el
primer centenario de la República. Esa clase social ha vivido
económicamente durante los cien años de la República, tal mal, como
todas las épocas de la monarquía.
El proletariado español, tronco de nuestra
descendencia, vive hoy en el seno de la monarquía en iguales
condiciones económicas, si no mejores que el proletariado chileno en
el seno de la República. Para no extenderme demasiado, citaré un
solo hecho que prueba la superioridad económica e intelectual del
proletariado español sobre el chileno.
En 1908 el proletariado español estableció su
Casa del Pueblo en la cual invirtió la suma de medio millón de
pesetas . . . i 500 000 pesetas salidas de los bolsillos
proletarios! El gremio de albañiles de Madrid aportó la mitad: 250
000 pesetas; los cocheros 50 000 pesetas; los tipógrafos 10 000
pesetas, etc. Si el proletariado español ha podido invertir tanto
dinero en obras sociales, prueba su mayor capacidad económica y
moral sobre el proletariado chileno.
Me he esforzado en citar y señalar estos hechos
para probar que los que afirman que Chile bajo el régimen español no
habría adquirido el progreso de hoy, están equivocados en gran
parte. Bajo la continuación del régimen español, en Chile, la
riqueza habría tenido que repartirse entre burgueses españoles y
chilenos, tocando la mayor parte a los españoles. Hoy en la
República se prefieren los chilenos. Pero, ¿quién podrá negar que
bajo la República se han enriquecido multitud de españoles?
Pero mientras la clase más pobre del país no
puede acusar ningún progreso, no sucede lo mismo con la clase
burguesa.
En 1890 - veinte años atrás- un peón ganaba $1.50
al día, a razón de veintidós peniques por peso obtenía treintitrés
peniques al día. Hoy, en el año del centenario, 1910, ese mismo peón
gana $3.00 al día - si los gana -, a razón de once peniques, obtiene
un total de treintitrés peniques o sea el mismo salario de veinte
años ha.
Si nos remontamos al año 1870, aun veinte años más atrás o sea
cuarenta años atrás de hoy, con un cambio a 45% peniques, ganado un
peón setenticinco centavos al día, obtendría siempre un salario mas
o menos igual de treintitrés peniques al día.
El precio de la vida es hoy cuatro veces más caro
que en 1870 y tres veces más caro que en 1890; luego, por esta misma
razón el salario del peón, es hoy más bajo que antes. En regla
general, la vida del proletariado, en su parte económica ha marchado
regresivamente a medida que se deslizaban estos últimos cien años,
paso a paso llevando progresos a la burguesía, paso a paso iban
aumentando también las miserias del pueblo.
El alquiler de una pieza que quince o veinte años
atrás era de seis a ocho pesos, hoy es, de quince a veinte, Tenemos
que la habitación vale hoy el 200 por ciento más caro que antes,
mientras el salario sólo habría subido para algunos gremios un
veinte o treinta por ciento. Si hemos constatado que al pobre le
cuesta hoy día el alquiler de su habitación un 200 por ciento más
caro que veinte años atrás quiere decir que por esta parte la renta
del propietario de esa habitación ha aumentado en igual proporción.
Por el hecho de que un diez por ciento de los
obreros ganan salarios considerados altos, no ha faltado quien diga
que la situación general del proletariado es magnifica. Así también
se afirma que hay falta de brazos., lo que determina el alza de
salarios. Yo creo y me atrevería a sostener que no hay falta de
brazos; lo que hay es nivelación de ofertas y demandas y como la
clase capitalista no puede formar una numerosa reserva de
desocupados, se encuentra con obstáculos para determinar bajas de
salarios, que en el estado económico actual sería demasiado
irritante. Sin embargo, a pesar de la falta de brazos, el salario de
los peones y de muchos obreros de fábricas y construcciones, fluctúa
hoy mismo entre $2.50 y $3.00. ¡Y nuestra burguesía se atreve a
exclamar que hay bienestar!
Todos los artículos de más indispensable consumo
han subido en el último cuarto de siglo más de un ciento por ciento
en su valor en el más simple de los casos, como puede verse en el
cuadro que sigue:
| |
QUE VALIA |
HOY VALE |
| el cajón de azúcar |
$7 a $8 |
$15 a $16 |
| el litro de leche |
5 a 10 ctv. |
20 a 40 ctv. |
| el par de zapatos |
$10 |
$20 |
| el pan |
20 ctv. |
40 ctv. |
| el litro de parafina |
15 a 20 ctv. |
35 a 40 ctv. |
| la carne |
30 a 40 ctv. |
80 ctv. a $1,00 |
| el saco de papas |
$3 |
$12 |
Repito una vez más, el precio de la vida ha subido en los últimos
veinticinco años más del 100 por ciento, mientras el salario
avaluado en peniques no ha llegado al cuarenta por ciento de
aumento. La vida es entonces hoy más angustiosa que antes. ¿Podría
decir el proletariado, ante esta evidencia, que está emancipado, que
es libre e independiente?
Hay que tomar en cuenta también que en la clase
media la situación es más precaria aún, pues, para esta clase, que
ha progresado en cultura, esta misma circunstancias hace que tenga
mayores compromisos, mayores gastos que sus rentas no alcanzan a
soportar.
Término medio, el más alto salario de los obreros
era en 1890 de cinco pesos al día, a veintidós peniques por peso
obtenía ciento diez peniques diarios.
Término medio, el más alto salario de los obreros
hoy día, en 1910, será de diez pesos al día - que no es, pero
hagamos esta concesión a los capitalistas -; al cambio de once
peniques obtiene hoy un salario de ciento diez peniques diarios.
¿Ganará hoy, el obrero, más que 20 años atrás. . . ?
El obrero pagaba en 1890 por el alquiler mensual
de una pieza - término medio- siete pesos, o sea, ciento
cincuenticuatro peniques; hoy paga dieciocho pesos, o sea,
doscientos peniques, todo en números redondos. El saco de papas que
se pagaba a tres pesos, o sea, sesentiséis peniques, hoy vale doce
pesos, o sea, ciento treintidós peniques y en ciertos períodos del
año a más de dieciséis pesos, o sea, a más de ciento setentiséis
peniques. Así, en este orden, marcha todo. Todas las gentes que
viven de salarios, de sueldos o de pequeñas y limitadas rentas,
viven en un estado inferior al de antes. Pero, mírenlos bien; no
ocurre lo mismo con la clase rica; ella ha multiplicado el valor de
sus rentas. Ella es más rica, mucho más que antes. Por ejemplo si al
principiar su vida la República, la riqueza social producía cien
unidades, y de éstas, noventa unidades eran para la clase rica y
diez para la clase pobre; hoy, cien años después podemos apreciar la
riqueza social en mil unidades, debido al progreso natural de la
producción; de estas mil unidades tendrán novecientas a los ricos y
cien a los pobres. En el primer caso el rico estaría a noventa
unidades de distancia del pobre. En el segundo caso está a
novecientas unidades de distancia del pobre. Así la situación de la
clase pobre es más miserable hoy que antes, colocada al frente de la
imponderable riqueza de los poderosos.
Para justificar en parte los progresos de la
riqueza leamos lo que dice don Julio Zegers en sus Estudios
Económicos (página 6 y 7) :
La expansión de las industrias nacionales que
comenzó en 1904, se ha producido desgraciadamente acompañada de una
fiebre ciega de negocios.
Los grados de esa fiebre para organizar
sociedades salitreras, mineras, ganaderas, bancarias, de seguros, de
transportes y otros negocios, espantan en los últimos años.
Presento en globo un cuadro de ellos, reduciendo
la moneda extranjera o nacional a razón de quince pesos por libra
esterlina, de fracciones.
SOCIEDADES ANÓNIMAS
Año Capital suscrito
1900 37 millones
1901 23 "
1902 12 "
1903 20 "
1904 74 "
1905 342 "
1906 208 "
esto probará que la capacidad capitalista, en el
espacio de esos seis años, se habría aumentado en condiciones
demasiado asombrosas. Es decir, pudo comprometer en 1905 un capital
más de once veces superior al de 1900.
Pero algo tan fabuloso como eso o quizás más, nos
dice el mismo señor Zegers en sus páginas 308 y 309, dándonos los
siguientes datos sobre la exportación del salitre, cuyos números
sólo los tomo a partir del año 1880.
Años Quintales Españoles
1880 4 869 000
1885 9 478 000
1890 23 373 000
1900 31 989 000
1907 35 861 000
Sobre el año 1880 hay un 600 por ciento de
aumento en la exportación del salitre que representa, en el peor de
los casos un 600 por ciento más de aumento en las rentas sociales,
pero bien sabemos que el precio del salitre subió mucho entre 1880 y
1907.
Don Eduardo Pérez Cangas, ilustrado comerciante español que ha
residido muchos años en Chile, dio en Madrid una conferencia sobre
Chile que fue publicada en El Diario Ilustrado, del 27 de julio de
1909, de la cual sacamos estos datos:
Que en 1850 el comercio produjo el siguiente movimiento:
exportación .. .. $ 25464925
importación $ 23324838
en 1908:
exportación $200000000
importación $138000000
El comercio de exportación significa la venta de
los productos nacionales en el extranjero. Según los números
citados, en el espacio de cincuentiocho años, ese comercio ha
obtenido un desarrollo equivalente al setecientos por ciento de
aumento.
Es decir, en palabras claras, la renta de la
clase industrial y comercial, según esos números ha aumentado en
cincuentiocho años siete veces la suma de su renta. El costo de vida
de la clase rica habrá aumentado cuando, más un treinta por ciento,
lo que nos demuestra que su renta disponible para placeres, vicios,
o nuevos negocios, ha subido hasta hoy a un cuatrociento por ciento.
Ya hemos probado que no se puede decir lo mismo, ni cosa parecida,
de la clase obrera.
Dos circunstancias fatales determinan en alto
grado la miseria permanente, progresiva y heredable de las masas: la
imprevisión y los vicios. Estas circunstancias constituyen
igualmente la característica de un pueblo.
La civilización, la verdadera civilización no
existe - en mi concepto- en pueblos donde descuella y domina la
imp