Un Consulado entre afanes y logros
Intensa es
la actividad que viene realizando el Consulado Honorario de Chile en
Valencia, la cual se manifiesta en diversos aspectos, donde resalta
esencialmente el administrativo, el cual día a día se perfecciona más con el
aporte de todo el equipo del Consulado General de Chile en Caracas, en la
actualidad, a cargo del diplomático Juan Carlos Fernández Briones, por
cuanto dada la carencia de facultades para firmar documentos, toda gestión
de documentos debe registrarse con la anuencia del Consulado General, del
cual depende este Consulado Honorario.
No obstante lo anterior, la agilidad en el envío y
reenvío se ha agilizado notablemente, lo cual le posibilita al connacional
establecido en la Región Central de Venezuela contar en el plazo más breve
con el documento requerido, evitándose un viaje a Caracas , el cual tiene un
valor mínimo de unos 150 bolívares fuertes, salvo en la solicitud de cédulas
y pasaportes, donde el ciudadano chileno debe concurrir un sola vez, dado
que ahí se cuenta con el aparato fotográfico que registra la imagen de los
interesados. Sin embargo, se elimina el segundo viaje, cuando la
documentación retorna desde el Registro Civil de Chile, la cual de inmediato
es enviada por la valija.
En el plano económico, cultural, educativo y social
la acción se acrecienta día a día , no obstante se hace necesario la
incorporación de valiosos connacionales que pudieran sumarse en actividades
de esta naturaleza para relevar más la acción chilena.
A partir de estos días y hasta septiembre, se nos
avecina un quehacer incesante: Recibiremos visitantes relevantes del
interior de nuestro país, la programación cultural se intensifica con
nuestros Grupos “Mapuche” y “Voces del Sur” que actúan en consonancia con el
Consulado. Ya estamos preparando el Mes de la Chilenidad, el cual se
iniciará a fines de agosto para concluir en los días postreros de
septiembre.
Necesitamos más colaboración e integración de más
connacionales, especialmente en la Asociación de Damas, institución
encargada de organizar la festividad principal de septiembre como lo es la
Verbena, la cual este año se realizará el domingo 21 del referido mes en el
Centro Social de la “Hermandad Gallega”..
Este Consulado Honorario es amplio y necesita de la
mayoría.Todo lo que hacemos es en beneficio de nuestros connacionales sin
distinción de ninguna especie. Estamos para servir y ayudarnos .mutuamente.
Nadie está de más, Sus opiniones, sugerencias y colaboraciones nos
interesan para el bien de toda la comunidad chilena residente, la cual
constantemente recibe el apoyo y la solidaridad de las instituciones y
organizaciones venezolanas en la realización de nuestros proyectos. ¡Así es
que estimados compatriotas, a integrase activamente al quehacer que va en
beneficio de todos!
¡Adiós, Guillermo, Adiós!
Reinaldo Villegas
Astudillo
Miembro de la Asociación de
Escritores de Carabobo
Cónsul Honorario de Chile en
Valencia
Muy temprano, hoy
domingo 20 de julio de 2008, leyendo la prensa valenciana por Internet, nos
informamos Guillermo, que partiste a la eternidad ayer sábado en la tarde,
de manera silenciosa sin decirle a muchos de tus amigos que te ibas, tal
vez para no impactarnos demasiado, especialmente a los integrantes del Grupo
Literario, chileno-venezolano “Mapuche”, donde te queríamos y te admirábamos
desde que surgiéramos hace exactamente nueve años atrás, cuando nacimos bajo
el alero del CELAC, donde nos reuníamos en los espacios de tal ente de
investigación caribe - latinoamericana de la U. de Carabobo, cuando era
dirigido por Erick Núñez y anteriormente, por Guillermo Burkol y Néstor
Colmenares. Todos, fraternos y comunes amigos, en un julio similar, en torno
a la celebración del natalicio de Pablo Neruda, a quien tú admiraste en
forma sin igual. Los mismos, Burkol y Colmenares, quienes años atrás, creo
que en 1992, te habían dado una sorpresa, obsequiándote un pasaje aéreo ante
un anhelo ardiente tuyo que hiciste público en acto similar nerudiano de
viajar a Chile a conocer, fundamentalmente, los lugares donde había vivido
Pablo, figura poética de América y del mundo.
Tal
desplazamiento tuyo, Guillermo, coincidió con uno mío en las vacaciones de
agosto, en el cual me enrumbaba directamente a Temuco, muy especialmente en
ese tiempo, para incorporarme al mundo de mi padre -quien fallecería en
1995- y así dialogar aunque fuera fragmentariamente en torno a su vida de
“viejo lobo de mar”, en recuerdos del pretérito, por cuanto estaba aquejado
del Mal de Alzheimer. De todas maneras, me las ingenié para trasladarme a
Santiago desde el sur de la Araucanía para esperarte, cuando arribaste en
un avión que se atrasó y surcó los cielos de Pudahuel, exactamente a las 12
en punto de una noche muy fría y un tanto lluviosa. Tuve el agrado de
recibirte con los brazos abiertos en mi tierra nativa, como un verdadero
hermano de nuestro continente. A pesar del retraso y la hora venías
bullente y pleno de alegría, lo cual se manifestó cuando el automóvil en
que nos desplazábamos por ahí, justo frente a la Casa Central de la
Universidad de Chile, situada en la Alameda de las Delicias, nos hiciste
detener el carro frente a la estatua de Don Andrés Bello, a quien saludaste
en voz alta , diciendo: “Paisano y hermano, recibe un gran saludo mío y de
tu pueblo venezolano”. Luego,.lo dejamos instalado en el hotel que le
habíamos reservado, situado muy cerca donde participaríamos en una reunión
de escritores de carácter continental, que se iniciaría al día siguiente.
Nunca nos
dijo que estuviera enfermo, pero lo sospechábamos. Creo que los últimos
encuentros con la comunidad chilena los tuvo en la Muestra de Cine chileno,
que venimos haciendo todos los martes de septiembre , cuando celebramos el
“Mes de la Chilenidad” en la Librería del Sur y en la presentación de una
novela chilena “Casa Grande” de Luis Orrego Luco, editada por Fundayacucho,
justo hace un año en presencia del Agregado Cultural de nuestra Embajada,
Juan Antonio Córdova.
Pero
nuestra despedida – quien lo iba a pensar - fue hace unos meses en la
Secretaría de Cultura de la Gobernación del Estado Carabobo, donde se
bautizó un texto suyo, ajeno a sus profundas “Preguntas”, como lo fue un
“Manual de Ortografía”, donde te escuchamos con tu bonhomía de siempre y la
sapiencia que te caracterizaba
¡Descanse
en paz, dilecto poeta amigo! Es el deseo póstumo, al igual que de su
“gente” venezolana como habría dicho la Mistral; asimismo, de la “gente”
chilena que llegó por estos lares, cuando en la patria nativa bebíamos un
trago amargo y recibimos de Ud. y de sus paisanos una fraterna, permanente
y sin igual solidaridad.