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En esta nueva Sección que ofrecemos, pretendemos llevar a cabo un análisis de nuestra esencia vital chilena, a través de estos doscientos  próximos por cumplir, a fin de determinar lo que fuimos, lo que somos y hacia donde vamos en los diversos aspectos de nuestra chilenidad.



(Nos permitimos ofrecerles una visión de Nicolás Palacios, otro significativo pensador de inicios del siglo XX,  a través de un trabajo de Rafael  Videla Eissman)

RAZA CHILENA: 100 AÑOS
Homenaje a Nicolás Palacios

por Rafael Videla Eissmann


Chile, fértil provincia y señalada,
en la región antártica famosa,
de remotas naciones respetada,
por fuerte, principal y poderosa;
la gente que produce es tan granada,
tan soberbia, gallarda y belicosa,
que no ha sido por rey jamás regida
ni a extranjero dominio sometida.
-
Alonso de Ercilla y Zúñiga, "La Araucana"-

Raza Chilena, 100 Años

Es el cerebro humano
la más grande maravilla
de la Creación, superior
al Sol i el firmamento,
i por medio del cual la Naturaleza
misma tiene conciencia
de su propio ser.
(Nicolás Palacios, Raza Chilena. Página 406)

Don Nicolás Palacios (9 de Septiembre de 1854 - 12 Junio 1911) postuló en su extraordinario trabajo titulado Raza Chilena, publicado de manera anónima en Valparaíso en 1904, la composición racial del pueblo chileno, develando allí la estructura biológico – étnica de nuestra población, bajo el audaz concepto de Raza Chilena, conformada ésta por el elemento gótico peninsular, por una parte; y el araucano – aborigen, por otra.

Éste grupo estructural ha sido la base de la población chilena   -en el pensamiento de Palacios-, el cual, producto de la configuración étnica basada en Godos y Araucanos, ha adquirido características tanto fisiológicas como psicológicas únicas, siendo así, la Raza Chilena, un grupo esencialmente patriarcal y guerrero.

¿Cómo llega Palacios a concebir la idea de Raza Chilena? Intentando una aproximación a la dilucidación del problema, se podría señalar que es la observación del conglomerado étnico nacional, especialmente durante y tras la Guerra del Pacífico (1879 – 1883), donde participa en la entrada triunfal a Lima y las batallas de Chorrillos y Miraflores, y su posterior estadía en la pampa nortina de Chile. Fundamenta sus postulados en diversas investigaciones y trabajos de sociología, antropología y filosofía, de autores como Le Bon, H. Spencer, Gumplowicz, Uriel Smith Hancock, Ammon, Varcher de Lapouge y Nietzsche, entre otros.

Pero es sin duda alguna, su propio genio el gran responsable de la más grande obra de la identidad nacional, su extraordinario trabajo titulado Raza Chilena, libro escrito por un chileno y para los chilenos.

Los Godos Peninsulares

La selección orgánica
marcha sobre los cadáveres
de los vencidos
.
(Nicolás Palacios, Raza Chilena. Página 292).

Fueron los Godos una de las ramas de la antigua raza germánica, quienes habitaron extensas zonas de Europa. El historiador Jordanes establece que los godos, con su rey, llamado Berig, salieron antiguamente de esta isla, llamada Scanzia, recipiente de naciones o vivero de pueblos. Esta isla se ubicaría en el Océano Ártico, de acuerdo a las informaciones otorgadas por otro historiador, Ammiano Marcelino.

La isla de la cual provenían los Godos poseía una forma de hoja de cedro, y se hallaba circundada por un inmenso mar al Occidente y al Septentrión y rodeada también por ese Océano sin límites en el que jamás se ha navegado, y del que se destaca a manera de brazo, el mar Germánico (…). Los Godos, como señala Jordanes, salieron del seno de esta isla como un enjambre de abejas para hacer irrupción en la tierra de Europa. Ellos surgen del seno de la isla ártica, es decir, son originarios de la misma tierra.

Curiosamente, semejante concepción del origen en la tierra, expone el historiador latino Tácito, acerca de los Germanos, expresando: Yo creería que los Germanos tienen su origen en la misma tierra, y que no están mezclados con la venida y hospedaje de otras gentes. Asimismo, uno de los principales dioses del panteón germánico, Tuisto, es nacido de la tierra, como a su vez lo es la diosa Hestha.

El nombre de los Godos (y sus variaciones, tales como Gotts, Gotones, Guttones, Gutans, etc.),  deriva de la raíz ario-indoeuropea Got - Gott, es decir, Dios (God en Inglés Antiguo; Guth en Alto Irlandés; Goth en Antiguo Nórdico; Got en Antiguo y Alto Alemán y Guth, en Gótico).

Los Gottones ó Guotanes fueron las tribus seguidoras del antiguo dios germánico, Wuotan (Gotan ó Votan). Son los Godos, entonces, el pueblo de Wuotan, consagrados por nombre al antiguo dios de las runas, plasmado en las rocas de Externstein, en el corazón de la Antigua Germania.

Palacios afirma que el descubridor y conquistador del Nuevo Mundo, vino de España, pero su patria de origen es el Mar Báltico, el Sur de Suecia, la Gotia actual. Siendo los Godos, de ésta manera, el prototipo de la raza teutónica, jermana ó nórdica. De ésta manera, quienes venían al “Nuevo Mundo”, al mal llamado continente de “América”, antaño conocido como Huitramannaland, esto es, la “Tierra de los Hombres Blancos”, eran los Hidalgos, esto es, los Hijo-del-godo, los nobles de la antigua estirpe europea, a quienes los Araucanos llamaron Quellu - Pallum (roja - barba), es decir, los de barba roja.

Son los Godos los grandes aventureros y “conquistadores” del “Nuevo Mundo”, quienes enfrentarán una gran resistencia por parte de los rebeldes indígenas del Reino de Chile, del cual Góngora de Marmolejo expresará que es la tierra de la manera de una vaina de espada, angosta y larga.

Los Araucanos Aborígenes

Ello es cierto que no hay cosa
mas natural ni de mayor fuerza
en los pechos humanos,
que el amor de la libertad,
i a mi parecer, sobre todas las naciones
del mundo,  han mostrado
siempre gozar de ella
estos rebeldes de Chile

(Santiago Tesillo, Guerras de Chile).

El recuerdo más remoto de su origen mítico se halla en la Catástrofe diluviana que inundaba todas las tierras, en la cual se enfrentaban en mortal combate dos serpientes. Una de ellas era llamada Kai Kai, la Serpiente del Mar. Y la otra, Ten - Ten (ó Thren - Thren), la Serpiente de los Cerros.

La Catástrofe se desarrollaba y ante el aumento del nivel de las aguas, los hombres encuentran refugio en las alturas de las montañas; quienes morían, se transformaban en rocas ó peces, poblando así el mundo emergente de las aguas.

El mundo se inundaba. Es el Diluvio, la Gran Catástrofe que sumergió continentes. Sin embargo, a través del ritual del Nguillatún, los sobrevivientes del cataclismo piden a la Divinidad Creadora -Nguenechen- detener la crecida de las aguas, hecho que finalmente acontece.

Desde aquel entonces, según las antiguas tradiciones orales, transmitidas de generación en generación, aparecen los Lituches, los Hombres Primigenios, los Habitantes de la Aurora de los Tiempos, quienes serán posteriormente denominados Mapuches u Hombres de la Tierra, los pobladores del Chili - Mapu, la tierra de Chile, quienes defenderán su tierra a muerte, tanto de la oleada Inkaika como luego de los europeos, siendo reconocidos por sus sorprendentes dotes de grandes guerreros, liderados por un Nügue – Toqui, una especie de “Supremo Sacerdote”, que guiaba a los Araucanos en la Batalla, concebida ésta asimismo como un acontecimiento sagrado.

Y es en esa lucha de centurias por las tierras, la libertad y sus propias existencias, en medio de aquellos dramáticos acontecimientos, donde surge la Raza Chilena.

La Última Raza: La Raza Chilena

Somos una raza homogénea
con sentimientos
y pensamientos análogos
a los de las razas
que han creado las naciones
más cultas y poderosas
de la Tierra.
(Nicolás Palacios,
Raza Chilena).

 El poeta guerrero, Don Alonso de Ercilla y Zuñiga (1533 - 1594) es testigo de la grandeza de éstas razas que se combatirán por más de cuatrocientos años: las luchas de razas guerreras por su libertad y autodeterminación, lo inspiraron para escribir el gran poema épico de nuestra tierra, La Araucana, considerada una de las cuatro más grandes epopeyas de los Godos, junto a Los Nibelungos, los Edda y El Cid Campeador.

Del elemento Godo y el Araucano surge el Chileno. Palacios establece que los componentes que estructuran al grupo racial chileno, las dos razas primitivas fueron lo que se llama razas puras, esto es, poseyeron cualidades estables i fijas desde gran número de jeneraciones anteriores.

Ambos grupos étnicos que conforman la Raza Chilena, es decir, el Gótico - Araucano, remontan sus orígenes en el dualismo tierra - agua (la isla en medio del Océano en el caso de los Godos y la catástrofe diluviana, en el caso de los Mapuches). Ambas razas, traspasaron su herencia genética y cultural al nuevo grupo que se conformó producto del contacto acaecido en el Chili - Mapu, la tierra de Chile, cuna donde se origina un tercer grupo, ésta tercera raza, nuevamente con el trasfondo de las Aguas (el Océano Pacífico) y la Tierra (los valles y montañas de Chile).

El profundo amor a la tierra de Chile ha sido algo común entre los aborígenes y los antiguos europeos, y será un factor presente asimismo en la Raza Chilena: La idea espresada por Valdivia respecto al objeto de la conquista de nuestras tierras era la de todos sus compañeros i sucesores de la misma raza: conseguir tierras en los que se perpetuara el linaje de los conquistadores i quedara memoria bendecida «dellos para adelante». Ese es el sentimiento correcto i justo, sentimiento que se perpetuó en Chile por herencia sicológica, i reforzado jeneración a jeneración por la lucha permanente con el Araucano, la que ofrecia como galardón de la victoria las tierras de esa raza legendaria. Con esa esperanza alimentada en todos los instantes se ha desarrollado nuestra raza.

Existen además, un conjunto de factores que asemejan y compatibilizan a éstos dos grupos, como el culto al Árbol Sagrado -el Eje del Mundo-. Es el Irminsul de los Godos – Germánicos, y el Canelo de la Reche Araucana.

Asimismo, la concepción de la Guerra Sagrada, profesada fervientemente tanto por los Godos como los Araucanos, quienes al morir en combate, van a morar al Walhalla y la Mansión Celeste, respectivamente. Así, ambos grupos conforman a la Raza Chilena, una de las últimas, sino la última de las razas históricas llegadas al escenario del mundo (…). Importantísima revelación desarrolla de éste modo Nicolás Palacios, al establecer a la Raza Chilena como la última rama del gran árbol ario-indoeuropeo, surgida y desarrollada en la tierra de Chile – Chalinga.

El autor de Raza Chilena sintetiza sus investigaciones, concluyendo que de la enseñanza que se desprende del estudio de la demografía chilena en el último trienio del siglo que acaba de pasar es que nuestra raza está dotada de magníficas condiciones orgánicas, de un poder vital de primer órden (…).

*              *              *

Nicolás Palacios cristalizó la idea de unidad del conglomerado nacional bajo el concepto de Raza Chilena. Los planteamientos expuestos a lo largo de su obra, desatacan el sentido ideal de la Nación y de su población, desarrollando ampliamente el concepto de nacionalidad. Las críticas hechas por el autor en aquel entonces a las clases dirigentes, el internacionalismo en desmedro del bien nacional, el ansia de dinero fácil y la decadencia moral en general, son fácilmente aplicables a la realidad actual de Chile, no existiendo la posibilidad -al parecer- de contrarrestar tan sombríos acontecimientos.

Citemos a Palacios:

 ¿Habrá algún remedio? Sí que lo hai. I aun el mal no existiría si, en lugar de justificar, de proteger, de fortalecer el instinto natural i correcto del pueblo chileno, su clase «ilustrada» i dirigente no estuviera imbuida en las doctrinas absurdas de la fraternidad universal, de la raza universal, de la patria universal i de la mezcolanza universal de razas para formar la civilización, i en tantas otras utopías funestas i latinas.

Gran opositor de las doctrinas “librecambistas”, y de todo el edificio “mundialista” y la “fraternidad humana”, Palacios explica:

¿Por qué? Por esto: porque no hai tal Patria Mundo, ni tal Familia Humana, ni tal República Cósmica, ni nada que lo valga, i por lo tanto la tal construccion, por hermosa que sea, resulta solo una fantasía, aplicable tal vez a los habitantes de la Luna o de otro planeta, porque lo que es en la Tierra la especie está formada de razas cuyas diferentes capacidades van, por lo menos, de uno a cien, i el mundo no está dividido políticamente en rejiones sino en naciones distintas i rivales unas de otras.

Naciones que son seres superorgánicos de reciente formación, por lo que les es indispensable para conservar su existencia poseer el egoísmo del niño o de los seres inferiores; porque para la seguridad de su vida i de su progreso necesitan no depender de otras naciones en nada que sea indispensable a su existencia.

*              *              *

Cien años han transcurrido desde la primera edición de Raza Chilena, obra que generó grandes polémicas por los audaces planteamientos de su autor. Sin embargo, en los tiempos actuales, existe desconocimiento de su contenido, a pesar de las menciones siempre cuidadosas en algunos círculos académicos. En otros grupos sociales, Raza Chilena es una obra prácticamente desconocida. ¿Qué motiva tal desconocimiento, tal ignorancia de la obra, al menos peculiar e interesante de éste pensador nacional? La divulgación de la extraordinaria obra Raza Chilena, en su centenario, cumple con el objeto de difundir el conocimiento del origen de nuestra población, elevando el espíritu nacional en la presente época. Y quizás cien años hayan tenido que transcurrir, para que finalmente, el mensaje, la solución propuesta por Palacios, tenga un eco en la tierra que tanto defendió y amó, y así, como él mismo expresó, lograr la inquebrantable voluntad de alcanzar gloria en el mundo.

RAFAEL VIDELA EISSMANN
Santiago de Chile.
Diciembre, 2004.

 

 



 

Tancredo Pinochet: Aproximación a su Vida, Obra y Pensamiento

Intelectual e importante político chileno, perteneciente a la Generación Centenario, su obra es hoy para muchos connacionales desconocida, pese a la gran notoriedad que ella tuvo por un espacio mayor a tres décadas de nuestra historia patria.

Es así que para realizar este trabajo, debimos aumentar nuestro esfuerzo, por reunir la mayor cantidad de antecedentes disponibles sobre esta personalidad, acudiendo principalmente a los pocos textos de su autoría, presentes hoy en las bibliotecas públicas, olvidados y condenados, más temprano que tarde, a ser desechados de sus estanterías y bodegas.

Hemos titulado este artículo, bajo el sello de “aproximación”, ya que no tuvimos la fortuna de congregar todos los datos necesarios, como para entregarles una biografía más exacta de esta personalidad.

Sin embargo, creemos que este esfuerzo, contribuirá notablemente a su interés, surgiendo como producto, más de alguna sorpresa en el futuro, que nos dará un perfil más completo y rico de este nacionalista chileno.

Contexto histórico hacia 1910

El siglo XX, sorprende a Chile recuperándose de una costosa guerra civil, que trajo la instalación de un nuevo sistema de gobierno, que lejos de solucionar los vacíos del modelo predecesor, generó nuevos vicios al que se le sumó, la errática forma por parte de la clase política dirigente, de afrontar positivamente los problemas sociales de las grandes masas ciudadanas, que sufrían de pésimas condiciones de vida y de trabajo, produciendo la indisciplina social, la fragmentación interna y la desconfianza hacia los poderes del Estado y la acción del capital.

“(…) Después del 91, los partidos libres ya de la intervención electoral del gobierno, no les bastó para triunfar la bondad de sus programas o la influencia de sus dirigentes; burócratas, terratenientes, capitalistas, profesionales, y recurrieron al fraude, adulterando todos los actos de elección hasta constituir este falseamiento de la voluntad popular, en un abuso más dañoso a las costumbres políticas que la antigua intervención electoral del gobierno.

Cuando amenguó el fraude, arreció el coecho (…)”

Cabero, Alberto; “Chile y los chilenos”; editorial Lyceum 1927; 3° edición, 1948; pp. 237 a la 238.

Todos estos problemas, se irán expresando de una manera más coherente, a través de una vanguardia generacional próxima a los veinte años de edad, proveniente de la clase media, que encabezará una corriente de opinión pública crítica, que empezará a expresarse en las inmediaciones de 1910, como lo demostraron para esa significativa fecha, los discursos de Luis Emilio Recabarren y Enrique Mac Iver, o el texto titulado: “Sinceridad. Chile íntimo de 1910” de Alejandro Venegas y “Nuestra inferioridad económica” de Francisco Antonio Encina.

“(…) Don Ramón Barros Luco elegido Presidente de la República sin lucha, gobernó alternativamente con la Alianza Liberal y con la Coalición (…) Durante esta administración, grupos de obreros en las grandes ciudades o faenas, dirigidos por compañeros más leedores e inquietos o por jóvenes instruidos, desarraigados de tradiciones ávidos de surgir, comienzan a agitar la opinión sobre cuestiones económico sociales (…)

Cabero, Alberto; “Chile y los chilenos”; editorial Lyceum 1927; 3° edición, 1948; Pág.77.

Descontento generacional, que contrastará con las pomposas celebraciones y discursos oficiales, desarrollados con motivo del centenario de la independencia nacional.

Como afirmamos anteriormente, Tancredo Pinochet Le-Brum pertenecerá a esa generación de nóveles chilenos, que tendrán una de las más significativas participaciones, en el desarrollo del país en los años venideros.

Sobre la importancia de la generación centenario, se refirió décadas después Renato Carmona Flores: “(…) es menester señalar que en la historia de la familia espiritual chilena, el nacionalismo comienza a ser redescubierto.

En el N°9 de la revista Dilemas, de diciembre de 1973, se duplica en el trabajo de Hernán Godoy, titulado “El pensamiento nacionalista en Chile a comienzos del siglo XX”, trabajo de ineludible lectura, cuyas conclusiones son de alto interés. En síntesis, señala el autor que en las dos primeras décadas de nuestro siglo, se configura en Chile un pensar nacionalista, cuyos rasgos serían:

-Revisionista histórico, iniciado por Nicolás Palacios en su obra “Raza Chilena”, continuando en forma acentuada por don Francisco Antonio Encina.

-Tendencia anti imperialista y anti oligárquica, que se expresó a través de la crítica a la extrema gerización de la economía y de los grupos dirigentes.

-Aspectos pluralistas de afirmación de los valores del pueblo y de fuerza de sus intereses dentro de un proyecto de integración social y nacional.

-Énfasis en el desarrollo de la enseñanza técnica dentro de un cuadro educativo que realce los valores de la nacionalidad.

-Independencia partidista y actividad crítica frente a las agrupaciones partidarias a quienes se responsabilizaba de la decadencia nacional.

Tal primera aproximación elaborada a partir de autores tales como Nicolás Palacios, Luis Ross, Tancredo Pinochet, Julio Saavedra, Alejandro Venegas y

Encina, le permiten afirmar que “en la historia intelectual de Chile el nacionalismo aparece consistentemente expresado” por tal grupo de escritores.

Cuando la patria se haciendo nación, cuando deja las modas históricas y trata de encontrar su modo histórico, su conciencia política y cultural se afirma como cauce – tal como el viejo Tajamar- a la incorporación de vastos sectores que los sistemas pretéritos mantuvieron en la marginalidad ciudadana (…)”

Carmona Flores, Renato;”Presencia del nacionalismo”; Revista Forja; año IX; N° 2; pp. 5 y 6.

Sin embargo, este interés no fue sólo de autores nacionalistas, sino que también de intelectuales que derivarán más adelante hacia la izquierda, como fue el caso de Rossetti, Nicodemes Guzmán y Ricardo Latcham, este último autor del ensayo “Chuquicamata Estado Yankee” .

La recuperación de la figura del mestizo o el “roto” y su elevación como ciudadano ideal, exigirá la revalorización del acervo étnico – y en el caso de los nacionalistas, también el aporte hispánico- dentro de la formación del carácter nacional, lo que más tarde será denominado como “el alma de la raza”, “el ser nacional” y finalmete la “chilenidad”, concepto que congrega,exalta y promueve las cualidades y potencialidades espirituales positivas del “roto” o ciudadano común de nuestra comunidad.
 

Vida y obra de Tancredo Pinochet

Tancredo Pinochet Le-Brum, distinguido político, periodista autodidacta, intelectual, académico y prolífico autor de crónicas, ensayos, cuentos y novelas.

Nace en 1880, viviendo gran parte de su infancia en la ciudad de Talca, antes de cumplir los diez años de edad, publicó un diario escrito a pluma, donde se dedicaba a hacer crítica a la economía casera , condenando en sus editoriales el abuso de autoridad, combatiendo los castigos corporales a que eran sometidos los niños por los adultos familiares y profesores).

Por ese período, siendo un estudiante, enviaba sus colaboraciones, utilizando el pseudónimo “Alberto Brum”, al diario “La Autoridad” publicando a la edad de 15 años, en ese mismo diario un cuento, el cual fue seleccionado para una antología norteamericana de la Universidad de Columbia, texto auxiliar de lectura utilizado por décadas, para los niños norteamericanos que estudiaban español.

Tras una desgracia familiar, se traslada a Europa permaneciendo allí por un espacio de diez años, período en que escribió los libros “Viaje de Esfuerzo” y “Viaje de un Plebeyo por Europa” (la segunda edición, corresponde a una publicación hecha en Chile en 1915), donde nos narra su experiencia en ese continente, trabajando en diversos oficios, uno de ellos fue como profesor en diversas materias, en una escuela preparatoria en la ciudad de Londres, textos que en alguna medida nos recuerdan algunas creaciones literarias de Joaquín Edwards Bello, tales como “Roto en París”.

Años más tarde, y de regreso en Chile, se instala en la ciudad de Santiago, escribe para el diario “La Ilustración”, “La Revista” de los Poblete Cruzat; la revista “Pluma y Lápiz”; y como corresponsal, su primer libro “Crónicas de Londres a Madrid y Nueva York”, así también realiza estudios en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, de donde egresa tres años después como profesor, ofreciéndosele la Cátedra de Inglés.

Pinochet Le- Brum, para ese tiempo ya esta casado con una ciudadana norteamericana, con quien tiene tres hijos, funda junta a Rossetti el diario “La Opinión”, estableciendo su hogar en las inmediaciones del Parque Cousiño – hoy Parque O´Higgins – a unas pocas cuadras del hogar del crítico literario Alone.

De ese tiempo son dos de sus novelas: “Nieves Eternas” y “Rastrojos”, textos publicados bajo el sello de una editorial creada por el mismo.

En 1909 publica el ensayo “La Conquista de Chile en el Siglo XX”, texto donde denuncia la conquista cultural y económica de nuestro país, “haciéndonos súbditos de otros Estados, con la complicidad o la indiferencia de los chilenos” ( Hernán Godoy).

Anotaba el autor en su ensayo: “(…) todo se nos va. Para el norte entregamos el salitre de las pampas que hemos regado con nuestra sangre; al sur regalamos los tupidos follages de nuestras selvas vírgenes; al oriente cedemos las montañas de nuestra nevada cordillera, y al poniente abandonamos las olas bulliciosas que bañan nuestras playas y en el que sólo surcan barcos extranjeros.

Hace siglos entonces el español: lo conquistó con arcabuces, lanzas y culebrinas.

Hoy lo conquistan los países que han sucedido a España, en el poderío, pero no ya con arcabuces y culebrinas, las armas de entonces, sino con trabajo y capital, las armas de ahora (…)”

De ese período son también los libros “Inquilino en la Hacienda de su Excelencia”, trabajo periodístico donde para reportear la vida de los trabajadores del Presidente de la República, se hace emplear como inquilino de una hacienda; “Este es Chile tu Patria”; El Diálogo de las dos Américas”; “Cómo Construir la Civilización Chilena”; y “Bases para una Política Educacional”.

Último título, donde junto con abordarse el problema cobertura y calidad de la educación chilena, se hizo énfasis en la importancia de la obligatoriedad de la instrucción primaria y la incorporación de la educación técnica para el desarrollo económico nacional.

Temática de la cual también se hizo cargo, entre otros, el político e historiador Francisco Antonio Encina y que concluyó con la aprobación en el parlamento de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria.

Por ese tiempo, a inicios de la primera década del siglo XX, Pinochet Le-Brum funda junto a otros intelectuales chilenos encabezados por el economista Guillermo Subercaseaux, el primer partido nacionalista llamado Unión Nacional.

Dicha agrupación política que exhibió un programa esencialmente económico y que pese a no correr con buena fortuna en el sistema electoral, sus propuestas ejercieron años más tarde, en el primer gobierno de Ibáñez, una gran influencia en la implementación de políticas de Estado, en materia social y de desarrollo económico.

“ Por la acción tesonera de un agitador, don Luis Emilo Recabarren, nace el partido socialista, que repúlsa al demócrata pos sus concomitancias con los partidos burgueses y se organiza en Iquique y Punta Arenas en 1912. Al incorporar después a su programa las aspiraciones soviéticas, tomó el nombre de comunista.

Unos pocos estudiosos dirigidos por don Guillermo Subercaseaux, tratan de fundar un partido nacionalista, con un programa puramente económico, con el objeto de transformar las bases de la organización partidista, prescindiendo de las cuestiones político religiosas (...)”

Cabero, Alberto; “Chile y los chilenos”; editorial Lyceum 1927; 3° edición, 1948; Pág.277

En el período, comprendido entre 1910 y 1914, Pinochet Le-Brum se traslada a la ciudad de Buenos Aires, encargándose de la gerencia de una empresa norteamericana con sede en Nueva York y que distribuía productos para todo el Cono Sur, escribiendo paralelamente correspondencias para variados medios periodísticos, uno de ellos el “Diario de la Marina” de la Habana Cuba.

Próxima a estallar la primera guerra mundial, retorna Chile asumiendo a pedido del gobierno de turno, la dirección de la Escuela de Artes y Oficios, donde a través de su experiencia aprendida en la empresas norteamericanas y establecimientos educacionales europeos, implementó una de las mayores reformas modernizadoras, que si bien generó grandes utilidades y progresos en la educación técnica, encontró una fuerte oposición de algunas personalidades pertenecientes a la administración pública, relacionadas con sectores políticos (conservadores y liberales) y clericales.

Iniciada una campaña en su contra, a través de variados medios periodísticos comprometidos con sectores liberales y conservadores, se le inició un sumario de amplio impacto público, el cual a la larga demostró su inocencia frente a los cargos alzados en su contra y ratificó lo brillante de su gestión en ese recito educacional.

De esa experiencia, publicó de su propio bolsillo al finalizar su administración, el texto “Un Año de Empleado Público en Chile”, verdadero documento histórico que nos habla respecto al papel de la educación en el combate de la pobreza, los orígenes de la educación técnica en Chile y un aspecto anecdótico: cuando empieza la tradición de colocar la bandera nacional en los recintos educacionales, y qué significación original tenía dicha medida implantada por Tancredo Pinochet, en la Escuela de Artes y Oficios.

A comienzos de los años 20´, escribe el ensayo “Oligarquía y Democracia”, texto contemporáneo al ensayo de Alberto Edwards titulado “La Fronda Aristocrática”, saliendo nuevamente del país y viajando por diversos lugares, desarrollando en ese período una intensa actividad periodística y académica, que le hizo valer su reconocimiento público internacional.

A mediados de los años 20´, establecido en la ciudad de la Habana Cuba, dirigió la revista de circulación continental “Toda América”, una de las más conocidas de la época, escribiendo además las siguientes novelas: “Vuelta Abajo”; “El Romance del Tabaco”;”Zafra. El Romance del Azúcar”; “Anticipación”; “Cartas a mi Hijo”, quien por ese entonces se encontraba en Alemania.

Desarrollando algunos viajes a Chile, con la finalidad de dictar conferencias referidas a materias culturales, de gestión y desarrollo económico e industrial.

A principios de los años treinta, estando en Cuba es testigo de la caída del gobierno de Machado, actuando como corresponsal “in situ”, cubriendo los acontecimientos para diversos medios informativos, acontecimiento el cual lo comparó con su experiencia de infancia con la guerra civil de 1891.

De esos recuerdos de niñez, anotó años después, en 1936: “(...) Tenía yo once años cuando triunfó en Chile la revolución reaccionaria que le hacía la oligarquía chilena a Balmaceda.

A mi casa fue a buscar refugio el Dr. Diego Bahamondes, uno de los diputados balmacedistas.

Mi familia lo escondió en el techo por largos meses (...) la esposa de él, y sus dos hijos comían en nuestra mesa común (...) Si ubiera sido encontrado allí, por los revolucionarios habría sido linchado (...)”.

En ese período viajará por Panamá, Costa Rica, Estados Unidos, Londres, París, Berlín y Chicago realizando conferencias relacionadas con filosofía del periodismo.

Durante su estadía en Panamá, creó el primer curso de periodismo y la primera escuela de periodismo en castellano, siendo distinguido el 12 de julio de 1931 como Huésped de Honor del Distrito de Panamá, otorgado por el Consejo Municipal de Panamá.

Las conferencias sobre filosofía del periodismo, fueron solicitadas por los mismos periodistas, lo cual como vemos, exigió finalmente la realización de una Cátedra Universitaria, solicitada oficialmente por el Ministro de Educación para la Instrucción de Panamá José Pezct.

En Panamá, dictó además conferencias en el Teatro Nacional y en el Aula Magna de la Universidad de Panamá, causando un gran revuelo, debido a la gran afluencia de espectadores que se abarrotaban hasta el tope por oír sus charlas, una de ellas titulada “Parangón de la Civilización Norteamericana con la América Latina”, teniendo como resultado la publicación en 1935 del libro “Cómo contribuir a la Civilización Hispanoamericana a Corto Plazo”.

De la década del treinta y cuarenta, seguirán además de títulos de contenido más íntimo, otros relacionados con los acontecimientos nacionales e internacionales de la época: “Cartas a mi Hijo” (dos volúmenes); “Cartas a mi Sobrina”; “Cartas a un Padre”; “Una Biblia Humana”;” Riqueza y Dinero” (ensayo); “Es la Guerra una Necesidad Humana” (ensayo); “Si Yo Fuera Presidente” (ensayo); “La Pampa Salitrera y el Infierno de Dante” (ensayo); “Complejo de Inferioridad de Hispanoamérica” (ensayo); “La Transfiguración de Hitler” (novela).

De vuelta en Chile en 1938, adhirió a la candidatura Presidencial del general (R) Carlos Ibáñez del Campo, representante del pacto Alianza Popular Libertadora, reencontrándose con su amigo Rossetti, quien en ese tiempo era ya un importantísimo dirigente político socialista, adherente de la figura del general Carlos Ibánez del Campo, siendo sorprendido al igual que muchos otros, por los pasmosos hechos que resultaron en la matanza de 59 jóvenes nacistas y tres civiles inocentes, a manos de las fuerzas de carabineros de Chile en el Seguro Obrero y la Casa Central de la Universidad de Chile.

En marzo de 1939, Tancredo Pinochet Le-Brum, entonces director del diario ibañista “Asiés”, sostiene una ácida polémica con el director del diario de la Vanguardia Popular Socialista (ex movimiento nacional socialista) “Trabajo” Javier

Cox Lira, referido a la responsabilidad del Jefe González Von Mareés en los sucesos del 5 de septiembre y en la caída de la candidatura presidencial del general Ibáñez.

Como sabemos, más adelante durante ese mismo año, fue frustrado un intento de conato de los sectores ibañistas en contra del gobierno de Pedro Aguirre Cerda, y en 1941, se reunificarán las estas fuerzas al alero de la figura del general, para presentarlo nuevamente como presidenciable, conformando después el Partido Agrario Laborista, que llegará finalmete al poder en 1952.

De ese período, no tenemos mayores antecedentes respecto a la vida de Tancredo Pinochet, más sí nuevos títulos, que nos hacen pensar en un período de reflexión y de creación literaria en una esfera , si se quiere “menos comprometida” y más anecdótica: “Vuelta Abajo” (novela); “Motín en la Biblioteca” (novela); “Cuentos” (primera serie); “Cuentos” (segunda serie); “Secuestro” (cuentos tercera serie); “La Autobiografía de un Tonto”; “Mi Smoking sale de Viaje” (interesante texto autobiográfico); “Agonía y Muerte de mi Smoking” (texto autobiográfico); “Filosofía del Periodismo”; “Anticipación” (novela, segunda edición); “La Vida Efímera de un Diario Intenso”; “Génesis” (literatura experimental, novela); “Censura” (novela); “La Casa del Frente es Mía” (novela); Calumnia “(Novela).

Conociendo su pensamiento

Los siguientes líneas, corresponden a una selección hecha por el autor de este artículo, las cuales fueron extraídas principalmente del Libro “Un Año de Empleado Público en Chile” publicado en 1915, donde podrán obtener un mayor conocimiento respecto a su pensamiento y estilo dinámico de escritura.

“(…) Siempre ha sido penoso para mí esta lejos de mi tierra. Si he salido de ella, ha sido para estudiar y poder servir mejor a la causa de su avance (...) Es en la ausencia de la patria cuando más se agigantaba el patriotismo. Cuando salí de mi tierra; yo no era educador, industrial, escritor aún; Y cuando estaba lejos de Chile, si me hubieran preguntado de repente cual era mi profesión, no habría pensado en ninguna de las anteriores; habría contestado sin vacilar: “patriota”.

(...) Yo he descrito en uno de mis libros anteriores, Viaje de Esfuerzo, cómo son las condiciones del obrero en las progresistas fábricas norteamericanas (...) pensaba que estas fábricas debieran servir de norte, de guía, a las demás del país, y mi imaginación iba lejos por que no encontraba entre nosotros nada que me sirviera de inspiración. De tantas y tantas fábricas que han comprendido que su alta misión social va aparejada con su misión económica, pensaba yo en la Bournville, en la vieja Inglaterra.

Cuando compro un par de zapatos para mi niño, yo sé que los obreros que los han hecho en mi país, trabajan día a día hasta la extenuación; que sus salarios son exiguos; sé que, sean hombres o mujeres, niños o viejos, viven en conventillo inmundos y oprobiosos; sé que fuera de las horas de trabajo esos operarios no tienen horas para el estudio, ni para el recreo, ni para la alegría.

Y cuando le compro en cambio ea mi niño una tableta de chocolate que lleva el nombre de Cadbury sé que viene de una fábrica donde el obrero está a mayor altura que la importancia del capital y de la máquina en la misma.

Los gerentes de esa fábrica dicen que el principio supremo de ella es la creencia de que la eficiencia de sus negocios y la felicidad de sus empleados no son sino dos aspectos de un mismo problema.

La manera de estudiar el valor de cualquiera organización fabril es estudiar hasta qué grado crea una atmósfera de cooperación y de amor entre los que trabajan en ella (...) ¡ Qué sueño legítimo para un alma hambrienta como la mía, que el ver a Chile, país destinado a la industria por sus contextura, lleno de fábricas cuyos millones obreros fueran ciudadanos excelsos de una democracia, llamados a crear la civilización chilena sobre los cimientos de la actual barbarie chilena!

(...) Nosotros tenemos que adaptarnos a nuestro medio, en que las fábricas aún no están preparadas para cooperar con la Escuela y en el Gobierno y los particulares son mezquinos para dar el dinero necesario para la educación de las clases populares.

Tenemos que crear este dinero, ya que no lo podemos obtener de otra manera y queremos crearlo enseñando a nuestros alumnos a ser a su vez creadores de dinero; queremos crearlo ofreciendo a nuestros alumnos, simultáneamente con enseñanza, un salario que les ayude a vivir, y a la par que les damos la enseñanza manual y teórica, queremos enseñarle la organización científica de los negocios.

En nuestra corta actuación hemos demostrado, por otra parte, que la Escuela puede sostener talleres fiscales con utilidades crecientes. Queremos, pues, hacer también esto.

En un país donde mil circunstancias nefastas, de las cuales la primera es la falta de preparación, han demostrado que el Fisco nada puede explotar industrialmente sin gruesas pérdidas, deseamos nosotros tener una escuela con fábricas verdaderas, donde el alumno aprenda en medio de las realidades del taller industrial, no sólo el adiestramiento manual que le permite trabajar en el banco o en la máquina, sino también la organización del trabajo, donde vea pácticamente que se pueden y deben administrar los negocios ajenos, incluyendo los del Fisco, con honradez, con éxito (...) Yo creo positivamente que Chile necesita para todo su sistema de educación, desde la escuela hasta la universidad, de técnicos en administración, de expertos, de especialistas. Creo que más que duplicar nuestro presupuesto de educación, nos urge duplicar o multiplicar por diez el buen aprovechamiento del presupuesto actual, y el dinero actualmente invertido en edificios e instalaciones.

Pero si hay una institución, por excelencia, donde deben propagarse con mayor amplitud, ésta es la primera escuela industrial de Chile, la Escuela de Artes y Oficios.

Uno de nuestros principales empeños ha sido implantar en nuestra organización los más rigurosos métodos que nos permitan, desde luego, aumentar la eficiencia del trabajo.

(...) Nosotros queremos formar hombres que no sólo sean industriales, que no sólo sean ganadores de dinero, sino que sean también ciudadanos de una democracia celosa de sus progreso, por que ese es el gran déficit de Chile (...) hombres técnicamente preparados, capaces a la vez de ser verdaderos motores sociales que comprendan que la causa del país es la causa de ellos.

Esta cultura cívica, esta simpatía social, este verdadero patriotismo que muy a menudo confundimos con patrioterismo, es uno de los números más intensos de nuestro programa de trabajo.

A imitación de lo que se hace en los Estado Unidos y en Argentina, enarbolamos en frente de la escuela en la mañana el pabellón nacional, el que permanece flameando a la vista de profesores y alumnos durante las horas de clases.

Queremos llevar al alma de cada uno la convicción de que estamos trabajando para la patria y que esta batalla cotidiana que libramos, de paz y de trabajo, debemos poner tanto esfuerzo y patriotismo como en las batallas que libraron los héroes que hicieron nuestro país.

(...) La nación está cansado de ser juguete irrisorio de conveniencias personales en abierta pugna con las conveniecias nacionales, y cuando hemos formado nuestro programa de trabajo y nos hemos dado a la labor de desarrollarlo en medio de todos los sin sabores imaginables, sacrificando intereses privados; sabemos que no son diez sino mil, que son batallones, los chilenos que queremos la grandeza del país con toda la fuerza de nuestras almas gigantes y que estamos dispuestos a luchar por ella con indomable energía, reclamando nuestra prerrogativa de chilenos para que se nos deje trabajar por Chile.

Es hora de sacudir la modorra, la indiferencia, la apatía; es hora ya que veamos que otros países en nuestra propias fronteras nos están demostrando que se levanta allí un nacionalismo, una energía activa, potente, que quiere el progreso y que nos deja atrás con sus carrera incesante.

Todo nos dice que estamos destinados a grandes fines, nuestro suelo, nuestro clima, nuestra raza; y no es mucho pedir a los elementos pusilánimes, a los espíritus miedosos, a los que no son capaces de llevar ninguna llama en sus frente, que no sujeten por lo menos, al batallón que quiere trabajar, la batallón que tiene fe, que es optimista, al que ha levantado una bandera de progreso que ha de defender a toda cosa, por amarga que sea la lucha.

La escuela y la fábrica son las dos palancas que tenemos en nuestras manos, las dos formidables palancas que han de hacer la transformación de Chile, que han de dar al país su riqueza moral y su riqueza material.

No nuestra escuela antigua, que enseña a leer y sumar y que no educa, ni forma el alma; no nuestra fábrica tradicional que explota al obrero con métodos anticuados de trabajo y lo considera menos que la máquina que maneja.

No. La escuela moderna, con cien ventajas que arrojen luz, entereza de carácter, ciencia, virtud, perseverancia, amor, alegría, a toda la comunidad sedienta de justicia y progreso; y la fábrica moderna, socializada, donde nuestro obrero, hombre y mujer, hoy desesperados de una felicidad que ven y no tocan, valgan más que el terreno, el galpón, la maquinaria y el capital.

Nosotros estamos construyendo. Mientras un parlamento discute; mientras muchos partidos vegetan; en medio de multitudes que ya tiemblan por el porvenir del país, nosotros construimos, hacemos los cimientos de acero de una democracia chilena, imperecedera.”
 

 Juan Bragassi Hurtado



(Nos permitimos  presentar el texto  "Ricos y Pobres",que pertenece a un Discurso, pronunciado por Luis Emilio Recabarren en  la ciudad de Rengo, en el año 1910,donde se expresan ideas vinculadas con la realidad que se observa  al  cumplirse el centenario de la República de Chile;documento éste, que al igual de los anteriormente consignados de Alejandro Venegas y Francisco Encina son  enfoques significativos para el análisis de los primeros cien años republicanos.)

ALGUNAS PALABRAS

Quiero trazar con expresiones sinceras los pensamientos que en mí se albergan sobre el siglo transcurrido bajo el régimen de la República, y procuraré que estas expresiones sean el retrato de la verdad, es decir, de la verdad como yo la comprendo, como yo la siento, ya que desgraciadamente existen diferencias para apreciar la verdad.

Esta conferencia que voy a desarrollar no es, ni puede ser, el fruto de expresiones antojadizas; es el resultado de reflexiones y de observaciones hechas durante cerca de un cuarto de siglo en medio de una vida llena de miserias y mirando en todos sus contornos miserias de todas clases.

No tengo valor moral para contrariar mis sentimientos y por esto yo no puedo bosquejar aquí otras cosas que expresiones de la vida vivida por el proletariado al cual pertenezco, comparándole a la vida vivida por la burguesía y hasta dónde es posible verla.

De sobra comprendo que mi conferencia, por ahora, va a encontrar muchos escollos, porque el modo de apreciar el desarrollo de la historia de un pueblo, es diferente, según sean las personas que le juzguen. Sin embargo, espero y confío en vuestra benevolencia, en vuestra cultura, en vuestro espíritu de observación y de estudio, que habréis de oír o de leer estas páginas tolerando bondadosamente la disconformidad que ellas arrojen con respecto a vuestro modo de pensar.

Hablar o escribir en sentido contrario a lo que parece pensar toda una nación o su mayoría, puede ser audacia y suele clasificarse de maldad. Mas, quien cree sinceramente que vive en la verdad no debe sentirse cohibido ni esclavizado para decir a sus semejantes lo que siente, sobre todo cuando esto se hace dentro del debido respeto para todos. Yo miro y veo por todas partes, generales alegrías y entusiasmos al acercarse cualquier ocasión de festividades, y yo en mi ser, en lo intimo de mi ser, no siento ni siquiera el contagio de esa alegría ni de ese entusiasmo. Más bien siento tristeza.

Y siento tristeza porque creo que aquellos que sienten alegrías viven en el mundo de las ilusiones, muy lejos de la verdad. Disculpadme si acaso hago mal en decir esto.

Hoy todo el mundo habla de grandezas y de progresos y les pondera y les ensalza considerando todo esto como propiedad común disfrutable por todos.

Yo quiero también hablar de esos progresos y de esas grandezas, pero me permitiréis que los coloque en el sitio que corresponde y que saque a la luz todas las miserias que están olvidadas u ocultas o que por ser ya demasiado comunes no nos preocupamos de ellas.

Esta conferencia va dividida en tres capítulos y un resumen para tratar por separado la situación del proletariado y la burguesía en el transcurso del siglo, en el orden social, político y económico.

Entremos, pues, en materia.

I

LA SITUACION MORAL Y SOCIAL DEL PROLETARIADO Y LA BURGUESIA

No es posible mirar a la nacionalidad chilena desde un solo punto de vista, porque toda observación resultaría incompleta. Es culpa común que existan dos clases sociales opuestas, y como si esto fuera poco, todavía tenemos una clase intermedia que complica más este mecanismo social de los pueblos.,

Reconocidas estas divisiones de la sociedad nos corresponde estudiar su desarrollo por separado, para deducir si ha habido progreso y qué valor puede tener este progreso.

La clase capitalista, o burguesa, como le llamamos, ha hecho evidentes progresos a partir de los últimos cincuenta años, pero muy notablemente después de la guerra de conquista de 1879 en que la clase gobernante de Chile se anexó a la región salitrera.

El progreso económico que ha conquistado la clase capitalista ha sido el medio más eficaz para su progreso social, no así para su perfección moral, pues aunque peque de pesimista, creo sinceramente que nuestra burguesía, se ha alejado de la perfección moral verdadera.

Sin tomar en cuenta los individuos, creo que la colectividad burguesa vive habituada ya en un ambiente vicioso e inmoral, que quizás en muchos casos no se note o se disculpe por no tener la noción suficiente para saber estimar íntegramente la verdadera moral. El espíritu de beatitud en cierta parte de esta sociedad no la ha detenido ni alejado de esta situación.

Cien años ha, cuando la población de este país vivía en el ambiente propio de una colonia europea, que le había inoculado sus usos y costumbres; parece que no se destacaba la nota inmoral y voluptuosa de la época presente. Se vivía en este país bajo el régimen de la sociedad feudal, algo atenuado si se quiere, pero con todas las formas de la esclavitud y con todos los prejuicios propios del feudalismo. El sometimiento demasiado servil de la clase esclava entregada en su mayor número a la vida pastoril y a la agricultura era tina circunstancia que no provocaba ninguna acción de la clase señorial, en que pudiera notarse como hoy, sus crueldades.

La ultima clase, como puede considerarse en la escala social, a los gañanes, jornaleros, peones de los campos, carretoneros, etc., vive hoy como vivió en 1810. Si fuera posible reproducir ahora la vida y costumbres de esta clase de aquella época y compararla con la de hoy día, podríamos ver fácilmente que no existe ni un solo progreso social. En cuanto a su situación moral podríamos afirmar que en los campos permanece estacionaria y que en las ciudades se ha desmoralizado más. Esta clase más pobre de la sociedad, más pobre en todo sentido material y moral- ha vivido tanto antes como ahora en un ambiente completamente católico y cristiano. Si afirmáramos que hoy vive más dominada por la Iglesia que antes, no haríamos una exageración. Sin embargo, antes se notaban en esta clase mejores costumbres que ahora. Con sobrada razón podríamos preguntarnos: ¿Por qué no ha progresado esta clase social que ha vivido siempre al amparo moral del catolicismo?

Es esta nueva pregunta para la cual cada persona debe buscar la respuesta con sus propios esfuerzos, porque es menester, para el desarrollo de las inteligencias, que se realice este ejercicio mental, a fin de que cada cual resuelva este problema social y procure cooperar a mejorar las cosas.

La última clase de la sociedad que constituye probablemente más de un tercio de la población del país, es decir, más de un millón de personas no ha adquirido ningún progreso evidente, en mi concepto digno de llamarse progreso. Se me dirá que el número de analfabetos es, en proporción, mucho menor que el de antes, pero con esta afirmación no se prueba nada que ponga en evidencia un progreso. Para esta última clase de la sociedad el saber leer y escribir, no es sino un medio de comunicación, que no le ha producido ningún bienestar social. El escasísimo ejercicio que de estos conocimientos hace esta parte del pueblo, le coloca en tal condición que casi es igual sí nada supiese, En las ciudades y en los campos, el saber escribir, o simplemente firmar, ha sido para los hombres un nuevo medio de corrupción, pues, la clase gobernante les ha degradado cívicamente enseñándoles a vender su conciencia, su voluntad, su soberanía.

El pueblo en su ingenua ignorancia aprecia en mucho saber escribir para vender su conciencia. ¿ Es esto un progreso? Haber aprendido a leer y a escribir pésimamente, como pasa con la generalidad del pueblo que vive en el extremo, opuesto de la comodidad, no significa en verdad el más leve átomo de progreso.

Muchos periodistas han afirmado en más de una ocasión que las conscripciones militares han aportado al pueblo un contingente visible de progreso porque han contribuido a desarrollar hábitos útiles desconocidos entre la llamada gente del pueblo. Se ha dicho que esta parte de las poblaciones ha aprendido hábitos de higiene, se ha educado, aprendido nociones elementales, etcétera. Estas afirmaciones son más ficticias que reales.

La pobreza, y la pobreza en grado excesivo sobre todo, impide todo progreso. Hay gentes que no tienen un tiesto para lavarse. La vida del cuartel, generalmente, ha producido hábitos innobles y ha fomentado o despertado malas costumbres en personas buenas y sencillas. Yo creo que produce más desastres que beneficios.

El movimiento judicial y penitenciario del país nos prueba de una manera evidente el desastre moral de nuestra sociedad, durante los cien años que han transcurrido para la vida de la República. La magistratura del país ha perdido todo el prestigio que debió conservar o de que debió rodearse. Yo no podría afirmar si los procedimientos judiciales estuvieran alguna vez dentro de la órbita de la moral. Pero lo que puedo decir es que debido al desarrollo intelectual natural del pueblo, éste ha llegado a convencerse de que la Justicia no existe o de que es parte integrante del sistema mercantil y opresor de la burguesía.

Yo he llegado a convencerme de que la organización judicial sólo existe para conservar y cuidar los privilegios de los capitalistas. ¡Ojalá, para felicidad social, estuviera equivocado! La organización judicial es el dique más seguro que la burguesía opone a los que aspiran a las transformaciones del actual orden social.

La literatura nacional tiene muchas expresiones, que son la más dura acusación a la inmoralidad social y a su administración de justicia, literatura que está basada en la verdad histórica. No puedo resistir el deseo de copiar aquí una página de un autor chileno que dice así:

La noche aquella, la oscura noche en la cual iba dejando mis harapos enredados en las piedras cortantes del camino, recliné mi cabeza cansada sobre el tronco de un árbol secular.

Me hizo dormir el peso de la Fatalidad que gravitaba sobre mi frente. Había clamado tantas veces por la equidad humana, que esta idea se había aferrado a mi cerebro como esas raíces añosas adheridas a la tierra difícil de arrancar. Y soñé...

Me hallé súbitamente en un erial cubierto de secas malezas, sin árboles, sin flores. Un letal vapor de sepulcro invadía las cosas existentes, y el campo fúnebre no tenía término, ni vereda alguna, ni salvación posible.

En un tajo abierto como una grieta profunda, mansión de cíclopes antiguos que habían partido los porfiados con sus formidables miembros, vivía un ser monstruoso, sin forma humana, sin perfiles de consciente. La mitad derecha del rostro reía como Quasimodo, sordo, incapaz, idiota; la izquierda era un conglomerado de contracciones faciales, hijas del llanto, del pesar, del furor y el despecho, difícil de bosquejar por la pluma más sagaz y maestra. El contraste formado por estas dos actitudes revelaba la monstruosidad en su carácter más completo; era aquello una fiera digna émula del Apocalipsis, con que suelen soñar los remordimientos humanos. Creía hallarme solo en aquel páramo desolado. Pero no lejos de allí se destacó un ujier armado hasta los dientes, inabordable, asegurado por todas partes.

-¿Cómo has llegado hasta aquí, mendigo? ¿ No sabes que este erial y esta grieta honda e inaccesible está destinada para un monstruo que debe vivir alejado para siempre de las sociedades cuya constitución está amparada por la más estrecha justicia? Te prohibo que asomes la cabeza en ese abismo . . . Los ojos del monstruo te atraerían y sucumbirías bajo el peso de su atracción diabólica.

-Ya lo he visto -respondí.

- ¡Desgraciado! ... ¿Y no sientes ya el hielo de la muerte en tus entrañas? ¿No has visto que sus pupilas relampagueaban como las de voraces reptiles ?

-¿Y cómo se llama esa bestia? -pregunté azorado.

-¡Prevaricato! -respondióme el bondadoso, ujier.

Y desperté ... y resolví entonces morir de vergüenza, de hastío y de dolor. Ya no existía la justicia. . .

El régimen carcelario es de lo peor que puede haber en este país. Yo creo no exagerar si afirmo que cada prisión es la "escuela práctica y profesional" más perfecta para el aprendizaje y progreso del estudio del crimen y del vicio. Oh monstruosidad humana! Todos los crímenes y todos los vicios se perfeccionan en las prisiones, sin que haya quien pretenda evitar este desarrollo!

Yo he vivido cuatro meses en la cárcel de Santiago, cuatro en la de Los Andes, cerca de tres en la de Valparaíso y ocho en la de Tocopilla. Yo he ocupado mí tiempo de reclusión estudiando la vida. carcelaria y me he convencido que la vida de la cárcel es lo más horripilante que cabe conocer. Allí se rinde fervoroso y público culto a los vicios solitarios ... La inversión sexual no es una novedad para los reos. Los delincuentes que principian la vida del delito, encontrarían en las cárceles los profesores y maestros para perfeccionar el arte de la delincuencia.

El personal de empleados de prisiones y sus anexos es bastante numeroso. Pero, a pesar de esto, yo no conozco un solo caso de alguno que haya estudiado o propuesto medios encaminados a buscar un perfeccionamiento en el sistema carcelario que contribuyera a proporcionar una verdadera regeneración entre tantos seres más desgraciados que delincuentes.

Y el personal de los juzgados, ¿habrá producido alguna idea en este sentido? Yo no conozco ninguna.

Yo creo que la prisión no es un sistema penal digno del hombre y propio para regenerarle. Hoy que se habla tanto de progresos y que se celebra como un gran acontecimiento el haber llegado a los cien años de vida libre, yo me pregunto, ¿ha progresado en la República el sistema penal? ¿Ha disminuido el número de delincuentes? ¿Cuántas cárceles se han cerrado a impulsos de la educación? ¿Ha mejorado o progresado siquiera la condición moral del personal carcelario o judicial que podría influir en la regeneración de los reos? Ninguna respuesta satisfactoria podría obtener.

Acerca de la crueldad moral que envuelve en sí la prisión escribe un autor chileno en un librito titulado Palabras de un Mendigo lo que sigue:

El mudo carcelero me introdujo dentro de una mazmorra helada, hizo rechinar la puerta del calabozo, y puso el férreo candado a la prisión a donde se me habla arrastrado.

Luego después no había más que intensa y espantosa sombra a mi rededor. Era aquello el abismo abierto a un hombre que buscaba la luz, pero a quien se le encerraba en un sepulcro insondable para evitar que los rayos vivificadores del astro rey llegaran hasta su pupila dilatada y profunda.

Yo no había pecado. A nadie había hecho mal. Mis vestidos se habían desgarrado en medio de los zarzales punzadores del camino, mi sangre había corrido a raudales. Llegué exánime a la prisión y caí desfallecido en brazos de los primeros sayones que me oprimieron.

¿ Por qué se me encerraba, oh Pueblo? Yo no había delinquido, ni robado, ni asesinado. Alguien murmuró a mis oídos cuando entré en el fúnebre recinto, al sitio de la perdición, al calabozo nauseabundo:

Otro bandido!

Yo en un rapto de sagrado entusiasmo había gritado: ¡MUERA LA Tiranía!

Y cuando el esbirro ensañado vació en mis oídos la bazofia brutal de su desvergüenza, sentí en mi ser algo así como la lava hirviente de un volcán que amenazaba estallar; y experimenté un agrupamiento de ideas enloquecidas, terribles, impetuosas ...

Era la indignación que saben experimentar las almas buenas, que todavía no han entregado su conciencia al odioso mercader que suele comprarla a precios bajos.

¡Cuánta amargura, cuánta ironía hay en todo esto! -í Pero sobre todo cuánta verdad! Son palabras candentes que abrazan todo el rostro de los privilegiados!

¿Veremos mejorarse el sistema carcelario y judicial ,en el sentido de producir una disminución en la delincuencia, por la, acción moral más que por la acción penal? El porvenir lo dirá.

La sociedad debe preocuparse de corregir la delincuencia, creando un ambiente de elevada moral, cuyo ejemplo abrace, pues el sistema penal debemos considerarlo ya un fracaso. Estimo que el sistema penal generalmente atemoriza, pero no corrige; detendrá la acción criminal, pero no la intención. La sociedad debe, por el propio interés de su perfección, convencerse que el principal factor de la delincuencia existe en la miseria moral y en la miseria material. Hacer desaparecer estas dos miserias es la misión social de la Humanidad que piensa y que ama a sus semejantes.

Comprobar fehacientemente el progreso que ha hecho el vicio, es bastante para poner a la luz del día la verdad. La verdad de que en cien años de vida republicana se constata el progreso paralelo de dos circunstancias:

El progreso económico de la burguesía. El progreso de los crímenes y de los vicios en toda la sociedad.

La vida del conventillo y de los suburbios no es menos degradada que la vida del presidio.

El conventillo y los suburbios son la escuela primaria obligada del vicio y del crimen. Los niños se deleitan en su iniciación viciosa empujados por el delictuoso ejemplo de sus padres cargados de vicios y de defectos. El conventillo y los suburbios son la antesala del prostíbulo y de la taberna.

Y si a los cien años de vida republicana, democrática y progresista como se le quiere llamar, existen estos antros de degeneración, ¿cómo se pretende asociar al pueblo a los regocijos del primer centenario?

El conventillo y los suburbios, han crecido quizás en mayor proporción que el desarrollo de la población. Y aun cuando se alegara que el aumento de los conventillos ha ido en relación con el aumento de la población, no sería este un argumento justificativo ni de razón. El conventillo es una ignominia. Su mantenimiento o su conservación constituyen un delito.

Sintamos pesar por los niños que allí crecen, rodeados de malos ejemplos, empujados al camino de la desgracia. Allí están, en abigarrado conjunto, dentro del conventillo, la virtud y el vicio, con su corolario natural de la miseria que quebranta todas las virtudes.

Si hubiera, habido progreso moral en la vida social, debió detener el aumento de los conventillos, como debe detenerlo en lo sucesivo, pero esto ya no se operará por iniciativa especial de la burguesía sino por la acción proletaria que empuja la acción de la sociedad. Es necesario transformar el sistema de habitación para contribuir a perfeccionar los hábitos del pueblo.

Poco después de escrita esta conferencia, algunos diarios emprendieron una débil cruzada contra los conventillos. Para reforzar mis argumentos he colocado al final de la conferencia algunas publicaciones hechas al respecto por los diarios.

La clase media que se recluta entre los obreros más preparados y los empleados, ¿habrá hecho progresos? ¡Recorramos su condición y convenzámonos! Esta clase es hoy mucho más numerosa que lo que lo era antes en proporción a cada época. Ha aumentado su número a expensas de los dos extremos sociales. A ella llegan los ricos que se empobrecen y que no pueden recuperar su condición y los que logran superarse en la última clase.

Esta clase ha ganado un poco en su aspecto social y es la que vive más esclavizada al qué dirán, a la vanidad y con fervientes aspiraciones a las grandezas superfluas y al brillo falso. Debido a estas circunstancias que le han servido de alimento, esta clase ha hecho progresos en sus comodidades y vestuario, ha mejorado sus hábitos sociales, pero a costa de mil sacrificios, en algunos casos; de hechos delictuosos en otros y poco delicados en la mayor parte de los casos.

Es en esta clase, la clase media, donde se encuentra el mayor número de los descontentos del actual orden de cosas y de donde salen los que luchan por una sociedad mejor que la presente.

Nuestro pueblo, religioso y fanático, no tiene hábitos Virtuosos y morales. Posee una religión sin moral.

Hechos: el matrimonio del pobre es especialmente consagrado por la Iglesia. Después de la ceremonia se entrega, en la miserable vivienda, a la borrachera desenfrenada y libertina llena de inmoralidades. El bautizo religioso de los niños ha sido siempre un motivo de borrachera con todo su natural cortejo de degradación.

El crimen ha sido muchas veces el epílogo doloroso de estos hechos del pueblo. Los pobladores de las cárceles son todos religiosos. Es un hecho entonces lo que afirmo, que nuestro pueblo posee una religión sin moral, y yo deduzco de aquí que la religión protegida por el Estado y la Sociedad con el fin de moralizar, no ha tenido la fuerza suficiente o la capacidad necesaria para moralizar y lo único que ha conseguido es hacer creyentes o fanáticos de una doctrina teórica, sin práctica moral.

La acción de los comerciantes, en general, es la acción de la inmoralidad. El progreso rápido del comercio, que es lo que busca el comerciante, está basado en la acción de la inmoralidad; en el engaño, en el fraude, en la falsificación, en el robo, en la explotación más desenfrenada del pobrerío que es la clientela más numerosa del comerciante inescrupuloso de los barrios pobres.

¿Y esto... también llamaremos progreso? Esto que ha progresado tanto en el transcurso de los últimos cien años, ¿también es digno de asociarle al entusiasmo de las festividades centenarias?

La clase rica no sufre por esto. Ella compra en sus grandes almacenes los frutos escogidos de la producción mundial. Se fabrica y se produce especialmente para ella. El monopolio de la producción en sus propias manos y la posesión de la riqueza le garantiza este privilegio. La clase pobre no puede gozar de estos privilegios. Ella es la escogida como víctima única de la voracidad inmoral de la clase comercial.

Una parte del pueblo, formada por obreros, los más aptos, por empleados, pequeños industriales salidos de la clase obrera y algunos profesionales, pero todos considerados dentro de la clase media, ha podido realizar algún progreso. Han constituido organismos nuevos: sociedades de socorro de ahorro, de resistencia a la explotación, de educación, de recreo y un partido popular llamado Partido Demócrata. Esta manifestación de la acción es el único progreso ostensible de la moral y de la inteligencia social del proletariado, pero es a la vez la acusación perenne a la maldad e indolencia común.

Para atenuar el hambre de su miseria en las horas crueles de la enfermedad, el proletariado fundó sus asociaciones de socorro. Para atenuar el hambre de su miseria en las horas tristes de la lucha por la vida y para detener un poco de feroz explotación capitalista, el proletariado funda sus sociedades y federaciones de Resistencia, sus mancomunales. Para ahuyentar las nubes de la amargura creó sus sociedades de recreo. Para impulsar su progreso moral, su capacidad intelectual, su educación, funda publicaciones, imprime folletos, crea escuelas, realiza conferencias educativas.

Mas, toda esta acción es obra propia del proletariado, impulsado por el espíritu de conservación, y es un progreso adquirido a expensas de sacrificios y privaciones.

¡Para este progreso no es tiempo aún de festejarle su centenario!

Se ha dicho muchas veces que uno de los más apreciables bienes de la República ha sido el progreso liberal del país, el cual no habría podido desarrollarse en la monarquía. Yo creo que esto es una exageración y tal vez una mistificación.

La mentalidad, la inteligencia, ha hecho mayores progresos en el proletariado español, bajo el régimen monárquico, durante los últimos cien anos, que en el proletariado chileno bajo el régimen de la llamada libertad republicana. Esto no prueba que la monarquía o la república sean o no superior la una a la otra, pero prueba que la forma o clase de régimen social no influye especialmente en el progreso moral, social o intelectual, ni le detiene.

En Rusia, a pesar del régimen de tiranía se ha desarrollado mucho la mentalidad moral del pueblo y su acción para la defensa de su progreso ha sido mucho más vigorosa que en otros países de más libertades.

La existencia de toda la organización proletaria de España, y sus grandiosos frutos: Casas del Pueblo, cooperativas, prensa, cte., nos prueba que ese proletariado ha podido desenvolverse y progresar en el seno de la monarquía en tales condiciones que aún no lo sueña el proletariado chileno. Esto nos prueba que la República no ha producido aquí aquel bien que se supone el proletariado.

Digamos la verdad: el bien inmenso que ha producido la República fue la creación y desarrollo de la burocracia chilena y fue también la posesión de la administración de los intereses- nacionales. La burocracia que goza de esta situación, ella sí que tiene motivo de regocijo justificado si mira egoístamente su situación. ¡Nosotros no!

II

LA SITUACION INTELECTUAL Y POLITICA DEL PROLETARIADO Y LA BURGUESIA

El desarrollo intelectual es una circunstancia natural de la especie humana. En general hay siempre progresos. Podrá encontrarse individuos que no progresen intelectualmente, pero con dificultad se encontrara una familia completa que no presente un caso de progreso. Pero en las sociedades que forman el género humano se ha constatado el progreso en una forma natural empujado a un tiempo por los individuos y por la sociedad.

Es el caso que un individuo alimenta a la sociedad y que ésta alimenta al individuo. El individuo se forma intelectualmente del ambiente de la sociedad. Pero el ambiente de la sociedad se ha formado del ambiente creado por los individuos.

La modificación de un ambiente social, es obra del individuo pero obra paulatina, lenta, gradual si se quiere. La modificación del ambiente individual es obra propia y social y puede ser rápido su progreso o su transformación.

Es pues, el progreso intelectual del país un hecho, y el regocijo que ello nos produce se equipara al regocijo que sentimos por el crecimiento y avance de la edad de nuestros hijos. El progreso intelectual está limitado a las esferas en que se desarrolla y los beneficios marchan en relación.

Para las altas clases sociales el progreso intelectual es un medio para conquistar mayor bienestar, porque poseen el dinero. Para las bajas clases sociales ese mismo progreso no alcanza a producir bienestar, porque no tienen dinero.

El progreso intelectual en esta época no es un progreso moral, pues, en muchos casos la mayor capacidad conduce al individuo, a la relajación. El progreso intelectual, creo decirlo sin pasión, se ha desarrollado notablemente en la clase media, y podría ser esto un motivo de alegría, pero la finalidad social que se busca como fruto del progreso intelectual dista mucho aún y la labor del proletariado inteligente prosigue vigorosamente su marcha. Cuando llegue a la meta entonces sí que habrá motivos de alegrías comunes.

En cuanto a la situación política, es menester detenerse con alguna calma para estudiarla, para contemplarla. Esta conferencia escrita con ocasión del primer centenario de lo que se llama emancipación política del pueblo, ha de dejar en sus páginas bien precisada la condición política del país.

La burguesía por el conducto de sus escritores nos habla siempre de "los grandes hombres que nos dieron patria y libertad" y esta frase ha pretendido grabarla en la mente del pueblo haciéndole creer que es propia para todos.

Yo mismo en torno mío. . . miro en torno de la gente de mi clase ... miro el pasado a través de mis treinticuatro años y no encuentro en toda mi vida una circunstancia que me convenza que he tenido patria y que he tenido libertad ...

¿Dónde está mi patria y dónde mi libertad? ¿La habré tenido allá en mi infancia cuando en vez de ir a la escuela hube de entrar al taller a vender al capitalista insaciable mis escasas fuerzas de niño? ¿La tendré hoy cuando todo el producto de mi trabajo lo absorbe el capital sin que yo disfrute un átomo de mi producción?

Yo estimo que la patria es el hogar satisfecho y completo, y la libertad sólo existe cuando existe este hogar. La enorme muchedumbre que puebla campos y ciudades, ¿tiene acaso hogar? No tiene hogar. . .! No tiene hogar ... ! Y el que no tiene hogar no tiene libertad! Todos los grandes creadores y fundadores de la economía política han afirmado este principio: "¡El que no tiene hogar no tiene libertad!"

A ver, ¿quién puede contradecirme?

Acaso los que vencieron al español en los campos de batalla, ¿pensaron alguna vez en la libertad del pueblo? Los que buscaron la nacionalidad propia, los que quisieron independizarse de la monarquía buscaban para sí esa independencia, no la buscaron para el pueblo.

¡Celebrar la emancipación política del pueblo! Yo considero un sarcasmo esta expresión. Es quizás una burla irónica. Es algo así como cuando nuestros burguesitos exclaman: El soberano pueblo...! cuando ven a hombres que visten andrajos, poncho y chupalla. Que se celebre la emancipación política de la clase capitalista, que disfruta de las riquezas nacionales, todo eso está muy puesto en razón.

Nosotros, que desde hace tiempo ya estamos convencidos que nada tenemos que ver con esta fecha que se llama el aniversario de la independencia nacional, creemos necesario indicar al pueblo el verdadero significado de esta fecha, que en nuestro concepto sólo tienen razón de conmemorarla los burgueses, porque ellos, sublevados en 1810 contra la corona de España, conquistaron esta patria para gozarla ellos y para aprovecharse de todas las ventajas que la independencia les proporcionaba; pero el pueblo, la clase trabajadora, que siempre ha vivido en la miseria, nada, pero absolutamente nada gana ni ha ganado con la independencia de este suelo de la dominación española. Tal es así que los llamados padres de la patria, aquellos cuyos nombres la burguesía pretende inmortalizar, aquellos que en los campos de batalla dirigieron al pueblo-soldado para pelear y desalojar al español de esta tierra, una vez terminada la guerra y consolidada la independencia, ni siquiera pensaron en dar al proletariado la misma libertad que ese proletariado conquistaba para los burgueses reservándose para sí la misma esclavitud en que vivía.

Esto que decimos, lo probamos con los dos siguientes decretos que hemos copiado en las páginas veintiocho y veintinueve de la colección de Leyes y Decretos del Gobierno de 1810 a 1823, edición ordenada por don Manuel Montt y revisada por don Domingo Santa María. He aquí los decretos:

Ha sabido el gobierno que a pesar de lo prevenido en auto del Supremo Congreso Nacional de 11 de octubre de 1811, en algunas parroquias subsiste todavía la costumbre de asentar en las partidas bautismales de los individuos que nacen de madres esclavas, la nota de esclavos; y teniendo presente que este abuso, ya provenga de malicia o de f alta de reflexión compromete la suerte de aquellos infelices y ofende la autoridad del gobierno, decreto: que respecto a que desde la fecha citada quedó por regla inalterable abolida la esclavitud en todos los que naciesen en lo sucesivo, todos los párrocos deban desde entonces poner la nota de esclavos en las partidas que se hubiesen asentado, omitiendo, ponerla en adelante. Este decreto se imprimirá, y teniéndose con esto por bastante circulado, los subalternos cuidarán de su cumplimiento y se transcribirá al Obispo gobernador para que quede archivado en su juzgado y uno de los principales puntos que deban examinar los Diocesanos en sus respectivas visitas para el cumplimiento de este auto.- PÉREZ -INFANTE.—EYZAGUIRRE.- AGUSTIN DIAZ, SECRETARIO.

ACTA DEL SUPREMO CONGRESO NACIONAL

Sesión del día 11 de octubre

Aunque la esclavitud, por opuesta al espíritu cristiano, a la humanidad y a las buenas costumbres, por inútil y aun contraria al servicio doméstico que ha sido el aparente motivo de su conservación, debería desaparecer de un suelo en que sus magistrados sólo tratan de extinguir la infelicidad en cuanto alcance sus últimos esfuerzos, con todo, conciliando estos sentimientos con las preocupaciones, y el interés de los actuales dueños de esta clase de miserable propiedad; acordó el Congreso que desde hoy en adelante no venga a Chile ningún esclavo y que los que transiten para países donde subsista esta dura ley, si se demoran por cualquier causa y permanecen seis meses en el reino queden libres por el mismo hecho. Que los (esclavos) que al presente se hallen en servidumbre, permanezcan en una condición, que se le hará tolerable la habitual, la idea de la dificultad de encontrar repentinamente recursos de que subsistir sin gravamen de la sociedad, el buen trato que generalmente reciben de sus amos, y sobre todo el consuelo de que sus hijos que nazcan desde hoy serán libres, COMO, expresamente se establece por regla inalterable. Para evitar los fraudes de la codicia, y que nos prive de estos beneficios, a las madres que sean vendidas para fuera del país, se declararán igualmente libres sus vientres y que deben serlo por consiguiente sus productos en cualquier parte y que así se anota por cláusula forzosa en las escrituras que se otorguen, y en los pases de la aduana, a cuyo f in, se hará extender a los escribanos y administradores. (Esta ley aparece en la colección entre las del año 1813, pero parece que es la ley a que se refiere el decreto de la cabeza, octubre 11 de 1811.)

Si leemos con detención los dos decretos anteriores podemos ver en ellos que la clase burguesa no abolió la esclavitud, ni siquiera para los esclavos que pelearon en calidad de soldados, obligados por sus amos. Todo lo que hizo esa burguesía triunfante fue abolir la esclavitud para los hijos que nacían de padres esclavos después de esa fecha, cosa que en rigor no tiene mérito, alguno ni expresa una acción generosa, siquiera a titula de premio para los que daban libertad.

En la expresión de esos decretos se ve claro el sentimiento que dominaba a la sociedad en aquella época y de ello se desprende claramente:

Que la esclavitud era ya considerada inútil en cuanto -a las ventajas económicas o sociales que pudieran esperarse. Que la esclavitud se aboliría entonces por estas circunstancias y no por espíritu de humanidad ni cristiano. Que la esclavitud no la abolía el nuevo Estado independiente porque consideraba herir los intereses de los amos y porque comprendía que lanzar a la calle en libertad a los esclavos que nada poseían era un peligro social que les amenazaba.

El espíritu de mezquindad y la falta de moral incapacitó, entonces, a la burguesía para darle a la República, que nacía por el esfuerzo de sus esclavos, el brillo de una verdadera grandeza que pudiera denotar a la vez que los fundadores de la patria eran grandes hombres. Qué pequeños les vemos hoy!

Hasta el año 1823, fecha en que Chile se dio la primera Constitución, no se encuentra ninguna ley que demuestre una acción generosa para el pueblo, que le reconozca algún derecho o que siquiera piense en él ,como personas dignas de figurar en la sociedad.

Todo lo que existe son esas leyes que acabo de citar. Eso en cuanto a los primeros actos de la independencia nacional. Y ahí se ve la parte que le tocó al pueblo en el triunfo de esa jornada revolucionaria que entregó a la burguesía la administración de la riqueza natural y social de esta región del planeta, dejando al pueblo sumido en su ya larga era de miseria.

Y si esto es la verdad, ¿qué cosa es lo que celebra el pueblo en este aniversario? Lo que en realidad hace el pueblo en esta fecha, estimulado por la burguesía, es gastar su dinero en torrentes de licor que la misma clase burguesa le vende para guardar el dinero en sus cajas insaciables.

Si los primeros pasos de la nación independiente nada reconocieron en el pueblo, mucho menos se hizo después, y en los primeros actos electorales se prescindió del pueblo, y aun podemos decir que los fraudes y la intervención oficial nacieron juntos con la república. Veamos lo que a este respecto decía el caudillo conservador M. J. Irarrázaval en el Senado, en la sesión del 11 de noviembre de 1889, cuando se discutía la ley de la comuna autónoma:

He aquí el primer acto de intervención oficial. No puedo menos que deplorar que haya iniciado O'Higgins esta serie de actos por demás reprobables. . . Aquella intervención que tenía, podría decirse, cierto aspecto de cortés, de vergonzante, se escondía, no quería de ningún modo hallarse comprometida, porque habría hecho perder su influencia al Director Supremo de la República.

Esto decía Irarrázaval comentando una carta de O'Higgins en que recomendaba la elección de algunos de sus amigos para diputados. Pero este mismo Irarrázaval, a quien se le atribuyen propósitos magníficos en favor del pueblo y de sus derechos, reclamaba en la sesión del Senado del 5 de agosto de 1874, cuando se discutía la ley de voto acumulativo, lo siguiente: "Advierta la Cámara que yo no digo ni sostengo que cualquiera minoría tiene derecho de hacerse representar."

Irarrázaval demostraba con esto que él no pensaba en el pueblo ni quería que se creyese que al defender el voto acumulativo pretendiera él defenderlo en beneficio de las clases populares. Irarrázaval pedía el voto acumulativo para que por medio de él se vieran representados en la Cámara todos los intereses sociales de la burguesía. Los intereses populares no se tomaban en cuenta.

Si éste ha sido el criterio dominante, expuesto en diversas ocasiones desde 1810 hasta la fecha, no vemos razón alguna para que la clase popular sienta regocijo por el advenimiento periódico de esta fecha.

La fecha gloriosa de la emancipación del pueblo no ha sonado aún. Las clases populares viven todavía esclavas, encadenadas en el orden económico, con la cadena del salario, que es su miseria; en el orden político, con la cadena del cohecho, del fraude y la intervención, que anula toda acción, toda expresión popular y en el orden social, con la cadena de su ignorancia y de sus vicios, que le anulan para ser consideradas útiles a la sociedad en que vivimos.

Un pueblo que vive así sometido a los caprichos de una sociedad injusta, inmoral y criminalmente organizada, ¿qué le corresponde celebrar en el 18 de Septiembre? Nada. El pueblo debe ausentarse, debe negar su concurso a las fiestas con que sus verdugos y tiranos celebran la independencia de la clase burguesa, que en ningún caso es la independencia del pueblo ni como :individuo ni como colectividad.

Hubo un tiempo en que las elecciones del Congreso, se hacían a balazos, poco después de la guerra de 1879, por ejemplo. El progreso desterró la barbarie — que era el corolario lógico de cada campaña electoral. Pero no puedo dejar de decir que todos aquellos actos de barbarie político-electoral realizados por los partidos en lucha, fueron realizados desde la infancia de la República.

Pero si hoy, cien años después, no tenemos el crimen sangriento en acción es porque ha nacido y se ha desarrollado otro crimen, que ya es adulto, el crimen de la venalidad, el crimen del cohecho, el crimen de la compraventa de la conciencia. ¡El mercado de votos! La prostitución política! ¿Cabe desmoralización mayor? Será esto lo que se llama emancipación política?

Esta independencia que posee el lector para vender su soberanía a quien le ofrece más dinero, ¿será lo que se invita a festejar en cada aniversario patrio? El criterio político del pueblo es lo más pervertido que hoy existe en Chile. El derecho de sufragio, la facultad de elegir, la acción popular para formar el Congreso Nacional y los Municipios del país, la soberanía del pueblo, ¿son, por ventura, realidades honrosas y concientes en Chile ?

Esta democracia pura creada por la ley, que da a la República su aureola de grandeza, de grandeza nacida en el seno mismo del pueblo, no es sino una ficción, una simple ilusión ... ¿Llamaremos emancipación política del pueblo el cúmulo de corrupciones electorales que hoy se realizan?

Si en un pueblo cualquiera se agrupan cien electores sanos, que no trafican con su voto, y este número es suficiente para obtener, por ejemplo, una representación municipal, le bastará a la burguesía comprar o suplantar ciento diez electores para anular esa agrupación de conciencias. Así tenemos que la venalidad vence a la pureza, y la pureza vencida por la venalidad ¿de qué podrá sentirse satisfecha?; ¿Podrá exclamar viva la libertad?

Las que podremos llamar clases inferiores de la sociedad, atrasadas, sin educación suficiente, sin moralidad, sin criterio, no saben comprender el valor de toda nuestra legislación política democrática. Las clases llamadas superiores, en posesión de una ilustración mediana, a lo menos, con completa conciencia de sus actos, legisladora y fundadora de la ley ¿ qué han hecho ?

Ah ¡cuánta tristeza siento cuando rememoro o cuando contemplo la obra de la burguesía de este país! ¡Ella es la que ha degradado al pueblo! ¡Ella, la que lo ha corrompido políticamente! Ella, la que ha destrozado su dignidad ciudadana y ha envilecido la soberanía. Ella ha sido la fundadora del comercio electoral y la que ha inducido al pueblo a este miserable comercio.

La burguesía de este país ha sido la que ha creado ¡a prostitución política, la trata de blancos! Para ella toda la responsabilidad. Para ella toda la condenación. ¿ Acaso alguno se atrevería a condenar al pueblo, que miserable, andrajoso y hambriento, corrompido y vicioso acepte tina moneda en cambio de esa soberanía que él no comprende, ni sabe para qué le sirve?

La burguesía ha sido siempre la misma. Su espíritu de clase privilegiada - aunque ella misma haya creado y apropiado el privilegio- le ha hecho mirar a los demás semejantes, a los demás hombres, como seres inferiores destinados por la naturaleza - y por Dios, según algunos- a su servicio. Para convencernos de esto, veamos los tres decretos o Bandos que siguen, porque ellos expresan el modo de ser de la burguesía en los comienzos de la República, que muy poco difiere a lo que es hoy:

Santiago, enero 16 de 1818.

Estando ordenado por punto general que todo individuo lleve un distintivo que descubra el cargo que ocupa en la sociedad, no puede la corporación del ilustre cabildo estar privada de esta divisa sin que sus individuos se expongan a ser privados de las distinciones que merecen por su alto empleo. Por este principio en lo sucesivo deberán llevar indispensablemente, aun fuera de las concurrencias del cuerpo, sombrero apuntado y bastón con borlas, la misma insignia que es marcada al Tribunal de Apelaciones.- Dios guarde a U. S. muchos años.- Luis de la Cruz.- SS. del Ilustre Cabildo.

Bando.- El gobierno ha visto con suma indignación que algunos individuos parece que se entretienen en andar inventando noticias funestas y especies terrosas con que afligen a los espíritus pusilánimes del pueblo. De hoy en adelante, se procederá al castigo de estos perturbadores de la tranquilidad pública con aquel rigor que merecen los malos efectos que causan con su imprudencia, o su malicia, aplicando a los autores de estas especies doscientos azotes si son gentes de baja esfera y extrañamiento de la Capital si pertenecen a otra clase más distinguida. Y para que llegue a noticia de todos, y ninguno alegue ignorancia, publíquese por bando, fijándose en los lugares públicos y acostumbrados e imprímase.

Hecho en la ciudad de Santiago de Chile a 23de marzo de 1814.-Antonio José de Irizarri.- Agustín Díaz, escribano de gobierno.

Bando.- Todo aquel que no siendo oficial anduviese con armas de noche sin tener licencia por escrito de esta intendencia para cargarlas, sufrirá la multa de veinticinco pesos por la primera vez, siendo persona distinguida y si no lo fuere sufrirá la pena de veinticinco azotes; reservándose este juzgado las (penas) que crea necesarias para los transgresores reincidentes.- Junio 16 de 1819.José María de Guzmán, de orden del señor Gobernador Intendente.- Jerónimo Araos, escribano público y de la guerra.

Nacía la República con ideas democráticas, con ideas humanas, pero ello era en el nombre, en la práctica supervivía el espíritu oligárquico, de superioridad y de clase.

En estos tres decretos que acabo de citar fechados entre 1814 y 1819 se ve claro que los gobernantes buscaban para ellos la decoración y la distinción y para el pueblo que hizo la República, ¡para el pueblo que venció a la monarquía, para ese pueblo ... los azotes! Los azotes, el castigo que más degrada la dignidad. ¡Los azotes para la gente de baja esfera! ¡La multa para la gente distinguida! Ya veis cómo nació la República. i Por esto yo no puedo asociarme a los entusiasmos de la llamada alta clase, porque mientras ella tiene motivo de alegría, yo no tengo sino motivos de tristeza!

Si la República ha llegado al más alto grado de la corrupción política, ya sea en el campo electoral con el cohecho y el fraude, ya sea en la administración de la cosa pública donde se procede en la forma más mezquina e irregular, es esto todo un motivo más que suficiente para sentirse apesadumbrado de que hayamos llegado a vivir en un ambiente tan dominado por la corrupción y por la falta de una verdadera dignidad. Tan arraigadas considero yo las raíces de la corrupción que no diviso cercano el tiempo en que podamos ver mejorarse esta situación. La clase burguesa no piensa detener esa ola podrida porque es para ella, hasta cierto punto, un gran beneficio. Toca pues, a los elementos luchadores del proletariado realizar esta misión.

¿Podremos regocijarnos de que a los cien años de vida republicana nos encontramos en estas condiciones tan indignas? Yo siento no poder participar con la opinión de muchos que se sienten satisfechos de esta caricatura de libertad política que poseemos, considerándola superior a cualquier estado anterior de régimen tiránico colectivo o personal.

Lo que más entristece es que la corrupción haya salido de la esfera de los individuos para asilarse en las corporaciones y sobre todo en las que tienen la misión de moralizar al pueblo con la acción de la ley. Así hemos constatado que en los últimos años la degradación cívica, la falta de dignidad política ha sentado sus reales en el Congreso de Chile. En cada calificación de elecciones la Cámara ha obrado en más de un caso indignamente, anulando elecciones legítimas y sin mancha y haciendo diputados a ciudadanos que no hablan recibido mandato popular.

Cuando estos vicios se han consolidado en las practicas políticas, ¿podremos afirmar que se han consolidado de una manera seria nuestras instituciones políticas de manera que merezcan el respeto público? No. Afirmarlo sería una indignidad.

III

LA SITUACION CIENTIFICA Y ECONOMICA DEL PROLETARIADO Y LA BURGUESIA

Las ciencias han adquirido apreciable desarrollo a pesar del espíritu conservador de nuestra sociedad, bastante refractaría a toda innovación, pero, por desgracia, las ventajas de las ciencias son un monopolio de clase que se aprovechan con el fin de utilizarlas al beneficio y preponderancia económica de la clase rica del país.

La última clase de la sociedad, aumentada enormemente por la ley ineludible del desarrollo de la población, no ha experimentado ni siquiera el más insignificante progreso económico. ¡Vive al día ... ! Vive con el fruto escaso de su trabajo diario. Su educación económica es hoy como cien años atrás. ¡TAN DEFICIE NTE! que no le ayuda en nada a bien vivir. El salario que gana esta parte de la sociedad es tan pequeño que no alcanza a costear la conservación de sus fuerzas productivas.

La mortalidad infantil ha sido desesperante y si ha sido doloroso ver cegarse en flor tanto futuro productor, en cambio ha sido un consuelo, ha sido una atenuación a la enorme miseria que se hubiera desarrollado con la ,ida de tanta criatura tronchada por las epidemias, por el hambre y por los vicios. En los últimos veinticinco años han muerto, no cabe duda, un porcentaje de niños muy superior a los setenticinco años anteriores juntos. Esto es debido al progreso de la situación antihigiénica de los barrios obreros, al progreso de la miseria, al progreso de los vicios.

Estos hechos que detallo, cuya evidencia nadie puede negar, ni atenuar, son la huella indestructible de la esclavitud que vive hasta hoy día, especialmente de la esclavitud moral y económica que narcotiza el movimiento regenerador de los pueblos. Estos hechos que viven hoy mejores que cien años atrás nos indican, nos dicen claramente, que esta parte del pueblo - la más numerosa desgraciadamente - nada tiene de qué regocijarse en el primer centenario de la República. Esa clase social ha vivido económicamente durante los cien años de la República, tal mal, como todas las épocas de la monarquía.

El proletariado español, tronco de nuestra descendencia, vive hoy en el seno de la monarquía en iguales condiciones económicas, si no mejores que el proletariado chileno en el seno de la República. Para no extenderme demasiado, citaré un solo hecho que prueba la superioridad económica e intelectual del proletariado español sobre el chileno.

En 1908 el proletariado español estableció su Casa del Pueblo en la cual invirtió la suma de medio millón de pesetas . . . i 500 000 pesetas salidas de los bolsillos proletarios! El gremio de albañiles de Madrid aportó la mitad: 250 000 pesetas; los cocheros 50 000 pesetas; los tipógrafos 10 000 pesetas, etc. Si el proletariado español ha podido invertir tanto dinero en obras sociales, prueba su mayor capacidad económica y moral sobre el proletariado chileno.

Me he esforzado en citar y señalar estos hechos para probar que los que afirman que Chile bajo el régimen español no habría adquirido el progreso de hoy, están equivocados en gran parte. Bajo la continuación del régimen español, en Chile, la riqueza habría tenido que repartirse entre burgueses españoles y chilenos, tocando la mayor parte a los españoles. Hoy en la República se prefieren los chilenos. Pero, ¿quién podrá negar que bajo la República se han enriquecido multitud de españoles?

Pero mientras la clase más pobre del país no puede acusar ningún progreso, no sucede lo mismo con la clase burguesa.

En 1890 - veinte años atrás- un peón ganaba $1.50 al día, a razón de veintidós peniques por peso obtenía treintitrés peniques al día. Hoy, en el año del centenario, 1910, ese mismo peón gana $3.00 al día - si los gana -, a razón de once peniques, obtiene un total de treintitrés peniques o sea el mismo salario de veinte años ha.

Si nos remontamos al año 1870, aun veinte años más atrás o sea cuarenta años atrás de hoy, con un cambio a 45% peniques, ganado un peón setenticinco centavos al día, obtendría siempre un salario mas o menos igual de treintitrés peniques al día.

El precio de la vida es hoy cuatro veces más caro que en 1870 y tres veces más caro que en 1890; luego, por esta misma razón el salario del peón, es hoy más bajo que antes. En regla general, la vida del proletariado, en su parte económica ha marchado regresivamente a medida que se deslizaban estos últimos cien años, paso a paso llevando progresos a la burguesía, paso a paso iban aumentando también las miserias del pueblo.

El alquiler de una pieza que quince o veinte años atrás era de seis a ocho pesos, hoy es, de quince a veinte, Tenemos que la habitación vale hoy el 200 por ciento más caro que antes, mientras el salario sólo habría subido para algunos gremios un veinte o treinta por ciento. Si hemos constatado que al pobre le cuesta hoy día el alquiler de su habitación un 200 por ciento más caro que veinte años atrás quiere decir que por esta parte la renta del propietario de esa habitación ha aumentado en igual proporción.

Por el hecho de que un diez por ciento de los obreros ganan salarios considerados altos, no ha faltado quien diga que la situación general del proletariado es magnifica. Así también se afirma que hay falta de brazos., lo que determina el alza de salarios. Yo creo y me atrevería a sostener que no hay falta de brazos; lo que hay es nivelación de ofertas y demandas y como la clase capitalista no puede formar una numerosa reserva de desocupados, se encuentra con obstáculos para determinar bajas de salarios, que en el estado económico actual sería demasiado irritante. Sin embargo, a pesar de la falta de brazos, el salario de los peones y de muchos obreros de fábricas y construcciones, fluctúa hoy mismo entre $2.50 y $3.00. ¡Y nuestra burguesía se atreve a exclamar que hay bienestar!

Todos los artículos de más indispensable consumo han subido en el último cuarto de siglo más de un ciento por ciento en su valor en el más simple de los casos, como puede verse en el cuadro que sigue:

  QUE VALIA HOY VALE
el cajón de azúcar $7 a $8 $15 a $16
el litro de leche  5 a 10 ctv. 20 a 40 ctv.
el par de zapatos $10 $20
el pan 20 ctv. 40 ctv.
el litro de parafina 15 a 20 ctv. 35 a 40 ctv.
la carne 30 a 40 ctv. 80 ctv. a $1,00
el saco de papas $3 $12

Repito una vez más, el precio de la vida ha subido en los últimos veinticinco años más del 100 por ciento, mientras el salario avaluado en peniques no ha llegado al cuarenta por ciento de aumento. La vida es entonces hoy más angustiosa que antes. ¿Podría decir el proletariado, ante esta evidencia, que está emancipado, que es libre e independiente?

Hay que tomar en cuenta también que en la clase media la situación es más precaria aún, pues, para esta clase, que ha progresado en cultura, esta misma circunstancias hace que tenga mayores compromisos, mayores gastos que sus rentas no alcanzan a soportar.

Término medio, el más alto salario de los obreros era en 1890 de cinco pesos al día, a veintidós peniques por peso obtenía ciento diez peniques diarios.

Término medio, el más alto salario de los obreros hoy día, en 1910, será de diez pesos al día - que no es, pero hagamos esta concesión a los capitalistas -; al cambio de once peniques obtiene hoy un salario de ciento diez peniques diarios. ¿Ganará hoy, el obrero, más que 20 años atrás. . . ?

El obrero pagaba en 1890 por el alquiler mensual de una pieza - término medio- siete pesos, o sea, ciento cincuenticuatro peniques; hoy paga dieciocho pesos, o sea, doscientos peniques, todo en números redondos. El saco de papas que se pagaba a tres pesos, o sea, sesentiséis peniques, hoy vale doce pesos, o sea, ciento treintidós peniques y en ciertos períodos del año a más de dieciséis pesos, o sea, a más de ciento setentiséis peniques. Así, en este orden, marcha todo. Todas las gentes que viven de salarios, de sueldos o de pequeñas y limitadas rentas, viven en un estado inferior al de antes. Pero, mírenlos bien; no ocurre lo mismo con la clase rica; ella ha multiplicado el valor de sus rentas. Ella es más rica, mucho más que antes. Por ejemplo si al principiar su vida la República, la riqueza social producía cien unidades, y de éstas, noventa unidades eran para la clase rica y diez para la clase pobre; hoy, cien años después podemos apreciar la riqueza social en mil unidades, debido al progreso natural de la producción; de estas mil unidades tendrán novecientas a los ricos y cien a los pobres. En el primer caso el rico estaría a noventa unidades de distancia del pobre. En el segundo caso está a novecientas unidades de distancia del pobre. Así la situación de la clase pobre es más miserable hoy que antes, colocada al frente de la imponderable riqueza de los poderosos.

Para justificar en parte los progresos de la riqueza leamos lo que dice don Julio Zegers en sus Estudios Económicos (página 6 y 7) :

La expansión de las industrias nacionales que comenzó en 1904, se ha producido desgraciadamente acompañada de una fiebre ciega de negocios.

Los grados de esa fiebre para organizar sociedades salitreras, mineras, ganaderas, bancarias, de seguros, de transportes y otros negocios, espantan en los últimos años.

Presento en globo un cuadro de ellos, reduciendo la moneda extranjera o nacional a razón de quince pesos por libra esterlina, de fracciones.

SOCIEDADES ANÓNIMAS

Año Capital suscrito

1900 37 millones

1901 23 "

1902 12 "

1903 20 "

1904 74 "

1905 342 "

1906 208 "

esto probará que la capacidad capitalista, en el espacio de esos seis años, se habría aumentado en condiciones demasiado asombrosas. Es decir, pudo comprometer en 1905 un capital más de once veces superior al de 1900.

Pero algo tan fabuloso como eso o quizás más, nos dice el mismo señor Zegers en sus páginas 308 y 309, dándonos los siguientes datos sobre la exportación del salitre, cuyos números sólo los tomo a partir del año 1880.

Años Quintales Españoles

1880 4 869 000

1885 9 478 000

1890 23 373 000

1900 31 989 000

1907 35 861 000

Sobre el año 1880 hay un 600 por ciento de aumento en la exportación del salitre que representa, en el peor de los casos un 600 por ciento más de aumento en las rentas sociales, pero bien sabemos que el precio del salitre subió mucho entre 1880 y 1907.

Don Eduardo Pérez Cangas, ilustrado comerciante español que ha residido muchos años en Chile, dio en Madrid una conferencia sobre Chile que fue publicada en El Diario Ilustrado, del 27 de julio de 1909, de la cual sacamos estos datos:

Que en 1850 el comercio produjo el siguiente movimiento:

exportación .. .. $ 25464925

importación $ 23324838

en 1908:

exportación $200000000

importación $138000000

El comercio de exportación significa la venta de los productos nacionales en el extranjero. Según los números citados, en el espacio de cincuentiocho años, ese comercio ha obtenido un desarrollo equivalente al setecientos por ciento de aumento.

Es decir, en palabras claras, la renta de la clase industrial y comercial, según esos números ha aumentado en cincuentiocho años siete veces la suma de su renta. El costo de vida de la clase rica habrá aumentado cuando, más un treinta por ciento, lo que nos demuestra que su renta disponible para placeres, vicios, o nuevos negocios, ha subido hasta hoy a un cuatrociento por ciento. Ya hemos probado que no se puede decir lo mismo, ni cosa parecida, de la clase obrera.

Dos circunstancias fatales determinan en alto grado la miseria permanente, progresiva y heredable de las masas: la imprevisión y los vicios. Estas circunstancias constituyen igualmente la característica de un pueblo.

La civilización, la verdadera civilización no existe - en mi concepto- en pueblos donde descuella y domina la imp